No recuerdo un Desfile de las Fuerzas Armadas (desde que tengo uso de razón no me he perdido uno, salvo cuando estudiaba en América) en el que haya tenido más comezón interior que en el de este 1 de junio en Zaragoza.
El acto se presentaba rarito por la ausencia de la titular de Defensa, justificada en su baja maternal. Aunque tenga ese derecho, creo yo que podía haber faltado de su casa en la mañana del domingo para no perder la oportunidad de acompañar a la familia castrense en una jornada tan señalada, reafirmando la naturalidad con la que el presidente del Gobierno y la valorada ministra Chacón quieren dar a la presencia de una mujer al frente de los Ejércitos.
De la misma manera que no dudó en visitar las tropas españolas en Afganistán, Bosnia y Líbano un mes antes del parto, podía haber dado un saltito a Zaragoza para un acto tan simbólico de la gran fiesta militar al que, por cierto, tampoco acude el presidente Rodríguez Zapatero porque así le place.
A esas circunstancias y a cómo las viven los miembros de la milicia le daba yo vueltas en la cabeza en la tribuna, junto a Sus Majestades y la Princesa, porque algo me había comentado al respecto mi Augusto Padre.
Y esto en un día donde ETA ha hecho estallar un explosivo en Zarauz, cuando se ha publicado una sanción disciplinaria a un general de Tierra, hijo del ultraderechista Blas Piñar. También cuando la revista Hola! publica un desafortunado reportaje sobre los hermanos Zulueta, prestigiosos militares y servidores de la Casa, en el que se atisba cierta segunda intención al presentarlos como ayudantes personales de mi esposa, la Princesa, y de mi Hermana mayor.
Para rizar el rizo, mientras desfilaban nuestros soldados en Zaragoza el presidente del Gobierno concedía una entrevista a la cadena SER en la que deja abierta la posibilidad de que Carme Chacón sea quien le suceda al frente del PSOE y como candidata a presidenta del Gobierno.
Yo he aprendido que los militares tienen una sensibilidad a la que hay que estar atentos para corresponder a la misma como se hace con otros colectivos de servidores del Estado. Para eso el Rey tiene un olfato especial y más de una vez ha tenido que dar un toque de atención al Jefe del Ejecutivo para afinar en la política de defensa.
A mi run-run interno, procurando que no se me notara, sobre tan notables ausencias en la ceremonia principal del Día de las Fuerzas Armadas y otros sucesos desagradables de la jornada, se sumaba también la confusión que me embarga ante el cúmulo de mensajes sobre la negra situación económica. Me explico:
Ayer sábado me cuentan que Zapatero ha presentado en Barcelona un paquete de medidas anticrisis y esta mañana me aclaran que no son tales, sino la transposición a España de unas directivas de la UE sobre agilidad administrativa y liberalización cuyos efectos no se notarán hasta después de 2012.
¡Vaya manera de empezar el mes de junio!