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Artículos - diciembre 2008

Muchos españoles piensan que los Reyes y los Príncipes llevamos una vida mollar, al margen de los problemas que acucian a la población. Eso no es así, lo que pasa es que no debemos manifestarnos abiertamente sobre asuntos que competen a los gobernantes, pero sí nos pronunciamos a través de gestos y simbolismos.

Por ejemplo, lo que ha pasado estos días con Comisiones Obreras.

¡Cómo estará el patio económico!, ¡cómo serán las tensiones sociales que detecta el Gobierno y que transmite a la Casa de Su Majestas para! Aquí prestamos mucha atención a esas informaciones, aparte de que el Jefe del Estado reciba datos muy confidenciales de boca del Presidente o del Vicepresidente Solbes.

Son esas consideraciones las que han llevado a algo insólito en Zarzuela: que el Rey celebre audiencia en plenas fiestas navideñas para recibir al nuevo secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo.

No se trata de una inocentada, porque eso ha ocurrido el 29 de diciembre, cuando lo habitual en esa fecha es que mi Augusto Padre estuviera ya de vacaciones fuera de Madrid. Tampoco de una práctica habitual, porque no hay precedentes de que Su Majestad reciba con tanta urgencia al máximo dirigente de una organización sindical o política, a los nueve días de su elección.

No se trata, como digo, de nada de eso, sino simple y llanamente que los tiempos han cambiado, el presente es mucho más crítico de lo que oficialmente se dice y la crisis nos plantea un futuro bastante feo, donde al menos hay que cuidar la tranquilidad y la cohesión social. Y si eso exige un gesto como esta audiencia inédita del Rey a un sindicalista, pues se hace.

A la hora de glosar el contenido del mensaje navideño de Su Majestad nadie o casi nadie se ha fijado en una gran novedad que a la Princesa y a Mí no nos ha pasado desapercibida. Me refiero a que por primera vez, y de forma solemne, mi Augusto Padre reconoce mi responsabilidad en el presente y habla claramente de la que me corresponderá en el futuro.

Se trata de unas palabras deslizadas en la parte final del discurso, en su penúltimo párrafo para ser más exactos, cuando tras reafirmar su dedicación a España apostilla: "Un compromiso y unos sentimientos que el Príncipe de Asturias comparte plenamente conmigo y que tienen en él la mayor garantía de porvenir".

¿Significa eso una indirecta sobre una posible abdicación? Ni se me pasa por la cabeza, porque esa no es la intención del Rey: mientras tenga capacidad física y mental seguirá en su puesto, lo cual me parece muy bien. Lógicamente, me ilusiona pensar que un día seré Rey de España, pero tal como está el patio, sobre todo el interior, prefiero esperar a que algunas cuestiones se solucionan en vida de mi Augusto Padre.

Ahora bien, lo cierto es que en ninguno de sus mensajes navideños Su Majestad, que yo recuerde, se había referido hasta ahora de forma tan clara y cercana a mi papel. Tampoco tenía porqué hacerlo. En 2006 me aludió ligeramente como garntía de futuro, pero nunca había mostrado una referencia tan explícita a lo que soy y a lo que me espera como ha hecho este año.

La revista GQ, de moda masculina y tendencias, Me dedica una portada, con gesto adusto y presuntamente varonil, para presentar una encuesta en la que responden 27 personajes sobre el perfil del Rey del siglo XXI.

Me ha extrañado que destaquen un titular que dice "portada exclusiva para GQ". La Princesa me ha señalado que ese es un reclamo confuso, inédito en la prensa, porque parece insinuar que he posado para dicha portada, lo que no es cierto.

Se nota que los de esa revista son nuevos en reportajes sobre la Familia Real, porque arrancan el texto con una reproducción de la carta que les envió el jefe de Mi Secretaría agradeciéndoles que me concedieran el Premio GQ Hombre del Año a la vez que les aclaraba que no lo puedo aceptar "siguiendo un criterio general de carácter negativo respecto de los Premios que se otorguen a los diferentes miembros de la Familia Real".

Por lo demás, la iniciativa de esa publicación me resulta simpática. A la vista de lo que dicen sobre mi Persona y sobre el Rey del siglo XXI los 27 encuestados, Yo también podría opinar sobre las opiniones de algunos de ellos:

  • - Luis Mª Anson: es incapaz de referirse a la Corona sin sacar a colación a mi Augusto Abuelo, siempre para que quede mejor parado que Su Majestad el Rey y, por supuesto, Yo mismo.
  • - Pilar Rahola: parece que tiene un discurso agotado, lejos de la brillantez argumental del pensamiento republicano clásico y más cercano al simplismo de las tertulias televisivas.
  • - Iñaki Anasagasti: su antimonarquismo ha ganado en consistencia y coherencia, aunque su mayor reproche sea que no hablo gallego, catalán y euskera.
  • - Ferran Adrià: se nota que lo suyo no es la teoría del Estado porque se pasa dos pueblos en sus elogios, llegando a decir que "doña Letizia marca un antes y un después en la historia de la Monarquía".
  • - Antonio Muñoz Molina: valoro que desde su escepticismo como intelectual me califique de "inteligente", "instintivo" y "natural".
  • - Iñaki Gabilondo: le tendré que invitar a cenar para que me explique porqué considera que seré el Rey "más sólido (intelectual y psicológicamente) de nuestra historia".
  • - Pilar Urbano: por el trato de favor que le ha dispensado la Reina se permite describir mi intimidad y se le nota que no le caigo muy bien. Emplea un par de cualidades para a continuación llamarme "dubitativo", "lento para la decisión" y "tímido".
  • - Jaime Peñafiel: agradezco infinito sus descalificaciones y que no tenga por dónde cogerme. Considera que carezco de "carisma" y "preparación" y me augura un pésimo futuro por mi matrimonio. Me preocuparía que dijera lo contrario.
  • - Fernando Savater: otro intelectual que me llama inteligente, además de "discreto" y "cálido" y bien formado para encabezar "una institución obsoleta". No podré hacer que se cumpla su deseo de votarme en unas hipotéticas elecciones a la Presidencia de la República.
  • - Boris Yzaguirre: si le provoco "pereza" y le parezco una "figura tristísima", qué le vamos a hacer. A todos no puedo agradar, y menos a quienes se desenvuelven en la impostura, en la artificiosidad y quizás les gustaría verme subido en una carroza de colores pastel.
  • - Roberto Verino y Jesús del Pozo: los junto porque ambos diseñadores coinciden en dedicarme cataratas de elogios de escasa originalidad y llenos de lugares comunes, metiéndose Verino en un jardín monárquico/republicano de que a duras penas sabe salir.
# viernes, 19 de diciembre de 2008 10:49

¿Otra vez hemos metido la pata por Navidad?

No lo puedo evitar. Cada vez que con la cercanía de las fiestas navideñas llega el momento de preparar nuestra felicitación navideña, me echo a temblar. No por emoción sino por el miedo a que se repita esa especie de tradición o maldición que desde hace unos años pesa sobre Nuestra Familia: que esos tarjetones y la imagen que los acompaña sean una metedura de pata.

No quiero hacer recuento de lo que fue aquel montaje fotográfico fruto del trabajo de mi Augusta Madre con el Photoshop o el retrato de la Infanta bebé con un vestidito que se confundía con la alfombra o la fotografía de los Duques de Palma con mis sobrinos en la piscina... En fin, para qué seguir.

No echo la culpa a otros porque estaría feo y, como Heredero, he de asumir la responsabilidad del christma que use en Navidades. Pero... ¡qué mala pata! Eso es lo que se me ocurre a la vista de la galería de felicitaciones que los miembros de la Familia Real hemos enviado este año.

Ya sé que fue una moda nacida en otras Casas Reales europeas lo de elaborar un chritsma con una fotografía familiar. Pero en Nuestro caso este año hemos marcado un nuevo estilo, no sé si muy acertado: los miembros de la Familia Real hemos mandado el mensaje de estas fechas con imágenes exclusivas de los más pequeños. Ni Reyes, ni Príncipes, ni Infantas ni, por supuesto, portal de Belén o estrella de Oriente.

¡Y qué fotos! ¿Qué tendrá que ver con la Navidad la instantánea de los hijos de mi Hermana Mayor en una cala mallorquina, bañador y chaleco salvavidas incluido? Y vaya alarde de idiomas. Unos felicitamos en español e inglés, otros también en francés, unos que si Merry Christmas otros que si Happy Christmas, Sus Majestades sólo en español... y encima algunos se quejan de que ninguno lo hagamos en las lenguas cooficiales de comunidades autónomas.

Dudo si ésta es una forma moderna y juvenil de felicitar las Pascuas o se ha convertido en algo a medio camino entre lo cursi y lo hortera. A la vista del resultado final intentaré convencer a la Princesa que para el próximo año optemos por la fórmula discreta y convencional usada por mis Augustos Padres: christma convencional con iconografía religiosa y mensaje lacónico en español.

# miércoles, 17 de diciembre de 2008 12:12

El invento de las noticias contadas en pelota

Tras nuestra visita de esta semana a las instalaciones de La Sexta, la Princesa Me ha comentado cuánto han cambiado las cosas en el medio televisivo desde que ella ejercía profesionalmente. Y no hace tanto tiempo.

Reconoce los continuos avances tecnológicos que facilitan el trabajo con imágenes, pero también aprecia que se va perdiendo profundidad en el tratamiento de los temas.

Pero, como le he dicho, por mucho que se trivialice el trabajo en las cadenas convencionales nunca llegarán al extremo de Naked News (Noticias Desnudas o al desnudo), una TV en la Red cuya gracia reside en que sus servicios informativos están protagonizados por un plantel de presentadoras en ropa íntima. Dudo que transmitan credibilidad.

Por lo que cuentan -no lo he visto porque hay que suscribirse- hay ocasiones en que esas locutoras, cuando el guión lo exige, se van desnudando conforme cuentan una noticia de la Bolsa neoyorquina o de un torneo de tenis. ¡Hay que ver dónde conduce lo de todo por la audiencia!

Mi Amada Esposa lamenta que semejante oferta televisiva haya iniciado sus emisiones en español, aunque no le augura un gran futuro. No hay más que fijarse en los curriculum de las locutoras presentadoras, que a falta de títulos académicos confiesan sus aficiones:

Lizbeth: la lencería y la coquetería; Patricia: el baile y el marisco; Michelle: el boliche y el dominó; Isis: el chocolate y el cine; Romina: el baile y la familia.

La visita a La Sexta, donde por imagen institucional evitamos ser utilizados para esas bromas e irreverencias de sus programas más destacados, forma parte de un periplo por todas las cadenas. Me está sirviendo para conocer mejor sus claves de funcionamiento, gracias a preguntas o comentarios aparentemente inocuos que hace la Princesa y a los que Yo estoy atento.

Así me entero de cosas que los directivos no cuentan abiertamente y además, a fuerza de preguntas, evitamos que sea la Princesa la interrogada en función de su pasado profesional. Porque todavía muchas personas ignoran que a los miembros de la Familia Real no se nos pregunta, somos nosotros quienes buscamos respuestas.

# lunes, 15 de diciembre de 2008 12:22

Imanol Arias, dispuesto a 'beberse' España

Tendré que soportar nuevamente esta semana comentarios jocosos hacia la Corona y mi Augusto Padre, cuando no cierto pitorreo e insinuaciones malévolas, a cuenta del juicio a los autores de una caricatura del episodio de la caza del oso Mitrofán, por Su Majestad, publicada por el diario nacionalista vasco Deia en 2006.

Nada, ni los 11.000 euros de multa que pide el fiscal para los responsables de aquella historieta, compensan lo que en Mi Familia soportamos cuando se conoció lo del oso abatido  presuntamente estaba borracho. Y ahora se añade el recordatorio de aquel asunto dos años después -estaba casi olvidado-, por culpa de la vista del juicio.

Para el fiscal lo más grave no fue la caricatura sino el texto que la acompañaba hablando de "el carácter de alcohólico" del Rey, también tachado de "soberano irresponsable".

Aquella cacería fue posible gracias a los oficios del entonces presidente ruso, Vladimir Putin, cuya relación con Su Majestad se ha estrechado en los últimos años. Pero no sé si esa será una amistad peligrosa, a la vista de sus consecuencias que pueden notarse hasta en la posible entrada de Lukoil en Repsol.

No entiendo es que se presente como delito o abuso regio lo que en realidad no sería más que el aprecio a nuestras bebidas. En España, cuna de unos caldos que se encuentran entre los mejores del mundo, en vez de aprovechar esa riqueza para hacer patria abriendo mercados, los usamos de forma burlona.

Precisamente me acabo de enterar que unos de los españoles más famosos por su talento, no por el famoseo, se ha convertido en abanderado de los vinos españoles. Se trata del actor Imanol Arias, bodeguero de Cepa 21, quien me ha contado en una cena privada que acaba de estrenar un blog dedicado a ese empeño.

El título de la ventana del Alcántara de Cuéntame ya manifiesta patriotismo sano e inteligente: Un país para bebérselo. Si pudiera dirigirme a los ministros con espontaneidad -que no puedo- o hacerles sugerencias -que no debo-, al de Industria y Comercio o a la de Agricultura les sugeriría el título del blog de Imanol Arias como eslogan para promocionar nuestros vinos en el exterior.

Si como Heredero no tuviera tantas limitaciones me gustaría hacer algo parecido a lo de Carlos Windsor con los cultivos ecológicos, pero como embajador de productos españoles por todo el mundo. De los vinos y de alimentos, pues ese blog tiene otro gemelo, Un país para comérselo, del también actor Juan Echanove.

He ahí dos patriotas que habría que aprovechar al servicio de España y de su balanza comercial ahora tan deficitaria. Si para salir de la crisis nuestro país necesita entre otras cosas competitividad en sus exportaciones, ¿por qué no vender esos productos tan nuestros que están para comérselos y bebérselos?

Una estrategia así contaría con mi mejor disposición y la de la Princesa, pero me sospecho que esa forma de hacer patria no es políticamente posible.

Siempre me decían mis tutores que cuanto menos se hable públicamente sobre la Monarquía y su razón de ser, mejor para la institución. Otra cosa es la visibilidad del Rey y la Familia Real en el desempeño de sus funciones. Por eso, en nada beneficia a la Corona que al exabrupto del diputado Tardá le siga el del senador Fraga sobre la ponderación del voto de los nacionalistas "colgándolos de algún sitio".

Este barullo se monta cuando no ha cesado la polémica sobre el libro La Reina, muy de cerca. Entre otras cosas porque su autora, Pilar Urbano, bien que se encarga de mantenerla viva para promocionar su obra. Tanto, que ya se permite incluso perdonar la vida a la Princesa declarando que "Letizia es todavía un vino joven que necesita buena crianza".

¿A qué se refiere Pilar Urbano? A que con el paso del tiempo se irá asentando en su función institucional, mejorándola? ¿O insinúa que mi Amada Esposa no está bien criada y aún no ha terminado de educarse para hacer su papel?

Por si fueran pocos tantos debates en torno a la Corona o miembros de la Familia Real, el último Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha hecho algo inédito: incluir varias preguntas sobre la actuación de Su Majestad y la función de la Monarquía.

El CIS, que depende de la Presidencia del Gobierno, muy de vez en cuando preguntaba sobre la aceptación de la Monarquía, pero en esta ocasión ha sometido la Institución a auténtica consulta popular.

El resultado, por suerte, ha sido más que positivo. Más del 70% de los encuestados aprueba con nota alta la figura del Rey y su trayectoria y casi un 60% consideran muy importante su papel de árbitro y moderador. Además, la Monarquía es la tercera institución que inspira más confianza a los españoles, después del Ejército y la Policía. Y la que menos, los tribunales de Justicia.

Esos datos Me resultan gratificantes aunque no sé cómo interpretar que en la misma encuesta aparezca en tercer lugar de las reformas constitucionales más deseadas la de "La Monarquía como forma de gobierno". ¿Significa que desaparezca, que se modifique? Nadie sabe. Nadie contesta.

Esto de seguir al dedillo la actualidad, a lo que me anima mi Amada Esposa, termina sumiéndome en un mar de confusiones. ¿La Monarquía tiene suficientes apoyo entre los españoles? ¿Cuántos de ellos están dispuestos a defenderla? Y, sobre todo, ¿me aprecian como Heredero o sólo intereso para chistes y cotilleos?

Lo que ha pasado con el famoso exabrupto del diputado Tardá no me ha despejado esas sudas. A muchos han escandalizado sus manifestaciones, a otros les han dolido los agravios a la Constitución y al Borbón, pero... ¿alguien desde el poder le ha puesto los puntos sobre las íes?

A la vez que ocurría eso, con ocasión de la fiesta de la Constitución el mensaje que ha salido del Gobierno es que en estos momentos no hay necesidad de reformar la Carta Magna. Lo cual, por lo que a Mí respecta significa que no se va a cambiar la norma del orden sucesorio que da prevalencia al varón. A Dios gracias mis dos primeras hijas son hembras, ¿pero y si llega un tercer vástago varón?

Lo que Yo veo como un problema institucional muy delicado, otros lo ventilan con cierta frivolidad. Si desde sectores de la izquierda extrema se nos critica o se nos ridiculiza a la Princesa y a Mí por el papel que representamos, desde la derecha no me llegan demasiados cariños.

Así por ejemplo, me ha llegado la interpretación que hace un periódico digital, cercano a posiciones conservadoras católicas, sobre el citado aplazamiento de la reforma constitucional. "Dos razones por las que ZP no quiere reformar la Constitución: el Estatut y su amigo,  Felipe VI ‘el progresista' ", dice un titular de Hispanidad.

Semejante afirmación la apoya en la supuestamente estrecha amistad que nos une con el matrimonio Zapatero-Espinosa. Pero además, en lo que la Princesa me hace ver un tono peyorativo, ese periódico alude a que "con el ecopanteísmo y la ideología de género que profesa el heredero al trono (...) el progresismo ha llegado a la Zarzuela".

Gritar "Viva la República" es un derecho de cualquier español, que no me alarma. Lanzar ese grito como colofón a un discursito contra la Constitución donde se tacha de órgano corrupto al Tribunal Constitucional, me parece un disparate. Pero que el remate final a esas palabras sea el exabrupto "¡Muerte al Borbón!" y que todo eso salga de la boca de un diputado al Congreso, resulta preocupante.

He señalado otras veces en este blog que entre las prerrogativas (escasas) de Mi Familia no figura la autodefensa. Nuestro deber es acudir en auxilio de la Nación si es agraviada, pero hemos de guardar silencio si la ofensa va dirigida contra la Monarquía o Nuestras Personas.

Por eso, de las palabras antes citadas (no hace falta recordar que pertenecen al diputado Joan Tardá, de ERC), el final me preocupa, pero no lo que más. En Mi opinión, y por lo que he detectado en la Casa, lo desalentador de este desatino ha sido la reacción que ha tenido una de las primeras autoridades del Estado.

Me refiero a José Bono, presidente de las Cortes, máximo representante del Poder Legislativo, que se ha mostrado comprensivo, conciliador y -como me ha dicho la Princesa- "torpemente paternalista" con el político separatista catalán. ¿Cómo es posible que el señor Bono disculpe públicamente a Tardá y con argumentos similares a los empleados por el alcalde de Getafe para explicar su "tontos de los cojones"?

Queda en evidencia la desafortunada reacción del presidente del Congreso al leer la de su homólogo presidente del Senado, Javier Rojo, quien estima que lo de Tardá es una ofensa que no la ampara la libertad de expresión, ni de opinión y que con el Muerte al Borbón "se nos ha insultado a todos".

Como no debo defenderme públicamente de esos ataques, me limito a citar algunas reacciones y a señalar las explicaciones que se han visto obligados a hacer JoanTardá y su partido. Su ridiculez y contradicciones empeoran las primeras palabras, pues mientras el diputado dice que aquel grito iba dirigido contra la institución monárquica, no contra una persona física, ERC explica que "Visca la República, mori el Borbó" se refiere a Felipe V.

Además, en la primera explicación de sus palabras el diputado confunde Felipe V (Borbón) con Felipe IV (Austria), la Guerra de Sucesión con la Guerra de Dels Segadors y, en suma, el siglo XVIII con el XVII.

¿En qué quedamos? Sospecho que este no va a ser el último episodio de la práctica del tiro al Borbón, tan del gusto del partido independentista catalán.

Me tengo muy aprendido desde pequeño la fábula del rey desnudo y nunca protagonizaré una farsa semejante. Ahora bien, sin tener nada que ver con lo que narra ese relato, no me importaría que se me inmortalizara en un desnudo señorial.

Me ha venido esta idea a la cabeza al ver ese cuento que se acaba de publicar, El resplandor de los Seis Soles, acompañado de unos recortables sobre Sus Majestades.

Se aprecia que el autor de dicho entretenimiento, que cualquiera podéis utilizar pinchando en la web del libro, ve con muy buenos ojos los físicos de mis Augustos Padres.

En mi caso le bastaría con retratar mi anatomía tal cual, sin seguir ningún modelo de gimnasio, y en cuanto a la Princesa... imagino que sería más exigente sobre la imagen que la representara en ropa interior, pero seguro que saldría bien.

Todo esto parece una tontuna, pero... no sé, siento que Me he encaprichado con lo de ese librito y estoy deseando que la Princesa y Yo pronto seamos protagonistas de un recortable. Eso sí, con vestimenta de hoy y no de hace tres o cuatro siglos pues esto se presta a la broma, incluso a la mofa.

Y para pitorreos ya están las caricaturas de El jueves, que siguen dale que te pego contra Mi Familia. El último número hace chistes, algunos poco respetuosos, a costa del Rey presentándolo como ignorante de la Constitución porque prefiere leer Penthouse. Incluso facilitan un enlace para descargarse sonidos de tono, mensaje y despertador, todos ellos con la voz de Su Majestad.

Por eso digo que prefiero aparecer dibujado en paños menores para un recortable inocente que caricaturizado en esa revista de forma grotesca para que el público de ría de la Princesa y de Mí.

# miércoles, 03 de diciembre de 2008 13:00

¿Me veré obligado a escoger entre la conciencia y la ley?

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Por razones obvias sigo con muchísima atención el conflicto institucional suscitado en el pequeño estado de Luxemburgo porque su Jefe de Estado, el Gran Duque Henri, se ha negado a firmar una ley despenalizadora de la eutanasia.

Se trata de una norma aprobada por el Parlamento de Luxemburgo, semejante a las vigentes en Bélgica y Holanda, y que según marca la Constitución de ese país el Jefe del Estado debe sancionar y promulgar.

La Familia Ducal de Luxemburgo pertenece a una rama de los Borbón como Nosotros, aunque el actual Duque ha introducido sangre nueva al casarse con la cubana Mª Teresa Mestre. Es una Familia es tan profundamente católica como la población luxemburguesa y hay que recordar que cuando Henri sucedió a su padre prometió a sus súbditos empeñarse en la defensa de los valores de la familia. A la vez, les advertía contra el fácil enriquecimiento fruto de las facilidades financieras que ofrece Luxemburgo a bancos y sociedades de todo tipo.

El Jefe del Estado ha provocado un problema sin precedentes que mantiene en un cajón la ley aprobada hace ocho meses. La solución que ha encontrado el Gobierno es modificar la Constitución de Luxemburgo para quitarle al Jefe del Estado la función de "sancionar y Promulgar" las leyes, reduciéndola sólo promulgar.

De esa forma El Gran Duque no tendrá conflictos con su conciencia, pero también pierde la poca responsabilidad que le correspondía sobre la legislación. La solución ha sido más radical que la buscada hace años en Bélgica cuando el rey Balduino abdicó de sus poderes durante unas horas, suficientes para quese sancionara la ley despenalizadora del aborto.

Yo me fijo en estos episodios y la conclusión que saco, pensando en cuando me corresponda asumir la Corona, es que lo mejor es no tener opinión, no enseñar tus criterios personales y firmar todo lo que te pongan por delante. ¿Es esa la mejor forma de elegir entre la conciencia y la ley?

¡La que se armaría en España si su Rey se negara a sancionar una ley o un Real Decreto! No me quisiera ver en esas, pero también es cierto que no haces un papel muy brillante ante el pueblo si interpretas el papel de tragar con todo lo que echen.

Estas dudas sí que me preocupan porque el único ejemplo que tengo donde reflejarme es de la actuación de Su Majestad, ¿pero me tolerarán a Mí la Santa Sede o la Conferencia Episcopal lo que a mi Augusto Padre?

Con el paso del tiempo la prensa ha dejado de señalar si la Princesa tiene agenda propia o si concede audiencias sola como esta semana, que en un mismo día recibe a representantes de la Federación de Enfermedades Raras, de la Fundación Secretariado Gitano y del Comité Español de Personas con Discapacidad.

Que ese tipo de actividades pasen casi desapercibidas forma parte de la naturalidad y ayuda a que mi Amada Esposa se sienta más cómoda en su trabajo público y sus labores privadas.

Alguno pensará que lo que voy a decir es una tontería, pero tengo la sensación de que en la imagen pública de la Princesa se puede hablar de un antes y un después de la intervención quirúrgica a la que se sometió el verano pasado. Pasado el tiempo es cuando se aprecia en toda su dimensión los efectos de la cirugía y de arreglos estéticos que han modificado, mejorándolo, Su gesto y expresión.

Y nadie mejor que Yo para detectar que los cambios no han sido sólo en el físico. Desde hace un par de meses la observo más segura y más relajada, sobre todo en el trato con los demás, a la vez que va desarrollando el instinto para saber estar en su sitio como miembro de la Real Familia.

Debe ser por el hecho de sentirse mejor consigo misma, a lo que a veces contribuye la cirugía, por lo que hace semanas le oí por primera vez explicar ante un grupo de interlocutores en un acto oficial cómo entiende sus funciones y cómo administra sus responsabilidades:

"En primer lugar soy madre de mis hijas, a continuación soy la esposa del Heredero y después soy Princesa de Asturias".

Según me ha contado, cada vez que suelta esa frase, clara y directa, quienes le escuchan quedan callados asintiendo con gesto respetuoso y sonriente.