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Artículos - enero 2009

Una vez que has cumplido los 40, poca importancia tiene hacer los 41 como hago Yo este viernes. No es cifra redonda que merezca especial celebración y, además, llega en un momento social tan crítico que, como Heredero, no he de alardear de festejos.

Por eso este cumpleaños ni siquiera lo voy a "celebrar en la intimidad" como dicen rutinariamente las reseñas oficiales. Muy al contrario, la Princesa y Yo vamos a rematar la agenda de trabajo de la semana con una visita a Yecla (Murcia). O sea, como cualquier hijo de vecino.

Me parece muy acertado no convertir cada cumpleaños del Rey o del Príncipe en un acontecimiento social. Conviene no abusar de nuestra privilegiada posición y conducirnos discretamente. Eso da buenos resultados de cara a la estabilidad y arraigo de la Corona.

Así lo ha visto la prestigiosa cadena de TV estadounidense ABC, cuyo servicio ABC News ha difundido un reportaje sobre Nuestra Familia, calificándonos de familia  "moderna, glamourosa y admirada por los españoles".

Me parece muy atinada la parte del reportaje titulada "España no es Mónaco". Recibimos, en general, un tratamiento muy positivo, poniéndonos a mi Amada Esposa y a Mí como ejemplo de "lo que debe ser una pareja regia: joven, activa y fotogénica".

Pero a esa cadena televisiva no se le ha escapado una mención al conflicto en Zarzuela por el dichoso libro reciente sobre la Reina. Que, por cierto, sigue trayendo cola. Lo último ha sido la revelación de elconfidencialdigital sobre el veto que puso el Jefe de la Casa a que Pilar Urbano rematara su obra con un epílogo que incluyera declaraciones de los Príncipes, las Infantas y sus cónyuges sobre mi Augusta Madre.

Esa información es cierta, como también lo es la afirmación de Pilar Urbano de que la Reina sí estaba de acuerdo con dicho epílogo y su versión de lo sucedido: "La única explicación que me dieron fue que el jefe de la Casa Real se negó en redondo con el argumento de que, si con motivo del 70º aniversario del Rey, sus hijos no habían concedido ninguna entrevista, tampoco se iba a hacer ahora por el cumpleaños de la Reina".

# domingo, 25 de enero de 2009 17:14

Los `sapos´ que la Princesa se traga sin rechistar

Ha tenido que ser una figura de la literatura española contemporánea quien de una vez alce la voz alta y clara contra los desmanes que perpetran contra mi Amada Esposa algunos comentaristas y muchos programas televisivos del cotilleo. A él le honra, y más nos honra a la Princesa y a Mí que el escritor Javier Marías  haya dado ese paso públicamente.

Con la lucidez, valentía y compromiso que le caracterizan, conducidas por su escritura rica y directa, el novelista español actual más traducido y conocido fuera de nuestras fronteras, dedica un artículo a la perversidad de los puritanos. Los convencidos y los que se revisten de esa condición para hurgar en el pasado de toda persona relevante.

Pone Javier Marías como ejemplo de su aseveración lo que presenció en un espacio de televisión, que él define como "cenáculo de buitres" (refiriéndose a La Noria, aunque sin dar el nombre), a propósito de esa biografía sobre la Princesa que pretendía escribir el periodista Alfredo Urdaci, ahora director de comunicación de la empresa de Francisco Hernando El Pocero.

Dice textualmente Marías en un artículo publicado en El País:

 "Un cenáculo de buitres debatía -es un decir- sobre la Princesa de Asturias y una supuesta biografía de ella que al parecer había iniciado otro buitre y cuya redacción éste había interrumpido no sé si por presiones de altura o por alguna extravagante prebenda compensatoria o por qué. Uno de los buitres presentes amenazaba con encargarse él del proyecto, y alardeaba de que, si se ponía manos a la obra, no era capaz de detenerlo "ni Dios". "Tiene mucho pasado", exclamaba uno, refiriéndose a la Princesa. "Si no quiere que le escriban una biografía, será que tiene mucho que ocultar", se leía en varios de los mensajes que envía la hez de los telespectadores en esta clase de programas y que aparecen sobreimpresionados en la pantalla".

Entiendo que aquellos comentarios merezcan la dura reprobación de un intelectual, pero lo que para él ha resultado una sorpresa para la Princesa lleva camino de convertirse en una desagradable rutina que soporta en silencio: el espectáculo de quienes se ganan la vida despotricando directa o indirectamente de quien está llamada a ser Reina de España. Consorte, pero Reina.

# viernes, 23 de enero de 2009 15:11

El Rey, 'bombero' de lujo al servicio del Gobierno

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¡Vaya remate de semana hemos tenido en la Familia! Mi Augusta Madre, retratándose en dos de los países más pobres de Iberoamérica para restablecer (todo hay que decirlo) su imagen perjudicada por el libro de Pilar Urbano. Mi Augusto Padre visitando al imprevisible Muammar El-Gaddafi y mi Amada Esposa haciendo un curioso doblete con Aldeas Infantiles SOS.

Vamos por partes.

En la Casa vieron la conveniencia, tras la polémica desatada por el libro de Urbano sobre la Reina, de que no se retrajera en su presencia pública, sino al contrario. Y hacerlo con más actividades de las ya habituales de carácter social y humanitario. De ahí, entre otras apariciones recientes, la visita a Santo Domingo y Haití.

Lo de Su Majestad tiene mucha más enjundia. Su viaje a Libia es para atender al deseo de Gaddafi, que no se conforma con el Jefe del Gobierno. Él prefiere tratar, de igual a igual, con el Jefe del Estado y para allá se ha tenido que ir el Rey en un momento trascendental.

Libia o, mejor dicho, Gran Jamahiriya Árabe Libia Popular Socialista, es uno de nuestros principales proveedores de gas y petróleo y en su territorio operan empresas españolas. Por ello Su Majestad ha viajado con un guión escrito por el Gobierno y por Repsol para que resuelva dos problemas cruciales: la contibnuidad del suministro a precios razonables y frenar la posible nacionalización de Repsol, según acaba de anunciar Gaddafi.

Dos huesos duros de roer con los que no hay ministros ni presidente que se atrevan. Y hala, ante semejante fuego que amenaza nuestro sector energético, que el Rey haga de bombero a la vista de sus cordiales relaciones con otros estadistas árabes.

Y por último, la visita de la Princesa a un centro de Aldeas Infantiles en San Lorenzo de El Escorial. No reviste mayor trascendencia, pero he caído en la cuenta que estamos teniendo mucha relación con esa asociación. Tengo que preguntar a qué se debe que en noviembre pasado la Princesa y Yo recibiéramos por segunda vez en audiencia a una representación de Aldeas Infantiles SOS y pocas semanas después esta visita a uno de sus centros.

Con tantas organizaciones que nos reclaman para que los visitemos o los recibamos, no sé qué tendrá esta ONG. Bueno, no sé si es ONG o Fundación, porque a esa asociación presidida por Juan B. Belda le gusta presentarse como "organización internacional privada" miembro de la Unesco.

Curiosamente, cuando visitas su web enseguida te piden datos para envío de propaganda y petición de donativos, y el sistema de ingresos lo tienen organizado a través de una plataforma empresarial. Lo dicho, una institución singular que no sé porqué tiene tanta mano en Zarzuela.

No es adecuado que Yo me pronuncie públicamente en torno al guirigay público por el posado fotográfico de la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, aunque mi Amada Esposa me ha hecho unas consideraciones muy acertadas al respecto.

Pero veo que el asunto sigue trayendo cola y a las reacciones se ha sumado la ministra de Igualdad. Doña Bibiana Aído, como le corresponde y le honra, ha salido en defensa de la diputada Soraya Sáenz en cuanto a mujer y en su derecho a fotografiarse en actitud coqueta o sugerente.

Hasta ahí, todo bien y dentro de lo previsible. Pero me ha llamado tremendamente la atención una consideración que ha hecho la titular de Igualdad cuando apoya a la portavoz del PP en su blog personal Amanece en Cádiz.

Ha sido la Princesa quien se ha dado cuenta y me ha pasado una impresión del blog donde Bibiana Aído relaciona lo que denomina machismo paternal con la norma y costumbre de que el apellido paterno preceda al materno. La ministra dice concretamente:

"Persiste ese machismo paternal que nos despoja hasta de nuestros apellidos. Desde pequeños detalles sexistas hasta grandes injusticias sociales, ataques furibundos o sonrisas condescendientes ante la presencia de mujeres en determinados espacios conforman ese catálogo de comportamientos rancios que permanece vigente en nuestra sociedad".

Rápidamente lo he comentado en la Casa para que a través de los canales habituales de Comunicación con el Gobierno se compruebe si es que la ministra de Igualdad tienen en mente alguna modificación en el Derecho Civil para que, a la hora de registrar a un recién nacido, ya no sea colocando el apellido del padre seguido de el de la madre.

Si es que las políticas igualitarias y de visibilidad femenina van a desembocar en una medida de tantísima trascendencia, me abstengo de opinar sobre ello. Pero se me plantean dos cuestiones:

Una, ¿qué pasaría con mi próximo hijo: no se llamaría como sus hermanas? Y si la medida tuviera carácter retroactivo, ¿reinaría en España una Leonor Ortiz en detrimento de la histórica dinastía Borbón?

Dos, si Bibiana Aído comparte el entusiasmo de su Gobierno y su partido con los Estados Unidos que han llevado a Obama a la Casa Blanca, ¿qué le parecerá que en aquella sociedad el apellido de la mujer desaparezca en sus hijos, incluso que la casada lo pierda por el del marido?

A los gobernantes y a los altos dignatarios nos están prohibidas las manías y las obsesiones ya sean negativas o positivas, al menos su manifestación pública. Dicen que una ola de Obamanía recorre el planeta, a la que no es ajena España. Está claro que algo de eso ocurre y que a ese fervor por el nuevo presidente de los Estados Unidos no es ajeno nuestro Gobierno, con su Presidente a la cabeza.

Eso no se debería haber mostrado de una manera tan expresa, porque después pasa lo que pasa. Y lo que ha pasado es que una nación que tanto ha saludado la llegada del nuevo inquilino de la Casa Blanca, no sabe quién la representará en la toma de posesión del primer presidente negro de los EE. UU. veinticuatro horas antes de celebrarse.

Su Majestad el Rey nunca asiste a ese tipo de actos pero en este caso, tratándose de quien se trata, podría haberlo hecho el presidente Rodríguez Zapatero.

Como tampoco es muy frecuente que el Jefe del Ejecutivo español acuda a esas ceremonias, está claro que el representante idóneo de España en la solemne ceremonia del Capitolio debería haber sido Yo, como Heredero. Esa misión vengo cumpliendo desde hace años cuanto se trata de tomas de posesión de Jefes de Estado, sobre todo en países iberoamericanos.

En la agenda de esta semana las servicios de la Casa dejaron libre el día 20 para la Princesa y para Mí, pero... Quien manda es Presidencia del Gobierno y, por lo visto, el señor Rodríguez Zapatero ha estadon dudando sobre su asistencia, a la vista de cómo está el patio.

Ahora bien, aunque corresponda al Gobierno dar el visto bueno a mis actividades oficiales como Príncipe, no era de recibo esperar hasta el último momento a lo que se decidiera de una vez el Presidente, ni era protocolariamente correcto no responder en fecha a quien cursó la invitación.

Resultado: como el dicho popular, mucho te quiero perrito, pero pan poquito. Es decir, que después de tanto entusiasmo gubernamental hacia Barak Obama, horas antes de la ceremonia del miércoles se puede decir que Moncloa ha dejado la representación española al mínimo nivel.

No era mi intención ensombrecer la próxima ceremonia nupcial del pretendiente al trono de Georgia, el nacido español David Bagrationi, aclarando que la Princesa y Yo no acudiremos a esa boda. Tampoco pretendía agitar las aguas sociopolíticas que se mueven en torno al hijo de Jorge Bagration y Mercedes Zornoza, que ahora se hace llamar Davit Bagrationi y procura toda clase de apoyos.

Digo que no tenía esas intenciones a la vista de lo que me acaban de contar. En mi anterior post aludía a la curiosidad de que cuatro generales de la Guardia Civil pertenecen a la orden dinástica que encabeza Davit. Pues bien, a las pocas horas de aparecer ese dato en el blog, en la web de la Royal House of Georgia desapareció la identificación de tales militares españoles.

Por si alguien duda del rigor con el que me aplico este blog, máxime desde mi privilegiada condición, aclaro que los militares a los que me refería, todos ellos Caballeros (en diferente grado) de la Orden Soberana del Águila de Georgia, son los siguientes:

Almirante D. Antonio González Aller y del Hierro

Teniente general D. Manuel Fuentes Cabrera (Guardia Civil)

General D. Juan Ramos Herráiz (Guardia Civil)

General D. José García Laguarta (Guardia Civil)

General D. Manuel Silos Pavón (Guardia Civil)

Bien es cierto que se encuentran en la reserva, pero aún así resultaba algo cantoso que figuraran en dicha Orden en su condición de militares españoles. Son otros muchos nuestros compatriotas condecorados por el aspirante a Rey de la antigua república soviética de Georgia, y que a su vez permiten a David (o Davit) rodearse de un amplio número de seguidores.

Aparte de los generales citados hay más nombres conocidos de los que sólo cito al presidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán (o persona que se llama exactamente igual que él), así como el hermano de mi cuñado, el aventurero Álvaro de Marichalar.

Y papel destacado en la Orden Soberana del Águila de Georgia y la túnica sin costuras de Nuestro Señor Jesucristo, es un concejal del Partido Popular y presidente de la Academia de Heráldica, Fernando Agudo y Sánchez. A éste le ha otorgado el Gran Maestre de la Orden el título de Sumiller de Corps. Así como suena.

Todos ellos y muchos más están citados próximamente en Madrid, antes de la boda de Davit Bagratioini, para el solemne acto de investidura de nuevos Caballeros y Damas de la Orden del Águila que presidirá el Mariscal de la misma, a la sazón S.A.R. Ugo Bagrationi, hermano de David, claro.

 

 

# miércoles, 14 de enero de 2009 15:59

Un español, preparado para ser Rey de Georgia

Para el próximo 8 de febrero la Princesa y Yo estamos invitados a una boda muy especial a la que, por fortuna, no acudiremos porque así nos lo permite el protocolo.

Se trata del enlace matrimonial de un español que es pretendiente al trono de Georgia, antigua república soviética. No se trata de un simple aventurero sino de Su Alteza Real David Bagrationi Mukhran, nacido en España hace 32 años fruto del primer matrimonio del príncipe georgiano Jorge Bagration con Mercedes Zornoza Ponce de León.

Jorge Bagration, que poco antes de fallecer hace un año derivó el apellido familiar a Bagrationi, fue un conocido piloto de rallies en España hace cuarenta años y muy bien relacionado con la alta sociedad madrileña.

Estos Bagration o Bagrationi, emparentados lejanamente con los Romanov, pertenecen a la dinastía reinante en Georgia hasta que su antepasado Heráclito II perdió el trono al anexionarse Rusia en 1801 aquella nación.

La familia de David se trasladó hace pocos años Tblisi, capital de Georgia,  reclamados por el partido Unión Tradicionalista y por el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Georgiana Illia II, que ven grandes posibilidades de restauración monárquica.

Será ese patriarca quien oficie la solemne boda de David con Anna Bagrationi Gruzinsky. En esa familia desaparecen los apellidos maternos, hasta el punto de que David se presenta como Bagrationi Mukhran Batonishvilli.

Al no tratarse del cabeza de una dinastía reinante, como Heredero de España no tengo compromiso de asistencia, aunque puedan hacerlo otros miembros de la Familia del Rey. En la Casa se ha discutido si dadas las características de los contrayentes sería oportuno hacer obsequio sin asistir a la ceremonia. Al final va a ser que sí, porque David Bagrationi ha hecho saber que "SS.AA.RR. no desean recibir regalos con motivo de su enlace matrimonial". Pero el que quiera, puede hacer donativos a las ONG que se ocupan de los refugiados de Abjasia y Osetia.

Esa consideración del pretendiente georgiano hacia sus compatriotas no quita para que este español de origen y formación guste de lucir todas las dignidades posibles. Así se aprecia en su foto oficial con uniforme de Jefe Soberano y Gran Maestre de la Orden del Águila de Georgia y la Túnica sin costuras de Nuestro Señor Jesucristo.

Por cierto, que son muchos los destacados españoles que pertenecen a dicha Orden, entre ellos cuatro generales de la Guardia Civil. Incluso uno de sus dirigentes, llamado El Preboste, es un Grande de España: Juan Manuel Mitjans y Domecq, Duque de Santoña, ahora en pleitos con el Ayuntamiento de Santurce a cuenta de un presunto escándalo urbanístico-económico. Pero de estas cuestiones me ocuparé otro día.

No había salido de Mi asombro tras conocer el fin de semana pasado la sentencia absolutoria para los autores del escarnio a mi Augusto Padre en el periódico del PNV a propósito del oso Mitrofán, cuando me entero del archivo de la causa contra el presidente vasco y los dirigentes socialistas de esa comunidad por reunirse con la ilegalizada Batasuna.

Por si fuera poco, mientras escribo este post me llega la noticia de que los de la caricatura de El jueves siguen haciendo ruido en los tribunales y piensan llevar a Estrasburgo la condena que recibieron por aquella desagradable representación de la Princesa y Yo.

He pedido a los expertos de la Casa que me interpreten lo que ha decidido el Tribunal Superior de Justicia Vasco, anulando un juicio oral contra Ibarretxe, Patxi López y otros por reunirse con jefes de una Batasuna declarada fuera de la ley por sentencia judicial que le prohibía toda actividad.

Y he pedido aclaraciones por la extrañeza de que se archive la causa después de iniciado el juicio y con el argumento de que a ese sumario le faltaba "acusación legítima" pues sólo constaba la acusación popular (del Foro Ermua) y no del fiscal.

El caso es que estas cosas me parece que crean confusión en la sociedad española sobre los procedimientos y las decisiones judiciales. Algo parecido a lo que ha ocurrido con la dichosa historieta del oso borracho.

Resulta que el diario Deia aprovechó aquel asunto para publicar una caricatura de Su Majestad en plan cazador, junto al oso abatido y un barril de licor y con cara de piripi.

Lo más hiriente es que a la viñeta le siguió un artículo que tras acusar al Rey de practicar "reincidente turismo sangriento", pedía que se diera "la alarma a los ositos de peluche, incluidos los de Froilán y toda la cuchipanda no sea que el mequetrefe de su abuelo, despechado por no encontrar ejemplares en la fauna, la emprenda a tiro limpio con ellos".

Como se ve, un texto con ninguna gracia pero que ya ha quedado para la posteridad recogido en la sentencia del Juzgado nº 3 de la Audiencia Nacional, dada a conocer después de la fiesta de Reyes.

Lo que, como Heredero, se me hace cuesta arriba es la coincidencia de dos decisiones judiciales, una que no censura el reconocimiento de un gobernante a un grupo ilegalizado y otra que deja sin castigo a quienes el fiscal acusó de injurias graves al jefe del Estado.

Pero lo que me deja más perplejo es la conclusión del magistrado que absuelve a los autores de la caricatura y del artículo: considera que ejercieron una crítica "feroz y despiadada" pero "absolutamente admisible en una sociedad democrática".

Claro, que cuando la querella por este asunto fue archivada en primera instancia en la Audiencia Nacional, lo que entonces dictó el juez sobre las críticas a la Familia Real tampoco tiene desperdicio: "Siempre que no tengan una voluntad exclusiva de menosprecio, la engrandecen, haciéndola más cercana a la sociedad".

Ya lo ha advertido alguna vez mi esposa, la Princesa, que cuando las cosas en el país andan revueltas hay que tener muchísimo cuidado en las relaciones de la Corona con los medios de comunicación. Pero ese consejo parece haber caído en saco roto, al menos en estos momentos.

Y ahora diré porqué.

Que el ambiente de la opinión pública está enrarecido, salta a la vista. Es más, como Heredero cada día me preocupan más las incógnitas sobre dónde puede desembocar la crisis económica.

Lo de la cifra de un millón de parados en el último año -la mayor en la historia europea desde los años 30 del pasado siglo-, es un auténtico mazazo. El periódico de Pedro J. Ramírez ya ha señalado que la última vez que se registró ese avance del paro fue en Alemania y sirvió de caldo de cultivo para que Hitler llegara al poder.

No me preocupa, de momento, un Hitler español, pero sí el deterioro social por semejante destrucción de empleo y descenso del consumo. El pueblo tiene miedo, el paso siguiente puede ser la expresión de descontento y eso, hábilmente utilizado, puede dar lugar no sólo a protestas sino a revueltas que pongan en un brete a los poderes e instituciones básicas del Estado.

No quiero seguir por ahí, porque mi obligación es transmitir ánimo y confianza en el esfuerzo común. Pero volviendo a lo que decía al principio, lo que menos nos conviene en una situación así es tener problemas con los periodistas. Y estos han surgido porque en las dos últimas ceremonias en el Palacio Real, la fiesta del Doce de Octubre y el acto de la Pascua Militar, la Casa no ha permitido a los profesionales de la información hacer su trabajo en las recepcciones, hablando distendidamente con unos y otros.

Eso ha provocado la queja formal de la presidenta de la federación de periodistas españoles y lamentablemente es un marrón que se traga la Casa del Rey cuando en el origen de esa limitación está el mal comportamiento de Presidencia del Gobierno. ¿Por qué?

Sencillamente porque, ya desde la última época de Aznar, el entonces presidente inició la fea costumbre de aprovechar un acto presidido por Su Majestad para quitarle protagonismo ante la prensa haciendo declaraciones políticas en los corrillos de la recepciones.

Mi Augusto Padre nunca se quejó claramente, tampoco debe hacerlo. Pero como Rodríguez Zapatero continuó haciendo lo mismo, la única manera de frenar esas extralimitaciones de los Jefes del Ejecutivo ha sido evitar la presencia de periodistas.

El resultado ha sido las críticas, comprensibles de los periodistas y, como siempre, el coste de buscar un equilibrio entre el Presidente del Gobierno y el Rey que no gobierna, para que el primera no meta palos en las ruedas del segundo.

# martes, 06 de enero de 2009 18:46

La Princesa no está para biografías

¡Qué difícil es tener amigos cuando ocupas una posición como la Mía! O como la que le corresponde a la Princesa. La lealtad y la confianza están aseguradas... hasta que se cruzan los intereses. La mayoría de las veces legítimos, pero intereses personales al fin y al cabo.

Esa reflexión es oportuna para entender lo que ha pasado (y espero que el tema esté zanjado) a propósito de una biografía sobre mi Amada Esposa que comenzó a escribir el periodista Alfredo Urdaci y que finalmente no verá la luz.

Como era de esperar, este asunto ha dado pie a críticas injustificadas, cuando no tergiversaciones, en ciertos programas televisivos de cotilleo. No me ha sorprendido que los Peñafiel y compañía se sobrepasen hablando de censuras y presiones, pero estoy con la Princesa en que la actitud mantenida por su antiguo jefe en TVE y autor del libro no ha sido muy acertada.

Mantenerse en silencio, no dar la cara ante una cuestión que le afecta y que ha adquirido dimensión pública, divulgando su versión a través de terceros, da pábulo a quienes quieren ver oscuras maniobras de boicot dirigidas por la Princesa. Su no comparecencia puede interpretarse como un desaire a quien tanto elogió en su día.

La cosa está clara y no hay maniobras oscuras. En primer lugar, la trayectoria de mi Amada Esposa no justifica una biografía ni por su edad ni por el poco tiempo que llevamos casados. En segundo lugar, bastantes conflictos ha originado el reciente libro biográfico de Pilar Urbano sobre la Reina, como para que Ella protagonice a continuación otra aparición literaria más o menos controlada.

Por ambas razones, por supuesto que la Princesa mostró su desacuerdo con la publicación de una biografía suya al conocer el propósito de Urdaci. Estaba en su derecho, ¿no? Vamos, digo yo. Y no ha causado un gran perjuicio al periodista, quien acaba de fichar como asesor de comunicación de Francisco Hernando, El pocero.

Entiendo lo que son las oportunidades profesionales, máxime si se presentan rodeadas de un buen resultado comercial, pero mucho tiempo tendrá que pasar para que mi Amada Esposa autorice una obra semejante sobre su vida. Y ya puestos, más coherente sería que eso ocurriera después de que se haga una biografía en condiciones sobre Mi persona.

Al fin y al cabo soy el Heredero y el pueblo tiene derecho a conocerme en profundidad.

En la recepción de la Pascua Militar que se celebra el día de Reyes, con mucha sutileza y sin que se me note intentaré sonsacar al Presidente Rodríguez Zapatero si cree que, de verdad, España puede jugar algún papel mediador en el conflicto de Gaza. Porque lo que no debe ocurrir es que amaguemos para terminar haciendo el ridículo.

El mensaje institucional de nuestro Jefe del Ejecutivo ante la invasión por Israel de aquel territorio palestino me ha dejado un poco sorprendido. Por varios motivos:

No veo coherente que el señor Zapatero suspenda la visita a Oriente Próximo prevista para estos días y a la vez busque protagonismo en el conflicto árabe israelí.

Se permite decir públicamente al Gobierno de Tel Aviv que "éste no será el camino que lleve a la paz y a la seguridad de su pueblo", pero aún no ha hablado con el primer ministro Olmert y confía en que se le ponga al teléfono dentro de unos días.

Frente a la habilidad política de Sarkozy, haciéndose ver en los países en conflicto, nuestro Presidente se resiste a salir de la Moncloa y su mensaje valiente lo mezcla con perogrulladas como que  "cada vez que se incrementa el conflicto se retrasa el tiempo para encontrar la solución".

En el rato de conversación que tengamos tras el acto castrense también intentaré que me aclare, si es que puede y no le parece mal mi pretensión, en qué se puede concretar eso que ha dicho de que España participaría en "un mecanismo internacional de suspensión del alto el fuego".

Yo, por ser quien soy y por el sutil papel que me corresponde como Heredero, estoy familiarizado con la delicadeza en el lenguaje, con las frases abstractas y con el cuidado para hablar como estando por encima del bien y el mal, sin mojarte. Todo eso lo conozco, pero no entiendo que los gobernantes en ejercicio se vean obligados con tanta frecuencia a cubrir el expediente y andarse por las ramas.

Como he comentado otras veces en este blog, desde mi posición de Heredero me gustaría  innovar en la función de la Corona colaborando en la promoción de productos genuinamente españoles. No me refiero a hacer de agente comercial, ni mucho menos a cobrar comisiones, sino de aprovechar el prestigio de la Monarquía en estos tiempos que tan necesitada está España de competir en los mercados exteriores.

Esto no deja de ser una ilusión hasta ahora vana, porque mis intentos en ese sentido no han encontrado gran eco en la Casa. Sin embargo los medios de comunicación no paran de buscar, más en nosotros como Príncipes que en los Reyes, indicios de que contribuimos a la promoción de marcas comerciales.

Lo último es lo que algunos esperan de que mi esposa, la Princesa, se convierta en abanderada de la capa española para mujer, como novedad de la moda de nuestro país. No sé si la que le han regalado los organizadores del Certamen Nacional de la Moda la lucirá en público. Sería un puntazo, lo reconozco, pero estas cosas hemos de estudiarlas muy bien en la Casa antes de dar el paso.

Cualquier cosa vale para sacar a relucir la espinosa cuestión de los dineros. Ya sea el gasto por Patrimonio Nacional de 2,8 millones de euros para adquirir la propiedad de un cuadro de Dalí que desde hace años adorna el despacho de mi Augusto Padre cedido por su dueño. O ese recordatorio de que el Tribunal de Cuentas del Reino nunca  fiscaliza la Casa de Su Majestad. Claro, que tampoco lo hace con las Cortes ni con el Consejo del Poder Judicial.

Para contrarrestar el runrún económico sobre la Corona, es por lo que me parecería oportuno como Príncipe Heredero, y con todo control y prudencia, ayudar a la economía general del país. Mientras eso sea posible, vemos cómo otros sacan provecho de la Familia Real, como con la subasta de un viejo cartel publicitario de la sidra Princesa de Asturias, promocionada como La Princesa de las sidras, con precio de salida en 22 euros.