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Artículos - septiembre 2008

 

¿Por qué al periódico de Pedro J. Ramírez le ha faltado tiempo para destacar de los Presupuestos Generales del Estado presentados ayer que ante 2009 se congela el sueldo del presidente del Gobierno pero crece un 2,7% la partida destinada a la Casa de S. M. El Rey?

Está claro que lo concerniente a los recursos económicos que maneja la Corona despierta gran curiosidad más o menos malsana.

No me parece adecuado comparar los 91.982,40 euros que percibirá en 2009 el señor Rodríguez Zapatero con los 8.896.920 euros para Su Majestad, pues como reza el documento oficial de los Presupuestos dicha cantidad se aplica "A S.M. el Rey. Para el sostenimiento de su Familia y Casa". Es decir, que no es sólo para el disfrute personal de mi Augusto Padre.

Y no sólo eso. Como siempre, aquella partida presupuestaria figura bajo el epígrafe  "A familias e instituciones sin fines de lucro". Así figura en el Tomo I del Proyecto de Ley de Presupuestos del Estado. Para que luego critiquen el lujo y derroche de la Familia Real...

En segundo término, si los miembros del Gobierno congelan sus sueldos en razón de la crisis, en el caso de la Corona no se puede obviar el incremento de nuestras actividades como Príncipes de Asturias, aparte de que la Familia crece y es conveniente estirar los 8,66 millones de este año.

A la maliciosa comparación de ingresos se puede responder con el cálculo que me hago cada año. Dividiendo los casi 8,90 millones de euros asignados al Rey entre los 46.063.511 españoles censados, la Monarquía española sale por la módica cantidad de 19 céntimos per cápita.

Es el mismo coste por habitante de los últimos años, que subiría a 22 céntimos de nada si restamos de la población los 5,22 millones de extranjeros. ¿Con esas magnitudes, somos o no somos una Familia sin ánimo de lucro?

No quiero presumir de lo barata que sale la Corona a los españoles, porque siempre habrá quien descubra en los Presupuestos figuran discretamente otras cantidades para la Casa del Rey, como los 6,5 millones de euros que pone el Ministerio de Administraciones Públicas para nóminas de funcionarios, los casi 90 millones del Ministerio de Presidencia para gastos de personal y protocolarios del Patrimonio Nacional, al que pertenecen tanto la Zarzuela como mi Pabellón, el presupuesto de Exteriores para viajes de Estado, el sostenimiento de la Guardia Real por Defensa, etcétera.

Entonces, ¿cómo distribuye Su Majestad esos 8,89 millones que le corresponden directamente? Desde mi posición de Heredero me gustaría que en el futuro no me plantearan esa pregunta porque ya estuviera formalmente contestada.

El revuelo en la opinión pública por esa elucubración sobre el uso de trapos sucios por parte de mi Hermana mayor para liquidar su matrimonio nos ha cogido en vísperas del viaje oficial a México.

No creo que haya conjuras contra la Corona, pero que nuestra primera visita oficial como Príncipes de Asturias a una nación como México vaya acompañada de los soniquetes de una fea, además de falsa, pelea entre los Duques de Lugo, resulta más que desagradable.

Cuando tuve conocimiento de lo publicado en la revista Época, no daba crédito. Se trata de una publicación del Grupo Intereconomía, cuya cabeza es Julio Ariza, antiguo diputado autonómico del PP y, por lo que me cuentan, persona muy ligada al Opus Dei. Los medios de ese grupo tienen una línea editorial conservadora, ya lo sé, y el director de Época, Carlos Dávila, se identifica con posiciones de la derecha radical... ¿pero tal es el desapego de cierta derecha hacia nuestra Monarquía que no dudan en hacer uso de la infamia?

En esas cavilaciones andaba cuando la Princesa me ayudó a entender algunas cosas con su análisis más periodístico.

- Fíjate, me dijo, en la textualidad de la portada de la revista y en el párrafo del reportaje que alude directamente al consumo de cocaína, para que veas que usan una redacción preventiva y equívoca ante posibles demandas judiciales.

Le hice caso y leí en voz alta la portada: "Conflicto en la separación de Doña Elena. ALEGA CONSUMO OCASIONAL DE COCAÍNA. Casa del Rey a Época: `Se quiere hacer daño a la Monarquía´". Efectivamente, la portada no dice quién es el consumidor ni cita al Duque de Lugo, pero ofrece una foto suya a todo trapo.

Me voy al reportaje y leo: "La Infanta Elena quiere hacer desaparecer su matrimonio, por completo. Fuentes familiares perfectamente reconocidas por Época afirman que el motivo que pretende alegar Doña Elena es que desconocía, en el momento de formalizar el compromiso con Jaime de Marichalar y de contraer matrimonio, que quien es todavía su esposo consumía cocaína de forma ocasional". ¿Qué son fuentes familiares perfectamente reconocidas

Y mi Amada Esposa me hace unas observaciones fruto de su conocimiento del oficio periodístico, que se resumen más o menos así:

Se trata de un ejemplo de "pornoperiodismo", como Ella lo califica. No aporta pruebas porque no da cuenta de ningún hecho, sino que aventura cuál es la pretensión de mi Hermana en una presunta negociación.

A la vista de esas y otras consideraciones de la Princesa, y a la vista también del eco que este asunto ha tenido en la opinión pública, no tengo claro que la respuesta que ha tenido la revista sea la más adecuada.

En primer lugar ha sido intempestiva, difundiendo los abogados un comunicado a altas horas de la noche de un viernes.

En segundo lugar, dado que lo más impactante es que salga a relucir un supuesto consumo de cocaína en torno al matrimonio de una Infanta de España, o los abogados actúan de inmediato contra lo que puede ser una calumnia o exigen a la revista una rectificación inmediata. Pero centrar el comunicado en que no hay trámites de divorcio ni nulidad puede sonar a que se van por las ramas.

En Época saben que un miembro de la Familia Real tiene muy difícil defensa ante determinadas infamias o atropellos. Y también saben, pese a las excusas no pedidas del director de la revista, que con estas cosas contribuyen a deteriorar la Monarquía, pues su reportaje no es un simple patinazo ni obedece a un descuido. En esas páginas se hostiga a Su Majestad desde hace un tiempo con argumentos similares a los de Jiménez Losantos.

Primero fue sobre la nariz, después sobre la barbilla, las mejillas... Ahora las cámaras y objetivos de los reporteros escudriñan el busto de la Princesa. ¡Qué agobio!

Tras publicarse que la sesión de cirugía a la que se sometió mi Amada Esposa en agosto incluyó también los pechos, ahora tiene que darle muchas más vueltas a la ropa con la que aparece públicamente por lo que marca o deja de marcar.

Me desagrada profundamente, aunque no lo exteriorice, la curiosidad malsana de cierta prensa que no ha parado de hurgar sobre los motivos y alcance de la operación. Particularmente las comentarios insidiosos de ese cronista social especializado en ridiculizar a la Princesa con argumentos más o menos grotescos.

Sé que como Heredero, igual que el resto de mi Familia, estoy expuesto a la opinión pública cuidando una imagen exterior que siempre será examinada con críticas o alabanzas. ¡Pero qué curioso que no todas las imágenes reciban la misma atención de los medios!

Por ejemplo, los Duques de Palma han sido recibidos recientemente en audiencia privada por Su Santidad cuando se encontraban en Roma en una celebración familiar, y nadie ha prestado atención a ese hecho. El Papa no recibe a los miembros de la realeza porque pasan por allí ni en cualquier fecha, aparte de que fueron acompañados del embajador español.

¿Tenía Benedicto XVI algún mensaje que transmitir o que recibir relacionado con la Corona? La referencia oficial del Vaticano sobre la audiencia nada dice sobre su contenido. Omite incluso que al término de la misma el Santo Padre accedió a fotografiarse con toda la familia Urdangarín, reunida en la Ciudad Eterna.

Tampoco he conocido ninguna glosa sobre la instantánea que recoge la presencia del Duque de Lugo y sus hijos, mis queridos sobrinos, en el torneo de tenis celebrado recientemente en Madrid, tocados los pequeños con sombreros idénticos a los de su padre.

La imagen destila mucha más simpatía que tanta especulación sobre los términos jurídicos con los que se pondrá fin al matrimonio, aludiendo a un supuesto favor del Vaticano para conseguir la nulidad en el tribunal de la Rota.

Acudimos la Princesa y Yo a Frankfurt para inaugurar una nueva sede del Instituto Cervantes. No sé si es la cuarta o quinta vez que presidimos un acto así en países de Asia, América y Europa, pero casi todo lo relacionado con el Cervantes me agrada.

Ese Instituto cumple una función de primer orden en la proyección exterior y en la imagen del Reino de España, algo que nos hace mucha falta para no desdibujar nuestra nación. El Cervantes es mucho más que un símbolo, aunque los símbolos también son necesarios.

Me viene esto a la cabeza por lo que se divulgó recientemente sobre cambios caprichosos de la ministra de Igualdad en la imagen de su departamento. Desde 1999 están definidos por ley los colores, la tipografía y las proporciones que han de guardar los símbolos del Estado, así como la denominaciones y señalizaciones de los organismos de la Administración General del Estado.

¿Qué ha hecho la ministra Bibiana Aído? Nada grave o que no tenga remedio pero que denota un descuido en lo que viene determinado por dos reales decretos, uno de ellos con alusión específica al Ministerio de Igualdad creado este año.

Si la norma general es que las señalizaciones externas e internas de todos los ministerios usen la misma tipografía y el escudo de España sobre fondo amarillo, la señora Aído prescinde de ese color de fondo y está impregnando de color malva (lo debe considerar más femenino o feminista) su Ministerio.

Malva es el tono dominante en la sala de comparecencias del departamento y en la web oficial del departamento de Igualdad. Ese color era hasta la fecha el corporativo del Instituto de la Mujer, pero con Bibiana Aído se ha extendido a la Secretaría General de Políticas de Igualdad, incluso al organigrama del Ministerio en la Red, cosa que no ocurrre con ningún otro ministerio.

En el de Defensa, dirigido por Carme Chacón, el portal está dominado por imágenes femeninas acompañadas de música chill out, pero el organigrama no está teñido. Y las web de los demás departamentos eligen colores diferentes en su apariencia pero sin tanta intencionalidad.

Como existe un Manual de imagen Institucional de la Administración General del Estado, esa especie de diseño tan testimonial que ha querido marcar Bibiana Aído podría vulnerar lo que dice la ley de que los nombres de los ministerios se compongan "con la misma tipografía, sin ninguna connotación simbólica al tipo de Ministerio, para conseguir así una imagen coherente y homogénea".

O lo dispuesto en el sentido de que "la utilización del color amarillo como fondo del Escudo y la denominación ministerial, aportará mayor notoriedad a la imagen de la Administración".

Considero que los fondos son más importantes que las formas, pero cuando hablamos de instituciones del Estado las segundas tienen más importancia de lo que parece.

Quizás no sea Yo el más indicado para señalarlo pero lo hago porque ni pincho ni corto en el asunto y porque, como Heredero, he de apuntar nuevos usos y nuevo estilo de cara al futuro. Me refiero a la torpeza y a la inoportunidad con la que se están tratando asuntos económicos de la Familia Real.

En primer lugar, ¿quién ha filtrado el dato del sueldo que va a cobrar mi Hermana mayor en la Fundación Mapfre? La revista Hola! ha lanzado la muy respetable cifra de 200.000 euros anuales y todo el mundo la ha dado por buena.

En segundo lugar, ¿cómo se ha permitido la sospechosa coincidencia de que la incorporación de la Duquesa de Lugo a su nuevo puesto en esa aseguradora y la divulgación de sus emolumentos coincidan con la gala del 75 aniversario de la compañía presidida por Sus Majestades, con la imagen del Rey felicitando efusivamente a quien ha empleado a su Hija?

Me consta que en los servicios de la Casa afinan todo lo que pueden en controlar los fondos y las formas de la proyección pública de la Corona, pero hay veces que no lo parece. O que se enfrentan a imponderables...

Que mi Querida Hermana sea agraciada con 200.000 euros al año como directora de proyectos sociales y culturales de la fundación de una compañía de seguros, es de un gran alivio para ella y su sostenimiento familiar, aunque esos ingresos están al alcancen de muy pocos altos ejecutivos de grandes firmas.Y no es el caso.

Tratándose Mapfre de una entidad privada a nadie tiene que dar cuenta de sus contrataciones, pero cuando la otra parte contratante es una Infanta de España todo adquiere otra dimensión. Sobre todo cuando, feas coincidencias aparte, eso tiene lugar en medio de la mayor crisis económica y financiera de la historia reciente.

Me parece llegada la hora de dar otro tratamiento al régimen económico de nuestra Familia, con naturalidad, seriedad y transparencia. Y terminar de una vez con tanta especulación, tanta sospecha infundada y tanta desinformación como lo recientemente publicado en el sentido de no cobramos sueldo pero nos pagan por asistir a actos oficiales.

Buena ocasión sería el próximo debate parlamentario de los Presupuestos del Estado para aclarar todo esto, precisamente ahora que estamos amenazados de recortes y austeridad...

# miércoles, 17 de septiembre de 2008 17:35

Las casas de masajes, fuertes ante la crisis

Con el nuevo curso he retomado una agenda de trabajo repleta de actos y reuniones. Aunque las personas con las que me veo, sobre todo cargos públicos, generalmente no sacan conversaciones sobre asuntos discutidos en la opinión púbñlica o lo hacen tangencialmente, en algunas audiencias o visitas mis interlocutores no guardan esa prudencia a poco que les dé pie para ello.

Como Heredero, igual que en el caso de Su Majestad, en una conversación se trata sobre los temas que Yo suscito y no es adecuado que se me hagan preguntas, mucho menos plantear quejas.

A la vez he de aprovechar mis contactos con el pueblo para tomar el pulso y enterarme de por dónde van los tiros entre la gente de la calle. Eso me obliga a equilibrios difíciles como ocurre ahora que no se concibe una conversación normal sin que salga a relucir la crisis económica.

¿Y Yo qué hago? No puedo ignorar la situación o mirar para otro lado. Es más, me interesa reunir más datos de los que me llegan por conducto oficial, y sin manifestar opinión alguna sobre la gestión gubernamental y la de la autoridad monetaria.

Quienes conocen mi peculiar posición intentan en estas conversaciones evitar los aspectos  políticos, limitándose a las visiones más comunes. Eso es lo que llevó el otro día a una autoridad regional a hacerme la siguiente observación:

  - Alteza, fíjese cómo está el sector servicios y la fortaleza con la que hace frente a la crisis. En un periódico nacional como El País los anuncios breves de venta de pisos y automóviles se han reducido a una página, pero los de relax y adultos ocupan tres.

Ingenuamente le pregunté qué actividades productivas son esas de relax y adultos. A mi interlocutor se le encendieron las mejillas y bajando la voz y hablando atropelladamente contestó: "Las casas de masajes, Señor, los puticlub y todo eso".

La anécdota ilustra sobre la extrema prudencia que he de mantener, y no digamos la Princesa, en nuestras conversaciones aparentemente informales. A quien me ilustró sobre la salud económica de esos servicios no se le olvidará el mal trago que pasó para aclarármelo. Y Yo, por la noche, pedí el periódico para comprobar si era cierto lo que me dijo.

Pues efectivamente: la oferta comercial titulada Relax, Adultos o Masajes triplica en cantidad la inmobiliaria y la automovilística. Y eso que, en términos proporcionales, no creo que un vehículo o un apartamento de segunda mano sean más caros que frecuentar los servicios que se ofrece bajo rótulos tan curiosos como madurita, desbordante, morenazo vicioso, pechugonas, distinguidísima, apolo, culona, culitos tragones...

A muchos ciudadanos les sorprenderá, como a Mí en un primer momento, que para el presunto perturbado que lanzó un explosivo contra la residencia de los Duques de Palma en Barcelona el fiscal pida ingreso en prisión provisional.

Me explico mejor tan severa petición cuando me informan de que ese individuo no sólo posee antecedentes de trastornos psíquicos sino también de otros incidentes contra personas o bienes de la Casa de Su Majestad. Y, además, cuando me concretan que lo que lanzó contra la casa de mi Querida Hermana fue una garrafa con tres litros de líquido inflamable seguida de un cóctel molotov para que hiciera estallar aquella, lo que hubiera provocado una explosión considerable.

También llamará la atención que la Fiscalía de la Audiencia Nacional haya reclamado de la Generalitat el atestado policial de los altercados ocurridos en Barcelona durante la celebración de la Diada, con nuevas quemas de retratos de los Reyes y de las enseñas española y francesa, por presuntos delitos de ultrajes a la nación e insultos al Jefe del Estado.

Después del patinazo que significó el secuestro de la revista El jueves, no veo claras intervenciones judiciales como ésta contra los quemadores de símbolos nacionales. La escasa pericia que mostró en aquella ocasión el fiscal jefe de la Audiencia, Javier Zaragoza, temo que se repita en veces sucesivas.

De hecho, son ya dieciséis los procesados durante el último año por meter fuego a retratos de Su Majestad y no sé si eso disuade de tales acciones o multiplica el eco de las mismas y satisface las ganas de notoriedad de los separatistas catalanes. A la vez, me doy cuenta de que si ese tipo de altercados reciben tratamiento de simples gamberradas sin prestarles mayor atención, sus autores se irán creciendo en la impunidad. Y todo tiene un límite.

En resumidas cuentas, no sé que será peor si pasarse o quedarse corto. ¿Lo sabrán quienes administran la Justicia?

La Corona debe mostrar respeto y sintonía ante el Gobierno de la nación, cualquiera que sea su color político. Ni identificaciones entusiásticas, ni reproches explícitos.. En general, prefiero que el gobierno de turno acierte y no que fracase, por eso me inquieta lo que observo en estos días.

No entro en juzgar la acción del Ejecutivo ante la crisis económica o sus iniciativas en materia de políticas sociales, pero da la impresión de que ha entrado en una etapa de infortunio.

Si la sociedad española no ve que sus gobernantes tengan recursos para paliar la crisis que se nos ha venido encima, en otro capítulo muy sensible como la Justicia, la percepción popular es altamente negativa.

Entiendo las reticencias y las descalificaciones hacia el apaño del Gobierno socilista y el Partido Popular para designar vocales del Consejo del Poder Judicial. Si a eso se añade el escándalo social por la leve sanción impuesta al magistrado que no encarceló al asesino de la niña onubense, el descontento puede terminar en irritación.

Todo eso no me agrada en la medida que altere demasiado a la opinión pública.

En esa situación, quienes encarnamos la Monarquía debemos ser en extremo prudentes. Por eso, ante el cumpleaños de la Princesa, 15 de septiembre, no nos planteamos fastos de ninguna clase.

No está bonito que diga cuántos años cumple, aunque Ella no es amiga de ocultar su edad, siendo público que nació en 1972.  Le faltan, pues, cuatro años para llegar a los 40 que Yo luzco. Se encuentra, así, en un momento dulce y en condiciones de repetir la maternidad, aunque las cesáreas de los dos embarazos aconsejan extremo cuidado.

Aunque mi Amada Esposa haya sido protagonista por el debatido retoque quirúrgico en su nariz, con ocasión de su aniversario se puede afirmar que va ocupando una posición destacada ante la opinión pública por méritos propios.

Ahí está la prestigiosa publicación Vanity Fair que la seleccionó como candidata a mujer vestida del mundo, una pugna donde los lectores de la revista estadounidense la han mantenido en segunda posición por votación popular.

Pero no está el horno político para celebraciones llamativas de cumpleaños, con la particularidad de que este año coincide con la inauguración del cuso escolar y el primer día de clase de nuestra Hija, la Infanta, en el colegio de Santa María de los Rosales. Espero, como recordé el otro día, que no vuelvan las críticas escuchadas  en la COPE cuando anunciamos la elección de ese centro. 

La que se puede montar como derechas e izquierdas se enzarcen en polémicas sobre el aborto, la eutanasia, el suicidio asistido... Hay debates sociales inevitables y necesarios, pero con el mal ambiente a causa de la crisis esas discusiones pueden alcanzar un grado de irritación que me alarma.

A Mí no me afectan personalmente esos debates ya que por mi papel institucional no intervengo en ninguno de ellos, ni debo dejar que se note mínimamente cuáles son mis posiciones individuales.

De eso he hablado estos días con la Princesa, pues esta misma semana retomamos la agenda de actividades oficiales con una visita a Cuenca y aunque, en general, nadie nos plantea preguntas o comentarios sobre los temas peliagudos que dividen a la población, hay que estar preparados para que no se nos escape alguna frase que se interprete como insinuación.

Que, como Heredero, no intervenga en trifulcas ideológicas o morales no quita para que me preocupe sobremanera que se desaten unas discusiones que ahonden en las divisiones. Soy el primero al que no le interesa una sociedad cabreada.

Mi impresión es que lo anunciado por el ministro de Sanidad de regular el suicidio asistido -sea o no maniobra de distracción-, precisa de más explicaciones y precisiones. Por ejemplo, decir cuáles son las diferencias, si es que las hay, entre la ayuda a morir dignamente, la eutanasia pasiva y el suicio asistido. Y, según los datos que me aportan, también veo conveniente que se diga públicamente qué resultados ha dado el Registro Nacional de Instrucciones Previas (en lenguaje común, testamentos vitales), creado por el Gobierno en febrero de 2007.

Me siento confuso ante estas cuestiones. Es creencia general que la Iglesia no quiere saber nada de la ayudas a morir, pero existe un modelo de testamento vital en la web episcopal que reza así: "Pido que si por mi enfermedad llegara a estar en situación crítica irrecuperable, no se me mantenga en vida por medio de tratamientos desproporcionados; que no se me aplique la eutanasia activa, ni que se me prolongue abusiva e irracionalmente mi proceso de muerte; que se me administren los tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos."

Tampoco acierto a distinguir la eutanasia pasiva del suicidio asistido, pero pienso que desde posiciones como las que refleja el párrafo citado sería posible un diálogo sereno con las pretensiones del Gobierno.

Ahora bien, no lo parece a la vista de las feas acusaciones que empiezan a cruzarse Gobierno y oposición sobre el tema. Y me alarman aún más diagnósticos sobre la derecha política como el del escritor Juan Manuel de Prada. Comparando al Partido Republicano con el Partido Popular se refiere a la candidata Sarah Palin como "esa tía con unos cojones como el caballo de Espartero". O su conclusión sobre la estrategia de Rajoy: "nuestra derecha autóctona sigue más arrugada ante la hegemonía progre que un prepucio en cuaresma (...) ¡Panda de mingafrías putrefactos!".

# viernes, 05 de septiembre de 2008 17:28

Del cambio de nariz a la vuelta al cole

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Allá donde acudo con la Princesa no paran de enfocarle las cámaras buscando ángulos nuevos de su rostro tras la intervención quirúrgica en la nariz. Tanto buscan y rebuscan que al final consiguen instantáneas tan raras como la obtenida el otro día en el comedor colectivo de los empleados de la Expo.

No sé si correrán tan abundantes ríos de tinta, de fotografías y de vídeos sobre el cambio piloso operado en la cabeza del presidente de las Cortes Españolas, José Bono, como sobre la nariz de mi Amada Esposa.

Lo de la máxima autoridad del poder Legislativo ha sido un implante de pelo en toda regla, como demuestran las imágenes del antes y el después. Y es de suponer que por motivos exclusivamente estéticos, no como en el caso de la Princesa que tenía que corregir su tabique nasal.

Yo me pregunto: ¿hará la revista El jueves con el implante del señor Bono bromitas de tan dudoso gusto como las realizadas en su última portada a cuenta de Nosotros?

Con el final de la curiosidad pública sobre esos cambios faciales no terminarán, por desgracia, la curiosidad malsana y un cierto acoso a mi Familia. No pierdo de vista que en breves días nuestra Hija mayor comenzará el curso escolar estrenando colegio, el Santa María de los Rosales.

No descarto que desde algunas posiciones extremistas se pretenda avivar polémica sobre el hecho de que la primogénita del Heredero acuda a un centro laico y mixto. Ya en su día, cuando se anunció que haría los estudios en ese mismo colegio, hubo pronunciamientos críticos desde la órbita de la cadena COPE.

La emisora de los obispos recogió la noticia en su web acompañada de un comentario editorial que calificaba de inoportuna la explicación sobre la naturaleza laica del colegio. "Es una forma como cualquier otra de pisar callos de manera gratuita. Qué poco tacto...", decía.

Y la periodista de esa misma cadena radiofónica, Cristina López Schlichting insistió en tachar la decisión sobre ese colegio como un apoyo a la política laicista del Gobierno, escribiendo esto en La Razón:

 "Tomar partido es impropio de la Monarquía, que está para unir y no para dividir a los ciudadanos y hacerlo en un momento en que la cuestión religiosa reaviva los peores espectros históricos de España es, sencillamente, irresponsable. Si los Príncipes eligen un colegio católico, bien; si lo eligen laico, fenomenal; pero destacar públicamente la bondad de una u otra cosa es hacer política -en este caso a favor del Gobierno- y abundar en un conflicto social".

En ese mismo colegio estudié Yo durante mi niñez, ya era laico y mixto, y no hubo quejas o lamentaciones. Ahora estamos en una sociedad más abierta, pero también más protestona.

# miércoles, 03 de septiembre de 2008 17:18

¿Nos congelarán los ingresos de la Casa del Rey?

Ya me ocupé hace unas semanas en este blog de los efectos de la crisis económica en la Familia Real, pero no contaba con que las cosas se pusieran tan feas. Si el PSOE pide la congelación de sueldos de los alcaldes y el PP lo mismo para altos cargos del Gobierno y parlamentarios, ¿qué puede ser lo inevitable?

Pues está claro: que se alcen voces pidiendo que a la hora de apretarse el cinturón el Rey y su Familia deben dar ejemplo. Ya sé que la Corona ha de transmitir la sensación de estar a las duras y a las maduras con el pueblo español, pero que mi asignación para 2009 ni siquiera tenga el simbólico incremento del IPC...

Si finalmente nuestros ingresos también se quedan congelados, habrá que apechugar y poner buena cara. Lo malo es que a cuenta de la futura discusión de los Presupuestos, del nuevo empleo que disfruta mi Hermana mayor, de la negociación económica para su divorcio y de las actividades empresariales de los Duques de Palma, vuelva a hablarse de los negocios de la Real Familia.

Fue desagradable que hace unos meses se descubriera públicamente la voluminosa comisión que recibió mi primo Bruno por intermediar en la venta de Villa Giralda, que fue residencia de mis Insignes Abuelos. También periódicamente salen a relucir las inversiones y gestiones empresariales del Duque de Palma.

Pero más inoportuno sería que en la próxima primavera, coincidiendo con el peor momento para los bolsillos de los españoles, los promotores del complejo de ocio Marina Isla de Valdecañas decidieran inaugurarlo a bombo y platillo.

¿Y eso qué tiene que ver? Muy sencillo. Se trata de una serie de instalaciones hoteleras y deportivas de lujo, destinadas a turismo de salud y acompañadas de 300 chalés, ¡construidas sobre una isla que forma el embalse de Valdecañas, en Cáceres! El mismo desde el que el Gobierno aprobó a finales de julio un trasvase de agua a Murcia.

Ese complejo de ocio, cuyos críticos denominan "el Marina D'Or de Extremadura" está situado en un enclave muy singular para la fauna y la flora, pero por suerte la Fiscalía de Medio Ambiente no ha visto en el mismo delito ecológico. Digo por suerte, porque entre sus promotores hay una sociedad en la que está mi otro primo, Beltrán.

Tanto él como su hermano son libres de meterse en los negocios que quieran, pero me conviene que lo hagan con máxima discreción pues, aunque sea injusto, cualquier polémica o conflicto con sus actividades me puede salpicar.

"Éramos pocos y parió la abuela", es la exclamación que he escuchado a uno de nuestros colaboradores de la Casa. Se refería a que a los problemas que pesan sobre España de índole económico y de tensiones territoriales y que tanto tanto preocupan a la Corona, se añade una especie de campaña contra la Monarquía (o contra Su Majestad) desde lugares insospechados.

Que el ex dirigente comunista Julio Anguita añore la República y abogue por el advenimiento de la III, entra en lo previsible. Que el diario El Mundo, en su afán por ofrecer contenidos llamativos, plantee en una encuesta preguntas raritas sobre la Monarquía, es algo con lo que hay que contar. Que su colaborador Jiménez Losantos vuelva a las andadas contra el Rey, es un dato inquietante.

... Pero que el periódico de Pedro J. añada a lo anterior una entrevista al nacionalista vasco Xabier Arzalluz, quien para alardear de su desapego a España y a la Corona se permite hurgar en términos muy feos en el papel de mi Augusto Padre cuando el golpe del 23 F, empieza a ser harina de otro costal.

He intuido en quienes analizan estas cuestiones dentro de la Casa una cierta sospecha, no declarada, sobre la relación entre lo que ha declarado Arzalluz y lo que rápidamente (sin que nadie se lo pida) ha contestado Sabino Fernández Campo.

Me he referido en varias ocasiones -la última hace un mes- a la excesiva locuacidad de Sabino como ex Jefe de la Casa y al dudoso acierto u oportunidad de sus pronunciamientos. ¿Que qué tiene que ver el nonagenario general con el septuagenario político vasco?

En la citada entrevista al ex dirigente el PNV éste afirma que el Rey no se opuso debidamente al golpe de febrero de 1981, apoyándose en dos testimonios. Uno, del soldado telegrafista del teniente general Milans del Bosch que era del PNV y se guardó los teletipos cruzados con Zarzuela.

El segundo testimonio que usa Arzalluz lo cuenta así: "Tengo una noticia desde dentro de la Zarzuela de que aquella noche no fue el Rey el que intervino, sino el general Sabino Fernández Campos. Él fue el hombre lúcido que estuvo allí". Y remata contando un comentario personal que Su Majestad le hizo a Sabino, que mucho regocija a los batasunos y a los etarras.

¿Quién "desde dentro de la Zarzuela" contó esa versión de los hechos que tan mal parado deja a mi Augusto Padre y en tan buen lugar al entonces secretario general de la Casa? Sabino se ha sentido obligado a salir al paso de Arzalluz, no para llamarle mentiroso sino para afirmar que Su Majestad debe estar "muy disgustado" por las declaraciones de Arzalluz.

Si de vez en cuando almuerzas con el Jefe del Estado, no debes presumir de ello ni pregonarlo. Si acudes a esos encuentros en condición de asesor (depositario de confianza), debes ser hermético. Pero si no cumples esas normas de responsabilidad y educación, y encima opinas públicamente sobre lo que siente o lo que piensa el Rey, puedes convertirte en un peligro para la Corona. No quiero señalar dónde está ese peligro.