
Está visto que
las desgracias nunca vienen solas, incluso para mi Familia.
El revés sufrido por la hermana de mi Amada Esposa en los tribunales -me lo imaginaba a la vista de la desafortunada demanda- no ha quedado en el contenido de la resolución de la jueza. En la cascada de reacciones posteriores hay de todo, no ha faltado la mala intención de quienes se empeñan en que este incidente judicial salpique a la Princesa.
Pocos saben lo que Ella está sufriendo por el linchamiento de su querida hermana, que no ha estado acertada en su pretensión o ha sido mal aconsejada pero no merece semejantes vejaciones en prensa, televisiones y foros de internet.
Soy testigo de lo que está aguantando la Princesa con este asunto y, aunque no diga nada, de los amargos recuerdos que le trae sobre el trágico final de su hermana pequeña, que no podía soportar el acoso diario de la prensa rosa, amarilla o verde.
Deseo que cuanto antes pase esta tormenta (aunque no soy ajeno a las secuelas económicas en forma de condena a costas), pero me llama poderosamente la atención que nadie en los medios informativos haya tenido la honestidad de recordar qué le ocurrió a aquella hermana, perseguida y fisgoneada en su vida privada, ni de admitir que aquello dejara una huella imborrable en su familia.
Con todo y con eso en estos días hemos cumplido una apretada agenda de actos públicos, coronada por el funeral por el guardia civil asesinado en Álava. Cuando nos disponíamos a un fin de semana tranquilo, sólo pendientes de cómo se comportaba Hugo Chávez con Rodríguez Zapatero, surge otra complicación en el viaje de la Reina a Grecia.
Muchos años tardó mi Augusta Madre en volver a la tierra que la vio nacer, pero desde que el Gobierno de Atenas levantó el veto ya lo ha hecho tres veces en poco espacio de tiempo. Hay que conocerla para saber que cuando se empeña en algo, nadie le apea del burro.
Se trataba de un viaje oficial, no de estado, con cobertura de nuestro servicio exterior y atenciones del gobierno heleno. Es decir, un viaje por motivos personales y familiares pero con las facilidades que proporciona su carácter oficial. Y, como en tantas actividades semejantes, ha ido acompañada de su Hermana Irene que lleva tantísimos años acogida en Zarzuela.
Lo que alguna vez tenía que pasar, ha pasado. Se ha descubierto públicamente que dicho viaje oficial incluía a mi Tía, Princesa de Grecia, porque la Reina lo ha interrumpido para volver precipitadamente a Madrid al sufrir su hermana una caída que le ha lesionado un pie y el tratamiento le exigirá inmovilidad.
El inoportuno accidente ha tenido lugar el mismo día que Su Majestad subió a lomos de un burro las empinadas calles de Lindos, en la isla de Rodas, después de que en la jornada anterior concediera el nombre de Sofía a una tortuga boba soltada en el parque natural de Zakynthos provista de un GPS.