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Artículos - agosto 2008

# jueves, 28 de agosto de 2008 11:53

Peñafiel envenena sus críticas a la Princesa

¡Hay que ver la cantidad de periodistas del corazón y comadres varias que sientan cátedra sobre lo acertada o equivocada proyección pública de la Princesa! ¡Cuánto asesor de imagen desperdiciado anda por el mundo!

Contábamos mi Amada Esposa y Yo con un cierto revuelo en la opinión pública a cuenta de su intervención quirúrgica en la nariz. Pero no imaginaba que las especulaciones duraran tanto tiempo y llegaran tan lejos. Se trata de un asunto personal, que en nada afecta al papel institucional de la Princesa, y no entraré en detallar el trabajo del cirujano.

De todo lo que se ha comentado, se ha inventado, se ha acertado y se ha exagerado sobre ese tema, se lleva la palma lo escrito por el inevitable Peñafiel, dado el creciente envenenamiento de sus palabras.

En su conocida especialidad de verdugo de la Princesa, ya no se corta para hablar de "el triste día del anuncio oficial del compromiso matrimonial en el Palacio de El Pardo, un día para no olvidar".

La prueba de que no mide su legítimo derecho a la crítica, es que termina con una frase tan truculenta como de pésimo gusto, que sólo se entiende desde el rencor que hace perder los papeles. Y es eso de "Pena da que no exista una cirugía para el carácter".

Dice mi Amada Esposa que es mejor ignorar u olvidar ese tipo de ataques que, según Ella, se desautorizan por las crecientes erratas y faltas que aprecia en los textos de dicho comentarista. Me enseña la h olvidada en "Pero, a resultado que no" y la profusión de comas repartidas por el texto sin ton ni son.

Pues así se presenta la vuelta de las vacaciones, con diversos dardos contra la Corona: a las infamias de Jiménez Losantos se han sumado unas declaraciones del nacionalista Xabier Arzallus: "Don Juan Carlos tiene aureola, peno nunca lo acepté ni lo aceptaré (...) Lo metieron por la puerta de atrás en la Constitución y para un demócrata eso es inaceptable".

Y junto esos ataques, las maledicencias sobre la nariz y el mentón de la Princesa.

"¿Has visto lo último de Jiménez Losantos?", me interrogó ayer la Princesa. Sí, respondí pensando que se refería a unos comentarios excéntricos en torno a Barak Obama y su esposa del comentarista español en una televisión de Miami.

"¿Pero sabes a lo que me refiero?", insistió. "En esa misma ocasión os ha injuriado gravemente al Rey y a Ti. Y además con aire de recochineo".

Efectivamente. Yo desconocía, hasta que mi Amada Esposa lo ha descubierto en YouTube, que en una entrevista al comentarista de la Cope en un programa televisivo de Miami presentado por el peruano Jaime Bayly, Federico Jiménez no sólo arremete contra estadistas que no son de su agrado, sino que vuelve a infamar a Su Majestad.

Viendo el vídeo del programa, se aprecia cómo el entrevistador le provoca y anima a sus descalificaciones, preguntándole por la amistad de mi Augusto Padre con Fidel Castro.

A partir de ese momento, minuto 3:18 del fragmento de la entrevista aquí reproducido, es cuando Federico Jiménez Losantos dice del Rey que "era y sigue siendo un gran amigo de las monarquías petroleras del Golfo", para rematar con algo intolerable: "Hace años que no está a la altura de sus obligaciones: ni legales, ni morales".

A continuación, el tal Bayley, periodista conservador en sintonía con el analista español, le lleva al terreno de mi Persona: "¿Eres optimista con respecto a Felipe... al Príncipe? Es algo mejor que el padre, ¿no?".

Y Jiménez Losantos suelta su primer juicio público sobre el Heredero: "Hummm... nos gustaría pensarlo pero no tenemos ninguna prueba que nos lo permita creer, ninguna".

Ya estoy colocado en la diana de los denostados por el polémico comentarista de la emisora de la Iglesia cuando a él le parezca oportuno.

No sé porqué semejantes ataques a Su Majestad no han sido recogidos ni contestados en España. Me consta que en la prensa peruana sí ha habido respuestas, como el artículo Camino a la infamia, a otras partes de la misma entrevista. Y el portal Perú, Arte, Valor ha llegado a representar al locutor como un personaje nazi.

Como Heredero, no voy a contestar ni a pedir que nadie me defienda. Tendrá que ser el autor de los insultos quien se explique motu propio o a requerimiento de personajes públicos, de quienes dijo lo siguiente en Miami:

Sobre Gallardón: "Es un peligro público y privado, mal tipo donde los haya".

Sobre el presidente Zapatero le pregunta el entrevistador si lo considera un idealista.

- ...Sí, vamos a dejarlo en idealista.

- Pero en realidad tú dirías que es un gilipollas.

- A veces idiotiza en exceso el idealismo.

# sábado, 23 de agosto de 2008 12:38

Derecho a la intimidad de los cadáveres

Cuando ocupas un puesto de gran relevancia tienes que actuar con sabiduría, discreción, transparencia y sensibilidad. No hay fórmula para aplicar a la vez los cuatro requisitos, aprendes con la práctica, no valen simulaciones.

Eso lo hemos tenido en cuenta Sus Majestades y Nosotros a la hora de reaccionar ante la catástrofe aérea en Barajas. Algunos reporteros no han entendido que evitáramos su presencia durante nuestras visitas a los familiares de los fallecidos y a los heridos: es una muestra de respeto a esas personas y a su duelo.

Es obligación de la Corona estar con el pueblo a las duras y a las maduras, sobre todo en los momentos más difíciles. Y hacerlo sinceramente y sin segunda intención, porque no vivimos de la autopromoción ni necesitamos vender lo que hacemos.

Cosa distinta le ocurre a los políticos dependientes de los votos que, como ocurrió tras el accidente, acudieron en tropel al recinto de Ifema unos con más motivo que otros. Según parece, la acumulación de ministros y sus séquitos multiplicó la confusión en los primeros momentos, con gran enfado del titular de Interior.

Condolencia, solidaridad y respeto son términos que escuchamos estos días a todas horas y en boca de todos. ¿Son compatibles esas manifestaciones con ciertos hechos? Hay que responder a esa pregunta fijándose en los medios.

Tan necesitada está la prensa impresa, la digital y la audiovisual de competir en información sobre el siniestro del avión de Spanair, que pese a las cautelas judiciales para que no se difundan las filmaciones de los equipos de emergencia ya se ha publicado una de las fotos más morbosas: la de las hileras de cadáveres tendidos en el suelo de una nave de Ifema, cubiertos con sábanas y con etiquetas.

De seguro, esa imagen va a traer polémica sobre su origen y sobre la legitimidad del diario gratuito Qué! para publicarla, con gran repercusión en sus niveles de distribución y lectura.

¿Pertenece al derecho a la información? ¿Es una concesión grosera a la morbosidad? ¿Es una violación del derecho a la intimidad? En este último caso, ¿tienen intimidad los fallecidos o se trata del derecho de sus deudos?

Es más importante aclarar las causas del accidente y asistir debidamente a heridos y familiares que discutir sobre la fotografía de los cadáveres, pero tendrá interés que los seguidores de este blog dejéis vuestra opinión sobre la publicación de esa instantánea, su autor y el periódico que la ha divulgado.

Con tanta tinta como ha corrido sobre unas supuestas fotos de la Princesa en bikini obtenidas este verano, resulta que la sorpresa llega por la publicación de unas imágenes de esa guisa, pero con la señora ministra de Fomento como protagonista.

La exclusiva gráfica ha correspondido a Mallorca Diario, que repite en la obtención de ese tipo de instantáneas sobre el mismo personaje. Me abstengo, por razones obvias, de cualquier comentario sobre la apariencia de la ministra del AVE y de los aeropuertos con su dos piezas en azul turquesa emergiendo de las aguas.

Tampoco indagaré sobre cómo ha compaginado Magdalena Álvarez una visita oficial a Palma para inaugurar una terminal aeroportuaria, con su estancia privada disfrutando de una cala mallorquina.

Sí quiero señalar mi extrañeza ante la expectación, no exenta de morbosidad, que despiertan unas fotografías o un vídeo de una mujer joven, como mi Amada Esposa, bañándose en bikini, frente al cierto desinterés (sano, por supuesto) de las mismas imágenes de una mujer que se acerca a los 60 y que es la ministra más polémica del Gobierno de España.

Ya sé que tengo mala prensa entre los paparazzi, por lo que consideran mi aversión a los fotógrafos. No existe tal aversión, aunque tampoco adicción y no señalo a nadie. Lo que pasa es que me resisto a que mi papel como Heredero incluya tener la privacidad a expensas de las incursiones por tierra, mar y aire que algunos reporteros hacen sobre Nosotros.

El relato que el autor de las fotos de la Princesa ha hecho en un periódico sobre sus peripecias para retratarnos en una cala desierta, resulta bien elocuente de cuáles son las situaciones tan delicadas, y a veces conflictivas, en las que se ve envuelto el personal de la Casa a causa de las maniobras de los paparazzi.

La Princesa no necesita ese tipo de reportajes y si ha de cuidar su imagen lo hace con seriedad, lo que le vale la alta estimación de los lectores de Vanity Fair, cuya web mantiene la votación psobre la mujer mejor vestida del mundo. En los últimos días Matilde de Bélgica ha retomado el primer puesto, pero mi Amada Esposa se mantiene firme en segunda posición. Aún se puede votar pinchando aquí.

Me ha tocado pasar el puente de agosto sin la familia y trabajando en América, porque forma parte de mis obligaciones acudir en representación de Su Majestad y de España, como he hecho, a las tomas de posesión de los nuevos presidentes paraguayo y dominicano, Fernando Lugo y Leonel Fernández.

De las dos ceremonias a las que he asistido en un período de 48 horas, la más singular ha resultado la de Paraguay. Esa nación hermana ha puesto fin a décadas de gobierno del Partido Colorado y ha elegido para presidente, como señalaba en otro post, al ex obispo Fernando Lugo.

Éste, tras recibir la dispensa como clérigo promete una política de austeridad y predica con el ejemplo: a la ceremonia de su toma de posesión acudió en camisa de cuello mao y ¡con sandalias! clásicas, bien limpias y por fortuna sin calcetines.

En Iberoamérica te topas con situaciones o costumbres que a un europeo nos suenan a pasado, pero que allí son señales que marcan el futuro.

Más antiguo o regresivo resultan algunas cosas de aquí, como las preguntas sobre mi condición de Heredero incluidas en una macroencuesta que está publicando El Mundo. En el capítulo referido a la Monarquía el periódico de Pedro J. interroga de forma algo retorcida sobre dos cuestiones que no me hacen gracia:

- si el Rey debería haber esperado a la aprobación de la Constitución para nombrarme sucesor (en una pregunta sobre La sucesión).

- si debe someterse a referéndum mi derecho a la sucesión natural (en una pregunta sobre El papel del Rey).

¿A qué viene remover a estas alturas lo que está más que claro? Así se siembra confusión, pues aunque Su Majestad sale bien parado resulta que a casi un 60% de los encuestados le resulta indiferente Monarquía o República. Y, aunque sea minoría, un 42,3% es partidario de someter a referéndum mi sucesión.

La Monarquía es una institución sobre la que se pueden hacer encuestas, pero con mucho tiento, porque enseguida vienen los analistas de los datos con interpretaciones para todos los gustos.

# miércoles, 13 de agosto de 2008 12:56

La crisis llega a los bolsillos de la Familia Real

Si durante la estancia en Beijing he sudado como nunca, igual me ha ocurrido a la vuelta. Muy poquitos días para disfrutar tranquilamente con las Niñas, pero sin desconectar del trabajo. Concretamente, ocupado de algo que mucho me interesa pero de compleja solución: la asignación que me corresponderá en 2009 de la partida de los Presupuestos del Estado para la Casa de S.M.

Esas cantidades tienen que estar definidas antes de la presentación oficial de los Presupuestos en septiembre. Aunque el Heredero carece de asignación como tal, la Casa contempla los gastos derivados del ejercicio de mi función y mi Augusto Padre dispone las cantidades para disfrute personal.

Pues bien, la vida se encarece, la familia aumenta, pero el Ministerio de Economía y Hacienda Nos advierte que estamos en época de vacas muy flacas, como si no fuera evidente. En una situación de crisis como ésta, la Corona debe dar ejemplo evitando derroches o gastos suntuosos. Lo de la austeridad es relativo.

Como resulta que a los ojos del vulgo Monarquía es sinónimo de lujo y Familia Real equivale a vividores desocupados, a la hora de presupuestar nos vemos obligados a muchos equilibrios. Ya ha salido el grupo de republicanos andaluces pidiendo reducir el sueldo del Rey a 150.000 euros anuales y suprimir casi la mitad de los vehículos a disposición de la Casa.

Antes de que el Gobierno haga público el proyecto de ley de Presupuestos no debo anticipar su contenido en lo que se refiere a la partida para Su Majestad y su Casa, pero mi posición es que una cosa es apretarse el cinturón y otra que los ingresos no aumenten en porcentaje cercano al IPC.

Imagino que a finales de mes me dirán con exactitud cómo van a ser esas cantidades. Ahora tengo por delante un apretado viaje -y no de vacaciones- a Paraguay y República Dominicana para asistir a las tomas de posesión de dos presidentes.

El primero es Fernando Lugo, que sólo hace unas semanas ha recibido la dispensa de Su Santidad de su condición y obligaciones como obispo y clérigo, pues ese rango alcanzó en 1994 tras treinta años como sacerdote misionero del Verbo Divino.

En España y en el resto de Europa no entenderíamos un obispo, aunque emérito, como candidato a presidente del Gobierno, pero la América hispana tiene sus peculiaridades y hay que entenderlas.

# lunes, 11 de agosto de 2008 10:07

Parte de nuestro trabajo es salir en la foto

Nuestra corta estancia en Beijing (en la Casa me insisten en olvidar la grafía y la pronunciación de Pekín) ha sido interesante, emocionante y decepcionante. Todo a la vez.

Más que interesante, Yo diría que interensantísima pues aunque he hecho dos visitas oficiales recientes a China, con motivo de la celebración de los JJ.OO. he podido comprobar abiertamente cómo los dirigentes del gigante asiático están convencidos de que más pronto que tarde su país será la primera potencia del mundo. Y eso impresiona.

Me he guardado la URL de la edición en español del Diario del Pueblo para comprobar de vez en cuando cómo van los ánimos oficiales en esa nación.

Ese convencimiento les ha llevado a dos cosas (ahí reside lo emocionante de la estancia en Beijing): en primer lugar, su enérgica decisión de terminar las Olimpiadas con más medallas que Estados Unidos, que siempre es el primero. Y en segundo lugar, el alarde artístico, humano, tecnológico y todo lo demás que desplegaron en la ceremonia inaugural que a todos nos dejó atónitos.

Pero en medio de experiencias tan interesantes también ha habido sitio para ciertas decepciones. La fundamental, aparte del insoportable calor, han sido la disciplina de la organización de los Juegos, que también se apreciaba en el protocolo incluso con quienes, como la Princesa y Yo, hemos sido invitados oficiales.

Una disciplina que, sumada a unas normas de seguridad férreas que no admiten matices, ha tenido como consecuencia que Nuestra presencia y actividades allí la hayan recogido los medios de comunicación de manera muy escueta.

No voy a ocultar que los mandatarios y representantes de estados que asistimos a la inauguración y a algunas competiciones no lo hacemos sólo por afición o porque nos sale gratis. Aquello es un escaparate universal del que están pendientes nuestros conciudadanos y hemos de aparecer lo más posible para satisfacción del orgullo patrio y para afianzar nuestra imagen.

Dicho de una manera popular: reyes, príncipes, presidentes y primeros ministros, acudimos a estas ceremonias para salir en la foto. Si no, no compensa.

Una prueba de las limitaciones a las que me refiero es la dichosa fotografía que recoge el momento que mi Amada Esposa saluda a mi Tía y reina de los griegos, Ana María. Lo hizo con la cortesía debida: de Princesa a Reina (aunque destronada), flexionando ligeramente la pierna, pero como los fotógrafos no estaban colocados en el lugar adecuado el resultado de la imagen es la Princesa en una postura indebida y poco agraciada.

También puedo referirme a las escasas imágenes que se pudieron captar de nuestro saludo a la delegación española en el desfile inaugural, de la elegancia de la Princesa en la recepción oficial del Presidente de la República o de nuestra presencia en el primer encuentro de nuestra selección femenina de baloncesto.

Pero, bueno, misión cumplida en China. Ahora la Reina toma el relevo en el seguimiento de los Juegos, hasta que mi Hermana mayor acuda en septiembre a la inauguración de los Paralímpicos.

Supongo que van a continuar las especulaciones sobre la dispersión de nuestra Familia en estas vacaciones, sobre el hecho de que no hayamos coincidido todos en Palma. Unas y otros le dan mil vueltas a la ausencia de la que llaman foto de familia (que, por cierto, también puede hacerse a finales de agosto).

La verdad es que el paso del tiempo cambia las personas y las situaciones. Este año, dos cuestiones han modificado las vacaciones tradicionales en Palma. Una, la ruptura de mi Hermana mayor con su marido y otra, la que más ha afectado a Su Majestad, la ausencia del capitán Richard Cross, el veterano patrón del Fortuna, recientemente fallecido.
Todo eso nada tiene que ver con lo que algunos señalan como retraimiento del Rey en sus apariciones públicas para dar más protagonismo al Heredero. De eso, nada. A Mí me inculcaron de pequeño que donde hay patrón no manda marinero, y eso se aplica en la Real Familia.
Tampoco los cambios en estas vacaciones tienen relación con mis intereses o mis caprichos. El general Sabino Fernández Campo, en la misma ocasión que lanzó sus propuestas sobre el papel del Rey en política, se permitió compararme con mi Augusto Padre.
Vino a decir el ex Jefe de la Casa que Yo no tengo la naturalidad y el buen humor de Su Majestad pero que se terminará imponiendo (¿cuándo?) mi propio estilo "más serio y hermético". Posiblemente Sabino quería hacerme un favor, pero dudo que lo haya conseguido.
Hubiera preferido que evitara comparaciones de esa naturaleza, así como su juicio aparentemente positivo sobre la Princesa que muchos lo han entendido como ironía. Me refiero a esa afirmación de que "está preocupadísima en todos los actos a los que acude en quedar bien", que suena tan equívoca.
Presto más atención a ese tipo de manifestaciones que a lo que se comenta en prensa y televisión, sobre todo cuando en los medios no saben captar (al menos hasta ahora) cómo va a ser la presencia de Nuestra Familia en los Juegos Olímpicos.
¿Por qué la Princesa y Yo asistiremos a la cena oficial de vísperas y a la inauguración y la Reina se incopora con posterioridad? ¿Por qué se ha publicado que la Princesa y Yo viajamos a la contaminada Beijing en vuelos diferentes? Ambas preguntas tienen respuestas claras y enjundiosas, pero no las debo desvelar hasta que todo haya discurrido bien. 

                  

No está bien que me queje de los vicios de los españoles, al fin y al cabo soy el Heredero de la Monarquía de todos, pero ¡ay! lo que hace la envidia.

No han terminado los comentarios insidiosos o jocosos sobre los cambios recientes en la forma de vestir de la Princesa, no digamos sobre la altura de sus tacones, cuando la revista de sociedad más prestigiosa de los Estados Unidos, yo diría que de todo el mundo, Vanity Fair, la propone como la segunda mujer mejor vestida del planeta, de acuerdo con la votación de sus lectores.

Ya sé que no es esa su meta principal dentro de sus compromisos institucionales, pero a la imagen exterior de la Corona y de España entera le viene muy bien semejante reconocimiento. Vanity Fair no es una revista de cotilleo como las que abundan por aquí, es otra cosa de más altura que no se ocupa de freakes o chismorreos de poca monta.

Por eso, y aunque escueza a algunos cronistas españoles de la prensa del corazón, es una buena noticia para el pueblo español que la Princesa ocupe en estos momentos el segundo puesto de tan prestigioso ranking, por delante de Jennifer Aniston, Carla Bruni, Angelina Jolie y Kate Middleton y precedida solamente por Matilde de Bélgica.

No sé cómo quedará finalmente (en septiembre lo veremos) ese top ten, pero esto me hace pensar que vamos por el buen camino en mi ilusión de que mi Amada Esposa se convirtiera en algo así como una imagen de la marca España, que es lo que parece pretender Mme. Sarkozy, Carla Bruni, respecto a Francia.

A quienes compartan ese deseo les animo a que participen on line en la elección de Vanity Fair pinchando directamente sobre H.R.H. Crown Princess Letizia of Spain en la página web que hay al efecto.

ÚLTIMA HORA.- A las 24 horas de haber publicado este post, la Princesa ya ha alcanzado el nº1 en la lista de Vanity Fair, superando a la segunda en una décima. Sin duda esto ha sido obra de vuestras votaciones, que os agradezco en nombre de Su Alteza Letizia of Spain.

Menos mal que no han trascendido mucho las últimas manifestaciones del que fuera Secretario General y después Jefe de la Casa de Su Majestad, Sabino Fernández Campo. Para la opinión pública lo que dice el nonagenario Sabino se corresponde con el pensamiento y los criterios del Rey, lo cual no es del todo cierto ni del todo falso.

Este general, que nunca se corta un pelo para hablar públicamente sobre la Corona y la Familia Real, en el discurso inaugural del curso de verano que dirige en La Granda (Asturias) tras aludir a las aspiraciones separatistas de algunas comunidades autónomas ha abogado nada menos que "por una mayor presencia del Rey en la política española".

¿Se habrá dado cuenta el locuaz de Sabino del significado de lo que ha dicho?, ¿de la que se puede montar en este país si se identifican sus palabras con las inquietudes de mi Augusto Padre?

Pues parece que sí es consciente, y además no es la primera vez que hace esos planteamientos tan heterodoxos y que escandalizan.

Dijo textualmente que en estos momentos "es muy aconsejable que el Rey intervenga de algún modo y deje constancia de la necesidad de mantener la unidad y la integridad de la patria". Y propuso crear un organismo a partir de las Reales Academias presidido por Su Majestad para ayudarle en su papel moderador y a "anticiparse a la toma de decisiones que, una vez adoptadas, no son susceptibles de modificación".

Si el que fue depositario de la confianza regia, aboga de una manera tan clara por la intervención del Rey en cuestiones políticas, pocos dudarán de que transmite lo que pasa por la cabeza de quien fue su Jefe.

¿Cómo desmentir a este personaje, y en asunto tan delicadísimo? Yo no lo sé.

Habrá que confiar en que sus palabras se las lleve el viento. Pero, como dice la Princesa, nos quedará la duda de si Sabino tiene la lengua larga y suelta lo primero que se le ocurre o -lo que sería más grave- habla por boca de otros.

El ex Jefe de la Casa no se ha quedado ahí, también ha vuelto a opinar públicamente sobre mi Amada Esposa. De eso me ocuparé otro día.