
Aunque a las
campañas antimonárquicas de los dirigentes de Esquerra Republicana de Catalunya no se les ha hecho demasiado caso, como tampoco nadie les planta cara en términos políticos y dentro de la legalidad, esos
separatistas se crecen y han llegado al corazón de la Unión Europea para montar allí su número.
Por lo que he notado, a Su Majestad no le resulta indiferente que el grupo parlamentario de ERC haya demandado al Estado español en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo por no obtener respuesta a cien preguntas planteadas hace dos años sobre las cuentas de la Monarquía española. Y, sobre todo, que eso lo haga un partido, ERC, socio de Montilla en Cataluña y apoyo de Zapatero en Madrid.
La demanda, tramitada por el diputado al Congreso Joan Tardá, aduce que la negativa de la Mesa del Congreso y del Tribunal Constitucional a aclarar el patrimonio del Rey, su fiscalidad, los ingresos ordinarios y extraordinarios de la Casa del Rey, la cobertura de sus gastos, etc., vulnera el art. 6 del Convenio Europeo de Derechos Humanos sobre el derecho a un proceso equitativo.
Por encima de ese Convenio está la Constitución española, que deja claro que el Rey no tiene que dar a nadie cuenta de sus actos de esta forma: "La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad..." (art. 56.3).
Pero además en otro artículo posterior (64) remacha la Carta Magna que "Los actos del Rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los Ministros competentes (...). De los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden".
No quiero meterme en disquisiciones jurídicas. A lo que iba es que no me hace ninguna gracia que se airee por Europa que hay un problema de opacidad con las cuentas de la Monarquía española. Sobre ese particular, en mi condición de Heredero no comparto al cien por cien la postura oficial y así lo he expresado en alguna ocasión.
A estas alturas de los tiempos y pensando en el día que me toque encabezar la Corona, no me gustará mantener la escasa transparencia que ahora existe sobre la administración económica de la Monarquía. No por nada, sino porque eso da pie a sospechar que algo hay que ocultar.
En España no hay engaños maliciosos. Más bien falta de transparencia. Por ejemplo, existe una partida en los Presupuestos del Estado de 8,9 millones de euros (en 2009) para la Casa del Rey, pero esa no es la única cantidad dedicada al sostenimiento y actividades de la Corona. De los 90 millones de presupuesto de Patrimonio Nacional, buena parte son para gastos de nuestras residencias, así como los funcionarios de la Casa pagados por Administraciones Públicas, etc.
Monarquías muy solventes y populares como la británica y la holandesa, aparte de las nórdicas, han abierto las puertas al conocimiento de lo que es la gestión de dinero público para la Familia Real. Pero no veo a mi Augusto Padre muy dispuesto a imitarlas.