
No lo puedo evitar. Cada vez que con la cercanía de las fiestas navideñas llega el
momento de preparar nuestra felicitación navideña, me echo a temblar. No por emoción sino por el miedo a que se repita esa especie de tradición o
maldición que desde hace unos años pesa sobre Nuestra Familia: que esos tarjetones y la imagen que los acompaña sean una metedura de pata.
No quiero hacer recuento de lo que fue aquel montaje fotográfico fruto del trabajo de mi Augusta Madre con el Photoshop o el retrato de la Infanta bebé con un vestidito que se confundía con la alfombra o la fotografía de los Duques de Palma con mis sobrinos en la piscina... En fin, para qué seguir.
No echo la culpa a otros porque estaría feo y, como Heredero, he de asumir la responsabilidad del christma que use en Navidades. Pero... ¡qué mala pata! Eso es lo que se me ocurre a la vista de la galería de felicitaciones que los miembros de la Familia Real hemos enviado este año.
Ya sé que fue una moda nacida en otras Casas Reales europeas lo de elaborar un chritsma con una fotografía familiar. Pero en Nuestro caso este año hemos marcado un nuevo estilo, no sé si muy acertado: los miembros de la Familia Real hemos mandado el mensaje de estas fechas con imágenes exclusivas de los más pequeños. Ni Reyes, ni Príncipes, ni Infantas ni, por supuesto, portal de Belén o estrella de Oriente.
¡Y qué fotos! ¿Qué tendrá que ver con la Navidad la instantánea de los hijos de mi Hermana Mayor en una cala mallorquina, bañador y chaleco salvavidas incluido? Y vaya alarde de idiomas. Unos felicitamos en español e inglés, otros también en francés, unos que si Merry Christmas otros que si Happy Christmas, Sus Majestades sólo en español... y encima algunos se quejan de que ninguno lo hagamos en las lenguas cooficiales de comunidades autónomas.
Dudo si ésta es una forma moderna y juvenil de felicitar las Pascuas o se ha convertido en algo a medio camino entre lo cursi y lo hortera. A la vista del resultado final intentaré convencer a la Princesa que para el próximo año optemos por la fórmula discreta y convencional usada por mis Augustos Padres: christma convencional con iconografía religiosa y mensaje lacónico en español.