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Artículos - mayo 2009

¡Algo tenía que pasar! Cada vez que estoy de viaje fuera de España se multiplican las posibilidades de que surja en la prensa algo que me afecta, siempre más desagradable que amable. Ahora ha sido esa presunta filtración de las fotografías privadas del almuerzo familiar que celebramos con ocasión de la petición de mano de la Princesa, hace cinco años.

A mí este asunto no me quita el sueño, porque las fotos recogen escenas de lo más convencional, como no podía ser de otro modo. Sí resulta curioso que un reportaje gráfico de una reunión privada, del que se supone que sólo tendrían copia los familiares asistentes, al cabo del tiempo aparezca publicado con gran despliegue y a toda página... en Hola!, cómo no.

Aquellas fotos realizadas en el Palacio de El Pardo no fueron, desde luego, robadas, sino realizadas por profesionales que trabajan para la Casa. Pero quienes hayan ojeado el reportaje en la revista, seguro se habrán lanzado a pesquisas semejantes a las del juego del Cluedo. Y más de uno creerá tener identificado algún sospechoso o alguna sospechosa de haber hecho públicas esas imágenes. ¿Habrá sido por dinero? Prefiero no pensarlo.

Cuando en este viaje a Colombia y El Salvador, el que más tiempo me ha tenido fuera de España junto a mi Amada Esposa, tuvimos ocasión de ver las fotos publicadas, enseguida pedí aclaraciones al personal de la Casa. Pero no debo entrar en más detalles sobre este tipo de gestiones internas.

A la Princesa lo que menos le ha gustado, aparte de la deslealtad del o la responsable de la filtración, ha sido que el texto de Hola! se empeña en denominar aquella ceremonia como "la pedida de la Princesa". Ese acto social, Me ha insistido, "se denomina petición de mano, no pedida de mano", aunque muchos periodistas hayan copiado a la revista del corazón reincidiendo en su error lingüístico.

Esa apreciación de mi esposa, la Princesa, me ha recordado un dicho popular algo escatológico que, por lo visto, antiguamente era común en algunos bailes populares. Cuando un mozo se acercaba a una joven a proponerle bailar y ésta no lo deseaba, a la pregunta clásica "¿Está usted pedida?", respondía ella: "No, estoy cagada".

Espero que este debate en la prensa haya desaparecido cuando volvamos a Madrid tras la toma de posesión del Presidente de El Salvador, la 48ª investidura presidencial a la que asisto en Iberoamérica. Aquí siempre nos tratan cariñosamente y con gracejo, como un columnista del diario El Tiempo, Luis de Noé, que se refiere a Mí como "Su altura real" o  "Su alteza altísimo".

¿Qué contratiempo podía surgir con ocasión de la visita oficial de la Princesa y Yo a Colombia, donde presidiremos la inauguración del V Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo? Pues han sido dos a falta de uno.

Tanto interés en la celebración de esos congresos cuyo origen está en España, en dar ejemplo de combate cívico al terrorismo y en celebrarlos allí donde el terror golpea con más dureza, para que en vísperas de esa reunión ETA y su entorno hayan recibido dos buenos balones de oxígeno, y de manos de la Justicia española.

Primero ha sido la decisión del Tribunal Constitucional que, desautorizando al Tribunal Supremo, ha dictaminado que la candidatura batasunaIniciativa Internacionalista-Solidaridad entre los Pueblos (vaya denominación) puede concurrir a las elecciones europeas. Tan inesperado ha sido ese fallo, que el cabeza de esa candidatura lo ha calificado de "insólito resplandor democrático".

Por si esa noticia no ensombrecía suficientemente Mi presencia entre víctimas del terrorismo de once países, representando a un Estado que da cobertura legal a esa gente, en el primer día de estancia oficial en Bogotá llega la noticia de que el Tribunal Supremo ha rebajado muy considerablemente las penas de cárcel a 46 condenados del sumario Ekin, referido al entramado económico de ETA. Y la misma sentencia anula una de las condenas más importantes de aquel proceso: el cierre del periódico Egin.

Yo sé cómo explicar esas aparentes contradicciones que se dan en la lucha contra el terrorismo en España, en función de la independencia de los poderes del Estado. Pero cuando el viernes me encuentre en Medellín con las víctimas tengo la sensación de que muchos no lo entenderán aunque no me lo digan claramente.

En la visita que hace unos día giró Su Majestad a la factoría Jealsa Rianxeira (3.000 empleados y cuatro buques atuneros) en Boiro, a Coruña, fue inevitable que en un momento dado viera la oportunidad, tan dicharachero, él, de soltar ese dicho popular de "vayas donde vayas, bocadillo de caballa".

Quienes en ese momento le rodeaban le rieron la gracia salvo, me cuentan, algunos que no entendieron a qué venía eso. Pero contra lo que pudiera parecer no se trató de unas palabras desenfadas como tantas otras que gustan al Rey. Cuando dijo aquello, lo que en el fondo pasaba por la cabeza de mi Augusto Padre era la reiteración de gestos y promesas políticas por parte del presidente Rodríguez Zapatero a la hora de hablar de la crisis económica.

A semejanza de ese dicho popular del bocadillo de caballa como situación repetida hasta lo insoportable, me consta que a Su Majestad le parece que el Gobierno no sale de un círculo cerrado de promesas del mismo estilo, pero que casi nunca se cumplen.

Como Rey de una Monarquía parlamentaria, nada puede hacer al respecto, salvo aparentar serenidad. Pero su procesión corre por dentro, como a todos nos ocurre, y no son pocas las personas con las que se desahoga en confianza. Pues ha pasado lo que tenía que pasar, que uno de sus comentarios críticos  sobre la conducta de Zapatero ha trascendido a la opinión pública.

Ha sido de la mano del analista Jesús Cacho, quien se hace eco de lo que, dice, son palabras de mi Augusto Padre:  "Hace tiempo que le vengo diciendo que hay que tener cuidado, que esto viene mal, que la situación del sistema financiero es muy apurada, particularmente las Cajas, que yo hablo con mucha gente, pero este optimista ignorante (sic) me replica que no, que ni hablar, Señor, que exageran, que no es para tanto y que no me preocupe...".

Me temo que filtraciones de ese tipo puedan enrarecer aún más el ambiente o, lo que sería peor, las relaciones del Jefe del Estado y el Jefe del Gobierno. Pero lo cierto es que los mensajes del Gobierno no se apean de un optimismo excesivo, como ha ocurrido este domingo con las declaraciones de la vicepresidenta Elena Salgado, asegurando que lo peor ha pasado e insistiendo en los brotes verdes.

Menos mal que este fin de semana, al que se añadió todo el lío del brote de gripe en la Academia de Ingenieros, tuvimos un momento de evasión con la Primera Comunión de mis sobrinos en Barcelona. Una ocasión en la que la Princesa y Yo estábamos preparados ante la seguridad de que las cámaras se fijarían en nuestras Hijas, las Infantas, que procuramos no enseñarlas demasiado.

Creo que la prueba de imagen quedó bie, como casi siempre, incluyendo el gesto rebelde de la pequeña pugnando por salirse del grupo familiar posando.

# viernes, 22 de mayo de 2009 10:58

¿Quién está más enamorado de quién?

  

Ya contábamos mi esposa, la Princesa, y Yo con este aluvión de reportajes yocumentales en torno a Nuestro quinto aniversario de boda. También se han cumplido nuestras previsiones en dos lugares comunes a muchos de esos recordatorios, sobre todo en los realizados por los llamados especialistas en prensa del corazón. documentales en torno a Nuestro quinto aniversario de boda. También se han cumplido nuestras previsiones en dos lugares comunes a muchos de esos recordatorios, sobre todo en los realizados por los llamados especialistas en prensa del corazón.

El primero, que parece que los Príncipes de Asturias se reducen a uno, mi Amada esposa, que es el centro de todos los análisis, de todos los juicios y de todas las valoraciones.

El segundo, que del otro miembro de la pareja, el Heredero, el que suscribe, solamente hablan para perdonarme la vida. Es decir, para decir lo mucho que he mejorado con el matrimonio, como si antes fuera medio tonto.

Lo cierto es que hay mucha más severidad a la hora de analizar la trayectoria de la Princesa que Mi propio papel. Y en este punto algo de regodeo nos produce que tantos que hace cinco años desconfiaban de mi elección, ahora tengan que reconocer la buena pareja que hacemos. Y la ejemplaridad de nuestro comportamiento, con una Princesa muy bien adaptada a su función.

No paso por alto que casi todas las evocaciones de aquel 22 de mayo de 2004 coinciden en que el Nuestro fue un matrimonio por amor y que a Mí se me notaba mucho. Pues sobre este post coloco algunas imágenes de estos años a ver si alguien se atreve a dictaminar si uno está más enamorado que el otro.

¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? En un debate tan inútil como ese pero más peligroso por el enconamiento que genera se ha enfrascado la opinión pública a causa de la desafortunada declaración de la ministra Bibiana Aído en el sentido de que un feto de trece semanas es un ser vivo, pero no un ser humano.

Si la titular de Igualdad tuviera razón, ¿mis Queridas Hijas, las infantitas, existieron sin pertenecer a la especie humana? Me produce tremenda desazón que este Gobierno alumbre tantos asuntos polémicos que dividen, que no responden a necesidades y que distraen de lo importante: frenar la crisis económica y prepararnos para remontarla.

La acumulación de decisiones discutibles en materia de salud sexual y reproductiva ha calentado mucho los ánimos provocando fricciones incluso dentro del Gobierno y del PSOE.

La dispensación de la píldora del día después sin receta y sin límite de edad es una medida de impacto, sobre todo en familias con hijos adolescentes. Las dos opiniones más solventes y serenas que he leído al respecto coinciden en los riesgos de esa decisión que, para colmo, exime a los varones de medidas precautorias. Corresponden al secretario del Colegio de Médicos de Barcelona y a la vicepresidenta del Colegio de Médicos de Madrid y me sorprende que los ministerios correspondientes hayan dado ese paso sin las necesarias consultas a los expertos.

Más ampollas levanta la propuesta de que las adolescentes no necesiten permiso paterno para abortar a partir de los 16 años. ¿Es un señuelo colocado en el proyecto de ley para que atraiga toda la discusión y, una vez retirado en el Parlamento, se apruebe el resto de la ley sin problemas?.

Todo es posible, pero no sé, no sé... Hasta el presidente Zapatero defiende ese punto para evitar lo que llama interferencia de los padres. Lo que no obsta para diferencias entre socialistas, con posiciones distintas del presidente del Gobierno y su ministro José Blanco, aparte de manifestaciones críticas de importantes dirigentes socialistas e incluso del primer candidato a las europeas, Ramón Jáuregui.

Pero como decía al principio, todo se ha enrarecido más cuando la ministra de Igualdad ha llevado la polémica, quizás sin saberlo, a los terrenos de la filosofía moral y la biología. Su pretenciosa diferencia entre ser vivo y ser humano según las semanas de un feto, la va a convertir en blanco de toda clase de sátiras.

Me consta que Su Majestad ve con preocupación semejantes meteduras de pata de miembros del Gobierno. Y califico así aquella manifestación, porque fue rectificada rápidamente por la presidenta del Comité de Bioética y socialista de corazón, Victoria Camps. Esta profesora priva de fundamento científico a las palabras de Bibiana Aído porque la ciencia habla en términos biológicos, no se mete a decir cuándo un feto se convierte en persona.

También el Colegio de Médicos de Barcelona se ha permitido aclarar que la ministra de Igualdad no es quién para definir qué es o deja de ser un feto "porque ni siquiera hay consenso entre la comunidad científica". Hasta el académico Gregorio Salvador ha salido al paso de la distinción establecida por la titular de Igualdad.

Hay asuntos relacionados con la Monarquía que me da vértigo cuando los veo abiertos a debate público. Hombre, me interesa conocer las opiniones de la gente pero muchas veces no coinciden lo que yo pienso o lo que yo deseo.

Así ocurre con las especulaciones en torno a la abdicación de Su Majestad. Mi Augusta Madre ya se refirió a eso en sus polémicas confesiones a Pilar Urbano ("al Rey sólo puede jubilarle la muerte"), y ahora el periódico El Mundo ha divulgado una encuesta que pregunta a la gente por lo mismo más por lo divino y lo humano.

El diario de Pedro J. publica eso con motivo de nuestro quinto aniversario de boda, pero no desaprovecha la oportunidad para acompañar el sondeo de una breve crónica sobre cómo les va la vida a Alonso Guerrero, ex marido de la Princesa, y a Eva Sannum. ¿Tendré que interpretarlo como un regalo de aniversario?

No sé si los resultados del citado estudio se pueden extrapolar al conjunto de los españoles, lo dudo, pero me quedo con el dato de que casi el 60% de los encuestados no quiere que el Rey me pase los trastos, sino que siga en su puesto hasta la muerte. Nunca he mostrado ni mostraré prisas por dejar de ser el Heredero, pero me gustaría saber qué piensa ese 60% sobre la dependencia de sus padres o el relevo generacional en la dirección de las empresas donde trabajan, etc.

No sé si ese dato es contradictorio con otro resultado de la encuesta: el 81% considera que ya estoy capacitado para reinar... un porcentaje que baja al 53,7% cuando se pregunta por la misma cuestión respecto a la Princesa. Y es que un 30% no la considera en condiciones de desempeñar el papel de Reina.

Pero, bueno, ese es un tema que cuanto menos se toque mejor para todos.

La encuesta se ha metido a preguntar sobre los resultados de mi matrimonio y la evolución de la Princesa, con unas respuestas mayormente satisfactorias, porque si mi imagen es buena o muy buena para el 82,8% de los encuestados, lo mismo ocurre con mi Amada Esposa para el 76%. Con la particularidad de que casi el 82% estima que sabe estar a la altura de la función que le toca desempeñar.

De lo que cuenta El Mundo sobre el ex de mi Amada esposa y sobre Eva Sannum, nada tengo que apostillar. Son informaciones que creo que se ajustan a la realidad, sobre todo lo que refiere del señor Alonso Guerrero, que sigue llevando una vida discreta como profesor de Lengua y Literatura en Alcalá de Henares.

A lo que se ve, cada vez es más apreciado en su tierra extremeña, donde el pasado viernes impartió el pregón inaugural de la XXVIII Feria del Libro de Badajoz, de lo cual da fe el diario Hoy con fotografía de Casimiro Moreno. Y lo hizo con un llamamiento a la lectura de los clásicos, que no está nada mal.

Por mi responsabilidad institucional he tenido que seguir con atención el debate sobre el estado de la nación, aunque por el rabillo del ojo, o por la prolongación de la oreja, me han interesado otros asuntos tanto o más interesantes que esos discursos parlamentarios.

Destaco en primer lugar ese rumor, porque no es noticia confirmada, de que el periodista Alfredo Urdaci, quien tanto elogió la profesionalidad de mi Amada Esposa, que ahora es asesor de comunicación de Francisco Hernando "El Pocero", puede ser el sucesor de Jiménez Losantos en el programa matutino de la COPE.

Por lo que llega a mis oídos, la salida formal de César Vidal y del  polémico Federico de la cadena de los obispos será con cierto ruido. Faltan dos meses para que llegue el momento y ya se detectan maniobras en diferentes sentidos. Dicho lo cual, no me parecería mal que Urdaci recogiera el testigo de Jiménez Losantos: es otro estilo dentro de la misma tendencia.

Sin nada que ver con lo anterior, también los ecos del final del debate se han visto alterados por otras dos noticias entre curiosas y preocupantes. Una de ellas habla de la cantidad de cocaína y otras drogas que se respiran en Madrid y Barcelona.

Lo que han detectado investigadores del CSIC en dos barrios de las dos grandes ciudades (que no identifican), da que pensar sobre hasta qué nivel está llegando en España el consumo de estupefacientes. Menos mal que, según los científicos, nadie se droga por inhalar esas partículas de drogas en suspensión.

Y cuando parecía que remitía el temor ante la pandemia de la gripe A, llega la OMS y avisa de que está investigando si el origen no ha estado en los cerdos sino en una fuga de un experimento de laboratorio. Según recuerdo de otras ocasiones por informes del Gobierno llegados a la Casa, hay que ser muy precavido ante las manifestaciones de la Organización Mundial de la Salud, porque más de una vez ha tenido que rectificar informaciones salidas de su seno.

De confirmarse que esa gripe es consecuencia de un error de laboratorio, el temor a guerras químicas y bacteriológicas estará servido. Y bastantes miedos tiene la sociedad actual como para preocuparse de esto.

Otra vez nos amenaza la polémica de si miembros de la Familia Real nos prestamos a publicidades encubiertas o expresas. Es uno de esos problemas que saltan cuando menos te lo esperas, como le ha pasado este domingo a mi esposa, la Princesa, que gentil y desinteresadamente presidió la salida de la Carrera de la Mujer, en Madrid.

¿Cómo imaginar que mientras coreaba en voz alta con las participantes la cuenta atrás para iniciar la prueba deportiva iba a ser fotografiada bajo unos enormes logotipos de Central Lechera Asturiana?

Esa firma láctea es la organizadora de la citada carrera, dentro del V Circuito Central Lechera Asturiana, uno de cuyos objetivos es recaudar fondos para Asociación de Lucha contra el Cáncer, concretamente uno de los 6 euros cobrados por cada inscripción.

Ya hace años, la prensa que siempre anda buscándonos las vueltas quiso hacer escándalo de algo que Yo no le daba demasiada importancia: que durante las regatas de verano en Palma luciéramos ropa o complementos deportivos que nos regalaban los organizadores de la competición o los patrocinadores de las embarcaciones.

Mi padre, el Rey, no hace demasiado caso a esas quejas, pero mi Amada Esposa y Yo debemos tener mucho cuidado con esta obligación de mantener las apariencias, es decir, que tenemos que serlo y parecerlo.

La Princesa es muy consciente de ello, no en vano ha trabajado profesionalmente con la imagen, pero ante un acto tan sencillo y popular como esa carrera de mujeres, con una finalidad saludable, no supo calcular que la legítima exhibición de cartelones del patrocinador terminaría engulléndola como imagen de marca lechera.

No soy dado a la expresividad abierta, ni mi posición de Heredero lo aconseja. Soy más bien introvertido, aunque en todo me fijo y todo lo analizo. Pero aunque deba guardar esa conducta, me permito subir el tono del titular de este post porque el asunto es algo más que llamativo.

Dentro de las reformas de la industria audiovisual que lleva adelante el Gobierno, la última ha sido suprimir la publicidad de las cadenas La 1 y de La 2 a partir de septiembre próximo. RTVE se quedará fuera de lo que llaman la tarta publicitaria y se financiará vía Presupuestos del Estado (550 millones de euros), más el 3% de los ingresos de las cadenas privadas (140 millones), más el 0,9% de los ingresos de las operadoras de telefonía (290 millones), más la tasa por uso del espacio radioeléctrico que abonan las operadoras citadas (240 millones).

Con esta fórmula el Gobierno ha accedido a una vieja reclamación de las televisiones privadas que apreciaban competencia desleal en una televisión pública financiada a la vez con publicidad y dinero público.

Bueno, eso es correcto desde las reglas del mercado y estará bien visto popularmente, pero resulta manifiestamente impopular que la desaparición de anuncios en La 1 y La 2 le salga tan cara a los españoles. Y va a ser así porque las compañías de telefonía e internet están que fuman en pipa con ese nuevo canon del 0,9% de sus ingresos. Alegan que ya pagan otra tasa de 240 millones por espacio radioeléctrico y que que apenas se beneficiarán de la inversión publicitaria que no vaya a TVE.

Pero el Gobierno, como el que oye llover. La vicepresidenta, Teresa Fernández de la Vega, ha aguantado impertérrita los argumentos y quejas de los más importantes operadores. ¿Resultado?: las compañías de telefonía y de internet han anunciado que ese 0,9% lo repercutirán en los facturas de sus clientes, eso sí, especificando a qué se debe ese nuevo concepto de la factura.

Me parece que en esta situación de descontento social por la crisis y estando tan recientes las movilizaciones contra el canon digital, es al menos inoportuno que el mismo Gobierno que pretende la reactivación de la economía por la vía del consumo, provoque encarecimientos de productos y servicios fundamentales.

Me hace ver la Princesa otra cuestión que no es menor. Es el riesgo de que por el afán de tener contentas a las televisiones privadas que determinan climas de opinión (cosa que no pueden hacer las operadoras), sobre todo en épocas electorales, la televisión y la radio estatales inicien un periodo de declive muy peligroso desde el punto de vista institucional.

Un debilitamiento en las razones de interés nacional que sostienen a los entes públicos en todas las democracias y en la función de cohesión sociocultural de España que corresponde a la cadena pública estatal, frente a las cadenas públicas autonómicas.

La Sociedad General de Autores de España (SGAE) ha devuelto a sus destinatarios los 5.629 euros que reclamó de los ingresos de taquilla por un concierto benéfico en Almería donde David Bisbal actuó desinteresadamente. "Pero la SGAE no es una ONG".

Esa precisión de un portavoz de la entidad que gestiona los derechos de autores de obras de arte escénico, no contribuye a que se apacigüen los ánimos populares contra lo que algunos denominan voracidad de la entidad que dirige Eduardo Bautista.

Pero el asunto se vuelve a enconar cuando, casi a la vez que se conoce la devolución de los 5.629 euros, se publica que los familiares de pacientes de tres enfermedades raras que organizaron un festival benéfico para recaudar fondos para la investigación médica, tuvieron que entregar más de 3.000 euros a la SGAE.

Ocurrió hace un año, actuaron en aquel evento artistas como Bosé, Pitingo, Andy y Lucas y Revólver, todos sin cobrar, pero hubo poca taquilla y, entre gastos de local y canon de derechos de autor, los organizadores perdieron dinero.

Y eso no es todo. La prensa sigue rebuscando y averigua que esa recaudadora/gestora cobra derechos de autor a unos 800 festivales benéficos cada año. Y lo seguirán haciendo porque, como dice esa entidad, no son una ONG.

En la Familia Real siempre ha habido buena relación con la SGAE. Su actividad no es institucional ni tiene relación con la Corona, pero sí ayuda a una proyección internacional muy importante de obras y artistas españoles. Sin embargo, dada la imagen que esa entidad tiene ante la opinión pública, por su habilidad y capacidad recaudadora, consiguiendo del Gobierno la imposición de canon antipiratería, me comenta la Princesa que habrá que medir muy bien nuestro trato con la SGAE.

Éste es un conflicto típico en los que me veo en mi condición de Heredero. Por un lado he de ser respetuoso con la legalidad, y lo que hace esa sociedad gestora es perfectamente legal. A la vez soy consciente de que cada día es más impopular, no digamos a los ojos de los usuarios de internet y sus redes sociales. Me preocupa, así, cómo se va a conducir la ministra de Cultura, Ágeles González-Sinde, cuyo estreno en ese puesto ha quedado tan lastrado por sus alineamientos anteriores con la SGAE.

El debate sobre la propuesta de que el Congreso de los Diputados repruebe las manifestaciones del Papa en torno al preservativo y la propagación del sida, es la punta del iceberg de un malestar de fondo del Vaticano con el Estado español. Y en ese frente de tensión está atrapada la Corona.

¿Puede terminar esto en una confrontación Iglesia-Estado? El embajador de España ante la Santa sede, el socialista Francisco Vázquez, se ha dirigido muy alarmado al Congreso de los Diputados. ¿Corren peligro las tradicionales y sólidas relaciones diplomáticas entre el Reino de España y la Santa Sede?

Este asunto afecta a los cimientos de aquellas relaciones, por la sencilla razón de que se trata de poner en entredicho de manera solemne e institucional a Su Santidad.

Tal como en la Casa, si prosperara esa iniciativa parlamentaria no se trataría de un desafío a la infabilidad del Papa. Sólo es infalible cuando se pronuncia en cuestiones de fe. Y examinando sus polémicas palabras se encuentra motivo para que -como previsiblemente ocurrirá- la propuesta de reprobación reciba el voto en contra del PP y del PSOE.

¿Pero qué fue lo que dijo? A mediados de marzo, durante un vuelo a Camerún, país azotado por el sida y donde es común la promiscuidad sexual, según recoge la proposición no de ley de ERC, IU e ICV, el Papa afirmó que "no se puede superar (el SIDA) con la distribución de preservativos, al contrario aumentan el problema". Para ese grupo parlamentario "estas declaraciones suponen un atentado incuestionable contra la salud pública".

Benedicto XVI dijo eso dentro de una intervención más amplia, aunque es conocida la posición de la Iglesia contraria al uso del preservativo. En su alarmante mensaje al Congreso de los Diputados, el embajador ante la Santa Sede asegura que "En España se está generando un debate sobre algo que el Papa no dijo. Se ha tergiversado la intencionalidad de las palabras del Papa."

Por la información que Yo tengo, a una pregunta sobre la actitud tan ineficaz de la Iglesia ante el sida en África, estas fueron las palabras textuales de Su Santidad:

 "Yo diría que el problema del sida no se puede resolver tan sólo con dinero, que es importante, pero si no hay un alma, si no hay gente que sepa cómo usarlo, el dinero sólo no ayuda. Si no hay un alma, si los africanos no se ayudan entre ellos, no se puede resolver ese flagelo con la distribución de preservativos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema".

El presidente de la Conferencia Episcopal ha presentado protesta formal, el cardenal Antonio Cañizares, ahora destinado en Roma, ha manifestado que es "una ofensa a España misma". Y el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo, habla de unos fundamentalistas laicos "empeñados en buscar, con razón o sin ella, el punto flaco y el lado débil de Iglesia y acusar, denunciar, torturar psicológicamente y, si se tercia, reducir a quien interese a las cenizas de la infamia".