
El presidente Obama ha puesto de moda la
censura pública de los gigantescos ingresos de los directivos financieros, y al poco tiempo le han seguido otros gobernantes, entre ellos nuestro Jefe de Gobierno, en reclamaciones similares.
Por los informes que me pasan, tiene motivo el presidente de los Estados Unidos para una queja tan inédita, tal es el deterioro de la situación económica global. Ahora bien, observo que quienes poseen las mayores fortunas o gozan de sueldos y bonus que algunos consideran astronómicos no están en la misma onda que Barak Obama.
Me remito a lo sucedido días atrás en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza). Los más poderosos, política y económicamente, han sido incapaces de llegar más allá de un diagnóstico negativo. Pero todos ellos se fumaron un puro ante tan negro horizonte para el que nadie ofrece fórmulas de superación.
No puedo perder de vista que todas esas consideraciones se traducen en la vida real, aquí y ahora. Es decir, en nuestra España, con un Gobierno y un sistema financiero que deben cumplir sus tareas responsablemente. Pero también somos una nación representada por una Monarquía. ¿Y eso qué quiere decir?
Mi esposa, la Princesa, que aún tiene esos arranques de espontaneidad extraños a nuestra posición institucional, va y me dice ayer:
- Cariño, con el cariz que ha tomado la situación económica y los malos augurios, ¿no crees que la Corona debe ponerse las pilas y dar ejemplo?
- ¿Ejemplo de qué, si no tenemos arte ni parte?
- Pues no sé... algún gesto de comprensión o cercanía a la sociedad. Mostrar que en época de estrecheces también sabemos ser austeros. No digo una rebaja de unos sueldos que no tenemos pero, vamos, demostrar que sabemos apretarnos el cinturón.
- Sabes que en nuestra Familia y en la Casa no podemos obrar como un grupo político o una gran empresa. Esto es otra cosa, esto es muy especial...
- Ya, pero la situación se está poniendo fea y va a ir a peor. Y puede crecer el descontento social, y la gente mira a los de arriba, y en lo alto de todo está la Corona y lo último que te interesa, como Heredero, es ser la diana de las frustraciones y las acusaciones populares. Acuérdate de lo que te digo.
Doy vueltas en la cabeza a esas advertencias de mi Amada Esposa, porque olfato no le falta. ¿Qué gesto podemos tener? De entrada, ninguno que no fuera decisión propia de Su Majestad. Y en el caso improbable de que eso ocurriera, ¿dónde apretarnos el cinturón?
Sólo lo veo en los 8 millones de asignación oficial a la casa de S.M., que tampoco es nada del otro mundo. Como los gastos corrientes (incluido vivienda, servicio, viajes) corren a cuenta de Patrimonio Nacional, tampoco nos causaría un gran descalabro. Pero esa es una partida de los Presupuestos del Estado ya vigentes y dudo que a estas alturas pueda modificarse, ni para reducirla.