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Éramos pocos y parió la abuela", es la exclamación que he escuchado a uno de nuestros colaboradores de la Casa. Se refería a que a los
problemas que pesan sobre España de índole económico y de tensiones territoriales y que tanto tanto preocupan a la Corona, se añade una especie de
campaña contra la Monarquía (o contra Su Majestad) desde lugares insospechados.
Que el ex dirigente comunista Julio Anguita añore la República y abogue por el advenimiento de la III, entra en lo previsible. Que el diario El Mundo, en su afán por ofrecer contenidos llamativos, plantee en una encuesta preguntas raritas sobre la Monarquía, es algo con lo que hay que contar. Que su colaborador Jiménez Losantos vuelva a las andadas contra el Rey, es un dato inquietante.
... Pero que el periódico de Pedro J. añada a lo anterior una entrevista al nacionalista vasco Xabier Arzalluz, quien para alardear de su desapego a España y a la Corona se permite hurgar en términos muy feos en el papel de mi Augusto Padre cuando el golpe del 23 F, empieza a ser harina de otro costal.
He intuido en quienes analizan estas cuestiones dentro de la Casa una cierta sospecha, no declarada, sobre la relación entre lo que ha declarado Arzalluz y lo que rápidamente (sin que nadie se lo pida) ha contestado Sabino Fernández Campo.
Me he referido en varias ocasiones -la última hace un mes- a la excesiva locuacidad de Sabino como ex Jefe de la Casa y al dudoso acierto u oportunidad de sus pronunciamientos. ¿Que qué tiene que ver el nonagenario general con el septuagenario político vasco?
En la citada entrevista al ex dirigente el PNV éste afirma que el Rey no se opuso debidamente al golpe de febrero de 1981, apoyándose en dos testimonios. Uno, del soldado telegrafista del teniente general Milans del Bosch que era del PNV y se guardó los teletipos cruzados con Zarzuela.
El segundo testimonio que usa Arzalluz lo cuenta así: "Tengo una noticia desde dentro de la Zarzuela de que aquella noche no fue el Rey el que intervino, sino el general Sabino Fernández Campos. Él fue el hombre lúcido que estuvo allí". Y remata contando un comentario personal que Su Majestad le hizo a Sabino, que mucho regocija a los batasunos y a los etarras.
¿Quién "desde dentro de la Zarzuela" contó esa versión de los hechos que tan mal parado deja a mi Augusto Padre y en tan buen lugar al entonces secretario general de la Casa? Sabino se ha sentido obligado a salir al paso de Arzalluz, no para llamarle mentiroso sino para afirmar que Su Majestad debe estar "muy disgustado" por las declaraciones de Arzalluz.
Si de vez en cuando almuerzas con el Jefe del Estado, no debes presumir de ello ni pregonarlo. Si acudes a esos encuentros en condición de asesor (depositario de confianza), debes ser hermético. Pero si no cumples esas normas de responsabilidad y educación, y encima opinas públicamente sobre lo que siente o lo que piensa el Rey, puedes convertirte en un peligro para la Corona. No quiero señalar dónde está ese peligro.