
Las
relaciones de los ministros del Gobierno con la Corona están muy claras sobre el papel de la Constitución y sobre el papel de
las normas de Protocolo del Estado. Así ha sido siempre hasta tiempos recientes en los que se producen algunas alteraciones.
En la época de José María Aznar hubo sus más y sus menos porque el anterior Presidente del Gobierno era muy particular, pero según oigo en la Casa es con este Ejecutivo cuando surgen más disfunciones.
El motivo es siempre el mismo: el aprovechamiento político personal que algunas autoridades buscan en apariciones públicas junto a Su Majestad. Se aprecia ese pequeño vicio en los titulares de Industria y de Cultura, Miguel Sebastián y César Antonio Molina, respectivamente. Pero a quien más se le nota es a la responsable de Fomento, Magdalena Álvarez.
¿Qué pintaba esta última en una visita de mi Augusto Padre a la Real Maestranza de Caballería de Ronda? Se trata de una institución fundada por Felipe II y hoy la más antigua escuela española de equitación, con una labor cultural y divulgativa bajo el amparo de la Corona.
Allí acudió Su Majestad a presidir una entrega de becas y premios junto a los maestrantes y, como es lógico, el presidente de la Junta de Andalucía y el alcalde de Ronda. Es decir, a un acto público del Jefe del Estado en una localidad andaluza asistió la primera autoridad del Estado en esa comunidad, el presidente de la Junta andaluza.
Pero doña Magdalena Álvarez, que pocas semanas antes no acompañó a Su Majestad en su visita a unas obras del Metro de Madrid -más relacionadas con Fomento que las caballerías de Ronda- quizás porque la anfitriona era su rival Esperanza Aguirre, sí quiso aparecer en la foto junto al Rey en la Real Maestranza y en el lugar que protocolariamente le correspondería a Manuel Chaves.
Se dirá que en todos los actos oficiales Su Majestad va acompañado de un miembro del Gobierno, pero eso no siempre ocurre. Sin entrar en la distinción entre actividad oficial y actividad pública, muchas veces no hay un ministro sino un secretario de Estado o exclusivamente la máxima autoridad autonómica.
En el caso de Ronda bastaba y sobraba con el presidente de la Junta, aunque la titular de Fomento tenga sus raíces políticas en Málaga por cuya circunscripción es diputada.