
Me tengo muy aprendido desde pequeño la fábula del rey desnudo y nunca protagonizaré una farsa semejante. Ahora bien, sin tener nada que ver con lo que narra ese relato, no me importaría que se me inmortalizara en un desnudo señorial.
Me ha venido esta idea a la cabeza al ver ese cuento que se acaba de publicar, El resplandor de los Seis Soles, acompañado de unos recortables sobre Sus Majestades.
Se aprecia que el autor de dicho entretenimiento, que cualquiera podéis utilizar pinchando en la web del libro, ve con muy buenos ojos los físicos de mis Augustos Padres.
En mi caso le bastaría con retratar mi anatomía tal cual, sin seguir ningún modelo de gimnasio, y en cuanto a la Princesa... imagino que sería más exigente sobre la imagen que la representara en ropa interior, pero seguro que saldría bien.
Todo esto parece una tontuna, pero... no sé, siento que Me he encaprichado con lo de ese librito y estoy deseando que la Princesa y Yo pronto seamos protagonistas de un recortable. Eso sí, con vestimenta de hoy y no de hace tres o cuatro siglos pues esto se presta a la broma, incluso a la mofa.
Y para pitorreos ya están las caricaturas de El jueves, que siguen dale que te pego contra Mi Familia. El último número hace chistes, algunos poco respetuosos, a costa del Rey presentándolo como ignorante de la Constitución porque prefiere leer Penthouse. Incluso facilitan un enlace para descargarse sonidos de tono, mensaje y despertador, todos ellos con la voz de Su Majestad.
Por eso digo que prefiero aparecer dibujado en paños menores para un recortable inocente que caricaturizado en esa revista de forma grotesca para que el público de ría de la Princesa y de Mí.