Mi vida profesional -como Heredero no paro de trabajar asegurando mi presente y preparando mi futuro- está llena de sinsabores y satisfacciones. De los primeros es una muestra lo que ha pasado con motivo de la ausencia de la Familia Real en el acto del Bicentenario de la Batalla de Bailén.
El asunto no ha tenido gran trascendencia pública fuera de la provincia de Jaén, pero aún queda tiempo y cuando un problema se enreda nunca se sabe cómo termina.
Para decirlo en plata, como el ayuntamiento de Bailén está gobernado por una agrupación independiente apoyada por el PP, una decisión del Gobierno ha metido a la Corona en medio de una disputa entre el PSOE y el PP.
El alcalde de ese pueblo se ha pegado cuatro años preparando la conmemoración de la primera victoria militar de los españoles sobre las tropas napoleónicas, con especial interés en la asistencia de la Familia Real al acto central de esa efemérides el próximo día 19.
Cuando confiaba en que así sería, pues el Bicentenario de la Batalla de Bailén forma parte del programa de la Comisión Nacional del Bicentenario de la Guerra de la Independencia y ha merecido la acuñación de una moneda conmemorativa con valor de 8 reales de plata, a finales de junio el Jefe de la Casa comunicó al alcalde bailenés que no asistiríamos ningún miembro de la Real Familia.
El desencanto, y casi indignación, en aquel municipio ha sido casi inmediato.
El 1 de este mes su ayuntamiento aprobó en pleno una dura declaración lamentando esa decisión "ya que resulta incomprensible desde el punto de vista histórico que la Familia Real en su totalidad participara de los actos conmemorativos que se desarrollaron el pasado 2 de Mayo en Móstoles y, sin embargo, ni tan siquiera algún miembro de la Casa Real vaya a presidir los actos centrales de la Conmemoración de la Batalla de Bailén".
Pese a lo que han dicho los concejales socialistas de esa localidad (del mismo partido reticente a que el teatro municipal de Jaén se llamara Infanta Leonor), el manifiesto municipal no falta al respeto a la Corona, pero entre unos y otros nos han metido en un lío político con agravios comparativos entre Móstoles y Bailén.
No queda ahí la cosa, porque no faltan quienes señalan que los Príncipes tengamos tiempo para ir a las finales de tenis o fútbol pero no para conmemorar aquella gesta que determinó el curso de la Guerra de la Independencia.
Muchos desconocen que las actividades de la Familia Real no las decidimos a nuestro antojo. Es el Gobierno, concretamente a la Vicepresidenta Fernández de la Vega, quien aprueba o desaprueba la presencia de representantes de la Corona en actos oficiales.
Si la señora Vicepresidenta no ha estimado oportuno que acompañemos a los bailenenses sus motivos tendrá. A mí se me escapan esos motivos, porque es verdad que al Dos de Mayo en Móstoles asistimos toda la Familia Real, y problemas de agenda no hay tantos: atendiendo a indicaciones de Moncloa, la Princesa y Yo acudimos hoy a visitar por tercera vez en un mes la Expo de Zaragoza.
¿Verá el Gobierno en la conmemoración de Bailén un acto inamistoso hacia Francia?, ¿o una humillación a Sarkozy que la Corona se sume a la celebración de aquella victoria española y derrota de Napoleón?
El embajador francés estuvo en los actos del Bicentenario en Madrid con toda naturalidad, por lo que sólo me cabe pensar que haya sido un desafortunado error del Gobierno. Me resisto a pensar que la cause radique en que Bailén no esté gobernada por amigos de los socialistas.