Ya contábamos mi esposa, la Princesa, y Yo con este aluvión de reportajes yocumentales en torno a Nuestro quinto aniversario de boda. También se han cumplido nuestras previsiones en dos lugares comunes a muchos de esos recordatorios, sobre todo en los realizados por los llamados especialistas en prensa del corazón. documentales en torno a Nuestro quinto aniversario de boda. También se han cumplido nuestras previsiones en dos lugares comunes a muchos de esos recordatorios, sobre todo en los realizados por los llamados especialistas en prensa del corazón.
El primero, que parece que los Príncipes de Asturias se reducen a uno, mi Amada esposa, que es el centro de todos los análisis, de todos los juicios y de todas las valoraciones.
El segundo, que del otro miembro de la pareja, el Heredero, el que suscribe, solamente hablan para perdonarme la vida. Es decir, para decir lo mucho que he mejorado con el matrimonio, como si antes fuera medio tonto.
Lo cierto es que hay mucha más severidad a la hora de analizar la trayectoria de la Princesa que Mi propio papel. Y en este punto algo de regodeo nos produce que tantos que hace cinco años desconfiaban de mi elección, ahora tengan que reconocer la buena pareja que hacemos. Y la ejemplaridad de nuestro comportamiento, con una Princesa muy bien adaptada a su función.
No paso por alto que casi todas las evocaciones de aquel 22 de mayo de 2004 coinciden en que el Nuestro fue un matrimonio por amor y que a Mí se me notaba mucho. Pues sobre este post coloco algunas imágenes de estos años a ver si alguien se atreve a dictaminar si uno está más enamorado que el otro.