
Por mis nociones sobre los usos diplomáticos y las relaciones con el Estado Vaticano,
me cuesta trabajo admitir como cierta la noticia
difundida en internet de que el ministro Miguel Ángel Moratinos ha trasladado
a la Santa Sede que es necesario que aparten a Jiménez Losantos de los micrófonos de la COPE para mejorar las relaciones de la Iglesia con este Gobierno.
No quiero recordar ahora el feo tratamiento que la Princesa y Yo hemos recibido de ese comentarista o en su programa radiofónico y en sus artículos. Para qué hablar de sus desmanes contra mi Augusto Padre, usando a la presidenta Esperanza Aguirre como protectora.
Pero ni a Su Majestad ni a Mí como Heredero se nos ocurre aprovechar nuestra privilegiada posición para insinuar a Su Santidad o al presidente de la Conferencia Episcopal que la radio de los obispos prescinda de tan polémico analista. Eso, además de impropio de nuestro papel institucional, significaría un timbre de honor para Federico Jiménez Losantos.
¿Qué más le puede satisfacer que presumir de ser perseguido por el Gobierno de Zapatero hasta en el mismísimo Vaticano? Por lo que me dicen, el Episcopado es cada vez menos unánime en el respaldo a ese periodista hasta el punto que se pone en duda que siga renovando su contrato con la misma facilidad que hasta ahora.
Otro de los motivos por los que dudo de esa noticia es que según observadores políticos a este Gobierno no le viene mal para su afán de imagen de izquierda ser vapuleado desde posiciones de derecha extrema, como hace Losantos en la COPE.
En el fondo de este asunto late la permanente
confrontación Iglesia-Estado, que desde la Corona vemos con bastante inquietud. La polémica,
a veces muy áspera, ha llegado a un
escenario tan impensable como el de las procesiones de Semana Santa, a cuenta de que las cofradías testimonien su oposición a la reforma de la ley del aborto.
Al final parece que, excepto en Madrid, las cofradías de otras ciudades han desechado lucir el lazo blanco antiaborto. Lo cual no quita que esa iniciativa legal encabezada por la ministra Bibiana Aído, siga alimentando un debate social que le puede resultar caro al PSOE y al Ejecutivo que sostiene.
Me ha llamado la atención un artículo del veterano dirigente socialista Rodríguez Ibarra publicado por El País. El ex presidente extremeño discrepa abiertamente de esa propuesta de la ministra de Igualdad para que las adolescentes de 16 años puedan abortar sin autorización paterna.
Me consta que son muchas las personas, cercanas al PSOE y lejanas al PSOE, que comparten la posición que Rodríguez Ibarra argumenta hábilmente: "Si pueden abortar, pueden comprar tabaco y bebidas alcohólicas como los demás". "Si pueden abortar, pueden entrar en discotecas". "Si pueden abortar, pueden entrar en discotecas". "Si pueden abortar, ¿por qué no pueden votar?".