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Artículos - abril 2008

# miércoles, 30 de abril de 2008 16:00

Algo peor que una gamberrada contra la Familia Real

Siguiendo los consejos recibidos de la Casa, he decidido quitar importancia a las maledicencias y puyitas que, cada vez con más frecuencia, se vierten contra la Corona. Pero la última, sin ser de gran trascendencia sí tiene importancia simbólica según me hace ver la Princesa.

Se trata de ese acuerdo del claustro de la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona, rechazando la presencia de miembros de la Familia Real en aquel recinto académico.

Del buen juicio del rector y demás autoridades de tan prestigiosa institución me cabe esperar que el boicot nunca se cumpla. Ahora bien: ¿cuándo habrá ocasión de comprobarlo? Porque, claro, los Reyes y el Heredero sólo acudimos allí donde nos llaman y no donde se nos encapriche.

Dicho acuerdo fue resultado de la votación de una moción del Sindicat d'Estudiants dels Països Catalans realizada en ausencia de una parte de claustrales, que salió adelante por 38 votos contra 31. Lo que me inquieta es el sentido de las 22 abstenciones registradas:

¿No tienen claro si es un acierto o una torpeza boicotear a la Corona?, ¿les resulta indiferente?, ¿tienen miedo de llevar la contraria a ese sindicato nacionalista? La reseña de aquella reunión en la web oficial de la Universidad ni siquiera recoge la moción del veto.

Esto de la Pompeu Fabra no es una gamberrada como algunos denominaron la quema de retratos de Su Majestad, ni chiquillada estudiantil. Tampoco lo calificaría de pasada.

Semejante feo a la Familia Real desde un claustro académico tiene una dimensión simbólica. No sé si será el eslabón de una escalada separatista-republicana condenada al fracaso o un síntoma del confuso clima político institucional en Cataluña.

Junto a ese feo desplante compruebo diariamente, también en Cataluña, el respeto y simpatía del pueblo español hacia la Monarquía. Un grado de adhesión histórico si lo comparamos con la popularidad de la Familia Real en épocas pasadas. Pero de eso me ocuparé otro día.

# lunes, 28 de abril de 2008 12:01

¿Me conviene ir a por un tercer hijo varón?

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Cuando el 29 de abril del año pasado cogí por primera vez en brazos a nuestra segunda Hija me asaltó la duda: ¿debo cumplir lo prometido el día que anunciamos nuestro compromiso sobre cuántos hijos deseábamos tener? El mismo pensamieno cruzó mi mente cuando la presentamos ante la Virgen de Atocha.

En aquella primera ocasión no dudé en comprometerme públicamente a "más de dos hijos pero menos de cinco", para dejar bien asegurada la cadena dinástica. Pero hace ahora un año, tras el nuevo nacimiento por cesárea y un complicado embarazo, no veía claro que fuera prudente ir a por el tercero. O la tercera, porque a la vista está el poderío de los cromosomas femeninos en la familia de mi Amada Esposa, más que en la Borbón.

Cuando lancé aquella cifra no lo hice al tuntún: esa es una previsión prudente para solventar  diferentes eventualidades que se puedan presentar en el futuro. La más preocupante de ellas es que llegado el momento de designar nuevo Heredero/a con el título de Príncipe o Princesa de Asturias, siguiera vigente la preferencia del varón sobre la mujer que establece la Constitución.

Ese riesgo parece que se ha conjurado con el nacimiento de dos hembras, pero ¿y si vamos a por el tercero y nace un varón?, ¿tendría más derechos que sus hermanas mayores?, ¿intervendría en el asunto el nuevo Ministerio de Igualdad?

Esas dudas son prematuras porque mientras no me llegue el momento de asumir la Corona, no hay heredero ni heredera que nombrar.

Pero la vida da muchas vueltas, a veces fallan todas las previsiones y eso aconseja desde hace tiempo algo a lo que Su Majestad y Yo mismo hemos dado nuestro consentimiento: modificar el artículo 57 de la Constitución para terminar con la discriminación de la mujer.

En torno a esto hay un problema político que ni Aznar ni Zapatero se han atrevido a abordar. Y no es lo que dicen algunos maledicentes de que aquella reforma me colocaría detrás de mi Hermana Mayor en el orden sucesorio. No. El problema es que el cambio constitucional requiere un referéndum más unas elecciones y dicen que sería ocasión para poner en entredicho la Monarquía como institución.

Pero, claro, mientras los políticos siguen dudando qué hacer, cómo y cuándo, aquí ando Yo cogido entre dos fuegos: mi dichosa promesa de "más de dos y menos de cinco" y las condiciones físicas de la Princesa, que a los 35 ó 36 años aún podría afrontar una tercera cesárea, pero con menos seguridad que antes.

# viernes, 25 de abril de 2008 11:49

¿Qué es eso de "si el Rey tiene huevos..."?

"Si el Rey tiene huevos que lo niegue, porque yo sé quién le dio el dinero". Semejante exabrupto es uno de los que han salido de la boca del alcalde Puerto Real (Cádiz), cuyas palabras en un acto republicano investiga la Fiscalía por si incurren en delito de injurias a la Corona.

Con semejante reto chulesco el edil José Antonio Barroso, naturalmente de Izquierda Unida,  resucita una antigua acusación de José María Ruiz Mateos, cuando era perseguido por la Justicia, colocando a Su Majestad en el centro de un cohecho de 3 millones de dólares para que el empresario jerezano se librara de la expropiación de Rumasa.

Pero ¿cómo se pueden reiterar semejantes infundios sobre mi Augusto Padre y en la forma que lo ha hecho ese alcalde? Pues la explicación está en que hay quienes viven de la notoriedad que obtienen arremetiendo contra el Rey. O, como ha hecho ese alcalde gaditano, extendiendo los insultos a mi Augusto Abuelo (q.e.p.d.).

A esos últimos pertenece el diputado autonómico de IU, Antonio Romero, impulsor del movimiento de ayuntamientos andaluces por la III República, que sale en defensa de su compañero de Puerto Real echando más leña al fuego y buscando más escándalo con Su Majestad mediante frases como "ya va siendo hora de que se investigue el papel que jugó el 23-F".

Precisamente el otro día me ocupaba en este blog de la diferencia entre los republicanos serios y los republicanetes que hacen ruido con poco ingenio. Este alcalde Barroso y quienes le jalean me parece que pertenecen a otro grupo: quienes con más rencor que ideología pretenden derrocar al Rey aireando supuestos trapos sucios.

Ya advertí hace unos meses que, tras aquella desgraciada portada de El jueves, seguida de un no menos desafortunado secuestro judicial, se abría una especie de veda para insultar a la Familia Real. La verdad es que desde entonces por unas cosas u otras no pasa un mes sin que nos conviertan en muñecos de pim-pam-pum.

De nuestras bocas nunca saldrá una palabra de queja o reproche, otra cosa es lo que hagan las instituciones del Estado. Para no confundir la libertad de expresión con los infundios o las manifestaciones soeces contra quienes encarnamos la Monarquía, no han sido suficientes las escasas y medidísimas palabras del presidente del Gobierno hacia la figura de mi Augusto Padre y su Real Familia. 

# martes, 22 de abril de 2008 10:29

¡La que me esperaba al bajar del avión!

Hacía tiempo que no veía a mi Amada Esposa tan furiosa. Ha sido a la vuelta del nuestro fin de semana en Palma, tras visionar y leer lo que se ha dicho en prensa y televisiones sobre la demanda judicial presentada por su hermana contra lo que llaman acoso mediático.

Mientras pasábamos con nuestras Hijas un agradable fin de semana en Palma, los programas y artículos de cotilleo se lanzaron en tromba contra aquella iniciativa que ya comenté en otro post me parece muy desafortunada, pero no es merecedora de que la hermana de la Princesa, y en cierto modo Ella misma, se vean acosadas por una jauría de comadres.

Uso los mismos términos que le escuché ayer, a mi vuelta de una visita a la Base de Morón donde he tenido el privilegio de pilotar un C-16 Eurofighter. Su indignación era tal que me hacía imaginar si tendría que colocarme otra vez el sofisticado uniforme de piloto de guerra para lanzarme a la caza de los que mi Amada Esposa recuerda que han sido calificados de "indocumentados" y "huelebraguetas".

Su furia se debe a que las críticas y descalificaciones lanzadas contra su hermana las hacen quienes viven de hurgar en las vidas ajenas desde la más absoluta falta de respeto y de escrúpulos. "Y todo eso invocando la libertad de expresión los freakes del periodismo rosa", me decía,

"¿Sabrán de lo que hablan cuando citan la libertad de expresión...? ¿Pero cómo se atreven a insultar a la inteligencia quienes han montado una especie de industria del chantaje?". Ya digo que apenas contenía la ira verbal, y eso que des conocía lo de una supuesta asociación de telespectadores que ha sacado un patético comunicado en defensa de la prensa rosa.

La entiendo, porque no sé qué tendrán que ver el derecho a la información y la libertad de expresión con perseguir por las calles, cortar el paso o acosar en los portales a quienes no pretenden ninguna notoriedad aunque sean familiares de la futura Reina.

Este problema lo tengo muy estudiado y sufrido en carne propia o de personas muy cercanas y no le veo solución. En su último programa electoral el PSOE prometía una Ley Orgánica Reguladora de los Derechos de los Profesionales de la Información, pero incluso la Princesa duda de que esa ley, en el supuesto de que salga adelante, sirviera para algo.

Es triste reconocerlo pero, una vez que mi cuñada se ha covertido en presa codiciada por esa manada del periodismo barato, (nada que ver con el Fedeguiki colgado en internet) me parece lo más conveniente, y no sería privilegio injusto, que la ayudemos a que junto a su pareja y su hija cumpla el deseo de trasladarse a vivir fuera de España.

Antes de salir para Palma donde -¡por fin!- este finde voy a participar en una regata, me avisa  la Princesa, de la nueva tormenta que se ha gestado en el mundo de la prensa, con un cruce de palabras de muy grueso calibre.

Al parecer, la gota que ha colmado el vaso han sido ciertos comentarios en periódicos y emisoras conservadoras sobre la mayoría femenina en el gabinete de Zapatero. Pero el vaso ya estaba cerca del desbordamiento desde hace meses.

Todo se ha desencadenado por algo poco habitual, según mi Amada Esposa tan conocedora del medio periodístico: que el director de una radio, la cadena SER, ha publicado en la web de la emisora un artículo en unos términos francamente ofensivos.

Los destinatarios, que rápidamente se han dado por aludidos, son Pedro J. Ramírez, Federico Jiménez Losantos, Antonio Burgos, Luis María Anson y Cristina López Schlichting. O sea, de El Mundo, la COPE y el Abc.

Nada más empezar, el autor del texto, Daniel Anido (en la foto superior), se despacha llamando "pajilleros, reprimidos, grasientos, puteros, siniestros, cobardes y acomplejados" a quienes identifica como "ilustres burgos, ansones, losantos, pejotas, usias y alguna que otra schlichting" que segregan "ese líquido viscoso y corrompido por la comisura de sus parpados".

Y tras otras alusiones físico-morales a cual más ultrajante, el director de la SER concluye con una alusión a la altura de las que rebate, es decir, recurriendo al poderío de la entrepierna:

"Se plantan delante de sus víctimas y abren con rapidez sus gabardinas, dejando ver su desnudez intelectual (...) Si les plantamos cara, mirando fijamente sus despojos orgánicos, señalando con el dedo su minusvalía (...) salen corriendo a esconder sus complejos y sus colgajos... en el fango."

El director de la cadena radiofónica ya ha recibido respuesta de Jiménez Losantos y me sospecho que no será la única.

A la aguda exposición que me hace la Princesa sobre este asunto no se le escapa que lo del artículo de Anido coincide con otro rifirrafe. El montado por un periodista de Abc contra otro de El País a cuenta de la última negociación con ETA, que ha dado lugar a una intervención de los compañeros de este último con réplica y contrarréplica en las página de Abc.

Algunos diréis ¿por qué le da tanta importancia el Heredero a estas polémica? Muy sencillo, porque hace algo más de diez años hubo otra disputa periodística muy enconada, con los mismos actores y otros más.

Parecía una guerra mediática hasta que un gran amigo de Su Majestad, José Luis de Vilallonga (q.e.p.d.) descubrió que detrás de aquello había una conjura republicana que pasaba por desacreditar al Rey para que abdicara en Mí. Y Yo, presuntamemte incapaz de mantener la Monarquía, daría paso a una República al gusto de los conjurados, todos ellos enemigos del PSOE y de la editora de El País.

No sé si aquello era cierto o no. Años después el propio Anson, haciendo doblete de incendiario y bombero, dio su versión de lo que había detrás de aquella conjura.

¡Ay!, cuántos quebraderos de cabeza da la familia, aunque sea prudente como la de mi Amada Esposa, y precisamente por su aversión a la fama y a la popularidad.

¿Quién habrá aconsejado tan mal a la hermana de la Princesa en la fórmula para evitar el acoso de la prensa del corazón?

Esa fue la pregunta que me hice, y que le hice a la Princesa, cuando me contó que su hermana había presentado en un Juzgado una demanda de medidas cautelares para que los medios de comunicación se abstengan de captar, publicar, distribuir, difundir, emitir o reproducir por medio alguno imágenes o instantáneas suyas, de su novio y de la recién nadida hija de ambos.

El afán de mi estimada cuñada por vivir alejada de los focos es comprensible y loable y dice mucho en su favor. Pero el paso que ha dado para ese objetivo no me parece feliz, aparte de  recordar iniciativas semejantes de algunas estrellas más o menos excéntricas del cine y de la música.

Que haya hecho esa petición al juez, divulgada por los interesados, va a excitar mucho más a los reporteros que viven de captar exclusivas difíciles y a quienes viven de cotillear en procaces tertulias sobre aquellas imágenes y sus vicisitudes.

Pero lo peor es la disparatada pretensión del abogado de la hermana de la Princesa que pide al juez que adopte las medidas cautelares sin oír previamente a los afectados. La magistrada no le ha hecho caso y quiere escuchar a todos. ¡Y son más de cincuenta empresas periodísticas!

Si finalmente se celebra dicha audiencia a las partes, fijada para el 12 de mayo, puede convertirse en un espectáculo de reproches, acusaciones e insinuaciones de todo tipo contra familiares de la Princesa e, indirectamente, contra Ella misma.

Si mi cuñada echa marcha atrás a la vista del jardín judicial donde se ha metido, se quintuplicará el acoso que ahora quiere evitar.

Me temo que ha buscado un remedio peor que la enfermedad y que se ha metido en un callejón de difícil salida, en la boca del lobo. Pero, claro, aquí me veo entre la espada y la pared.

¡Ay con los parientes, los de sangre y los políticos!

Puedo decir que la fecha de hoy, 14 de abril, la vivimos en mi Familia con absoluta normalidad. Tanto, que en este 77 aniversario de la II República Española nuestras agendas tienen un contenido de lo más significativo:

Los ministros del nuevo Gobierno presidido por un Zapatero que se define "rojo y feminista" y se identifica con el patriotismo republicano, juran o prometen sus cargos ante Su Majestad el Rey de España. Y un rato después mis Augustos Padres inauguran la exposición Goya en tiempos de guerra.

Yo mismo, como Heredero a la Corona, asisto en Cádiz a un acto de las Fuerzas Armadas que consiste en una demostración del buque anfibio de asalto Galicia. No sé si captaré algún mensaje de los mandos militares sobre la nueva ministra de Defensa.

Por esa naturalidad con la que pasamos esta jornada y porque nada albergo contra los nostálgicos de la República, tengo hacia ellos la atención de ilustrar este post con unas de las más conocidas alegorías sobre aquella República que tan amargamente le estalló a mi bisabuelo.

Las manifestaciones republicanas que más ruido hacen últimamente no se corresponden con la seriedad y corrección que muestran los herederos del mejor republicanismo. Ni los gritos o insultos que me dedican en algunos actos tienen nada que ver con la solemnidad del himno de Riego, cuya versión orquestal supera a la Marcha Real aunque Pío Baroja lo considerara "saltarín y callejero". Otra cosa son las letras que se acoplaron a ese himno.

No he visto, aunque pedí que me lo grabaran, un documental emitido por La Sexta, Viva la República, que recrea lo que hubiera sido la España salida de una derrota de Franco en la guerra civil.

Por eso no sé si tiene interés histórico o social o se ha quedado en una gracieta televisiva montada sobre falsedades explícitas. ¿Yo, como Príncipe de Asturias, portando la bandera tricolor en los Juegos Olímpicos? ¡Vamos hombre!, eso ni en la ficción.

Eso sí, por la Red circulan grupos de republicanos y de republicanetes que con más o menos ingenio mantienen viva su ilusión.

Los hay, como los comunistas andaluces de Antonio Romero, empeñados en que los ayuntamientos acaben con la Monarquía. También los clásicos de Izquierda Republicana que han recurrido a YouTube, y no falta el merchandising on line en ropa con diseños, hasta de lencería, que se apoyan en la bandera tricolor, en mensajes republicanos o, simplemente, antimonárquicos.

Pero lo que hacen o dicen los partidarios de la República, en general, nunca alcanza la mala idea de algunos comentarios contra la Princesa salidos de plumas presuntamente monárquicas o juancarlistas. Como la última puya de el de siempre, equiparando a mi Amada Esposa con Belén Esteban y Ricardo Chikilicuatre.

Me he enterado de que el diputado Joan Herrera, de Iniciativa per Catalunya Verds (versión catalana de IU), tras su visita a Zarzuela en la ronda de consultas del Rey con los grupos parlamentarios, ha contado en su blog más de lo que debía.

Por otra parte, han llegado a mis ojos imágenes de la última ceremonia de presentación de cartas credenciales por los nuevos embajadores en el Palacio Real. Y de entre ellas ha llamado mi atención el saludo de la representante del Reino de Tailandia a mi Augusto Padre.

Postrada rodilla en tierra, la excelentísima señora Atchara Seriputra reverenció a Su Majestad como nadie lo hace ya en Europa. La estampa me ha impresionado, no porque me ilusione recibir genuflexiones de altas damas sino por lo que significan del modo de ver a la realeza en las culturas orientales.

Aquí eso queda completamente desfasado, pero hemos de mantenernos alerta para no pecar de lo contrario. Aunque el primer gobierno de Zapatero decidiera suprimir los tratamientos honoríficos en la Administración General del Estado -todo el mundo igualado por el usted y el don/doña-, no se entiende la Corona sin su protocolo.

En la Familia Real somos comprensivos con las nuevas mentalidades, pero no debemos perder nuestro sitio.

Por eso, a ningún caballero se le afea que no incline ligeramente la cabeza al saludarnos ni a ninguna señora que no haga un amago de flexión.

Pero hay quienes confunden nuestra afabillidad con la familiaridad y, como se puede ver en las fotos que acompañan este post, se toman demasiadas confianzas con el Rey.

Unas normas de protocolo que incluyen sobriedad y discreción, la que no ha mostrado el diputado de ICV que antes citaba, quien en su blog narra su visita a Zarzuela, destacando que llevaba corbata por obligación y desvelando que, en una conversación sobre cambio climático, mi Augusto Padre criticó a Al Gore"aparte de escuchar "mis explicaciones sobre el desastre de Cercanías en Cataluña y de la necesidad de ir hacia un modelo federal".

Mi esposa, la Princesa, es consciente de lo dificilísimo que resulta el reconocimiento público de sus cualidades. Con su acertado discurso de ayer en el riojano Monasterio de Yuso, ya son nueve las ocasiones en las que ha dirigido la palabra al público en actos oficiales. Pero en eso casi nadie se fija: todo son chismorreos sobre su delgadez, su gesto, sus familiares, etc.

Últimamente, y con la boca muy pequeña, algún comentarista ha señalado lo bien que se ha adaptado a su posición institucional y a los uso protocolarios. ¡A Mí me van a contar el esfuerzo que le supone!

Pero, como digo, apenas se aplaude tan meritoria labor por quien ha supeditado sus querencias personales a las exigencias de la Institución. Es más, algún periodista amigo de Jaime Peñafiel osa decir que los Príncipes hemos tenido malos modales en público hacia ese cronista, por los que debemos disculparnos.

¡Hasta dónde vamos a llegar! Sólo faltaría que en el cotilleo rosa se le sacara punta al hecho de que mi Amada Esposa no estuviera acompañada ayer por ningún ministro en el acto de San Millán de la Cogolla. Yo lo hubiera preferido, pero reconozco qua a esa misma hora tenía lugar en Madrid la segunda sesión del debate de investidura... aunque no sé si todos los ministros ocuparon sus escaños.

Frente a las maledicencias, lo cierto es que la Princesa adorna su actividad con sus dotes intelectuales y considerable cultura.

Sé bien cómo ha preparado sus palabras inaugurales del Seminario Internacional El español y los jóvenes en San Millán de la Cogolla (La Rioja). Al enseñarme el texto del discurso me hizo ver que, no por casualidad, en sus palabras se refería a nuestro idioma en tres ocasiones como el español, y ninguna como el castellano.

Su explicación no me ha sacado de mi extrañeza ante la identidad de nuestra lengua, que la Constitución  (artículo 3.1) la la denomina "el castellano", pero para los académicos, para muchísimos lingüistas y para los iberoamericanos es "el español". Y no es ninguna tontería que como Heredero arrastre esta duda.

A Mí me parece bien la libertad de expresión, qué remedio para eso somos un estado de derecho, pero me parece mejor que se utilice de forma pacífica, sin faltar a la verdad y sin mofarse de nadie, tampoco del Rey de España.

Esto que acabo de escribir puede parecer una perogrullada o una manifestación vulgar y corriente, pero no es así. Yo sé lo que me digo y porqué lo digo.

¿Las imágenes que reproduzco en este post son respetuosas con la Corona? ¿Se merece Su Majestad que se le tome a chacota, ridiculizándolo de esa forma y con insinuaciones gráficas de tan mal gusto?

Pues a la primera interrogante y a la segunda.

Así lo ha establecido Fernando Grande Marlaska, magistrado de la Audiencia Nacional, desestimando una querella del Fiscal contra los autores de un fotomontaje publicado en el suplemento Caduca Hoy del diario Deia, muy afín al PNV, en octubre de 2006 sobre aquello de que mi Augusto Padre cazó en Rusia un oso borracho llamado Mitrofán.

Dice este juez que la crítica a la institución monárquica "la engrandece haciéndola más cercana a la sociedad" siempre "que no tenga una voluntad exclusiva de menosprecio, ajena a un análisis serio".

Conclusión: la Justicia entiende que las imágenes divulgadas por el periódico nacionalista (y ha habido más) con el artículo que las acompañaba, no menosprecian al Rey sin más sino que pertenecen "al ejercicio legítimo del derecho a la libertad de expresión".

Pues a partir de ahora tendremos que prepararnos, empezando por el mismo magistrado Grande Marlaska que cualquier día podrá ser objeto del análisis serio de los humoristas de Caduca Hoy con ocasión de algún fallo judicial sobre los batasunos y con peor intención que en esa caricatura del Deia que lo saca defecando.

Sobre todo pienso en las consecuencias de que, tras esa sentencia, se abra la veda para satirizar los Reyes, a Mí, a la Princesa y a toda la Familia Real por escrito o de palabra.

Tengo presente lo que pasó con la caricatura de El jueves, pero lo que me preocupa no son los dibujitos o los fotomontajes más o menos insultantes, sino la intención que se adivina en quienes los publican.

Así los autores del fotomontaje del oso borracho, tras ser exonerados por el juez, se regodean en la web del periódico sobre el rostro con el que aparece Su Majestad:

 "No le hemos deformado. Él es así. Ya es hora de que lo supierais. Pese a ser el garante de la democracia, del Estado, de la Constitución; pese a su actuación en el 23 F y el 7 de julio; y pese a su campechanía, buen humor y tralarí tralará. Él es así. Aquí está la prueba y que sea lo que Dios quiera".

# miércoles, 02 de abril de 2008 19:09

La conjura alimentaria, peor que la republicana

Me gustaría observar en directo cómo despacha Su Majestad sus consultas a los cabezas de los nuevos grupos parlamentarios antes de proponer al presidente del Congreso un nombre para presidente del Gobierno.

Me gustaría, pero no puedo y he de conformarme con lo que me cuentan más o menos de primera mano que, por cierto, no es nada del otro mundo.

Esa formalidad es la única intervención que se le permite al Rey en la marcha política de la nación y es también la única oportunidad de los muy minoritarios (partidos con 1 ó 2 diputados) de entrar en la Zarzuela. Por eso algunos aprovechan para hacer gestos de desapego a la Monarquía aunque pierdan el culo (dicho vulgarmente) por hacerse esa foto.

Pero, como dice la Princesa, no debo quedarme en las apariencias. ¿Si me encontrara en el lugar de mi Augusto Padre debería trasladar a los representantes parlamentarios en qué cuestiones me duele España?

Porque España me duele, a la vista de lo que está pasando y de las alarmas sociales que mi Amada Esposa detecta detrás de algunos sucesos. Para la estabilidad que a todos interesa, especialmente a la Corona, es malo, pero que muy malo, lo feo que pinta la situación económica.

Desde el punto de vista popular que como Heredero debo tener presente, es una desgracia que a las repercusiones de la grave crisis económica internacional que aboca a una recesión, se añada el descubrimiento de esa conjura de las empresas de alimentación españolas para subir los precios. O, al menos, para ponerse de acuerdo en que no haya competencia.

Si del clásico Pan, Justicia y Libertad fallan los dos primeros, mal andan las cosas. El caso del pederasta de Huelva ha puesto en evidencia la ineficacia de uno de los poderes del Estado, pero la prolongación de la huelga de funcionarios de Justicia puede llevar al estrangulamiento del sistema judicial.

Como esto ocurre en un periodo de provisionalidad política nadie da pasos adelante, pero desde la Corona estos problemas se viven con gran desazón. ¿Nadie puede dar la cara, nadie puede aportar responsabilidad y esperanza?

El colmo es que falle también el Pan en su sentido literal. No estamos como en Argentina, por suerte, pero lo que ha descubierto la Comisión Nacional de Competencia sobre acuerdos bajo manga entre asociaciones empresariales que dispararon los precios de alimentos básicos como el pan, el pollo, los huevos, la pasta, etc. es como para temer una escandalera nacional.

A veces se ha hablado de conjuras republicanas que al pueblo no le procupan demasiado, pero lo de ahora es una conjura alimentaria contra los intereses generales y eso es harina de otro costal.

De eso me gustaría que se ocuparan los partidos políticos ahora enfrascados en el reparto de cargos y reparto, también, de 44,8 millones de euros por las elecciones, a razón de 79 céntimos por voto para el Congreso y 32 céntimos por voto para el Senado. 

A una periodista de Abc, especializada en información sobre la Monarquía y bien conocida en Zarzuela, se le ha ocurrido publicar en qué consiste el tratamiento antienvejecimiento de mi Augusto Padre.

Bueno, lo cuenta con cierta habilidad dando por hecho que el Rey sigue unas de las prescripciones que marca la Clínica Planas de Barcelona, de la que es cliente, para frenar o disimular el deterioro del cuerpo por el paso del tiempo.

Si Su Majestad se puso hace años en manos de los especialistas de esa clínica no fue por seguir la moda del lifting o por coquetería, sino porque considera que es imprescindible prolongar todo lo que pueda su misión institucional. Y si alguna vez Él no lo tiene claro, enseguida le convencen los más conspicuos políticos, historiadores y juristas de que continúe sosteniendo la Corona de España.

Hablando en plata, que gracias al sofisticado tratamiento de la Clínica Planas -alimentación sana, complejos vitamínicos, ejercicios físicos y mentales- se descarta una posible abdicación que me dé paso como Heredero.

En ese prestigioso centro tienen soluciones para casi todo, desde la corrección de orejas al aumento de mamas, glúteos o pantorrillas, pero son pioneros en España en fórmulas contra síntomas del envejecimiento, utilizando la radiofrecuencia contra el descolgamiento de la piel en mejillas y cuello.

A Mí, lo de haber llegado a la cuarentena sin atisbar cuando ocuparé la Jefatura del Estado no me preocupa especialmente, aunque tampoco me tranquiliza. No me importa esperar si en esa espera se resuelven problemas que me superan, como el terrorismo etarra y la configuración territorial del Estado. También si es un tiempo que a la Princesa y a Mí nos permite estar más pendientes de la educación de nuestras Hijas.

Pero con los avances del antiaging, la medicina "antiedad", me puedo ver como Carlos de Inglaterra, ocupando la Corona en una edad cercana a la de la jubilación del cualquier ciudadano, con menos tiempo que mi Augusto Padre para un reinado con impronta personal y, sobre todo, para asegurar la continuidad en mi primogénita.

O sea, que no me pongo dramático pero en breve me va a llegar también la hora del antiaging, no vaya a ser que se me pase el arroz antes de cumplir mi misión histórica.