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Artículos - noviembre 2008

# viernes, 28 de noviembre de 2008 16:27

Chupando cámara a cuenta de Su Majestad

Las relaciones de los ministros del Gobierno con la Corona están muy claras sobre el papel de la Constitución y sobre el papel de las normas de Protocolo del Estado. Así ha sido siempre hasta tiempos recientes en los que se producen algunas alteraciones.

En la época de José María Aznar hubo sus más y sus menos porque el anterior Presidente del Gobierno era muy particular, pero según oigo en la Casa es con este Ejecutivo cuando surgen más disfunciones.

El motivo es siempre el mismo: el aprovechamiento político personal que algunas autoridades buscan en apariciones públicas junto a Su Majestad. Se aprecia ese pequeño vicio en los titulares de Industria y de Cultura, Miguel Sebastián y César Antonio Molina, respectivamente. Pero a quien más se le nota es a la responsable de Fomento, Magdalena Álvarez.

¿Qué pintaba esta última en una visita de mi Augusto Padre a la Real Maestranza de Caballería de Ronda? Se trata de una institución fundada por Felipe II y hoy la más antigua escuela española de equitación, con una labor cultural y divulgativa bajo el amparo de la Corona.

Allí acudió Su Majestad a presidir una entrega de becas y premios junto a los maestrantes y, como es lógico, el presidente de la Junta de Andalucía y el alcalde de Ronda. Es decir, a un acto público del Jefe del Estado en una localidad andaluza asistió la primera autoridad del Estado en esa comunidad, el presidente de la Junta andaluza.

Pero doña Magdalena Álvarez, que pocas semanas antes no acompañó a Su Majestad en su visita a unas obras del Metro de Madrid -más relacionadas con Fomento que las caballerías de Ronda- quizás porque la anfitriona era su rival Esperanza Aguirre, sí quiso aparecer en la foto junto al Rey en la Real Maestranza y en el lugar que protocolariamente le correspondería a Manuel Chaves.

Se dirá que en todos los actos oficiales Su Majestad va acompañado de un miembro del Gobierno, pero eso no siempre ocurre. Sin entrar en la distinción entre actividad oficial y actividad pública, muchas veces no hay un ministro sino un secretario de Estado o exclusivamente la máxima autoridad autonómica.

En el caso de Ronda bastaba y sobraba con el presidente de la Junta, aunque la titular de Fomento tenga sus raíces políticas en Málaga por cuya circunscripción es diputada.

# miércoles, 26 de noviembre de 2008 17:23

Cuando el Rey se mete en negocios de estado

A pesar de mi edad sé, como Heredero, que para el puesto que estoy llamado a ocupar nunca aprenderé lo suficiente, tales son sus dificultades. Pero eso me está empezando a abrumar y en ocasiones me produce cierto vértigo.

Es la sensación que tengo estos días con lo que está saliendo a la luz sobre las intervenciones de Su Majestad en el enrevesado asunto de la entrada de la petrolera rusa Lukoil (de los amigos de Putin) en el accionariado de la española Repsol. Un lío que, sin comerlo ni beberlo, le ha costado el puesto a un hermano de la vicepresidenta Fernández de la Vega.

Que la Corona aparezca envuelta en un tema polémico, que divide incluso al Gobierno y que levanta alarmas sobre peligros sobre el futuro energético del país, es algo de todo punto indeseable. Pero bajo Mi punto de vista lo peor es que sea cierto todo lo que se está publicando.

Primero fue el analista económico Jesús Cacho, muy dado a criticar a S.M., quien reveló su intermediación o algo así entre los rusos de Lukoil y los españoles de Repsol. Posteriormente, el periódico del amigo de la Moncloa ha publicado que lo que hizo el Rey fue dar la vara por teléfono al presidente Zapatero para que el Gobierno no obstaculizara esa operación.

Digo que lo que más me inquieta es cuánto haya de verdad en lo que está apareciendo en la prensa, porque ha ocurrido algo inédito: el portavoz oficial de la Casa ha hecho unas declaraciones matizando las primeras informaciones publicadas al respecto.

Volviendo a lo que decía al principio, ¿qué debo aprender sobre el papel del Rey en las relaciones políticas y comerciales con otros estados? Todas las monarquías apoyan en ese sentido y la nuestra también. Pero lo que veo es que mi Augusto Padre no sé cómo lo hace o quiénes le asesoran, que su prestigio no sale muy bien parado en estos asuntos.

En otros tiempos fueron sus relaciones con los saudíes y las monarquías del Golfo y la presencia de comisionistas en acuerdos comerciales sobre petróleo y armamento.

Ahora es el gancho que Su Majestad tiene en Rusia, donde la buena relación con el ex presidente Vladimir Putin (ahora primer ministro) la mantiene su sucesor Medvédev, quien recibió a mi Augusto Padre en los majestuosos salones del Kremlin al poco de ser nombrado.

O sea, si como jefe del Estado echas una mano, te pringas; pero si no lo haces te tachan de florero. Ese es mi dilema.

Desde Mi perspectiva me hago dos preguntas cuyas respuestas aliviarían mi pesar y despejarían mis dudas:

1ª) ¿De qué se compondrá la capacidad de seducción y de convicción de los gobernantes de Rusia?

2ª) ¿Cómo es posible que la ambición mal calculada de un empresario de Murcia dueño de una constructora y primer accionista de Repsol, haya colocado al estado español y su sector energético en una situación crítica?

El otro día he recibido en audiencia, como casi todos los años, a la directiva de la Asociación Cristiana de Jóvenes YMCA España, de tan fuerte arraigo en países anglosajones y de cuya rama española soy Presidente de honor porque aquí la promovió el padre dominico Bartolomé Vicens. Pero él no vino a esta cita en Zarzuela por achaques de la edad.

Saco a colación en el blog este asunto que parece menor porque el P. Bartolomé de Fátima Vicens Fiol, ese es su nombre completo, además de un personaje emprendedor, religioso y campechano, durante muchos años ha sido el confesor del Rey, una función que nada tiene que ver con la de capellán del Palacio de La Zarzuela.

Bartolomé Vicens aún se presenta desde su cargo de director de la Fundación del Hombre como "asesor religioso" de Su Majestad, igual que lo hacía hace años cuando estaba al frente de la Asociación de Amistad España-Rusia.

No estoy en condiciones de afirmar si este dominico ha escuchado en confesión a mi Augusto Padre con frecuencia o muy esporádicamente. O si la cosa no ha pasado de algunos consejos espirituales y de ayudar a resolver ciertas dudas interiores o a superar algunos trances morales.

Sea cual fuere su papel, sí es cierto que el Rey le tiene un gran afecto y le ha ayudado mucho. También que Bartolomé Vicens ha escuchado de boca de Su Majestad lo que ni Yo ni nadie le habremos oído nunca.

Obligado a la máxima discreción por su ministerio y por tratarse de quien se trata, la única vez que ha hablado públicamente sobre la dimensión espiritual del Rey de España fue hace más de veinte años cuando afirmó que "el Rey es profundamente religioso, pero no le gusta hacer ostentación de su religiosidad por respeto a la pluralidad existente entre los españoles".

Vamos, que si mi Augusto Padre alguna vez ha confiado a alguien un secreto muy personal -que lo dudo- habrá sido a este religioso tan singular que lleva los títulos de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Moscú y la Medalla de Oro León Tolstoi concedida por la Fundación de la Infancia de Rusia. Y, a la vez, tiene gran capacidad de convocatoria en el mundo del espectáculo, pues personajes como Ana Obregón o Manolo Escobar colaboran en actividades de la Fundación del Hombre.

Durante el trayecto a Sevilla, donde tenemos varios actos este viernes, he comentado a la Princesa mi asombro por el debate que ha estallado en este blog en torno a un post que publiqué hace meses sobre el renacimiento de una Orden de los Caballeros Templarios con sede en Gran Bretaña.

Me ha llamado sobremanera la atención, por los muchísimos comentarios recibidos, no sólo el interés que despierta todo los relacionado con los templarios, sino que también en España están organizados aunque, por lo que reflejan los comentarios en el blog, no muy unidos.

Mi esposa la Princesa me ha salido por donde no esperaba cuando le he comentado la rareza de la vigencia de esa Orden de Caballería rodeada de misterio y oficialmente disuelta en el siglo XIV.

"Pues más anacrónica o más antigua, como la quieras llamar, es la Real Maestranza de Caballería de Sevilla donde voy a ingresar", me ha soltado con cierto retintín.

En efecto, uno de los asuntos que nos ha traído a Sevilla es que la Princesa cumpla con la vinculación secular de la Real Familia con la Maestranza sevillana. A Ella no es lo que más le ilusiona en la vida, pero sabe que eso forma parte de sus obligaciones y con su habitual sentido de la responsabilidad recibe con agrado la imposición del Lazo de Dama de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

Ésta es una institución cuyos orígenes se remontan al siglo XIII, y en la actualidad propietaria de la Plaza de toros de esa ciudad andaluza. Encabezada por el Rey como Hermano Mayor, pertenecen a ella caballeros de antiguas familias nobles, entre ellos el Conde del Sacro Imperio, el Marqués de la Puebla de Cazalla o el Conde de Peñaflor de Argamasilla.

Con esos antecedentes y esos ingredientes dice mi Amada Esposa que hay pocas diferencias  entre los maestrantes y los templarios. No se lo discuto, pero tampoco me convence...

Si el año pasado por estas fechas estábamos en plena tormenta políitica tras el ¿Por qué no te callas? y los separatistas catalanes habían quemado retratos y muñecos de Sus Majestades, este año son los separatistas vascos quienes toman el relevo en los insultos a mi Augusto Padre.

La visita del Rey a Bilbao, este miércoles, invitado a presidir el acto del 25º aniversario de la patronal vasca, Confebask, ha servido para que se retrate más de uno, y no sólo ciertos abertzales.

En primer término una autoridad de la Comunidad Autónoma Vasca, su consejero de Justicia y Empleo Joseba Azcárraga, ha explicado su ausencia en el acto encabezado por Su Majestad porque tenía que acreditarse. "Estamos hartos de que la Casa Real imponga a los demás, en nuestro propio país, cómo tenemos que ir a los actos", ha dicho.

Cuando me lo han contado no lo entendía, hasta que la Princesa me ha dado una posible clave: Azcárraga no pertenece al PNV, sino al también nacionalista Eusko Alkartasuna y este partido, miembro de la coalición de gobierno, ha decidido acudir solo a las próximas elecciones vascas con ánimo de captar los antiguos votos de Batasuna. Necesita, por tanto, hacer gestos de antiespañolismo.

Algo semejante ha ocurrido con el otro partido coaligado, EB, la versión vasca de IU, cuyos representantes tampoco han acudido al acto porque "la Monarquía no tiene lugar en el siglo XXI y representa lo más rancio de la sociedad española".

Cuando se desatan este tipo de actitudes, tras la senda abierta en Cataluña, siempre hay quien supera a todos los demás. Y en los desaires al Rey de España en Bilbao se ha llevado la palma el sindicato abertzale LAB, cuyos miembros se manifestaron cerca de donde se conmemoraba el aniversario de Confebask profiriendo contra el Jefe del Estado insultos como "Borbón, cabrón, trabaja de peón", junto al consabido "Monarquía, kampora", como se comprueba en un vídeo difundido por El Mundo.

 Por algo ese sindicato anunciaba en su web aquel acto con el inequívoco título "Confebask: los reyes de los ladrones". Veremos a ver qué pasa.

Solo faltaría que Sus Señorías se enzarzaran en una guerra o, mejor, una disputa de religión porque esas disputas son las que no se sabe cómo terminan. Lo digo por el extraño asunto de la placa en un edificio utilizado por el Congreso donde nació la monja española Madre Maravillas de Jesús, canonizada hace cinco años como Santa María Maravillas de Jesús, virgen (conozco multitud de advocaciones de la Virgen María, pero ninguna santa que su mismo nombre proclame la virginidad).

La información que me llega sobre la polémica en el Congreso entre partidarios y detractores del recuerdo a la Madre Maravillas es harto confusa. Sólo tengo claro que fue iniciativa del diputado del PP Jorge Fernández Díaz respaldada por el presidente de la Cámara, José Bono.

Si se tratara de colocar la placa junto al portal del edificio donde nació la santa, como se hace con personajes insignes o relevantes, no veo mayor problema. Pero si el objetivo es que figure en el interior, junto a las dedicadas a los estadistas, lo encuentro inadecuado.

Mis preceptores me han enseñado que la sociedad española será laica y reacia a la mezcla Iglesia Estado, pero que no le toquen símbolos populares relacionados con la religión o tradiciones eclesiásticas.

De ahí que el asunto de la Madre Maravillas, con la Cámara Baja dividida por la mitad entre quienes están a favor y en contra de la placa, es un feo asunto que corría riesgo de mezclarse, como ha ocurrido, con la memoria histórica sobre la Guerra Civil, la apertura de fosas y el sumario del juez Garzón

María de las Maravillas Pidal y Chico de Guzmán, que así se llamaba en el mundo la carmelita que fundó una congregación propia, no fue mártir de la Guerra Civil pero sí detenida y fugada en aquellas fechas. Entre diputados de la izquierda ya se reclaman nombres de políticos republicanos que merecerían ser reconocidos formalmente antes que la monja.

Y no sólo eso. Casualmente el domingo pasado amaneció destrozado en Cervera (Lleida) un monumento dedicado a doce carmelitas asesinadas en aquel lugar en 1936, el mismo sitio desde donde arranca una "ruta de la Guerra Civil" inaugurada por la Generalitat hace dos meses como espacio dedicado a la memoria histórica.

Preferiría que los diputados se enzarzaran en buscar reformas legales que ayuden a salir de la crisis, mejor que en pelearse a cuenta de una monja santa. Que, para colmo, puede convertirse en piedra de escándalo a cuenta de datos inquietantes de su biografía que empiezan a publicarse, distintos a los que figuran en loas a su figura como la siguiente estrofa del himno que le ha dedicado un devoto:

"Agradar a Dios fue tu mayor anhelo,

y tu gozo imitar al buen Jesús,

arrastrar una legión de almas al cielo

e, inflamada en santo celo, exclamar: `Bendita Cruz´"

Los datos manejados en la Casa, que proceden de MUY BUENA MANO, sobre la comentadísima cumbre del G-20 en Washington, dejan en cierto ridículo a quienes se han creído la refundación del capitalismo que anunció el presidente Sarkozy, auténtico encantador de serpientes.

Y los datos que empiezan a salir a la luz pública, como ha ocurrido en Le Figaro, sobre las gestiones del presidente Rodríguez Zapatero para conseguir un sitio en esa reunión, aconsejan prudencia a quienes, como Leire Pajín o el también socialista Pedro Zerolo ("Mientras Aznar nos llevó a donde nadie quería ir, Zapatero nos lleva a donde todos quieren estar"), se han lanzado a una campaña rayana en el ditirambo y el culto a la personalidad del jefe.

¿Será cierto lo que cuenta el periódico francés que nuestro presidente le dijo al de Francia "te daré todo lo que me pidas" a cambio de un sitio en la cumbre? Me cuesta creerlo.

Monsieur Sarkozy, un prestidigitador de la imagen como lo llama la Princesa, ha generado con su frase tanta confusión entre los europeos que George W. Bush ha salido al paso como paladín de un sistema capitalista que ninguno de los reunidos en Washington, empezando por China, tiene el menor interés de poner en duda. Otra cosa es que se busque más regulación de los mercados.

Aquella confusión ha llevado a la dirección del PSOE a elaborar un documento preparatorio de la cumbre que no ha gustado nada al vicepresidente Solbes ni a los asesores económicos del Presidente en Moncloa. Tan es así que el inspirador del texto Es tiempo para políticas socialdemócratas, el ex ministro Jesús Caldera, en el último momento ha rectificado matizando. Es decir, que pone el acento en los cambios de las arquitecturas financieras.

No sé, por tanto, si Zapatero abogará en sus 8 minutos de Washington por la abolición del neoliberalismo y la dedicación a la lucha contra el cambio climático y la pobreza. Pero seguro que mantiene la versión de la crisis contenida en el documento del PSOE, eximiendo a España de toda responsabilidad: "En España no hay ningún banco en quiebra y nuestra solvencia financiera está asegurada pero nuestra economía está globalizada y no somos inmunes a la influencia en nuestro país de la crisis de liquidez internacional".

Veremos a ver cómo termina la cumbre, porque los preparativos no han podido ser más accidentados. Y hasta el último momento. A la peleadísima asistencia española se ha sumado Holanda, pero la República Checa no quiere ser menos. La delegación española está dispuesta a cederle una de sus cuatro sillas si saber que a lo mejor sólo dispone de dos. ¿Y qué va a pasar con los cuatro altos funcionarios galos con derecho a asistir en la representación de Francia, miembro titular del G-8?

Esto es un lío que lo van a desenredar quienes han dejado que se forme: el presidente de la República Francesa y el presidente de los Estados Unidos que, según las informaciones que citaba al principio de estas líneas, están menos en desacuerdo de lo que aparentan.

Yo, como Heredero y como patriota, lo único que deseo es que con esa reunión el Reino de España no salga malparado.

Imagino que este miércoles que la Princesa y Yo vamos a pasar en Barcelona recibiré algún mensaje indirecto sobre el último jardín en el que se ha metido la Generalitat de Cataluña. Me refiero a su enfado con un amplio análisis sobre España que publica el último número de la prestigiosa revista británica The Economist.

Si así ocurre, estoy preparado para dos cosas: morderme la lengua y poner cara de póker. Máxime cuando, casualidades de la vida, una de las citas que tenemos en Barcelona es la celebración del centenario de la Cámara de Comercio Británica en España.

La polémica suscitada oficialmente desde la Generalitat, que su vicepresidente Carod Rovira ha aprovechado para atizar la animadversión a España y justificar la creación de embajadas catalanas en el extranjero, me parece a mí que no es muy positiva para los intereses generales de Cataluña. Practicar un victimismo nacionalista en la política interior es una cosa, pero hacer lo mismo fuera de nuestras fronteras resulta incomprensible o ridículo a los ojos de otros países.

Todo viene porque el informe de catorce páginas de The Economist incluye un artículo sobre el estado autonómico y las tensiones con los nacionalistas. Señala, entre otras cosas, que ha resucitado la vieja figura del cacique territorial y cita los ejemplos de Pujol, Fraga y Chaves. También se ocupa de  lo que llama "dogmatismo lingüístico nacionalista", señalando que en los colegios catalanes el español tiene tratamiento de lengua foránea.

El gobierno de Montilla, por boca de su portavoz la consejera de Justicia Monserrat Tura, acusa a la revista británica de "afirmaciones difamatorias e insultantes" fruto del "desconocimiento que algunas personas tienen de nuestra nación".

Yo, aunque no lo diga en público, considero que los poderes públicos deben saber encajar las críticas y no reaccionar de forma nerviosa o pueril. Sobre todo cuando, como ha pasado en este caso, ningún cargo del gobierno catalán quiso hablar con el periodista autor del informe cuando lo estaba preparando. Peor es la explicación que la consejera Tura ha dado a ese fallo: "Montilla está muy ocupado. Para estas cosas está el delegado de Cataluña en Londres".

Estuvimos hace unos días la Princesa y Yo en la histórica Granada -que, por cierto, dispone de un parque científico muy prometedor- coincidiendo con el momento álgido del encono del magistrado Garzón y la Fiscalía de la Audiencia a cuenta de la apertura de fosas de la guerra civil, una de ellas la que correspondería a García Lorca, poeta granadino por excelencia.

Nadie sacó abiertamente ese tema tan espinoso en nuestra presencia, cosa que sí puede ocurrir en algún viaje al extranjero. No tengo ahora ninguno inminente, pero a la vista de lo que está ocurriendo en la Audiencia Nacional me temo que la polémica vaya a seguir caliente durante bastante tiempo.

Es curioso lo del juez Baltasar Garzón, que incluso convaleciente tras una intervención quirúrgica, sigue siendo piedra de toque o piedra de escándalo, según se mire. El último episodio de la batalla que libra contra la Fiscalía por su empeño en abrir juicio a los crímenes del franquismo ha sido la prohibición de abrir las fosas de Alfacar (Granada) y del Valle de los Caídos por acuerdo de los magistrados de la Audiencia reunidos en sesión urgente tras un recurso del fiscal.

Y aquí no termina la cosa, porque los jueces que votaron en contra de aquella prohibición están que fuman en pipa y como el señor Garzón intuya que puede haber fraude de ley, el lío judicial puede ser mayúsculo.

A Mí este asunto me tiene confundido porque leo análisis contradictorios sobre si el conocido magistrado se está excediendo en sus atribuciones o no. Tenía entendido que la búsqueda de restos de fusilados en la guerra civil por parte de sus descendientes es algo que se lleva a cabo por vía administrativa a través de los municipios. Y que eso lo amparaba la reciente Ley de la Memoria Histórica.

¿Cómo es posible, entonces, que al Gobierno que ha querido oficializar ese derecho se le haya ido el asunto de las manos con la intervención de Baltasar Garzón? En cuanto tenga oportunidad de hablar con el Presidente o la Vicepresidenta se lo consultaré, y que me aclaren también si nuestro ordenamiento jurídico admite que ahora se abra proceso penal a los responsables de aquellos asesinatos.

Aunque han pasado setenta años de aquellos sucesos, el runrún que me llega es que se están removiendo demasiado recuerdos amargos que quedan en muchas familias y que se pueden atizar agravios comparativos porque barbaridades se cometieron por ambos bandos, aunque el vencedor las prolongó en el tiempo.

Han aparecido informaciones ligando directamente a Su Majestad con el I Congreso Internacional sobre el Santo Grial que este viernes ha comenzado en Valencia, como presidente de dicho encuentro organizado por el Arzobispado y la Universidad Católica de aquella ciudad, con el apoyo de la Generalitat valenciana.

Esas informaciones se prestan a confusión, porque una cosa es que el Rey acepte la presidencia de honor de un evento, lo que es muy frecuente, y otra bien distinta que tenga algún tipo de implicación con una reunión de esa naturaleza.

Me da la impresión de que si no fuera por la identidad de los promotores de ese congreso, ni siquiera la Casa del Rey habría aceptado la presidencia honorífica. Se trata de una reunión para dar espaldarazo científico a la tradición que reconoce un cáliz conservado en la catedral de Valencia como el vaso utilizado por Jesucristo en la Última Cena. O sea, el Santo Grial sobre el que tantas leyendas se han elaborado a lo largo de la Historia.

Lo que con mucho celo guarda el cabildo de la catedral valenciana es una taza de ágata pulida de los años 100 a 50 a.d.C. Ese sería el recipiente que Jesús tuvo en sus manos, que ahora luce sobre un pie de oro con perlas y piedras preciosas de la época medieval y con una base de alabastro.

Todo esto del Santo Grial es motivo de gran curiosidad histórica y literaria, pero me temo que sea otra la noticia reciente relacionada con la Familia Real que alcance más eco. Me refiero a una excursión que ha hecho por Asturias la baronesa Thyssen, donde se ha hecho acompañar, aparte de unas amistades, de la tía de mi Amada Esposa, Henar.

Habrá sido una visita privada, pero con conocimiento de reporteros que han dado cuenta de la misma con texto e imágenes en la prensa asturiana.

De tía Henar, hermana del padre de la Princesa, me he ocupado en este blog por sus apariciones poco oportunas en medios de comunicación aunque fuera hablando de sus diseños y sus tiendas en Oviedo. Tengo vaga idea de que aquellos negocios no le marchaban muy bien, pero no me esperaba que volviera a aparecer como acompañante de un personaje tan famoso y controvertido como Carmen Cervera. 

                 

Me lo temía. Las faltas de respeto en público a la Real Familia cada vez son más frecuentes y elevadas de tono. Ayer se escuchó en un debate en el Congreso por boca de un diputado una alusión a la "profunda opacidad" de los asuntos económicos de la Corona, especialmente sobre "los negocios típicos y atípicos del Borbón y su familia".

Creo que desde la época de la I República, cuando el ministro Figuerola tachó de ilustre ladrona a mi antepasada Isabel II por la desaparición de las Joyas de la Corona, no se había escuchado en sede parlamentaria nada semejante sobre la Monarquía.

Y lo peor es que con desgraciados sucesos como el del libro sobre la Reina puede que esto no haya hecho más que empezar. Se empezó con la caricatura de El jueves, siguió la quema de retratos en Cataluña y ahora con la polémica del libro se está escuchando de todo sobre la institución monárquica en las televisiones.

En ese caldo de cultivo el diputado de ERC Joan Tardá se ha atrevido a pasar otra barrera con semejantes palabras en la Comisión de Presupuestos. El grupo catalán republicano e independentista cada año nos mete el dedo en el ojo a cuenta de la asignación presupuestaria para la Casa de Su Majestad el Rey.

En esta ocasión han pedido todo a la vez: que a esa partida de 8,89 millones de euros para 2009 se le rebaje el incremento del 2,7% que ha tenido, que el sueldo de mi Augusto Padre se equipare al del Presidente del Gobierno (92.000 euros) y que se desglose públicamente el reparto de aquellos 8,89 millones.

Los de ERC no se han salido con la suya gracias a la oposición de los diputados del PSOE y del PP, aunque estos han incurrido en un error imperdonable: confundir la Casa del Rey con la Casa Real. La primera tiene una definición jurídica, la segunda es una forma coloquial e incorrecta de referirse confusamente a la institución o a la Familia.

En los Presupuestos Generales del Estado los 8,89 millones figuran en el epígrafe Casa de Su Majestad el Rey, como asignación específica "A S.M. El Rey. Para el sostenimiento de su Familia y Casa". Y, como señalé en otro post, bajo el concepto de familias sin ánimo de lucro.

Ese episodio en el Congreso no pasaría de mera anécdota si no fuera porque sigue coleando lo del libro La Reina muy de cerca, para desgracia de todos nosotros. De cara afuera tenemos que mantener el tipo, ese es nuestro oficio, pero llevamos la procesión por dentro porque éste es un lío político... y familiar.

# domingo, 02 de noviembre de 2008 11:12

En Zarzuela no está el horno para bollos

Estoy preocupado, muy preocupado, para qué nos vamos a engañar. No voy a soltar lo que me bulle por dentro, pero el escándalo político que se ha montado con el libro de Pilar Urbano sobre Su Majestad la Reina lo vivo como la primera gran crisis de la Corona. O, al menos, de nuestra Familia.

Cuando escribí el anterior post (A los 70 años, la Reina se sale con la suya) desconocía el contenido del libro de marras, pero ya advertía que con ocasión de su 70 cumpleaños mi Augusta Madre se había permitido demasiadas excepciones para lo que es norma de la Casa y para lo que es su prudente conducta.

En esta ocasión comprendo perfectamente el estupor que ha manifestado el viejo Sabino. "Estoy sorprendidísimo de que esto haya podido ocurrir", ha dicho el antiguo Jefe de la Casa, y añade: "He de confesarlo: me estoy haciendo un lío". Un lío tan raro, raro, raro que ha merecido un editorial de El País con formas suaves y fondo inquietante.

En Mi caso, a lo que también fue una sorpresa inicial, pues tenía vaga idea del trabajo de Pilar Urbano, se suman las reacciones que estoy observando y que, como Heredero, me provocan inseguridad.

Con ser grave, no es lo peor que algunos periodistas se dirijan a mi Augusta Madre mandándola callar o dimitir (sic) o que se repita la expresión esa de "Jaque a la Reina". No. Lo peor es que veo demasiada coincidencia en señalar que la Monarquía está cada vez más en entredicho.

Pecaría de hipócrita si no reconociera dos cosas. Una, que la Reina calcula bien lo que hace y lo que dice y tiene suficiente oficio como para no ser sorprendida por una periodista o caer en la trampa de irse de la lengua. En este caso, además, conoce bien a Pilar Urbano, confía en ella como profesional y porque pertenece al Opus Dei, igual que Laura, su más antigua secretaria en Zarzuela.

La segunda cosa que reconozco es que el comunicado intentando desautorizar el libro no es de lo más brillante que se ha hecho en la Casa. Lo digo así para no calificarlo de desatino por su extensión, ambigüedad y contradicciones.

Entonces, ¿qué ha pasado con la gestación y control del dichoso libro? No debo desvelar lo que he averiguado una vez que Sus Majestades regresaron de la Cumbre en El Salvador. Pero como este blog no puede refugiarse en el hermetismo, ciñéndome no al contenido de las opiniones de mi Augusta Madre sino a su divulgación, digamos que se ha producido una avería como consecuencia de unos desajustes que existen desde hace tiempo en la Casa, en la Familia y en las relaciones entre una y otra.

Y no voy a decir más, aunque leyendo entrelíneas la versión de lo ocurrido publicada en El País se aproxima uno a la realidad de los hechos. 

Eso tenía que aflorar en algún momento y ha sido ahora, cuando la Reina ha aprovechado su 70 cumpleaños para mostrarse como nunca lo había hecho. O, como dije en mi anterior post, para salirse con la suya. Pero, como aprendí en la Academia, donde hay patrón no manda marinero.