
Cuando me decían que el
auténtico cerebro gris del actual Ejecutivo de Rodríguez Zapatero era
Miguel Sebastián, no me lo terminaba de creer.
Pensaba que ese papel correspondía a la titular de Defensa, Carme Chacón.
Pero veo que el antiguo asesor en la sombra del Presidente del Gobierno y ex candidato a la Alcaldía de Madrid, es el faro que ilumina la acción del Gobierno. Él ha inspirado el reparto de los 400 euros, él ha promovido la subida de tarifas eléctricas, pero no sólo.
Gracias a una ocurrencia de Sebastián, del desabrido debate parlamentario que soportó Zapatero sobre la crisis económica lo que más está dando que hablar es la apertura de otro debate: el uso de la corbata.
Así como suena. Sebastián, ministro de Industria, ocupó su escaño del hemiciclo descorbatado, el presidente del Congreso, José Bono, a través de un ujier le mandó una corbata con dibujitos de los leones de las Cortes (PVP 35€), el responsable de Industria no se la puso y al día siguiente obsequió a Bono un termómetro para medir la temperatura del hemiciclo, demasiado baja en época de ahorro energético.
Miguel Sebastián ha ordenado que en su ministerio el aire acondicionado no baje de 24º y exime a los funcionarios de llevar corbata, salvo para asistir a actos oficiales. Y él se fue a predicar con ese ejemplo al palacio de las Cortes, ignorando que no hay nada más oficial que una sesión plenaria de quienes representan la soberanía popular.
Pero en el Gobierno y en el PSOE, tan dados a modificar usos y costumbres, ha caído bien la iniciativa de Sebastián. Su vecino de escaño, y también ministro, Celestino Corbacho ha anunciado que también irá descorbatado a la vez que se quitaba esa prenda ante los periodistas.
Como Heredero en una Monarquía que se rige por el estricto protocolo borgoñón estas cuestiones me hacen una gracia relativa, porque se empieza por arrumbar la corbata y se termina tratándonos de colegas a la Princesa o a Mí.
Ya me he referido en este blog a la excesiva familiaridad con la que algunos personajes públicos saludan a miembros de la Real Familia, y menos mal que la Corona quedó al margen del Código del Buen Gobierno aprobado en 2005.
Aquella Orden Ministerial establece que los miembros del Gobierno y altos cargos rechazarán "cualquier regalo, favor o servicio en condiciones ventajosas que vaya más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía". Pero también suprime los tratamientos de excelentísimo/a: "El tratamiento oficial de carácter protocolario de los miembros del Gobierno y de los altos cargos será el de Señor/Señora, seguido de la denominación del cargo, empleo o rango correspondiente".
Yo he aprendido que los príncipes son Altezas y los ministros Excelentísimos y ese es el tratamiento que doy y recibo. Ahora bien, ¿esto de la corbata merecerá una revisión de usos protocolarios? No estaría mal abrir un debate al respecto y seguro que al foro de este blog llegarán propuestas originales.