Los enredos antimonárquicos de grupos separatistas catalanes, que no cesan desde que pusieron de moda quemar retratos de Sus Majestades, ahora parecen dirigirse contra Mi persona y han conseguido que alguna prensa nacional les haga caso.
Hay, por lo visto, una cabecilla de los republicanos antiespañoles en Gerona que se queja de que una mano negra ha censurado su sitio en Facebook, desde el que alentaba el descontento popular contra la Fundación Príncipe de Girona, recientemente constituída, a la que doy nombre y que me honro en presidir honorariamente.
Y esa misma activista que llama "els gironins a manifestar-se contra de la Fundació Príncep de Girona", también se queja (pero no denuncia en el Juzgado) de que aquella mano negra le tiene pinchado su teléfono. Vamos, que es víctima de un acoso y
espionaje en toda regla por organizar una concentración semanal contra esa Fundación.
Yo tengo aprendida la teoría de que los ciudadanos son libres de preferir la República a la Monarquía. También de no senirse españoles y formar un estado diferente, siempre que lo planteen dentro de la legalidad. Pero cuando se juntan ambas aspiraciones, como ocurre con estos independentistas catalanes, la mezcla resultante es poco recomendable.
Aquellos desafortunados incidentes de la quema de retratos exacerbaron a la muchachada que gusta de exhibir su repulsa a España y a sus símbolos, hasta el punto de que en torno a esas supuestas reivindicaciones se ha montado una red de eventos más o menos políticos, más o menos lúdicos, donde ha proliferado un merchandising separatista o, más bien, antimonárquico.
Así, comercializan toda clase de objetos y prendas con imágenes ridiculizantes del Rey, evocaciones del gusto por el fuego y, en general, desprecio e injurias a la Corona por parte de quienes se hacen llamar antiborbónicos y tienen una web con ese dominio.
La cosa, como digo, hasta ahora no pasa de entretenimeinto de grupos reducidos y muy activos en la Red, pero no debo olvidarme de su existencia porque nunca se sabe si en algún momento pueden convertirse en chispa que prenda un fuego mayor.