
Si el año pasado por estas fechas estábamos en plena tormenta políitica tras el
¿Por qué no te callas? y los
separatistas catalanes habían quemado retratos y muñecos de Sus Majestades, este año son los separatistas vascos quienes toman
el relevo en los insultos a mi Augusto Padre.
La visita del Rey a Bilbao, este miércoles, invitado a presidir el acto del 25º aniversario de la patronal vasca, Confebask, ha servido para que se retrate más de uno, y no sólo ciertos abertzales.
En primer término una autoridad de la Comunidad Autónoma Vasca, su consejero de Justicia y Empleo Joseba Azcárraga, ha explicado su ausencia en el acto encabezado por Su Majestad porque tenía que acreditarse. "Estamos hartos de que la Casa Real imponga a los demás, en nuestro propio país, cómo tenemos que ir a los actos", ha dicho.
Cuando me lo han contado no lo entendía, hasta que la Princesa me ha dado una posible clave: Azcárraga no pertenece al PNV, sino al también nacionalista Eusko Alkartasuna y este partido, miembro de la coalición de gobierno, ha decidido acudir solo a las próximas elecciones vascas con ánimo de captar los antiguos votos de Batasuna. Necesita, por tanto, hacer gestos de antiespañolismo.
Algo semejante ha ocurrido con el otro partido coaligado, EB, la versión vasca de IU, cuyos representantes tampoco han acudido al acto porque "la Monarquía no tiene lugar en el siglo XXI y representa lo más rancio de la sociedad española".
Cuando se desatan este tipo de actitudes, tras la senda abierta en Cataluña, siempre hay quien supera a todos los demás. Y en los desaires al Rey de España en Bilbao se ha llevado la palma el sindicato abertzale LAB, cuyos miembros se manifestaron cerca de donde se conmemoraba el aniversario de Confebask profiriendo contra el Jefe del Estado insultos como "Borbón, cabrón, trabaja de peón", junto al consabido "Monarquía, kampora", como se comprueba en un vídeo difundido por El Mundo.
Por algo ese sindicato anunciaba en su web aquel acto con el inequívoco título "Confebask: los reyes de los ladrones". Veremos a ver qué pasa.