
El otro día
he recibido en audiencia, como casi todos los años, a la directiva de la Asociación Cristiana de Jóvenes YMCA España, de
tan fuerte arraigo en países anglosajones y de cuya rama española soy Presidente de honor porque aquí la promovió el padre dominico Bartolomé Vicens. Pero él no vino a esta cita en Zarzuela por achaques de la edad.
Saco a colación en el blog este asunto que parece menor porque el P. Bartolomé de Fátima Vicens Fiol, ese es su nombre completo, además de un personaje emprendedor, religioso y campechano, durante muchos años ha sido el confesor del Rey, una función que nada tiene que ver con la de capellán del Palacio de La Zarzuela.
Bartolomé Vicens aún se presenta desde su cargo de director de la Fundación del Hombre como "asesor religioso" de Su Majestad, igual que lo hacía hace años cuando estaba al frente de la Asociación de Amistad España-Rusia.
No estoy en condiciones de afirmar si este dominico ha escuchado en confesión a mi Augusto Padre con frecuencia o muy esporádicamente. O si la cosa no ha pasado de algunos consejos espirituales y de ayudar a resolver ciertas dudas interiores o a superar algunos trances morales.
Sea cual fuere su papel, sí es cierto que el Rey le tiene un gran afecto y le ha ayudado mucho. También que Bartolomé Vicens ha escuchado de boca de Su Majestad lo que ni Yo ni nadie le habremos oído nunca.
Obligado a la máxima discreción por su ministerio y por tratarse de quien se trata, la única vez que ha hablado públicamente sobre la dimensión espiritual del Rey de España fue hace más de veinte años cuando afirmó que "el Rey es profundamente religioso, pero no le gusta hacer ostentación de su religiosidad por respeto a la pluralidad existente entre los españoles".
Vamos, que si mi Augusto Padre alguna vez ha confiado a alguien un secreto muy personal -que lo dudo- habrá sido a este religioso tan singular que lleva los títulos de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Moscú y la Medalla de Oro León Tolstoi concedida por la Fundación de la Infancia de Rusia. Y, a la vez, tiene gran capacidad de convocatoria en el mundo del espectáculo, pues personajes como Ana Obregón o Manolo Escobar colaboran en actividades de la Fundación del Hombre.