
Los datos manejados en la Casa, que proceden de MUY BUENA MANO, sobre la comentadísima cumbre del G-20 en Washington, dejan en cierto
ridículo a quienes se han creído la refundación del capitalismo que anunció el presidente Sarkozy, auténtico encantador de serpientes.
Y los datos que empiezan a salir a la luz pública, como ha ocurrido en Le Figaro, sobre las gestiones del presidente Rodríguez Zapatero para conseguir un sitio en esa reunión, aconsejan prudencia a quienes, como Leire Pajín o el también socialista Pedro Zerolo ("Mientras Aznar nos llevó a donde nadie quería ir, Zapatero nos lleva a donde todos quieren estar"), se han lanzado a una campaña rayana en el ditirambo y el culto a la personalidad del jefe.
¿Será cierto lo que cuenta el periódico francés que nuestro presidente le dijo al de Francia "te daré todo lo que me pidas" a cambio de un sitio en la cumbre? Me cuesta creerlo.
Monsieur Sarkozy, un prestidigitador de la imagen como lo llama la Princesa, ha generado con su frase tanta confusión entre los europeos que George W. Bush ha salido al paso como paladín de un sistema capitalista que ninguno de los reunidos en Washington, empezando por China, tiene el menor interés de poner en duda. Otra cosa es que se busque más regulación de los mercados.
Aquella confusión ha llevado a la dirección del PSOE a elaborar un documento preparatorio de la cumbre que no ha gustado nada al vicepresidente Solbes ni a los asesores económicos del Presidente en Moncloa. Tan es así que el inspirador del texto Es tiempo para políticas socialdemócratas, el ex ministro Jesús Caldera, en el último momento ha rectificado matizando. Es decir, que pone el acento en los cambios de las arquitecturas financieras.
No sé, por tanto, si Zapatero abogará en sus 8 minutos de Washington por la abolición del neoliberalismo y la dedicación a la lucha contra el cambio climático y la pobreza. Pero seguro que mantiene la versión de la crisis contenida en el documento del PSOE, eximiendo a España de toda responsabilidad: "En España no hay ningún banco en quiebra y nuestra solvencia financiera está asegurada pero nuestra economía está globalizada y no somos inmunes a la influencia en nuestro país de la crisis de liquidez internacional".
Veremos a ver cómo termina la cumbre, porque los preparativos no han podido ser más accidentados. Y hasta el último momento. A la peleadísima asistencia española se ha sumado Holanda, pero la República Checa no quiere ser menos. La delegación española está dispuesta a cederle una de sus cuatro sillas si saber que a lo mejor sólo dispone de dos. ¿Y qué va a pasar con los cuatro altos funcionarios galos con derecho a asistir en la representación de Francia, miembro titular del G-8?
Esto es un lío que lo van a desenredar quienes han dejado que se forme: el presidente de la República Francesa y el presidente de los Estados Unidos que, según las informaciones que citaba al principio de estas líneas, están menos en desacuerdo de lo que aparentan.
Yo, como Heredero y como patriota, lo único que deseo es que con esa reunión el Reino de España no salga malparado.