
Me voy a tener que leer, y no sé de dónde sacaré tiempo, el
último libro de Javier Cercas que no se trata de novela histórica sino, digamos, una
reconstrucción del golpe de estado del 23-F, fundamentalmente de sus causas y complicidades.
Y no tengo más remedio que empapármelo porque en un estilo de crónica periodística/histórica el autor no deja en muy buen lugar la figura de Su Majestad. Reconoce que mi Augusto Padre no organizó el golpe y que sí lo abortó, para añadir que "eso no significa que tengamos que santificarlo".
Y a continuación una de las más preocupantes afirmaciones del autor de Anatomía de un instante, que así se llama la obra: "El Rey también se equivoca, e hizo cosas que no debería haber hecho. La verdad es que lo facilitó y en eso se equivocó, como se equivocó gran parte de la clase política".
Desconozco en qué datos o testimonios se apoya para soltar una cosa así, y por eso he de leerme todo el libro (la Princesa ya se ha puesto manos a la obra), pero me da la nariz que Cercas quizás no vaya muy descaminado. Al menos le avala su rigor de investigación en trabajos anteriores.
Menos mal que ya ha pasado mucho tiempo desde aquellos hechos y que a estas alturas nadie le va a pedir cuentas al Rey quien -paradójicamente- con el 23 F consagró su legitimidad de ejercicio. Entre otras cosas, y a juzgar por lo que describe el mismo libro, porque fueron muchos y significativos los políticos de todos los partidos que quedaron en entredicho por su actuación antes, durante y después del golpe ejecutado por Tejero.
Parece que el único inocente de aquel gravísimo atentado a la Nación fue Adolfo Suárez. "El deseo de acabar políticamente a toda costa con Suárez obsesionaba a todo el mundo, desde la oposición hasta al propio Rey", asegura Cercas que considera que nadie estuvo a la altura tras el asalto de Tejero al Congreso, ni siquiera la sociedad civil.
"Muy pocos dieron la cara aquella noche. No hubo una reacción seria (...) Como país no actuamos de manera brillante, ni estuvimos a gran altura. Fue un mal momento". Y Yo que pensaba que teníamos un episodio reciente de nuestra Historia del que todos, empezando, por Su Majestad, podíamos sentirnos orgullosos...