Cuando me enteré de que hay una iniciativa parlamentaria del Grupo Socialista para que nuestras gastronomía y cocina se declaren oficialmente integrantes del patrimonio cultural, me pareció muy bien. Tenía vaga información sobre el asunto, pero la Princesa, tan observadora y perspicaz, ha descubierto algo muy llamativo en la proposición no de ley de los socialistas que se ve esta semana en el Congreso.
No se trata de una propuesta folclórica ni propia de la España cañí, pues la gastronomía podría ser un elemento fundamental de nuestra industria turística, aparte de que esa consideración de parte del patrimonio cultural la recomienda la Comisión Europea.
Pero lo curioso, como decía, es el contenido mismo de la iniciativa parlamentaria. La firma el diputado Rafael Simancas, ex presidente del PSOE madrileño y reconocido guerrista y llama la atención cite como referencia de autoridad para su proposición nada menos que al conocido relaciones públicas Rafael Ansón, hermano del veterano ex director de Abc, y a la sazón presidente de la Academia Española de Gastronomía.
Tan obediente se muestra el Grupo Socialista con ese conocido personaje muy conocido en la alta sociedad y en el mundo del manejo de influencias para los negocios, que el diputado Simancas justifica su propuesta en el
requerimiento hecho por el presidente de la Academia de Gastronomía al Congreso para que "
declare la cocina y la gastronomía de los pueblos de España como parte fundamental del patrimonio cultural de nuestro país".
Dicho y hecho: la proposición no de ley repite textualmente la petición de Rafael Ansón, la frase antes citada, cambiando la expresión "pueblos de España" por "nacionalidades y regiones de España". Así figura todo ello en la pág. 53 del Boletín Oficial de las Cortes Generales.
La observación que hace mi esposa, la Princesa, no acaba ahí sino que me señala que, abundando en el paradójico seguidismo de los socialistas respecto a Ansón, en la directiva de esa Academia aparecen apellidos conocídisimos de lo que unos llaman jet-set y otros oligarquía, tales como Carlos Falcó, marqués de Griñón, Alfonso Cortina o Santiago Foncillas.