
Si el otro día he señalado el pequeño
sapo que me tenía que tragar con la visita a Gibraltar de la Princess Royal Ana, no terminaré el fin de semana sin otro más. Me refiero a esa
manifestación convocada por ERC en la capital belga para el sábado 7 bajo el lema
Deu mil a Brussel-les per l'Autodeterminació.
O sea, que quieren reunir a 10.000 catalanes en la capital de la Unión Europea para reivindicar la separación de Cataluña de España. Es así de claro, aunque el llamamiento hable de autodeterminación. Que se celebre esa demostración es algo que cabe en el ejercicio de los derechos fundamentales. Pero que la monte un partido que gobierna en Cataluña junto al Partido Socialista y que, además, es aliado del Gobierno de Rodríguez Zapatero en el Congreso de los Diputados, se me hace cuesta arriba de entender.
Como Príncipe Heredero he de respetar y admitir todas las fórmulas políticas que se hagan al abrigo de la Constitución, pero también me han enseñado a tener una especial sensibilidad hacia las cuestiones básicas de la Nación española, como su unidad.
Aunque la prensa no se ha ocupado mucho de los Diez Mil en Bruselas por la Autodeterminación, los servicios de la Casa sí me han pasado información suficiente para considerar (hacia mis adentros) esa iniciativa como algo cínica y manipuladora, cuando tan reciente está el presupuesto extra que ha obtenido la Generalitat del Gobierno central.
Se trata, no nos engañemos, de un desahogo separatista organizado por el partido de Carod Rovira -número dos de la Generalitat con Montilla-, aunque formalmente la marcha a Bruselas con himno propio y todo la haya montado la sección de movimientos sociales de ERC.
No hay más que ver el vídeo promocional para la manifestación en Bruselas, que en medio de imágenes bucólicas y ensoñaciones reniega de la autonomía y añora la independencia. O el eslogan We want a Catalan State, que jalea toda esa movida. O, por si no fuera suficiente, el manifiesto en inglés preparado para la ocasión bajo el título 10 razones por las que Cataluña no debe seguir formando parte de España.
En fin, para qué seguir. Desde la Corona son muchas las cosas que observamos y ante las que callamos, confiando en que sean los responsables políticos quienes hablen con claridad y actúen con coherencia.
Espero que los Deu mil separatistas que piensan reunirse en Bruselas, al menos tengan su fiesta en paz. Para eso han pagado 90 euros por el viaje ida/vuelta en autobús a la capital belga o 265 los que hayan optado por vuelo charter. Allí, tras sacar sus banderas y lanzar sus consignas por el bulevar Rey Alberto, los organizadores les proponen un menú de 15 euros en el restaurante Grande Ecluse.