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Artículos - marzo 2009

Los servicios de la Casa nos tenían informados desde hace días de que en cualquier momento podía ocurrir cualquier cosa respecto a Caja Castilla-La Mancha. Esa advertencia no me había sorprendido por una cosa que ahora puedo decir:

Desde finales de 2007, sí, sí, 2007, tenía información de que había un par de cajas de ahorros que atravesaban problemas, y una era la que acaba de intervenir el Banco de España aportando un aval de nada menos que 9.000 millones de euros para asegurar su liquidez.

Me dicen que esa Caja tiene concedidos 3.000 millones en créditos de dudoso cobro y que sus depositantes, sensibles a la rumorología, habían retirado 1.000 millones desde comienzos de año.

Ante un asunto así, como Príncipe Heredero y por mi visión de estado, me ha interesado cómo se explicaba a la opinión pública esta decisión, a fin de no generar una desconfianza que derive en pánico financiero. A la vista de cómo han sido las primeras informacionesdel Gobierno no sé si habrá sido peor el remedio que la enfermedad.

Las declaraciones de los dos vicepresidentes del Ejecutivo en rueda de prensa el domingo por la tarde fueron tan insistentes en mandar mensajes de tranquilidad y tan equívocas alrestar importancia al problema de Caja Castilla-La Mancha, que muchos ciudadanos se habrán quedado más inquietos que seguros.

Si a eso se añaden las reacciones en términos casi apocalípticos del Partido Popular, a la preocupación ciudadana se sumará la desconfianza en sus gobernantes.

Las fotografías desmuestran que, en el momento de dar explicaciones, Teresa Fernández de la Vega y Pedro Solbes fueron más elocuentes por los rictus de sus caras que por las palabras que decían. Me tomé la molestia de anotar lo que sobre la intervención de CCM decían el Gobierno y la oposición y aquí reproduzco sus frases alternativamente: 

  • Caja Castilla-La Mancha atraviesa dificultades transitorias (Fdez. de la Vega).
  • Es una entidad solvente con ciertos problemas de liquidez que sólo pueden ser resueltos por el Banco de España (Pedro Solbes).
  • Es la situación de mayor gravedad desde la intervención de Banesto en 1993 (Dolores de Cospedal).
  • Caja Castilla-La Mancha tiene un patrimonio neto positivo y no tiene agujero financiero (Pedro Solbes).
  • Ésta no será la última intervención (Cristóbal Montoro).
  • La medida adoptada tiene un carácter más simbólico que económico (Pedro Solbes).

A los ciudadanos hay que transmitirles seguridad y confianza, pero no a costa de presentar como un asuntillo menor la intervención de una caja de ahorros con un millón de clientes, que ha merecido una convocatoria extraordinaria de Consejo de Ministros en domingo para aprobar un Real Decreto que autorice el aval de 9.000 millones. Real Decreto que por cierto lo tuvo que firmar ayer domingo mi Augusto Padre para que saliera firmado en el BOE por Juan Carlos R., como corresponde.

Por mis nociones sobre los usos diplomáticos y las relaciones con el Estado Vaticano, me cuesta trabajo admitir como cierta la noticia difundida en internet de que el ministro Miguel Ángel Moratinos ha trasladado a la Santa Sede que es necesario que aparten a Jiménez Losantos de los micrófonos de la COPE para mejorar las relaciones de la Iglesia con este Gobierno.

No quiero recordar ahora el feo tratamiento que la Princesa y Yo hemos recibido de ese comentarista o en su programa radiofónico y en sus artículos. Para qué hablar de sus desmanes contra mi Augusto Padre, usando a la presidenta Esperanza Aguirre como protectora.

Pero ni a Su Majestad ni a Mí como Heredero se nos ocurre aprovechar nuestra privilegiada posición para insinuar a Su Santidad o al presidente de la Conferencia Episcopal que la radio de los obispos prescinda de tan polémico analista. Eso, además de impropio de nuestro papel institucional, significaría un timbre de honor para Federico Jiménez Losantos.

¿Qué más le puede satisfacer que presumir de ser perseguido por el Gobierno de Zapatero hasta en el mismísimo Vaticano? Por lo que me dicen, el Episcopado es cada vez menos unánime en el respaldo a ese periodista hasta el punto que se pone en duda que siga renovando su contrato con la misma facilidad que hasta ahora.

Otro de los motivos por los que dudo de esa noticia es que según observadores políticos a este Gobierno no le viene mal para su afán de imagen de izquierda ser vapuleado desde posiciones de derecha extrema, como hace Losantos en la COPE.

En el fondo de este asunto late la permanente confrontación Iglesia-Estado, que desde la Corona vemos con bastante inquietud. La polémica, a veces muy áspera, ha llegado a un escenario tan impensable como el de las procesiones de Semana Santa, a cuenta de que las cofradías testimonien su oposición a la reforma de la ley del aborto.

Al final parece que, excepto en Madrid, las cofradías de otras ciudades han desechado lucir el lazo blanco antiaborto. Lo cual no quita que esa iniciativa legal encabezada por la ministra Bibiana Aído, siga alimentando un debate social que le puede resultar caro al PSOE y al Ejecutivo que sostiene.

Me ha llamado la atención un artículo del veterano dirigente socialista Rodríguez Ibarra publicado por El País. El ex presidente extremeño discrepa abiertamente de esa propuesta de la ministra de Igualdad para que las adolescentes de 16 años puedan abortar sin autorización paterna.

Me consta que son muchas las personas, cercanas al PSOE y lejanas al PSOE, que comparten la posición que Rodríguez Ibarra argumenta hábilmente: "Si pueden abortar, pueden comprar tabaco y bebidas alcohólicas como los demás". "Si pueden abortar, pueden entrar en discotecas". "Si pueden abortar, pueden entrar en discotecas". "Si pueden abortar, ¿por qué no pueden votar?".

Es tan irresistible el afán de algunas personas por agradarnos o, dicho llanamante, por hacernos la pelota a la Princesa y a Mí, que hay quien ha llegado a calificar al padre de mi Amada Esposa de gurú en posesión de las claves para salir de la crisis.

Dicho exceso, rayano en el ridículo, se ha escuchado porque un instituto empresarial dependiente de Caixa Galicia ha organizado un ciclo sobre Alternativas frente a la crisis, entre cuyos participantes figura don Jesús Ortiz. La cosa no tendría mayor importancia porque mi suegro, que trabaja en el prestigioso gabinete de asesoramiento Estudio de Comunicación, tiene entre sus cometidos ayudar a empresas en las estrategias de comunicación.

Lo que pasa es que los medios de comunicación ya han lanzado titulares del estilo El padre de la Princesa de Asturias impartirá una conferencia o los que lo incluyen entre los gurús de la economía empresarial. En realidad va a intervenir el viernes de esta semana en Coruña no como conferenciante, sino como segundo ponente en un seminario titulado Comunicación empresarial en tiempos de crisis.

Eso ha llevado a los organizadores de dicho ciclo a presentar con el curriculum más brillante posible a los participantes en las jornadas. Y en el caso del padre de la Princesa han adornado y maquillado una referencia biográfica que, sin decir mentira, aparenta unos méritos académicos y profesionales diferentes a la realidad.

Comienza el apunte curricular así: "tiene titulación oficial en Radio y Televisión, Publicidad y relaciones Públicas, y estudios de Derecho en la Universidad de Oviedo y de Marketing y Gestión de empresas en centros privados". Continúa con sus méritos profesionales y, eso sí, en ningún momento afirma que sea periodista frente a lo que algunos han creído erróneamente.

En realidad desempeña una labor discreta y eficaz dentro del equipo profesional de Estudio de Comunicación, sin ocupar puesto directivo ni tener gran proyección exterior. Por eso siempre cabe la duda de si solicitan su presencia por su aportación profesional o más bien por ser padre de.

Hay que reconocer que su trayectoria resulta impecable desde el punto de vista de la discreción y de sus relaciones con Nosotros, lo cual no es muy fácil cuando tu hija se ha convertido en Princesa de Asturias.

Pero deben ser muchos los requerimientos que recibe de quienes quieren aprovechar su condición de suegro del Príncipe Heredero, y a algunos no se puede negar. Así ocurre con su participación en este ciclo de Caixa Galicia, dirigido por un pretigioso profesor de la escuela de negocios ESADE y donde también intervendrá el director general de Coca-Cola España.

No son malas compañías, ni tampoco serán desdeñables los honorarios por un día de trabajo ante un público que abona 360 por nueve horas con el padre de la Princesa y otro ponente.

Me sorprende la repercusión que tiene la muerte de la británica Jade Goody,  cuya triste fama como personaje de la telebasura en el Reino Unido se multiplicó al vender en varias exclusivas su agonía una vez que le fue diagnosticado un cáncer terminal.

Ha sido ahora, ante la relevancia que los medios de comunicación dedican a su fallecimiento, cuando me he enterado de quién era esta muchacha tan desgraciada en su infancia que alcanzó la celebridad tras participar en un Gran Hermano y protagonizar algunos escándalos ante las cámaras.

Lo que más me ha extrañado es que la noticia de su prevista muerte haya dado lugar a un comunicado inmediato de pesar nada menos que del primer ministro británico Gordon Brown.

Si es inusual que un gobernante muestre públicamente su pésame por la desaparición de alguien que ganó su fama por motivos nada ejemplares, más me han sorprendido los elogios del Jefe del Gobierno de Su Graciosa Majestad. "Fue una mujer valiente en la vida y en la muerte", ha dicho Brown. Dicho así, sin matices, puede interpretarse como un aplauso a toda su trayectoria.

Me parece equívoca la "admiración" del primer ministro por la determinación de esa mujer "por dar un futuro brillante a sus hijos".  ¿Aprueba, entonces, Brown todas los excesos perpetrados públicamente y la venta de su dramática intimidad en exclusivas millonarias?

Me inquieta la necesidad de los gobernantes, y de los políticos en general, de captar popularidad arrimándose a cualquier fenómeno de masas o a personajes superfamosos gracias al sensacionalismo. ¿Nos veremos obligados los miembros de la realeza a hacer lo mismo? Para eso no estoy preparado, no sé hacerlo.

Imagino que ningún miembro de la Familia Real británica hará manifestaciones semejantes a las del premier Gordon Brown. Y eso que se avecina un funeral por Jade Goody, que si no resulta como aquél por Diana de Gales, poco le va a faltar. El manager de la fallecida ha prometido que las exequias serán "una gran celebración" al tratarse de "la primera gran estrella de la telerrealidad".

Asistiremos, pues, a otra demostración de cómo esta sociedad mediática, con sus instituciones de gobierno al frente, adora los fenómenos masivos aunque estén protagonizados por quien El País describía hace unas semanas como "una joven profundamente inculta y hortera que hace unos años consiguió salir de la miseria gracias a la telebasura y que de la mano de los medios y la tragedia del cáncer se ha transformado en una mujer capaz de movilizar al ministro de Justicia, emocionar al primer ministro y a millones de británicos y abrir un agrio debate sobre los límites del circo mediático".

¿Llegaremos a conocer en España algo semejante?

Imagino que no pasará de mera especulación o divertimento lo que ha insinuado el periódico El Mundo en su página editorial, a propósito de la necesidad de buena imagen que tiene el presidente del Gobierno. Y se me hace cuesta arriba creer que la estrategia de promoción del jefe del Ejecutivo incluya promocionar públicamente a su esposa, a costa de la Princesa.

Dice el diario de Pedro J. Ramírez que, ante la visita de estado que realizarán a Madrid el mes próximo el presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy, acompañado de su señora,  en La Moncloa se plantean aprovechar el tirón mediático de la orginal Carla Bruni en beneficio de Zapatero.

¿Y cómo? Pues con algo que suena a mera ocurrencia sin fundamento porque de ser cierto resultaría una ridiculez, aparte de una irregularidad protocolaria. Dice concretamente El Mundo que "tantas ganas hay de sacarle rédito a esa visita que en los pasillos de La Moncloa ya se sugiere con buen humor la oportunidad de planear una rueda de prensa conjunta de Sonsoles Espinosa y Carla Bruni, que a buen seguro sería todo un bombazo".

Más que un bombazo un petardazo, diría Yo. La estancia en nuestro país del presidente galo y esposa será en un viaje de estado, el señor Sarkozy es Jefe del Estado de Francia y el equivalente en España es Su Majestad el Rey. Por lo tanto, Carla Bruni, como esposa del Jefe del Estado galo, se sitúa protocolariamente al nivel de mi madre, la Reina.

O, si acaso, Mme. Bruni Sarkozy tendría que medirse con la Princesa. De hecho, ya circulan comentarios en alguna prensa sobre cómo se resolverá la inevitable comparación entre mi Amada Esposa y la del presidente galo, tratándose de dos damas de prestigio internacional por su elegancia, su inteligencia y su popularidad.

Se equivocan quienes digan que Carla Bruni va muy por delante de la Princesa. Ahí está el reconocimiento que Ésta ha recibido en la revista Hello! como una de las veinte personas más influyentes del mundo, incluso por delante de Mí y de Su Majestad. Y, por supuesto, de Rodríguez Zapatero y señora, que ni aparecen en el ranking.

La ex modelo y cantante de origen italiano ambiciona una imagen de mujer comprometida y casi estadista. Tanto es así que acaba de constituir la Fundación Bruni-Sarkozy para dar cierto toque institucional a sus nuevas actividades. Eso no lo tiene que hacer mi esposa, la Princesa, que, como mujer del Heredero, desarrolla una labor institucional de gran relieve siendo una de las personalidades más seguidas por las revistas internacionales.

De acuerdo con esos datos y esas realidades y con los usos del protocolo, ¿qué pintaría una comparecencia pública conjunta de Carla Bruni y Sonsoles Espinosa con ocasión de un acto de estado España-Francia?

He dedicado esta semana a un viaje que debía ser uno de los más rentables para España, pero no sé, no sé... Que la Princesa y Yo dediquemos cuatro días a celebrar reuniones varias en Nueva York no es algo que ocurra con frecuencia y, también hay que decirlo, significa un coste respetable.

Pensaba que debería ser una de mis actividades más beneficiosas para las relaciones comerciales entre España y Estados Unidos o, al menos, entre nuestro país y Nueva York como centro de negocios, porque el programa de la visita tenía un marcado carácter econónico.

Nos hemos reunido con la Cámara de Comercio, con el Spain Business Forum, hemos visitado la Biblioteca Pública de NY, hemos presidido la Cena de las Marcas Españolas en el Gran Hyatt, hemos visitado The Washington Post... y no ha faltado un encuentro con representantes de los principales think-tanks estadounidenses.

A todos esos actos he asistido como Heredero de la Corona pero, a la vez, con mentalidad de agente comercial dispuesto a vender los productos españoles que represento. Pero no todo el mundo entiende que, como Príncipe, puedo dar muchísimo juego en la proyección exterior de España y en la promoción de nuestras mercancías y servicios. No tanto como el Rey, pero también juego un papel.

Eso lo entienden mejor los empresarios que el Gobierno, éste y los anteriores. Por desconfianza, por recelo a los éxitos personales que pueda cosechar como Heredero o por falta de decisión, las autoridades no aprovechan la institución de la Corona y a los miembros de la Familia Real como sí lo hacen los gobiernos del Reino Unido o de Holanda, por ejemplo.

Sin perder la dignidad que nos corresponde, la Princesa y Yo podríamos ejercer mucho más de embajadores del Made In/Made By Spain, con tanto o más gancho que un deportista o un cantante.

Hasta la fecha, sólo una institución, el Ayuntamiento de Alcoy, ha caído en la cuenta de la utilidad de la Monarquía y ha pedido autorización para utilizarnos como imagen de una campaña comercial turística sobre esa ciudad. Y la han recibido. Ahí estamos mi Amada Esposa y Yo en un gran cartel que se distribuirá por media Europa saludando a un grupo de participantes en los festejos de moros y cristianos.

Es, además, un servicio que prestamos gratis. Con esa disposición hemos estado en Nueva York, aunque a mí me ha sabido a poco la apuesta de nuestros gobernantes por mi capacidad como Heredero para vender España allí y animar a los inversores.

http://media.epi.es/www.diarioinformacion.com/media/fotos/noticias/646x260/2009-03-05_IMG_2009-02-26_02.11.18__J0301ALCOY.jpg.jpg   

Andan la prensa y la televisión a vueltas con lo de un nuevo embarazo de la Princesa, mirando con lupa si marca más curvas que hace un mes... O se hacen eco de esa ocurrencia que ha tenido un ciudadano de buscar y encontrarle a mi Amada Esposa un antepasado regio, un reyezuelo leonés de la época de la Reconquista que se hacía llamar Fernando II.

Lo del supuesto embarazo es algo tan delicado y personal que no digo ni mu. Y sobre lo de la sangre azul en sus venas... no quiero contribuir a ciertos ridículos.

Están los medios fijándose en semejantes cuestiones y no se enteran del peso específico que va ganando la Princesa. Hay quienes no saben ver más allá de los centímetros de sus tacones o la variedad de sus vestidos, y se pierden lo sustancial. Debe ser por eso que nadie ha reparado en cómo evoluciona en su condición de esposa y madre de herederos a la Corona y, sobre todo, cuál es el perfil de Princesa de Asturias que Ella misma está forjando.

Uno de los indicativos de ese cambio y esa trayectoria está en sus discursos oficiales. No ha acumulado muchos, dieciocho en tres años contando el primero de 2009. Comparados con los setenta que Yo he pronunciado solamente en 2008, es una cantidad mínima pero suficiente para analizarlos.

Y lo que nadie ha detectado es cómo la Princesa interviene cada vez más en la confección de sus discursos. Estos no obedecen a la creatividad del Rey ni de ningún otro miembro de la  Real Familia. Son preparados por la Casa de S.M. sobre los apuntes indicaciones o borradores que envía el Gobierno o el departamento ministerial competente en el área a la que corresponda el acto oficial correspondiente.

Sobre esos textos, siempre ajustados a una plantilla protocolaria, puedes hacer algún retoque pero con mucho cuidado de no meter la pata. A Mi Amada Esposa, sin embargo, siempre le gusta opinar y aconsejarme sobre los textos que me toca leer.

Pero donde más mete la mano, dicho en el buen sentido, es en el contenido de sus propios discursos, lo que obliga a más trabajo y revisiones en la Casa para evitar la falta de sintonía con el Gobierno, que es quien tiene la última palabra sobre las actuaciones públicas de la Corona.

Para comprobar cómo poco a poco la Princesa va dejando su impronta personal en los discursos, no hay más que fijarse en el primero, cuando amadrinó una bandera de la Guardia Civil. "De ahí que quiera aprovechar esta ocasión tan singular para ofrecer a todos los hombres y mujeres que integran la Guardia Civil nuestro sincero reconocimiento por el valioso trabajo que desarrollan, guiado siempre por el amor a la Patria".

Como se ve, palabras que responden al guió clásico de Zarzuela. Igual que estas otras pronunciadas en octubre de 2007 en el Congreso Internacional de la Televisión y la Infancia:

"Las estadísticas están ahí y nos muestran que los niños son grandes consumidores de televisión. Y vosotros, los expertos, hace mucho que llamáis la atención sobre el hecho de que un consumo elevado (...)".

Un año después, en octubre pasado, ya aparecía su estilo propio en la entrega del premio "Cervantes chico" de literatura infantil y juvenil, refiriéndose a la obra de su ganador: "(con sus historias) podemos seguir la pista del abuelo o averiguar qué hace la maga Colasa cuando se encuentra un socavón en la carretera".

Pero la prueba más notoria de que distingue sus alocuciones con un tono y un lenguaje muy personales y de que busca un acercamiento al auditorio que no hacemos ningún otro miembro de la Familia Real, se encuentra en el último discurso. Fue el 10 de este mes, en la celebración del Día Mundial de las Enfermedades Raras.

Tanto prepara sus textos y tanta información previa recaba, que en esa ocasión sus palabras aludían a personas concretas que acababa de saludar: "La verdad es que no sé demasiado de glocogenosis, neurofibromatosis o arteritis de Takayu (...) pero sí sé algunas cosas de Lucía, de su madre Carmen, de Santi, Ana, Marta (...) Gracias a ellos nos hemos dado cuenta de cómo sufrís (...)". 

Finalmente ha salido adelante un proyecto que Nos planteamos hace bastante tiempo para consolidar en Cataluña mi imagen de Príncipe Heredero y, con ello, la presencia de la Corona en aquel territorio, siempre leal a la Monarquía española pero donde nunca faltan separatistas dispuestos a enredar.

El proyecto es la Fundación Príncipe de Girona, con sede en la ciudad de la que toma su nombre y que, además, se intitula con una de mis dignidades históricas y no la única catalana, pues también soy Conde de Cervera, Duque de Montblanc y Señor de Balaguer.

Se trata de un organismo fruto de la iniciativa privada con posibles, es decir, de las instituciones financieras más importantes de Cataluña junto a la Cámara de Comercio gerundense y la Fundación Gala-Salvador Dalí. No para imitar o competir con la Fundación Príncipe de Asturias, sería absurdo, sino para promover ayudas sociales y culturales.

Esto ha sido posible porque la Princesa y Yo llevamos varios años cuidando especialmente nuestra presencia en tierras catalanas, donde acudimos con más frecuencia que a cualquier otra región. Pero, como ya preveíamos, han surgido las primeras voces discordantes nada más anunciarse la constitución de la Fundación.

La primera, cómo no, ha venido de las filas de Esquerra Republicana de Catalunya. Su portavoz ha declarado que con esto "la Monarquía quiere lavarse la cara en Catalunya". No sé porqué nos hemos de lavar cuando son los propios militantes de ERC quienes pretenden manchar o quemar nuestras imágenes.

Hablando de imágenes, mi Amada esposa me ha señalado el mal gusto y el anacronismo antiespañol con el que las Juventudes de ERC ilustran el encabezamiento de su página web, a base de figuras de toreros, monjas, guardias civiles, ricachones, etc.

Según me aclaran en la Casa no ha habido reacción de Josep Lluis Carod Rovira porque éste ahora cuida un poco más sus palabras como vicepresidente de la Generalitat. Pero también porque estos días se encontraba de viaje oficial en Ecuador para visitar colonias de indígenas y ayudarles a que también allí tengan una educación bilingüe.

El número dos de José Montilla saludó al jefe de la tribu Shuars y le transmitió que la Generalitat de Catalunya, a través de la Agencia Catalana de Cooperación y Desarrollo, va a aportar un millón de euros al Programa Sasiku de Educación Bilingüe para comunidades indígenas ecuatorianas.

A las protestas también se han sumado las Juventudes de otro partido, Unió Democràtica de Catalunya. La Unió de Joves de les Comarques Gironines, integradas en el grupo que preside Duran i Lleida, califican  la Fundación Príncipe de Girona como una "operación de maquillaje y de asimilación monárquica" o, simplemente, de "operación de maquillaje borbónica".

Espero que éstas sean simples pataletas porque tengo depositada mucha confianza en los réditos institucionales y políticos de este paso adelante para visibilizar en Cataluña al Príncipe de Gerona.

Cuando me enteré de que hay una iniciativa parlamentaria del Grupo Socialista para que nuestras gastronomía y cocina se declaren oficialmente integrantes del patrimonio cultural, me pareció muy bien. Tenía vaga información sobre el asunto, pero la Princesa, tan observadora y perspicaz, ha descubierto algo muy llamativo en la proposición no de ley de los socialistas que se ve esta semana en el Congreso.

No se trata de una propuesta folclórica ni propia de la España cañí, pues la gastronomía podría ser un elemento fundamental de nuestra industria turística, aparte de que esa consideración de parte del patrimonio cultural la recomienda la Comisión Europea.

Pero lo curioso, como decía, es el contenido mismo de la iniciativa parlamentaria. La firma el diputado Rafael Simancas, ex presidente del PSOE madrileño y reconocido guerrista y llama la atención cite como referencia de autoridad para su proposición nada menos que al conocido relaciones públicas Rafael Ansón, hermano del veterano ex director de Abc, y a la sazón presidente de la Academia Española de Gastronomía.

Tan obediente se muestra el Grupo Socialista con ese conocido personaje muy conocido en la alta sociedad y en el mundo del manejo de influencias para los negocios, que el diputado Simancas justifica su propuesta en el requerimiento hecho por el presidente de la Academia de Gastronomía al Congreso para que "declare la cocina y la gastronomía de los pueblos de España como parte fundamental del patrimonio cultural de nuestro país".

Dicho y hecho: la proposición no de ley repite textualmente la petición de Rafael Ansón, la frase antes citada, cambiando la expresión "pueblos de España" por "nacionalidades y regiones de España". Así figura todo ello en la pág. 53 del Boletín Oficial de las Cortes Generales.

La observación que hace mi esposa, la Princesa, no acaba ahí sino que me señala que, abundando en el paradójico seguidismo de los socialistas respecto a Ansón, en la directiva de esa Academia aparecen apellidos conocídisimos de lo que unos llaman jet-set y otros oligarquía, tales como Carlos Falcó, marqués de Griñón, Alfonso Cortina o Santiago Foncillas.

Según me comenta el personal de la Casa, desde la Vicepresidencia del Gobierno (departamento competente en la materia) no han recibido grandes presiones para modificar el lenguaje de Su Majestad y del Heredero en actos oficiales, adecuándolo a lo que marca la Ley de Igualdad entre Hombres y Mujeres.

Lo prefiero así, pues aunque los textos de mis discursos como Príncipe Heredero tienen en cuenta lo dispuesto sobre lenguaje no sexista en el art. 14.11 de aquella ley, me resulta muy forzada, a veces ridícula, esa utilización hasta la saciedad del masculino y femenino, o del femenino y masculino, en tantos discursos políticos y documentos.

A ese respecto, desde la Casa se evacuaron en su momento consultas con la Real Academia de la Lengua e ilustres catedráticos y escritores. Casi todos advirtieron que muchas de las iniciativas gubernamentales contra el llamado lenguaje sexista pecan de un error de bulto: confundir los géneros gramaticales con el inexistente sexo de las palabras.

Bueno, pues esta semana se va a dilucidar en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley de la diputada Olaia Fernández, del Bloque Nacionalista Galego, sobre uso de lenguaje no sexista. 

Considera esa diputada gallega que la nomenclatura oficial para profesiones y empleos, definida en un Real Decreto de 1994 no respeta la igualdad debida. Puede que sea así, aunque la señora Fernández Davila yerra en uno de los ejemplos que cita: el término "fiscales", cuando se trata del plural de una palabra, fiscal, tan válida para un hombre como una mujer, a no ser que quiera retorcer el vocabulario para introducir "fiscala".

La autora de esa propuesta pide un Real Decreto urgente, pero no aporta una nomenclatura alternativa. Me huelo que el día que se discuta semejante reforma léxica en el Congreso se quedará pequeña la polémica levantada por el "miembras" de la ministra de Igualdad.

Precisamente los afanes de igualdad y antidiscriminatorios impregnan otros asuntos que verá esta semana la Cámara Baja. Así, un diputado del PSOE, Daniel Méndez, insta al Gobierno a promover "el reconocimiento internacional del día 17 de mayo como Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia".

Nunca había oído la palabra esa transfobia. No existe en el Diccionario de la Lengua, imagino que se referirá a la aversión (no al odio, como dice el diputado) hacia los transexuales, en paralelismo con el significado de homofobia respecto a personas homosexuales.

La elección del 17 de mayo debe ser porque ese día de no sé qué año la Organización Mundial de la Salud desclasificó la homosexualidad como enfermedad mental. A mí, la verdad, me parece que esta proposicón de ley es una manera de rizar el rizo y dudo que institucionalizar un recuerdo anual de una época tan dramática para los homosexuales les satisfaga algún anhelo. Más bien me parece que tanta significación y diferenciación del colectivo homosexual resulte contraproducente.

Si el otro día he señalado el pequeño sapo que me tenía que tragar con la visita a Gibraltar de la Princess Royal Ana, no terminaré el fin de semana sin otro más. Me refiero a esa manifestación convocada por ERC en la capital belga para el sábado 7 bajo el lema Deu mil a Brussel-les per l'Autodeterminació.

O sea, que quieren reunir a 10.000 catalanes en la capital de la Unión Europea para reivindicar la separación de Cataluña de España. Es así de claro, aunque el llamamiento hable de autodeterminación. Que se celebre esa demostración es algo que cabe en el ejercicio de los derechos fundamentales. Pero que la monte un partido que gobierna en Cataluña junto al Partido Socialista y que, además, es aliado del Gobierno de Rodríguez Zapatero en el Congreso de los Diputados, se me hace cuesta arriba de entender.

Como Príncipe Heredero he de respetar y admitir todas las fórmulas políticas que se hagan al abrigo de la Constitución, pero también me han enseñado a tener una especial sensibilidad hacia las cuestiones básicas de la Nación española, como su unidad.

Aunque la prensa no se ha ocupado mucho de los Diez Mil en Bruselas por la Autodeterminación, los servicios de la Casa sí me han pasado información suficiente para considerar (hacia mis adentros) esa iniciativa como algo cínica y manipuladora, cuando tan reciente está el presupuesto extra que ha obtenido la Generalitat del Gobierno central.

Se trata, no nos engañemos, de un desahogo separatista organizado por el partido de Carod Rovira -número dos de la Generalitat con Montilla-, aunque formalmente la marcha a Bruselas con himno propio y todo la haya montado la sección de movimientos sociales de ERC.

No hay más que ver el vídeo promocional para la manifestación en Bruselas, que en medio de imágenes bucólicas y ensoñaciones reniega de la autonomía y añora la independencia. O el eslogan We want a Catalan State, que jalea toda esa movida. O, por si no fuera suficiente, el manifiesto en inglés preparado para la ocasión bajo el título 10 razones por las que Cataluña no debe seguir formando parte de España.

En fin, para qué seguir. Desde la Corona son muchas las cosas que observamos y ante las que callamos, confiando en que sean los responsables políticos quienes hablen con claridad y actúen con coherencia.

Espero que los Deu mil separatistas que piensan reunirse en Bruselas, al menos tengan su fiesta en paz. Para eso han pagado 90 euros por el viaje ida/vuelta en autobús a la capital belga o 265 los que hayan optado por vuelo charter. Allí, tras sacar sus banderas y lanzar sus consignas por el bulevar Rey Alberto, los organizadores les proponen un menú de 15 euros en el restaurante Grande Ecluse.

Cada equis años un miembro de la Familia Real Británica nos toca un poco las narices a cuenta de sus paseítos por Gibraltar. Ahora le toca el turno a la Princesa Ana de Inglaterra, en visita semioficial o semiclandestina, según se mire, al Peñón de nuestras desdichas.

De manera semejante a como Su Majestad el Rey conquistó la plena legitimidad de ejercicio (y gran popularidad) gracias a su actitud que frenó el golpe de estado del 23-F, alguna vez he soñado que en el futuro me gustaría protagonizar una hazaña semejante, como conseguir bajo mi reinado la reintegración de Gibraltar a la soberanía española.

Veo muy difícil que ese sueño se haga realidad, visto el altísimo interés estratégico que el Peñón tiene para el Reino Unido. Para ser más exactos, el enclave militar que alberga la Roca, fundamental para mantener la supremacía naval de los ingleses obtenida desde que nos derrotaron en Trafalgar.

Con un pedazo de tierra que es un fortín -no sabemos lo que esconde el Peñon- junto a una pequeña población llena de oficinas bancarias que conforman un paraíso fiscal para blanquear dinero negro de diversas mafias en plenas nartices de la UE, ¿qué fuerza va a esgrimir España para privar de semejante joya al Reino Unido?

Así las cosas, se entiende el "sí es no es" que rodea las visitas de los Windsor a Gibraltar y las consabidas protestas de las autoridades españolas, casi siempre con la boca pequeña.

La presencia allí esta semana de Ana Windsor, única miembro de su familia con el título de Princess Royal no ha sido anunciada por el Gobierno de Londres, y ni siquiera aparece en la web oficial de la Corona británica.

Si hacia fuera se le da ese perfil bajo para no irritar a las autoridades españolas, lo cierto es que la hija de Isabel II va a inaugurar un hospital militar que lleva su nombre y conocerá otras instalaciones civiles, siempre con máximos honores rendidos por el Gobernador y la guarnición militar.

Eso hay que interpretarlo como algo propio de los usos diplomáticos, aunque muchos lo considerarán simplemente una manifestación de hipocresía institucional, pero no quiero seguir por ese camino.

La verdad es que nuestros equivalentes de la Familia Real británica son muy suyos y Nuestra relación con ellos es correcta, pero sin familiaridades. Ahora bien, con todo lo que se critica de la imagen de esa Monarquía, tiene dos aspectos que me parecen envidiables.

Uno, la utilización de símbolos monárquicos en el adorno todo tipo de objetos, para aprovechamiento comercial del conjunto de los súbditos o ciudadanos.

Otro, la apariencia, funcionalidad y vistosidad de contenidos en su web oficial -tan distinta a la que tenemos aquí-, empezando por la claridad y majestuosidad de su nombre: The official website of The British Monarchy.

Sé que había gran expectación política este pasado fin de semana por saber cómo quedaban tras las elecciones autonómicas los nacionalistas gallegos y vascos. Y no sólo ellos, sino también algunos separatistas -o independentistas, como se llaman ahora- amparados por esos mismos partidos. Pero lo que no nos esperábamos, al menos Yo, es que la sorpresa separatista, o más bien antiespañola, saltara en Andalucía.

Esa comunidad celebra cada 28 de febrero su Día de la Autonomía, con profusión de banderas blanquiverdes e interpretaciones varias del himno andaluz, como es natural. Pues en la conmemoración de esa fecha en Almería, bajo la presidencia de un consejero de la Junta y del delegado gubernativo de la misma, los asistentes recibieron un impreso con la letra del himno de Andalucía, para ayudarles a cantarlo en grupo.

Pero alguien dio el cambiazo a esa letra, concretamente desapareció la palabra España que figura en una estrofa sustituyéndola por "los pueblos". De tal manera que el estribillo que dice:

¡Andaluces levantaos!

¡Pedid tierra y libertad!

¡Sea por Andalucía libre,

España y la Humanidad!

en el acto oficial de Almería perdió toda referencia a la españolidad de los andaluces, incluso a la misma existencia de España, quedando así:

¡Andaluces levantaos!

¡Pedid tierra y libertad!

¡Sea por Andalucía libre,

los pueblos y la Humanidad!

Posiblemente se trate de la tropelía de algún funcionario de nacionalismo subido o una broma pesada que alguien quiso gastar a los representantes de la Junta en Almería, pero como Heredero me hacen poca gracia las bromas con los símbolos patrios, ya sean de la Nación española o de uno de sus territorios.

La verdad es que los símbolos andaluces siempre dieron que hablar y aún continúa cierta polémica. El himno, compuesto a comienzos del siglo XX, y que hasta Rocío Jurado versionó en forma de copla, es motivo de disputa con la SGAE por los derechos de autor. Y en el escudo, que representa una figura de Hércules algo andrógina, hubo que modificar los coroles originales pensados por Blas Infante para lucir el blanco y el verde.

Y me cuentan otra singularidad más de las conmemoraciones oficiales del Día de Andalucía. Cada año, con motivo de esta celebración, la Junta concede la Medalla de Andalucía a paisanos que hayan destacado en las más variadas disciplinas.

En esta ocasión uno de los agraciados ha sido el futbolista sevillano Dani Güiza como integrante de la selección nacional, aunque en los últimos tiempos sólo es conocido por desagradables asuntos personales que su madre y sus ex parejas ventilan en programas televisivos del más grosero cotilleo. Menos mal que no acudió al acto de entrega y otros compañeros recibieron el galardón en su nombre.