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Artículos - abril 2009

¿Soportaría la opinión pública española que el presidente Rodríguez Zapatero y su esposa, Sonsoles Espinosa, se enfrentaran abiertamente cruzando declaraciones en los medios de comunicación? ¿Se deterioraría la confianza y credibilidad en el jefe del Gobierno? ¿Habría riesgo de crisis institucional?

Tengo la sensación de que a todas esas preguntas podría contestarse afirmativamente, dada la idea que tenemos de nosotros mismos. Pero... no pondría la mano en el fuego hasta que se diera el caso y comprobara las consecuencias.

En Italia, país que sentimos tan cercano, su primer ministro, Silvio Berlusconi, cada vez más refrendado en las urnas y cada vez más poderoso, ha protagonizado otra bronca pública bien desagradable con su esposa, Verónica Lario. Ésta no ha tenido pelos en la lengua para contestar a una encuesta sobre la pretensión de Berlusconi de ocupar las candidaturas de su partido a las próximas elecciones europeas a modelos, estrellas de la TV y alguna famosilla de reality show.

La cónyuge del jefe del Gobierno italiano ha calificado esa iniciativa de "basura impúdica" para "diversión del emperador". Y éste replica que su mujer está manipulada por la prensa de izquierdas.

Aquí, como digo, cosas así nos parecen impensables. Es más, son algunos medios los que a veces han distorsionado la realidad para montar escandaletes en torno a Mi Familia, lo hicieron con la caricatura de El jueves y con las historietas del oso Mitrofán.

Sinceramente, no veo a don José Luis y doña Sonsoles, tan celosísimos de su privacidad y de sus relaciones personales, tirándose los trastos a la cabeza a la vista de todos los españoles.

Ahora bien, si nos extraña que el pueblo italiano, tan sabio, con tanta historia, admita como si tal cosa las excentricidades y otras cosas peores de su primer ministro, ¿qué decir de las reflexiones y predicciones públicas que hace el presidente Zapatero en torno a la crisis?

A la Princesa y a Mí nos ha sorprendido que después de todos los datos que se van acumulando y de las opiniones que han vertido autoridades en la materia como el comisario Joaquín Almunia, el FMI o el Banco de España, nuestro Jefe de Gobierno salga en Bruselas con eso de que "es probable que lo peor de la crisis económica haya pasado ya".

Y, como otras veces, se acerca a la realidad mediante un eufemismo, en este caso que "estamos lejos de una situación favorable". Estas palabras están en un nivel muy lejano a las de Berlusconi, pero también ponen a prueba la paciencia de la opinión pública.

# domingo, 26 de abril de 2009 15:43

El Rey tiene las manos atadas ante la crisis

De comentarios que escucho a mi Augusto Padre y de algunos análisis sobre la situación que se hacen en la Casa, deduzco que hay prevención ante la posibilidad de que se pida un compromiso más efectivo de Su Majestad en el combate contra la crisis económica.

No sería la primera vez. En el pasado y en épocas recientes no han faltado voces que ante situaciones de crisis o de gran zozobra nacional han pedido que el Rey haga uso de los limitadísimos poderes que le otorga la Constitución. O, más bien, de su función integradora y de equilibrio.

Cuando eso lo piden personajes públicos, como hace pocos años hizo el general Sabino Fernández Campo, planteando una intervención regia ante el desbarajuste autonómico y los excesos nacionalistas, es mejor escucharles sin hacerles caso. Eso es lo que me ha enseñado Su Majestad, quien siempre recuerda cómo en la época de Suárez atendió a quienes le animaron a frenar el deterioro político y a punto estuvo de ser responsable del golpe del 23-F.

Sí hay que prestar atención al sentimiento popular que aflora en épocas de miedo o de alarma, como ésta que atravesamos. La gente, el vulgo, dirige su mirada al que está más arriba y se pregunta ¿y el Rey qué hace? Lo más grave es que ni Su Majestad, ni Yo como Heredero podemos ponernos a explicar que no está en manos de la Corona encontrar soluciones al desempleo, a la recesión, al empobrecimiento general.

¿Cómo convencer a quienes se están viendo en situaciones desesperadas que la Corona cumple una misión simbólica, de representación de la Nación y, teóricamente, arbitral entre las instituciones? Sería peor meternos en explicaciones porque esos mismos ciudadanos no entenderían la aparente inutilidad de la Monarquía. No digamos si les explicamos que, con la Constitución en la mano, la única competencia exclusiva del Rey es declarar la guerra y firmar la paz.

Ahora bien, las cosas se están poniendo muy feas, el editorial publicado por El País del sábado es muy sintomático y empieza a resultar imperioso un esfuerzo de los políticos para aplicarse a un trabajo común. No parece fácil por la tendencia a las descalificaciones mutuas o a complicar el ambiente, como hace el ex presidente Aznar en una entrevista con la inoportuna afirmación de "Conmigo en el Gobierno no se hubiera producido esta crisis".

Creo que mi Augusto Padre va a insistir en sus próximas intervenciones públicas en llamamientos genéricos a la unidad, y que cada uno los interprete como quiera. Lo que no debe hacer es proponer fórmulas, ya sea la de un gobierno de concentración, convocatoria de elecciones generales u otra por el estilo. 

Nuestro presidente del Gobierno ha querido disipar cualquier nubarrón sobre la visita del presidente de la República Francesa a Madrid. Y ese afán le ha llevado casi a aplaudir ese desagradable comentario atribuido a Sarkozy en una sobremesa informal, admitiendo que Zapatero "puede que no sea muy inteligente".

Una cosa es que el señor Rodríguez Zapatero pretenda las mejores relaciones con el país vecino y otra manifestar, como ha hecho, a Le Monde: "Tengo una muy buena relación con Nicolas Sarkoy y sé que todos los comentarios que haya podido hacer sobre mí eran positivos.". Algo así como dame pan y llámame tonto.

Estas son cosas de las relaciones diplomáticas que obligan a una gran habilidad para que los ejercicios de apariencias no resulten ridículos. A las apariencias y a las formas tendrán que aplicarse monsieur Sarkozy y su llamativa esposa, Carla Bruni, durante su estancia en Madrid.

Como se trata de una visita de Estado, sus anfitriones y a quienes deben presentarse es a Sus Majestades los Reyes de España. Y en todos los actos donde participen y a los que asistan miembros de la Familia Real, el presidente francés y señora habrán de adapartarse al protocolo borgoñón.

¿Y qué es el protocolo borgoñón? Pues las normas sobre usos, modales y organización en toda actividad oficial de la Corona. Es un protocolo introducido en España en tiempos de Carlos I, que Felipe II desarrolló en toda su amplitud.

Se trata de un conjunto de reglas muy estrictas en lo que se refiere al orden, la disciplina y la jerarquía. En esas costumbres me educaron desde pequeño, y aunque no se mantienen exactamente igual que hace cuatro siglos, reconozco que el protocolo borgoñón es muy severo, contribuye a magnificar la persona regia y a mantener la distancia entre reyes y súbditos.

Por lo tanto, si la dinastía reinante en España, la Casa de Borbón, procede de Francia y también allí se sitúan el origen remoto de los usos de la Monarquía española, lo adecuado sería que el presidente Sarkozy, aunque Jefe del Estado, salude a Su Majestad el Rey en posición firme y con ligera inclinación de cabeza (nodel torso) y que Mme. Sarkozy flexione también levemente su rodilla al saludarle.

# miércoles, 22 de abril de 2009 17:34

Zapatero, con el agua al cuello (y España cuesta abajo)

Se lo comentaba el otro día a la Princesa: prefiero que por ahora no se nos acumulen muchos compromisos de viajes al extranjero, porque tal como está el patio interior, me da miedo que en cualquier momento ocurra cualquier cosa. Cuando pienso esto -la he tranquilizado- me refiero a alguna medida política trascendente derivada de la más que fea situación económica.

Sea cuales sean mis sentimientos o juicios respecto al presidente del Gobierno, que como Heredero no debo exteriorizar, esta tarde pensaba que no me gustaría nada estar en su pellejo. Ni aunque tenga en su mano todo el poder ejecutivo de la Nación, algo que la Corona ni roza.

Me hacía esa reflexión a la vista de la sucesión de malas y pésimas noticias y predicciones en torno al presente y al futuro de la realidad económica en España. En un momento dado de la tarde de este miércoles, la primera página de la edición digital de El País destacaba los siguientes titulares sobre la recesión económica en nuestro país:

  • El FMI augura que la crisis durará hasta 2011 y el paro subirá del 19%.
  • Zapatero: "Es normal discrepar, el gobernador es capaz y competente".
  • Las cajas piden al Gobierno un plan ante un riesgo "catastrófico".

Por si fuera poco el mismo día que se conocen datos tan desalentadores, ocurren otras cosas:

En las pocas ocasiones que tengo de estar con el Presidente del Gobierno intento descubrir cómo encaja los golpes. Pero no es fácil. Hace grandes esfuerzos para disimular lo negativo, cuando la verdad es que se trata de un Jefe de Gobierno acorralado por los problemas.

Eso, según mi experiencia, no es raro en un estadista, pero en este caso lo que me inquieta (y noto que le preocupa a Su Majestad) es que da la impresión de que chapotea para mantenerse a flote porque el agua le llega al cuello, y conforme pasa el tiempo va perdiendo la confianza de los ciudadanos.

¿Tan difícil sería adoptar una posición más enérgica y decidida, presentando al pueblo español un plan de acción claro y concreto, aunque resulte duro y en un primer momento impopular? 

Durante las últimas semanas me he ocupado en un par de ocasiones de la cantidad de especulaciones y bobadas que se están divulgando en torno a la próxima visita a España del Presidente Nicolás Sarkozy, que será ocasión para un duelo de glamour entre su esposa, la muy fashion Carla Bruni, y nuestra Princesa.

Creo que las comadres que no paran de calentar el ambiente con ese encuentro quedarán desautorizadas por la realidad. Y, entre otras cosas, no saben interpretar la coincidencia de la detención del jefe etarra en Francia con las vísperas del citado viaje.

En primer lugar, mi Amada Esposa no está por la labor de buscar esa clase de rivalidades. Es muy consciente -y muy celosa- del papel que representa y de la dignidad que le acompaña. Busca estar a la altura de esa exigencia y sabe que eso tiene bastante que ver con la imagen que proyecta. Pero de ahí a competir con la sofisticada ex modelo Carla Bruni para dar el campanazo con un vestido, un peinado o unas joyas en una ceremonia oficial, hay un trecho.

Reconozco que cada una de ellas tiene su estilo y su empaque, pero a la Princesa no le agrada que sólo se busque la comparación entre sus peep toes y el zapato plano de la señora de Sarkozy. La coquetería es la coquetería y qué duda cabe de que entre ambas hay una considerable diferencia de estatura, por lo que mi Amada Esposa prefiere hacer valer la altura intelectual.

Pero además el matrimonio Sarkozy, aunque revestidos de su grandeur republicana, no ignoran que llegarán a Madrid  cuando no se han apagado del todo los ecos por el inoportuno comentario del Presidente de la República Francesa, diciendo que "quizá Zapatero no sea muy inteligente".

No es el primer exceso verbal de nuestro vecino, y en Francia ha dado pie a que la dirigente socialista Ségolène Royal mande una carta a Rodríguez Zapatero pidiendo disculpas por las palabras injuriosas de su presidente.

No entendí porqué esa señora, que se deshace en elogios al presidente español, tomó esa iniciativa tan extraña a los usos diplomáticos y protocolarios. Tampoco lo han entendido en su país, a tenor de las reacciones que ha recogido la prensa gala. No es la primera vez que Ségolène Royal se pronuncia contra Sarkozy ante gobernantes extranjeros y dicen sus rivales políticos que esa es una forma que ha encontrado de tener protagonismo en los medios.

 

Me voy a tener que leer, y no sé de dónde sacaré tiempo, el último libro de Javier Cercas que no se trata de novela histórica sino, digamos, una reconstrucción del golpe de estado del 23-F, fundamentalmente de sus causas y complicidades.

Y no tengo más remedio que empapármelo porque en un estilo de crónica periodística/histórica el autor no deja en muy buen lugar la figura de Su Majestad. Reconoce que mi Augusto Padre no organizó el golpe y que sí lo abortó, para añadir que "eso no significa que tengamos que santificarlo".

Y a continuación una de las más preocupantes afirmaciones del autor de Anatomía de un instante, que así se llama la obra: "El Rey también se equivoca, e hizo cosas que no debería haber hecho. La verdad es que lo facilitó y en eso se equivocó, como se equivocó gran parte de la clase política".

Desconozco en qué datos o testimonios se apoya para soltar una cosa así, y por eso he de leerme todo el libro (la Princesa ya se ha puesto manos a la obra), pero me da la nariz que Cercas quizás no vaya muy descaminado. Al menos le avala su rigor de investigación en trabajos anteriores.

Menos mal que ya ha pasado mucho tiempo desde aquellos hechos y que a estas alturas nadie le va a pedir cuentas al Rey quien -paradójicamente- con el 23 F consagró su legitimidad de ejercicio. Entre otras cosas, y a juzgar por lo que describe el mismo libro, porque fueron muchos y significativos los políticos de todos los partidos que quedaron en entredicho por su actuación antes, durante y después del golpe ejecutado por Tejero.

Parece que el único inocente de aquel gravísimo atentado a la Nación fue Adolfo Suárez. "El deseo de acabar políticamente a toda costa con Suárez obsesionaba a todo el mundo, desde la oposición hasta al propio Rey", asegura Cercas que considera que nadie estuvo a la altura tras el asalto de Tejero al Congreso, ni siquiera la sociedad civil.

"Muy pocos dieron la cara aquella noche. No hubo una reacción seria (...) Como país no actuamos de manera brillante, ni estuvimos a gran altura. Fue un mal momento". Y Yo que pensaba que teníamos un episodio reciente de nuestra Historia del que todos, empezando, por Su Majestad, podíamos sentirnos orgullosos...

Aunque a las campañas antimonárquicas de los dirigentes de Esquerra Republicana de Catalunya no se les ha hecho demasiado caso, como tampoco nadie les planta cara en términos políticos y dentro de la legalidad, esos separatistas se crecen y han llegado al corazón de la Unión Europea para montar allí su número.

Por lo que he notado, a Su Majestad no le resulta indiferente que el grupo parlamentario de ERC haya demandado al Estado español en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo por no obtener respuesta a cien preguntas planteadas hace dos años sobre las cuentas de la Monarquía española. Y, sobre todo, que eso lo haga un partido, ERC, socio de Montilla en Cataluña y apoyo de Zapatero en Madrid.

La demanda, tramitada por el diputado al Congreso Joan Tardá, aduce que la negativa de la Mesa del Congreso y del Tribunal Constitucional a aclarar el patrimonio del Rey, su fiscalidad, los ingresos ordinarios y extraordinarios de la Casa del Rey, la cobertura de sus gastos, etc., vulnera el art. 6 del Convenio Europeo de Derechos Humanos sobre el derecho a un proceso equitativo.

Por encima de ese Convenio está la Constitución española, que deja claro que el Rey no tiene que dar a nadie cuenta de sus actos de esta forma: "La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad..." (art. 56.3).

Pero además en otro artículo posterior (64) remacha la Carta Magna que "Los actos del Rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los Ministros competentes (...).  De los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden".

No quiero meterme en disquisiciones jurídicas. A lo que iba es que no me hace ninguna gracia que se airee por Europa que hay un problema de opacidad con las cuentas de la Monarquía española. Sobre ese particular, en mi condición de Heredero no comparto al cien por cien la postura oficial y así lo he expresado en alguna ocasión.

A estas alturas de los tiempos y pensando en el día que me toque encabezar la Corona, no me gustará mantener la escasa transparencia que ahora existe sobre la administración económica de la Monarquía. No por nada, sino porque eso da pie a sospechar que algo hay que ocultar.

En España no hay engaños maliciosos. Más bien falta de transparencia. Por ejemplo, existe una partida en los Presupuestos del Estado de 8,9 millones de euros (en 2009) para la Casa del Rey, pero esa no es la única cantidad dedicada al sostenimiento y actividades de la Corona. De los 90 millones de presupuesto de Patrimonio Nacional, buena parte son para gastos de nuestras residencias, así como los funcionarios de la Casa pagados por Administraciones Públicas, etc.

Monarquías muy solventes y populares como la británica y la holandesa, aparte de las nórdicas, han abierto las puertas al conocimiento de lo que es la gestión de dinero público para la Familia Real. Pero no veo a mi Augusto Padre muy dispuesto a imitarlas.

  

Menos mal que hay vida y hay imagen más allá de las representaciones que de uno mismo hacen los demás. De lo contrario, estaríamos aviados.

Ese pensamiento es el que salva a la Princesa de sumirse en la más profunda decepción o  mostrarse tremendamente arrepentida tras conocer la reproducción de su efigie por el Museo de Cera madrileño, por supuesto con autorización de la Casa. Personalmente no sé con qué cara quedarme, si con el rudo perfil que le sacaron hace cinco años o con este nuevo gesto vistiendo traje largo.

Seguro que con ella, igual que con otros miembros de la Real Familia, los artistas y técnicos de ese museo se han tomado especial interés por el buen resultado final de su trabajo. Pero la cera es lo que es y carece de los recursos de un buen retrato capaz de matizar el sentido profundo de una mirada.

Tanto empeño han puesto los autores en reflejar la realidad de mi Amada Esposa, recogiendo los cambios habidos en su físico desde que hicieran la anterior figura, que incluso en esta Princesa de cera se insinúa el nuevo busto que ahora luce. Lo ha conseguido con toda discreción y gradualidad desde que se arreglara aquello del tabique nasal, pero para qué nos vamos a engañar: sus líneas ya no son lo que eran.

Si a la suavización del rostro tras aquella intervención le ha seguido la aparición de unas curvas genuinamente femeninas, mejor que mejor. A mí no me parece mal porque todo redunda en una imagen pública más agradable, lo que no es poco en estos tiempos de incertidumbres.

Que ha habido y habrá quienes se dediquen a observar con lupa sus perfiles y su contorno, sobre todo ahora con la ropa de primavera y verano que realza el busto, prestos a criticarla o afearle sus cuidados físicos, es algo con lo que Ella cuenta. También cuando pasó por el quirófano para lo de la cara hubo comentarios para todos los gustos, con el paso del tiempo se ha notado el cambio a un gesto facial más dulce, y no ha pasado nada grave.

Por eso digo que lo que cuenta es la realidad, más que los sucedáneos que adornan las exposiciones de figuras de cera. Eso sí, la realidad no hay que someterla a muchos cambios porque en Nuestro caso es obligado disponer de retratos oficiales. El primero de ellos, obra de Ricardo Sanz, se terminó en 2008 poco antes de los cambios habidos en la fisonomía de la Princesa y, claro, no es cuestión de encargar otro en tan breve espacio de tiempo.

No había más que ver la cara de mi Augusto Padre (pinchar aquí vídeo) en el acto de jura o promesa de los nuevos ministros para comprobar qué procesión llevaba por dentro. Y qué mal le ha sentado -no es para menos- tanta improvisación en el relevo de carteras ministeriales y tanta precipitación para ejecutarlo.

La mirada y el gesto de Su Majestad reflejaban la distorsión que le ha ocasionado en sus planes de vacaciones el cambio de Gobierno. Eso es competencia del Jefe del Ejecutivo, claro, pero se trata de quitar y poner a ministros del Reino de España cuyos ceses y nombramientos los firma el Jefe del Estado.

Yo siempre he visto al Rey ejemplar en el desempeño de sus funciones, aparte de ser mi único referente, aunque también es verdad que no es la primera vez que un compromiso institucional imprevisto le sorprende fuera de juego. Mejor dicho, pasando unas jornadas de ocio dentro o fuera de España.

No sólo le ocurre a Él, porque mi Augusta Madre también ha tenido que suspender sus vacaciones de Semana Santa que ya había iniciado en Palma, donde se dejó ver en un concierto de música sacra.

Conociendo a mi padre el Rey, como lo conozco, su gesto agrio del otro día no obedecía tanto a la interrupción de sus días de ocio sino a esa escasa consideración que el actual Presidente del Gobierno muestra hacia la Corona. A veces parece entender la Monarquía como un mal menor o un adorno administrativo, como cuando al anunciar el martes los cambios en su Gabinete dijo sobre el calendario de los relevos:

"Jurarán su cargo hoy en Zarzuela a las seis de la tarde".

¿Cómo que juran su cargo en Zarzuela? Será que lo hacen ante Su Majestad el Rey o, si le cuesta trabajo decirlo así, ante el Jefe del Estado. Denota cierta superficialidad o falta de respeto ningunear la mención al rey de España haciendo alusión al nombre de su residencia.

¡Quién lo iba a decir! La asistencia que Cruz Roja presta cada verano a los magrebíes que participan en la Operación Paso del Estrecho entra en la contribución del Gobierno de España a la Alianza de Civilizaciones. No es la única sorpresa.

En la documentación que Presidencia ha hecho llegar a la Casa con motivo del Foro de la Alianza de las Civilizaciones que hoy y mañana se celebra en Estambul, me llama la atención un detalle.

Como promotor de esa Alianza, Rodríguez Zapatero ha puesto en práctica el buen rollo entre civilizaciones en nuestro país mediante un Plan Nacional del Reino de España para la Alianza de Civilizaciones. Ahí está la sorpresa. No recuerdo ningún otro plan, ley o programa oficial que hagan mención al Reino de España, excepto los relacionados con organismos internacionales o relaciones exteriores.

Y me he enterado de más cosas que desconocía en torno a ese plan identificado por las siglas PNAC.

Por ejemplo, que en su catálogo de actuaciones figura la "creación de un Cuerpo de Voluntarios de la Alianza de Civilizaciones". Nada sabía al respecto de ese voluntariado, y eso que el PNAC está en vigor desde enero de 2008.

Y mi Amada Esposa me dice que desconocía otros objetivos de las actividades de la Alianza de Civilizaciones para España.  Uno, la recomendación a las escuelas de periodismo para que potencien "un mejor conocimiento de la realidad internacional, en particular en los ámbitos en que se solapan la religión y la política". Y otro, el "respaldo a la producción o coproducción de películas y series que promocionen los valores de la Alianza de Civilizaciones".

Todo este asunto parece tener más de envoltorio que de contenido. He señalado más arriba los puntos del pomposo Plan del Reino de España que me han sorprendido, y no me quiero explayar con otros que no favorecen la imagen de seriedad del Ejecutivo. Sólo los apunto.

De los cinco ministerios implicados en aplicar en España la Alianza de Civilizaciones, sólo el de Interior presenta un balance concreto... pero con medidas y actividades que están en vigor desde hace muchos años, como los convenios sobre flujos migratorios con otros países.

O la que decía al principio y parece broma, pero así figura en la documentación oficial: la labor asistencial de la Cruz Roja en la Operación Paso del Estrecho que todos los veranos se monta en Algeciras para los magrebíes que van a pasar las vacaciones a Marruecos o Argelia.

Los enredos antimonárquicos de grupos separatistas catalanes, que no cesan desde que pusieron de moda quemar retratos de Sus Majestades, ahora parecen dirigirse contra Mi persona y han conseguido que alguna prensa nacional les haga caso.

Hay, por lo visto, una cabecilla de los republicanos antiespañoles en Gerona que se queja de que una mano negra ha censurado su sitio en Facebook, desde el que alentaba el descontento popular contra la Fundación Príncipe de Girona, recientemente constituída, a la que doy nombre y que me honro en presidir honorariamente.

Y esa misma activista que llama "els gironins a manifestar-se contra de la Fundació Príncep de Girona", también se queja (pero no denuncia en el Juzgado) de que aquella mano negra le tiene pinchado su teléfono. Vamos, que es víctima de un acoso y espionaje en toda regla por organizar una concentración semanal contra esa Fundación.

Yo tengo aprendida la teoría de que los ciudadanos son libres de preferir la República a la Monarquía. También de no senirse españoles y formar un estado diferente, siempre que lo planteen dentro de la legalidad. Pero cuando se juntan ambas aspiraciones, como ocurre con estos independentistas catalanes, la mezcla resultante es poco recomendable.

Aquellos desafortunados incidentes de la quema de retratos exacerbaron a la muchachada que gusta de exhibir su repulsa a España y a sus símbolos, hasta el punto de que en torno a esas supuestas reivindicaciones se ha montado una red de eventos más o menos políticos, más o menos lúdicos, donde ha proliferado un merchandising separatista o, más bien, antimonárquico.

Así, comercializan toda clase de objetos y prendas con imágenes ridiculizantes del Rey, evocaciones del gusto por el fuego y, en general, desprecio e injurias a la Corona por parte de quienes se hacen llamar antiborbónicos y tienen una web con ese dominio.

La cosa, como digo, hasta ahora no pasa de entretenimeinto de grupos reducidos y muy activos en la Red, pero no debo olvidarme de su existencia porque nunca se sabe si en algún momento pueden convertirse en chispa que prenda un fuego mayor.

MIÉRCOLES.- Pensaba que se estaba pasando la fiebre de ciertos periodistas-cotillas por las elucubraciones en torno a la Princesa: lo que hace, lo que come, lo que dice y lo que piensa. Pero veo que no. A alguien se le ha ocurrido publicar que Carla Bruni ha pedido un encuentro con mi Amada Esposa cuando venga a Madrid acompañando a su marido a finales de mes, y todo el periodismo rosa se suma a la noticia.

¿Quién asegura que la señora de Sarkozy vendrá con el presidente francés a la cumbre España-Francia? ¿Por qué tendría tanto interés Carla Bruni en reunirse con la Princesa de Asturias?

Pues según quienes se sacan ese tema de la manga (lo que no quiere decir que sea imposible un encuentro así), la ex modelo e intérprete que ha cautivado al presidente de la V República admira a mi esposa, la Princesa, por su labor como madre, además de considerarla "una mujer muy inteligente, muy preparada, muy moderna" y compartir con ella el interés por la moda.

Dudo que la señora Bruni vaya contando por ahí sus opiniones sobre la esposa del Heredero español y, de ser así, me costaría creer que su principal motivo de admiración fuera el desempeño de su función maternal.

¿Compartiría la Princesa el mismo interés por reunirse a solas con madame Sarkozy? La verdad es que le empieza a aburrir tanta comparación con la denominada primera dama francesa, desde que hace casi un año apareciera un libro de muy escaso rigor que afirmaba que la cenicienta Carla superaba en todos los aspectos a la cenicienta Letizia.

Pero puestos a decir tonterías, no hay exclusivas ni fronteras. Con motivo de la cumbre del G-20 en Londres, el diario británico The Guardian ha sentenciado que Sonsoles Espinosa es la nueva Carla Bruni que lucirá en los actos paralelos a la cumbre como la dama más glamurosa. Y acompaña ese comentario de una fotografía con el pie "Sonsoles Espinosa, la nueva Carla".

El proceso deductivo del periódico londinense no puede ser más frívolo: de las esposas de gobernantes asistentes al G-20, Michelle Obama se lleva la palma en popularidad. Pero ante la ausencia de la mujer de Sarkozy (¿para no ser segundona en popularidad?), la más elegante y distinguida es Sonsoles Espinosa.

La cosa tiene chiste. Por lo que conozco a la mujer del presidente Rodríguez Zapatero no me parece que en sus pretensiones figure interpretar ese papel. Ahora bien, según me dicen, a la vista de la necesidad de buena imagen que tiene el Ejecutivo en estos tiempos de crisis hay quienes desde la Moncloa y desde Ferraz están encantados con alimentar y propagar esa conclusión a la que ha llegado The Guardian.

JUEVES.- Para colmo de la disparatada conclusión del periódico británico, finalmente Rodríguez Zapatero ha acudido a Londres sin la compañía de Sonsoles Espinosa... quien se ha quedado en casa igual que Carla Bruni. Qué cosas.