
Esto de seguir al dedillo la actualidad, a lo que me anima mi Amada Esposa,
termina sumiéndome en un mar de confusiones. ¿La Monarquía tiene suficientes apoyo entre los españoles? ¿Cuántos de ellos están dispuestos a defenderla? Y, sobre todo,
¿me aprecian como Heredero o sólo intereso para chistes y cotilleos?
Lo que ha pasado con el famoso exabrupto del diputado Tardá no me ha despejado esas sudas. A muchos han escandalizado sus manifestaciones, a otros les han dolido los agravios a la Constitución y al Borbón, pero... ¿alguien desde el poder le ha puesto los puntos sobre las íes?
A la vez que ocurría eso, con ocasión de la fiesta de la Constitución el mensaje que ha salido del Gobierno es que en estos momentos no hay necesidad de reformar la Carta Magna. Lo cual, por lo que a Mí respecta significa que no se va a cambiar la norma del orden sucesorio que da prevalencia al varón. A Dios gracias mis dos primeras hijas son hembras, ¿pero y si llega un tercer vástago varón?
Lo que Yo veo como un problema institucional muy delicado, otros lo ventilan con cierta frivolidad. Si desde sectores de la izquierda extrema se nos critica o se nos ridiculiza a la Princesa y a Mí por el papel que representamos, desde la derecha no me llegan demasiados cariños.
Así por ejemplo, me ha llegado la interpretación que hace un periódico digital, cercano a posiciones conservadoras católicas, sobre el citado aplazamiento de la reforma constitucional. "Dos razones por las que ZP no quiere reformar la Constitución: el Estatut y su amigo, Felipe VI ‘el progresista' ", dice un titular de Hispanidad.
Semejante afirmación la apoya en la supuestamente estrecha amistad que nos une con el matrimonio Zapatero-Espinosa. Pero además, en lo que la Princesa me hace ver un tono peyorativo, ese periódico alude a que "con el ecopanteísmo y la ideología de género que profesa el heredero al trono (...) el progresismo ha llegado a la Zarzuela".