
Puedo decir que la fecha de hoy,
14 de abril, la vivimos en mi Familia con absoluta
normalidad. Tanto, que en este 77 aniversario de la II República Española
nuestras agendas tienen un contenido de lo más significativo:
Los ministros del nuevo Gobierno presidido por un Zapatero que se define "rojo y feminista" y se identifica con el patriotismo republicano, juran o prometen sus cargos ante Su Majestad el Rey de España. Y un rato después mis Augustos Padres inauguran la exposición Goya en tiempos de guerra.
Yo mismo, como Heredero a la Corona, asisto en Cádiz a un acto de las Fuerzas Armadas que consiste en una demostración del buque anfibio de asalto Galicia. No sé si captaré algún mensaje de los mandos militares sobre la nueva ministra de Defensa.
Por esa naturalidad con la que pasamos esta jornada y porque nada albergo contra los nostálgicos de la República, tengo hacia ellos la atención de ilustrar este post con unas de las más conocidas alegorías sobre aquella República que tan amargamente le estalló a mi bisabuelo.
Las manifestaciones republicanas que más ruido hacen últimamente no se corresponden con la seriedad y corrección que muestran los herederos del mejor republicanismo. Ni los gritos o insultos que me dedican en algunos actos tienen nada que ver con la solemnidad del himno de Riego, cuya versión orquestal supera a la Marcha Real aunque Pío Baroja lo considerara "saltarín y callejero". Otra cosa son las letras que se acoplaron a ese himno.
No he visto, aunque pedí que me lo grabaran, un documental emitido por La Sexta, Viva la República, que recrea lo que hubiera sido la España salida de una derrota de Franco en la guerra civil.
Por eso no sé si tiene interés histórico o social o se ha quedado en una gracieta televisiva montada sobre falsedades explícitas. ¿Yo, como Príncipe de Asturias, portando la bandera tricolor en los Juegos Olímpicos? ¡Vamos hombre!, eso ni en la ficción.
Eso sí, por la Red circulan grupos de republicanos y de republicanetes que con más o menos ingenio mantienen viva su ilusión.
Los hay, como los comunistas andaluces de Antonio Romero, empeñados en que los ayuntamientos acaben con la Monarquía. También los clásicos de Izquierda Republicana que han recurrido a YouTube, y no falta el merchandising on line en ropa con diseños, hasta de lencería, que se apoyan en la bandera tricolor, en mensajes republicanos o, simplemente, antimonárquicos.
Pero lo que hacen o dicen los partidarios de la República, en general, nunca alcanza la mala idea de algunos comentarios contra la Princesa salidos de plumas presuntamente monárquicas o juancarlistas. Como la última puya de el de siempre, equiparando a mi Amada Esposa con Belén Esteban y Ricardo Chikilicuatre.