
¿Irá en serio la
nueva oferta del Gobierno para pactar con la oposición una reforma constitucional que
iguale hombre y mujer en los derechos sucesorios de la Monarquía española?
Llevo casi ocho años oyendo hablar de ese asunto, el Rey ha dado su consentimiento a formalizar esa igualdad, Yo también me he manifestado en igual sentido pero... la Corona propone y el presidente del Gobierno dispone.
Todo estaba claro en época de José María Aznar, quien recibió sugerencias de acometer la reforma aprovechando las elecciones de 2004, pero no quiso o no se atrevió a dar ese paso. Hace cuatro años Rodríguez Zapatero, programa electoral en mano, se comprometió a hacerlo. Pero nada.
¿Por qué hay tanto miedo a esa reforma?, ¿tiene gato encerrado? Parece que por ahí van los tiros.
Consiste en cambiar un parrafito del artículo 57 de la Constitución pero, ¡ay!, no basta con el acuerdo parlamentario. La modificación ha de aprobarse por dos tercios del Congreso y del Senado. A continuación hay que disolver las Cortes y convocar elecciones. Las nuevas Cortes han de aprobar nuevamente la reforma por la misma mayoría. Finalmente, hay que ratificarla en un referéndum.
Es decir, que igualar hembra y varón sale por un pico y se corre el riesgo -dicen algunos- de que el referéndum se convierta, de hecho, en una consulta sobre Monarquía sí, Monarquía no. Y entonces sí que la hemos liado.
Zapatero cree tener un truco para conjurar ese último riesgo: incluir en el mismo referéndum otras reformas de la Constitución. Pero como estas se refieren a organización territorial, le da miedo meterse en ese jardín contando con el único apoyo del PP, y ni eso tiene asegurado.
Pero la igualdad es una bandera del actual Gobierno que le obliga a no mantener por más tiempo la discriminación vigente, que dice así:
"(...) La sucesión en el trono seguirá el orden de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos".
La nueva redacción de ese párrafo está preparada por el Consejo de Estado desde hace dos años en unos términos que matan dos pájaros de un tiro.
Establece la igualdad suprimiendo cualquier referencia al sexo y, a la vez, disipa cualquier coflicto de legitimidad entre mi Hermana mayor y Yo, pues la reforma sería efectiva a partir de mis herederos. Éste es el texto:
"La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S.M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono corresponde a su hijo, el Príncipe heredero Don Felipe de Borbón, y después a los sucesores de éste según el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; y en el mismo grado, la persona de más edad a la de menos".
Pero no sólo eso sino que el Consejo de Estado, a petición de Zapatero, también ha preparado una adaptación al llamado lenguaje de igualdad en las menciones a la Monarquía. Esto significaría añadir un sexto punto al art. 57 de la Constitución que diría más o menos esto:
" Las menciones que hace la Constitución al Rey y al Príncipe se entenderán hechas indistintamente al Rey o a la Reina y al Príncipe o la Princesa, según sea el caso".
Todos lo tenemos muy claro la igualdad, pero no es tan fácil aplicarla a la Corona. A Mí, desde luego, no se me pueden pedir explicaciones porque no está en mi mano. Pero sólo pensar en ese referéndum que podría poner la Monarquía en el disparadero...