
En la visita que hace unos día giró Su Majestad a la factoría Jealsa Rianxeira (3.000 empleados y cuatro buques atuneros) en Boiro, a Coruña, fue inevitable que en un momento dado viera la oportunidad,
tan dicharachero, él, de soltar ese dicho popular de "
vayas donde vayas, bocadillo de caballa".
Quienes en ese momento le rodeaban le rieron la gracia salvo, me cuentan, algunos que no entendieron a qué venía eso. Pero contra lo que pudiera parecer no se trató de unas palabras desenfadas como tantas otras que gustan al Rey. Cuando dijo aquello, lo que en el fondo pasaba por la cabeza de mi Augusto Padre era la reiteración de gestos y promesas políticas por parte del presidente Rodríguez Zapatero a la hora de hablar de la crisis económica.
A semejanza de ese dicho popular del bocadillo de caballa como situación repetida hasta lo insoportable, me consta que a Su Majestad le parece que el Gobierno no sale de un círculo cerrado de promesas del mismo estilo, pero que casi nunca se cumplen.
Como Rey de una Monarquía parlamentaria, nada puede hacer al respecto, salvo aparentar serenidad. Pero su procesión corre por dentro, como a todos nos ocurre, y no son pocas las personas con las que se desahoga en confianza. Pues ha pasado lo que tenía que pasar, que uno de sus comentarios críticos sobre la conducta de Zapatero ha trascendido a la opinión pública.
Ha sido de la mano del analista Jesús Cacho, quien se hace eco de lo que, dice, son palabras de mi Augusto Padre: "Hace tiempo que le vengo diciendo que hay que tener cuidado, que esto viene mal, que la situación del sistema financiero es muy apurada, particularmente las Cajas, que yo hablo con mucha gente, pero este optimista ignorante (sic) me replica que no, que ni hablar, Señor, que exageran, que no es para tanto y que no me preocupe...".
Me temo que filtraciones de ese tipo puedan enrarecer aún más el ambiente o, lo que sería peor, las relaciones del Jefe del Estado y el Jefe del Gobierno. Pero lo cierto es que los mensajes del Gobierno no se apean de un optimismo excesivo, como ha ocurrido este domingo con las declaraciones de la vicepresidenta Elena Salgado, asegurando que lo peor ha pasado e insistiendo en los brotes verdes.
Menos mal que este fin de semana, al que se añadió todo el lío del brote de gripe en la Academia de Ingenieros, tuvimos un momento de evasión con la Primera Comunión de mis sobrinos en Barcelona. Una ocasión en la que la Princesa y Yo estábamos preparados ante la seguridad de que las cámaras se fijarían en nuestras Hijas, las Infantas, que procuramos no enseñarlas demasiado.
Creo que la prueba de imagen quedó bie, como casi siempre, incluyendo el gesto rebelde de la pequeña pugnando por salirse del grupo familiar posando.