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Artículos - julio 2008

# miércoles, 30 de julio de 2008 17:50

Las caras que reflejan el alma de la Princesa

Cada año resulta más agobiante el cerco de curiosidad (¿o morbosidad?) periodística que hemos de soportar durante las vacaciones en Palma. Menos mal que en breve nos abrimos hacia Pekín y que tengo compromisos en Iberoamérica.

Y menos mal también que sólo llegar aquí me metí en la Copa del Rey de Vela, aunque esta vez con los compañeros del zozobrado CAM, no con el Aifos que la Armada tiene a mi disposición: mandan las circunstancias de aquel accidente y también los intereses de la Caja patrocinadora, todo hay que decirlo.

En esta ocasión, como nunca, el protagonismo de nuestra estancia en Son Vent y de las apariciones corresponde a la Princesa a lo que no ha sido ajeno el impacto causado por sus comentadísimos tacones. También Nuestras Hijas son pasto de los objetivos en cada movimiento, y por eso el otro día las llevamos al Náutico para que fueran retratadas hasta la saciedad y las dejen tranquilas a partir de ahora.

Pero el foco de atención se centra en mi Amada Esposa -¿por qué la comparan con Carla Bruni?-, con toda la prensa del corazón señalando y elogiando su nueva imagen, su nuevo estilo de vestir. Cuando ocupas la posición que a ella le corresponde has de acostumbrarte a ese protagonismo, por frívolo que parezca.

Los comentaristas hablan y hablan de sus zapatos, sus trajes, sus cortes de pelo y, por supuesto, su delgadez. Pero nadie aprecia que ese cambio exterior obedece a una evolución interior, porque la Princesa ha ganado mucho en seguridad en si misma, en su papel institucional y en la imagen que proyecta.

Obviamente, no voy a contar aquí en qué aspectos íntimos o personales me apoyo para hacer esa afirmación, pero cualquiera que se fije en ella desde fuera sabrá apreciarlo. ¿Cómo? Si la cara es el espejo del alma y las miradas y los gestos forman parte de nuestro modo de comunicarnos, propongo mirar atentamente una galería de gestos de la Princesa pinchando aquí. 

Se trata de dieciséis instantáneas recientes, del mes de julio y alguna de junio, en la que el lenguaje de los gestos presenta una Princesa respetuosa, comunicadora, radiante, serena, satisfecha, cercana, distante, espectacular, impávida, natural, frágil, natural con los Reyes, popular, pensativa...

Me refiero a nuestro traslado a Palma para pasar las vacaciones de verano, que no es lo mismo que trasladar la Corte de Madrid a Mallorca, como alguien ha dicho, porque si no existe una Corte de invierno, ¿cómo vamos a organizar una de verano?

Desde siempre para Mí, y ahora también para la Princesa, una parte del tiempo de estas jornadas de descanso consiste en planificar lo que vamos a hacer sin estar expuestos a los cazadores de exclusivas. El año pasado consiguieron (se creyeron que sin que nos enteráramos) aquella foto de mi Augusta Madre y mi Amada Esposa en traje de baño, pero este verano no cejarán.

Tan pendientes están los reporteros de la princesa, su delgadez, sus vestidos y sus tacones que no se dieron cuenta de que Su Majestad la Reina ha iniciado sus vacaciones con mal pie.

El asunto pudo llegar a mayores, porque nadie había a su lado para ayudarla, pero a semejanza de lo que le ocurrió al Rey hace un par de meses en un acto con empresarios catalanes, mi Augusta Madre dio un traspié al bajar la escalerilla del avión, que a punto estuvo de darse de bruces sobre la pista de aterrizaje. Nadie ha inmortalizado la instantánea del casi accidente, pero este vídeo publicado en un periódico de Barcelona sí recoge lo sucedido.

La Reina se las sabe todas con relación a los fotógrafos, pero como nadie es perfecto la han retratado en la entrega de los trofeos Breitling haciendo involuntariamente publicidad del cava Anna de Codorniú, al usar un paipay con el nombre de esa marca, algo que siempre debemos evitar en nuestra Familia.

Claro, que puestos a señalar fotografía indiscretas o chocantes me han enseñado una en la que aparecemos la Princesa y Yo de etiqueta en el Palacio Real pasando junto a ¡una estufa- ventilador! colocada en el suelo para ambientar las inhóspitas estancias del Palacio de Oriente.

Pues eso, a ver si no dan mucha guerra, al menos ningún disgusto, los fotógrafos este verano sobre todo cada vez que pase por el Club Náutico.

Por lo que he visto en el Abc del domingo, que publica una entrevista con el abogado que lleva la demanda de la hermana de la Princesa, los reporteros del corazón van a tener carnaza para intentar sacarnos algo sobre un asunto del nada tenemos que decir.

# jueves, 24 de julio de 2008 17:42

Así se nos hundieron dos millones de euros

Entre los compromisos de trabajo en este final de julio y la desgracia que sufrimos con el CAM hace unos días en la regata de Valencia, me he perdido la 14ª Regata Breitling, en Palma. Cuando estoy a punto de iniciar las vacaciones, me avisan que ya han sacado a flote el velero en el que tantas ilusiones tenía puestas junto a mis compañeros León, Kiko y Doreste.

La foto superior recoge un detalle de la zozobra que vivió la tripulación -casualmente, Yo no había embarcado por acudir a la boda de Sonsoles Ónega amiga periodista de la Princesa-, cuyos intentos por salvar el velero resultaron inútiles, tal como se aprecia en un vídeo sobre aquellos fatídicos momentos.

La foto inferior es del TP 52 tal como ha quedado tras su hundimiento. Su patrocinador, Caja de Ahorros del Mediterráneo, está dispuesto a poner otro velero a nuestra disposición, habida cuenta que el hundido (diseño de un sobrino de Emilio Botín) estaba valorado en dos millones de euros y asegurado con una póliza de 1,7 millones.

Bueno, este verano aún me queda la posibilidad de participar en la Copa del Rey de Vela a la caña del Aifos, el velero que la Armada Española pone a mi disposición y que bauticé con el nombre de mi Augusta Madre escrito al revés; aunque con tan mala fortuna que también se llama Aifos una conocida inmobiliaria involucrada en los escándalos de Marbella.

# miércoles, 23 de julio de 2008 11:25

Otra vez con la caricatura...

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Al día siguiente de publicar el anterior post sobre el cuadro de Ricardo, me entero -¡ironías de la vida!- de que El jueves quiere hacer ruido recordando el aniversario de su secuestro judicial por aquella caricatura obscena en su portada.

Como la desafortunada decisión del secuestro le dio fama mundial y multiplicó sus lectores e ingresos, ahora vuelve con una segunda versión de aquel dibujito. Lo ofrecen en poster, representando la misma escena pero vestidos a bordo de un velero.

Ante ese recurso comercial de la revista satírica, sólo tengo que decir: A Mí, plim. Que vendan muchos ejemplares mientras Yo me fumo un puro sabiendo que nuestro retrato oficial tiene más importancia y proyección futura que esa caricatura.

Por fin hemos recibido "el cuadro de Ricardo", así llamábamos coloquialmente a nuestro primer retrato oficial como Príncipes de Asturias. Ha sido una larga espera -todo comenzó cuando no había nacido la segunda Infanta-, buscando donde no había huecos para posar ante el artista, pero a la vista del resultado nadie negará que ha merecido la pena.

El autor, el donostiarra Ricardo Sanz, es un renombrado retratista y paisajista como se aprecia en la obra que enseña a través de su web. Y era conocido nuestro, por sus anteriores retratos sobre mi Augusta Madre y sobre Mí siendo jovencito.

Por eso en la Casa se apostó sobre seguro a la hora de elegir el artista para una obra de interés institucional. Es decir, no se trata de un capricho personal sino de algo tan necesario como un retrato oficial que, además, por su tamaño de 2,20 por 1,30 alcanza un gran valor. También económico, pues Ricardo no trabaja por amor al arte (valga el juego de palabras) y sus tarifas están a la altura del prestigio de su firma.

Como el trabajo del pintor no lo he pagado de mi bolsillo, no voy a decir aquí su importe. Eso corresponde al presupuesto oficial de la Casa, controlado por un interventor. Ahora bien, yo creo que el lienzo lo vale, teniendo en cuenta la proyección pública que tendrá como retrato oficial.

Los seguidores de este blog podéis dejar vuestras opiniones sobre el resultado final del trabajo de Ricardo Sanz. Para quienes tengáis la curiosidad, os puedo precisar que en ese óleo mi esposa, la Princesa, luce modelo de Caprile con diadema real y collar de brillantes y rubíes. En mi caso, con uniforme de etiqueta de comandante del Ejército de Tierra y sobre la guerrera, el Collar de la Orden del Toison y la Gran Cruz de la Orden de Carlos III.

# domingo, 20 de julio de 2008 18:39

¡A cuántos les gustaría un marquesado!

¡Qué cierto es eso de que "si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría". Ejemplos se encuentran a todos los niveles sociales y con toda clase de personas, desde las más oscuras a las más renombradas.

Me comentó hace días la Princesa, cuando se enteró del propósito de Su Majestad de otorgar nuevos títulos nobiliarios, que dada la escasez de distinciones así se mirarían con lupa y alguien les sacaría punta. Pues algo de eso ha habido, al menos con el marquesado de Guadalcanal para el profesor Antonio Fontán.

Con ese catedrático de Latín, periodista director del diario Madrid, miembro del Opus Dei y presidente del primer Senado de la democracia no he tenido mucha relación pero le aprecio por lo que mi Augusto Abuelo me hablaba de él como político liberal y humanista.

Monárquico y antifranquista, por lo que Yo sé Fontán ayudó con eficacia y discreción a la concordia política entre mis Augustos Padre y Abuelo, aportando a la reinstauración monárquica el soporte ideológico o doctrinal del que carecía.

Miembro destacado del que se conoció como Consejo Privado de Don Juan, el nuevo Marqués de Guadalcanal ha sido el único monárquico oficial, por así decirlo, que en esta Monarquía ha sido distinguido con un título nobiliario.

Y eso es precisamente lo que, según me llega, ha escocido a otro distinguido periodista que también perteneció a aquel Consejo Privado, que no pierde oportunidad de alardear de su lealtad a quien él denomina por el ordinal Juan III y que pasa por ser el monárquico más monárquico de todos los monárquicos: Luis María Anson.

El que fuera director de Abc, hoy columnista de El Mundo y promotor de un periódico digital, ha saludado la distinción regia a Antonio Fontán con lo que un ansonólogo me dice que es un ejemplo de su proverbial cinismo. Es decir, que Anson respira por la herida de no haber recibido ningún favor de la Corona.

Bajo el título El Rey acierta con Fontán, comienza con un retrato del nuevo marqués que es el que podría hacer de si mismo: " (...) fue destacado miembro del Consejo Privado de Don Juan de Borbón. Estuvo siempre en contra de la Monarquía del Movimiento Nacional que impulsaba el dictador Franco y a favor de la Monarquía parlamentaria, de la Monarquía de todos, que defendía con tenacidad el Rey exiliado en Estoril".

Y es el final donde utiliza más retranca, siempre con sutileza: "El Rey ha acertado de lleno al otorgarle un título de nobleza. Es el reconocimiento a una vida (...) al servicio de la Monarquía que defendió Juan III desde el exilio y que encarna ahora ejemplarmente su hijo Juan Carlos I. No necesita Antonio Fontán, que anda ya con paso firme más cerca de los noventa que de los ochenta, ni distinciones ni honores".

Estoy seguro de que Anson no pasará de los dardos periodísticos, pues al fin y a la postre es probable que en breve pueda lucir el título de Conde de Puñoenrostro, aunque como consorte, al ser título que correspondería a su esposa.

Y a los otros marquesados que ha otorgado el Rey a Margarita Salas y a Paloma O'Shea no creo que nadie ponga pegas, tratándose la primera de una ilustre científica y la segunda de una mecenas musical casada con el primer banquero del país, Emilio Botín.

Llevamos una semanita de sobresaltos familiares... en la familia política no en la Familia Real. Empezó el diario El País señalando que en la fotografía oficial de una audiencia en Zarzuela a la que asistió el Duque de Lugo, éste había sido cortado.

No sé de quién fue la idea de acercar el plano de esa imagen, porque como se aprecia en otras imágenes del momento allí estaba el aún esposo de mi Hermana mayor. Que yo sepa se le sigue tratando con respeto, la prueba es que pese al tiempo transcurrido desde la interrupción de la vida conyugal, la web oficial de Zarzuela sigue alojando la página del Duque de Lugo.

Después se ha divulgado la información de que la hermana de la Princesa se marchará a vivir fuera de España con su hija y el padre de la bebé, unos dicen que a Filipinas, otros a Iberoamérica. No voy a decir su destino exacto por respeto a la discreción con la que quiere llevar su vida, pero cuando presentó su desafortunada demanda judicial advertí en este blog que su futuro en paz estaba lejos de aquí.

Espero que cese el acoso de la prensa rosa sobre los seres queridos de mi Amada Esposa, aunque nunca se sabe. Otro revés en su familia, la liquidación del negocio de la tía Henar, una boutique en Oviedo, empieza a ser pasto del cotilleo.

Pero quienes hurgan con esos asuntos negativos no se fijan en los positivos, como el acierto con el que se desenvuelven los padres de la Princesa, cada uno por su lado. En YouTube hay un vídeo de casi una hora con una entrevista a su padre en el canal local Teleasturias, con sus únicas declaraciones públicas desde que se convirtió en mi suegro.

Ha sido el personaje asturiano elegido para el primero de los programas de entrevistas Del cielo a la tierra (el segundo ha sido Pipi Estrada). El motivo de esa elección parece obvio, pero la entrevista trata exclusivamente de su vida profesional y de su añoranza de Asturias.

Recibe al entrevistador, a lo que parece antiguo colega suyo de Oviedo, en la sede de Estudio de Comunicación, prestigiosa compañía donde él trabaja, y mantienen el diálogo en una elegante salita sobre sillones de diseño clásico, quizás antigüedades.

Pero a lo que iba. A lo largo de 51 minutos de conversación, ni una sola mención a su condición de padre de la Princesa. Ni siquiera la cita por su nombre, pues la única vez que alude a sus hijas se refiere a "la mayor", "la segunda", "la pequeña". Eso es saber estar en su sitio, pero pocos lo reconocen.

Mi vida profesional -como Heredero no paro de trabajar asegurando mi presente y preparando mi futuro- está llena de sinsabores y satisfacciones. De los primeros es una muestra lo que ha pasado con motivo de la ausencia de la Familia Real en el acto del Bicentenario de la Batalla de Bailén.

El asunto no ha tenido gran trascendencia pública fuera de la provincia de Jaén, pero aún queda tiempo y cuando un problema se enreda nunca se sabe cómo termina.

Para decirlo en plata, como el ayuntamiento de Bailén está gobernado por una agrupación independiente apoyada por el PP, una decisión del Gobierno ha metido a la Corona en medio de una disputa entre el PSOE y el PP.

El alcalde de ese pueblo se ha pegado cuatro años preparando la conmemoración de la primera victoria militar de los españoles sobre las tropas napoleónicas, con especial interés en la asistencia de la Familia Real al acto central de esa efemérides el próximo día 19.

Cuando confiaba en que así sería, pues el Bicentenario de la Batalla de Bailén forma parte del programa de la Comisión Nacional del Bicentenario de la Guerra de la Independencia y ha merecido la acuñación de una moneda conmemorativa con valor de 8 reales de plata, a finales de junio el Jefe de la Casa comunicó al alcalde bailenés que no asistiríamos ningún miembro de la Real Familia.

El desencanto, y casi indignación, en aquel municipio ha sido casi inmediato.

El 1 de este mes su ayuntamiento aprobó en pleno una dura declaración lamentando esa decisión "ya que resulta incomprensible desde el punto de vista histórico que la Familia Real en su totalidad participara de los actos conmemorativos que se desarrollaron el pasado 2 de Mayo en Móstoles y, sin embargo, ni tan siquiera algún miembro de la Casa Real vaya a presidir los actos centrales de la Conmemoración de la Batalla de Bailén".

Pese a lo que han dicho los concejales socialistas de esa localidad (del mismo partido reticente a que el teatro municipal de Jaén se llamara Infanta Leonor), el manifiesto municipal no falta al respeto a la Corona, pero entre unos y otros nos han metido en un lío político con agravios comparativos entre Móstoles y Bailén.

No queda ahí la cosa, porque no faltan quienes señalan que los Príncipes tengamos tiempo para ir a las finales de tenis o fútbol pero no para conmemorar aquella gesta que determinó el curso de la Guerra de la Independencia.

Muchos desconocen que las actividades de la Familia Real no las decidimos a nuestro antojo. Es el Gobierno, concretamente a la Vicepresidenta Fernández de la Vega, quien aprueba o desaprueba la presencia de representantes de la Corona en actos oficiales.

Si la señora Vicepresidenta no ha estimado oportuno que acompañemos a los bailenenses sus motivos tendrá. A  mí se me escapan esos motivos, porque es verdad que al Dos de Mayo en Móstoles asistimos toda la Familia Real, y problemas de agenda no hay tantos: atendiendo a indicaciones de Moncloa, la Princesa y Yo acudimos hoy a visitar por tercera vez en un mes la Expo de Zaragoza.

¿Verá el Gobierno en la conmemoración de Bailén un acto inamistoso hacia Francia?, ¿o una humillación a Sarkozy que la Corona se sume a la celebración de aquella victoria española y derrota de Napoleón?

El embajador francés estuvo en los actos del Bicentenario en Madrid con toda naturalidad, por lo que sólo me cabe pensar que haya sido un desafortunado error del GobiernoMe resisto a pensar que la cause radique en que Bailén no esté gobernada por amigos de los socialistas.

Asistía temeroso a esa guerra de las lenguas tan peligrosa para la unidad de los españoles tras el Manifiesto de un grupo de intelectuales en defensa del castellano, cuando llegó el congreso del PSOE y, aparte de atizar el fuego de esa disputaha abierto la guerra de los crucifijos. Y todo ello coincidiendo con el desfile-exhibición del Orgullo Gay.

¿Qué hacer como Heredero de una Monarquía tradicionalmente católica?

Mi esposa, la Princesa, intenta racionalizar el contenido de esas disputas y tranquilizarme, pero no sé, no sé...

El debate se enrarece con el proyecto de implantar el euskera en los comercios del País Vasco y con la sentencia judicial que ordena a la Generalitat que en los colegios catalanes se imparta la tercera hora de castellano. Y eso, cuando ni estamos de acuerdo en la denominación de nuestro idioma común: español o castellano.

No puedo ignorar que el Manifiesto en defensa de una lengua común lo encabeza la académica Carmen Iglesias, mi tutora de la que tanto he aprendido, junto a muy prestigiosos filósofos, escritores y científicos y artistas.

Me identifico con el contenido del manifiesto y me parece oportuno, pero también estoy de acuerdo con los lamentos de sus promotores al comprobar cómo esa iniciativa se la han apropiado Pedro J. Ramírez  y Jiménez Losantos, convirtiéndola en arma de disputa partidista. Basta que haya tomado esa dimensión para que Yo tenga que evitar más consideraciones al respecto. Pero no sólo eso.

El mal ambiente montado en torno al Manifiesto ha llegado al extremo de que pase desapercibido en la prensa nacional un acto de tanta trascendencia como la presidencia por Sus Majestades, la semana pasada, de la presentación del Proyecto Comillas, un centro internacional de investigación sobre la lengua y la cultura en español radicado en Cantabria.

En medio de todo esto proliferan los pronunciamientos a favor y en contra del Manifiesto, con los ánimos excitados en el nacionalismo catalán, donde Pujol ha alzado su voz en defensa del catalán en estos términos:

"Hay preocupación por nuestra lengua, y ya hemos dicho que tiene mucha presión encima, pero debe de ser suficientemente fuerte para que se la ataque con la zafiedad con que lo hace "el Manifiesto" (...) No hemos de ir a este combate con ánimo acomplejado. Ni miedica. Tampoco con petulancia ni chulería. Pero con decisión y confianza. Sin miedo. Y sin respeto por quien no nos respete".

¿Hay o no hay motivos para ver con preocupación este asunto desde la perspectiva de la Corona como símbolo de la unidad de España?

En esas estábamos cuando el congreso del PSOE introduce otro elemento que altera la concordia entre españoles: las reformas laicas. Menos mal que se han echado atrás en la intención de suprimir los  los funerales de Estado de carácter religioso. ¿Cómo hacer unas honras fúnebres presididas por el Rey sin la solemnidad y ceremonial de la liturgia?

No sé qué ha pasado en el PSOE, que hace un mes se opuso a la retirada de los crucifijos en actos de toma de posesión y ahora quiere retirarlos de todas las dependencias oficiales, incluso suprimir los capellanes castrenses de las Fuerzas Armadas.

Cuando la Princesa me insiste en que son decisiones legítimas en un estado aconfesional, lo entiendo, pero me queda el run-run interior de los riesgos que acechan bajo estas guerras por el idioma o por la religión, porque a todo el mundo le tocan de cerca.

Cuando me decían que el auténtico cerebro gris del actual Ejecutivo de Rodríguez Zapatero era Miguel Sebastián, no me lo terminaba de creer. Pensaba que ese papel correspondía a la titular de Defensa, Carme Chacón.

Pero veo que el antiguo asesor en la sombra del Presidente del Gobierno y ex candidato a la Alcaldía de Madrid, es el faro que ilumina la acción del Gobierno. Él ha inspirado el reparto de los 400 euros, él ha promovido la subida de tarifas eléctricas, pero no sólo.

Gracias a una ocurrencia de Sebastián, del desabrido debate parlamentario que soportó Zapatero sobre la crisis económica lo que más está dando que hablar es la apertura de otro debate: el uso de la corbata.

Así como suena. Sebastián, ministro de Industria, ocupó su escaño del hemiciclo descorbatado, el presidente del Congreso, José Bono, a través de un ujier le mandó una corbata con dibujitos de los leones de las Cortes (PVP 35€), el responsable de Industria no se la puso y al día siguiente obsequió a Bono un termómetro para medir la temperatura del hemiciclo, demasiado baja en época de ahorro energético.

Miguel Sebastián ha ordenado que en su ministerio el aire acondicionado no baje de 24º y exime a los funcionarios de llevar corbata, salvo para asistir a actos oficiales. Y él se fue a predicar con ese ejemplo al palacio de las Cortes, ignorando que no hay nada más oficial que una sesión plenaria de quienes representan la soberanía popular.

Pero en el Gobierno y en el PSOE, tan dados a modificar usos y costumbres, ha caído bien la iniciativa de Sebastián. Su vecino de escaño, y también ministro, Celestino Corbacho ha anunciado que también irá descorbatado a la vez que se quitaba esa prenda ante los periodistas.

Como Heredero en una Monarquía que se rige por el estricto protocolo borgoñón estas cuestiones me hacen una gracia relativa, porque se empieza por arrumbar la corbata y se termina tratándonos de colegas a la Princesa o a Mí.

Ya me he referido en este blog a la excesiva familiaridad con la que algunos personajes públicos saludan a miembros de la Real Familia, y menos mal que la Corona quedó al margen del Código del Buen Gobierno aprobado en 2005.

Aquella Orden Ministerial establece que los miembros del Gobierno y altos cargos rechazarán "cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaya más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía". Pero también suprime los tratamientos de excelentísimo/a: "El tratamiento oficial de carácter protocolario de los miembros del Gobierno y de los altos cargos será el de Señor/Señora, seguido de la denominación del cargo, empleo o rango correspondiente".

Yo he aprendido que los príncipes son Altezas y los ministros Excelentísimos y ese es el tratamiento que doy y recibo. Ahora bien, ¿esto de la corbata merecerá una revisión de usos protocolarios? No estaría mal abrir un debate al respecto y seguro que al foro de este blog llegarán propuestas originales.

El triunfo futbolístico español determina el ritmo de una semana que el calendario había reservado para otros asuntos: la comparecencia del Presidente del Gobierno para explicar sus medidas económicas, el congreso del Partido Socialista o los preparativos de un desfile multitudinario del Orgullo Gay.

No se me escapa el especial acercamiento de este Ejecutivo hacia los y las homosexuales. Ahí está la ley que les permite contraer matrimonio o las dos portadas dedicadas por la revista Zero al presidente Zapatero.

En esa proximidad no podía faltar la ministra de Igualdad, que ha posado para la última portada de esa publicación como la Dorothy de El Mago de Oz arropada por una lesbiana, un gay y un transexual.

Presentada la miembro más joven del Consejo de Ministros como "la ministra contra el machismo mediático", en el interior se constata que Bibiana Aído no ha dejado buen sabor de boca en Zero porque no les contestó a una pregunta sobre la polémica de las miembras, posterior a la entrevista.

Las declaraciones de la ministra no tienen especial relevancia, salvo que me ha llamado la atención que equipare a lesbianas e inmigrantes como colectivos doblemente discriminados dentro de las mujeres.

Estos asuntos los sigo con el interés y la precaución propios de mi posición. Como Heredero no debo mostrar simpatías por unos o antipatías por otros, sino cercanía hacia todos los españoles. ¿Soy, entonces, también el Príncipe de los gays? Hombre, pues formulado así la respuesta es afirmativa pero es un planteamiento equívoco.

Está claro que en esta segunda legislatura socialista se van a visibilizar (como dicen algunos) cambios sociales llamativos, y no sólo de la mano de la señora Aído.

Como miembro que soy de las Fuerzas Armadas no olvido que tenemos una mujer al frente de Defensa que en su primera aparición parlamentaria ya ha visibilizado un cambio: iba acompañada por una ayudante militar, primera vez que una mujer ocupa ese destino en el Ministerio de Defensa.

Desconozco su graduación, pero oí hace tiempo que la ministra Carme Chacón decidió modificar el Real decreto que establece que los ayudantes del titular de Defensa debían tener graduación superior a la de oficial y, claro, en ese nivel del escalafón no disponía de mujeres.