Espacio publicitario
terra.es Blogs Oficiales

Artículos - junio 2009

Se acerca el segundo aniversario de la publicación, seguida de secuestro, de aquel número de El jueves con una caricatura grotesca y de muy mal gusto que nos representaba a la Princesa y a Mí, y alguna advertencia me llega de que en las próximas semanas podría aparecer algo en la misma línea.

Aquella infausta viñeta y la desafortunada decisión de secuestrar judicialmente una revista prácticamente vendida, no han significado un antes y un después en el tratamiento crítico de la Familia Real.

Ha sido el paso del tiempo, y no aquella revista que se regodeó con la reacción judicial, lo que ha hecho que cada vez se trate en los medios con más atrevimiento a la Monarquía y a quienes la encarnamos. Lo que menos me agrada es que se pase de la adulación a la grosería, sin más. Eso desconcierta a la opinión pública y perjudica a la institución.

Sigo con bastante atención, gracias al escaneo permanente que mi Amada Esposa hace de lo que se dice, se ve y se publica, el hecho de que la Monarquía sea cada vez más objeto de observación irónica, de tratamiento satírico o de parodia. Así se aprecia en columnistas de prensa, en la radio o en programas como el de Wyoming. Y me dicen que acaba de aparecer una web satírica, lavinagreta, que se ocupa de la Corona con bastante intención.

Por lo que he visto en esa página (de autoría muy familiar a este blog) no hay contenido lesivo en el caso de un consultorio sentimental que atiende la petición de quien guarda un traumático recuerdo de una amiguita del colegio de Oviedo, llamada Letizia. Ni en el supuesto anuncio de oferta de empleo, aquí reproducido, para trabajar como contable de la Familia Real.

Esta clase de publicaciones me interesan por su amplia difusión vía internet y porque siempre intento averiguar donde pondrán el límite. Yo me he hecho duro, y soy consciente de lo que hay que aguantar en un puesto como el de Heredero. Pero una cosa es provocar la risa con talento, parodiando o caricaturizando detalles de personalidades, y otra bien distinta es deslizarse por lo grotesco buscando la carcajada fácil a costa del honor o la intimidad de miembros de la Real Familia.

Por lo visto, el Gobierno ha dado instrucciones para cumplir una promesa digital del presidente Zapatero a las minorías nacionalistas que le prestan apoyos parlamentarios: traducir al catalán, euskera y galego las páginas web de los ministerios y demás organismos de la Administración General del Estado. ¿Cuánto tardarán los grupos catalán, vasco o gallego en reclamar lo mismo sobre la web de la Casa Real?

Me temo que no mucho. Y me sospecho que será en tono de reproche y cierto enconamiento por el hecho de que en la web de Zarzuela tenga preferencia el idioma inglés sobre las lenguas cooficiales de CC.AA.. Esto obedece a una razón que no sé si los nacionalistas entenderán: una web oficial es la ventana al exterior para darse a conocer una institución.

De acuerdo con esa finalidad, lo que se pretende desde http://www.casareal.es/ es poner la información al alcance del mayor número de personas. En primer término de los españoles y de todas las poblaciones de habla hispana, y eso se cumple con nuestro idioma oficial y materno. Como también nos interesa dar a conocer la Corona más allá de nuestras fronteras, la web de la Casal Real ofrece una versión en inglés, idioma mayoritario, aunque no con todos sus contenidos.

Algo semejante ocurre con la página en internet de la Presidencia del Gobierno, que publica muchos más contenidos en inglés que en lenguas cooficiales del estado español. Con la diferencia de que en Moncloa ya han comenzado a incluir contenidos en catalán, euskera o gallego. No me parece mal, otra cosa es los 100.000 euros que como mínimo ha de gastar cada Ministerio para colgar esas versiones lingüísticas, pero hay que reconocer las diferencias entre darse a conocer en inglés o en una lengua de reducido ámbito local.

Valgan dos ejemplos de esas diferencias. Una referencia biográfica sobre mi esposa, la Princesa, en la página de Her Royal Highness the Princess of Asturias que dice "Her Royal Highness is the eldest of three sisters. In 1999, she contracted civil marriage, which was dissolved a year later (...)  She holds a Bachelor's Degree in Journalism from the Complutense University of Madrid, as well as a Master's Degree in Audiovisual Journalism from the Institute for Studies in Audiovisual Journalism".

O esta otra referencia biográfica de Rodríguez Zapatero en la web oficial del Presidenteari del Gobierno, en euskera: "Valladoliden jaio zen 1960ko abuztuaren 4an.  Ezkonduta dago, eta bi alaba ditu.  Zuzenbidean lizentziatu zen Leongo Unibertsitatean.  PSOEra afiliatua 1979. urteaz geroztikLeongo Federazio Sozialistako idazkari nagusia izan zen (1988-2000)".

¿Cuál de las dos queda mejor?

Sigo teniendo presentes a los nacionalistas. Hoy, aunque me encuentre en Girona, también se hacen notar los del Partido Nacionalista Vasco. Por fin el senador de ese grupo Iñaki Anasagasti ha presentado su libro Una monarquía protegida por la censura. Deseo que venda muchos ejemplares porque, de lo contrario, igual nos acusa a la Real Familia de boicotear su promoción.

Las 327 páginas de la obra de Anasagasti me parecen muchas para las escasas novedades que ofrece. En realidad, ese libro es un alegato populista contra la institución monárquica, echando mano de artículos publicados anteriormente por el mismo autor o refiriendo lo que ya han dicho otros.

En el acto de presentación, su compañero y portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, dijo que "Iñaki se empeña en sacar a la monarquía de las tinieblas predemocráticas y situarla bajo los focos de la democracia a fin de comprobar si es capaz de sobrevivir por sí misma". Que cada uno vea las cosas como quiera, faltaría más.

Eso sí, sin olvidar que el antimonárquico y casi antiespañol Iñaki Asagasti es senador electo del Reino de España, un puesto por el que, entre picos y azadones, ingresa mensualmente casi 7.000 euros, con parte de esa cantidad exenta de tributar, más 250€/mes para taxi y dietas de 150€/día cuando viaja al extranjero como miembro de la Comisión de Exteriores del Senado del Reino de España.

En los ambientes políticos y de los medios de comunicación ya no llaman la atención los malos gestos o desprecios de los nacionalistas vascos hacia todo lo español. Pero no sé cómo habrán visto los profesionales de la milicia el escándalo que ha suscitado el PNV porque el otro día unos militares, al término de sus maniobras en el monte Gorbea, colocaron durante un rato una bandera española al pie de una estructura que hay en la cima, coronada por una cruz de hierro.

Ya han organizado para el primer sábado de julio una marcha al Gorbea, en desagravio por el gesto de nuestro Ejército, para sembrar el monte de ikurriñas. ¡Qué pueril lo de la guerra de banderas!, pero estaría feo que las Fuerzas Armadas recibieran el mensaje de que la bandera de España no puede ondear en cualquier rincón de España.

Me ha hecho una observación mi esposa, la Princesa, sobre un detalle en el que no había reparado. Durante la visita oficial de Sus Majestades a Nueva Zelanda, en la bienvenida al parlamento de Wellington con ceremonial maorí, mi Augusto Padre sufrió una pérdida de equilibrio que a punto estuvo de llevarle al suelo.

Fue en un momento en el que, cumpliendo el ceremonial, tuvo que agacharse para recoger del suelo un dardo que había dejado un danzante aborigen. Tanto tenía que doblarse, con su problema de espalda y no sé si llevaría el sofisticado chaleco antibalas, que tuvo dificultad para incorporarse a la vez que daba un traspié.

Se observa perfectamente en el vídeo de esta página, pero lo que me señala mi Amada Esposa es que esas imágenes las ofreció íntegras La 1, pero sólo en un telediario, mientras que Antena 3 las ha omitido. Yo no entiendo ese tipo de restricciones porque un traspié no desdice de la majestuosidad regia, y siempre habrá quien publique esas imágenes dejando en entredicho a quien las oculta.

El incidente en la bienvendida al Rey en Nueva Zelanda es anecdótico al lado del recibimiento que nos puede esperar a la Princesa y a Mí el próximo viernes en Girona.

Allí acudimos a la constitución de la recién creada Fundación Príncipe de Girona, y seguro que los republicanetes y separatistas no estarán quietos, dado que ya mostraron su rechazo a esa Fundación solamente por denominarse con mi título y corresponderme la presidencia de honor.

Pero es que además ese día los independentistas catalanes, con ERC a la cabeza, ya estarán movilizados para las celebraciones del Día del Orgullo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (el llamado colectivo LGTB) que durarán todo el fin de semana.

Estoy notando gran preocupación en Su Majestad y en altos cargos de la Casa por el conflicto interno en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), del que el periódico de Pedro J. está ofreciendo todo lujo de detalles, a cual más desalentador.

Los servicios de inteligencia son tan necesarios como discretos. Y los españoles, que siempre han gozado de gran prestigio en algunas de sus áreas de trabajo, últimamente se hacen notar demasiado. Lo cual equivale a merma de una eficacia que se pierde en pocas semanas y se recupera en meses o años.

Esa es, más o menos, la reflexión que se hace mi Augusto Padre a la vista de las numerosas noticias que se vienen publicando sobre las andanzas del director del CNI. Se trata de Alberto Saiz, un ingeniero agrónomo que colaboró con José Bono en la Junta de Castilla-La Mancha y que aquel colocó después al frente del espionaje cuando fue ministro de Defensa.

Si ya resultó ridículo el montaje fotográfico para ocultar que el señor Saiz aprovechó un viaje oficial a Senegal para dedicarse a la pesca del pez espada en un yate deportivo, lo que ahora se publica de que está sometiendo a directivos del CNI a la máquina de la verdad no hace más que desacreditar su figura y a la institución.

Hubo un tiempo en que los servicios secretos, sobre todo cuando los dirigía el general Alonso Manglano, eran muy cercanos al Rey y a su Casa. Así se mantuvo incluso en la época que estuvo al frente el primer civil, Jorge Dezcallar. Pero a raiz de los cambios habidos con los gobiernos de Rodríguez Zapatero la comunicación es menos fluida.

No es eso lo que más preocupa a mi Augusto Padre, sino que estos asuntos son observados con gran atención por las embajadas extranjeras, y el descrédito de nuestros servicios secretos afecta negativamente a la imagen exterior de nuestro país.

Por lo que se comenta en la Casa, en situaciones así lo mejor es que alguien con autoridad corte por lo sano y, sin crear más problemas internos en el CNI, enderece su funcionamiento. La cuestión, ahora, es si hay alguien con esa autoridad y esa disposición.

# viernes, 19 de junio de 2009 11:30

La polémica Gobierno-Iglesia es problema de Estado

Ya es mala pata, aunque no me coja de nuevas, que cuando Sus Majestades se encuentren lejos de España surjan problemas ante los que, en ausencia del Jefe del Estado, haya de ser Yo como Heredero quien represente ese papel. No lamento mis responsabilidades, sino que ocurran ciertas cosas cuando el Rey está de viaje.

Y estos días se ha ido nada menos que a nuestras Antípodas, Nueva Zelanda y Australia, mientras aquí ha ocurrido el primer atentado mortal de ETA en los últimos seis meses. Menos doloroso que ese suceso, pero más relacionado con la visión de estado, es la polémica entre Gobierno e Iglesia por la legislación sobre el aborto.

¡Qué más quieren unos que anatematizar al gobernante que se reclama laicista y se encuentra políticamente de capa caída!

¡Qué más desean otros que exhibir su laicismo/izquierdismo contra posiciones conservadoras y escasamente populares!

La Conferencia Episcopal acaba de pronunciarse con notable dureza contra la reforma legislativa sobre el aborto, pero ¿se puede esperar otra cosa de unos obispos coherentes con la moral católica? Entra en la lógica de las cosas y en la libertad de pensamiento.

En un largo documento, la jerarquía eclesiástica empieza hablando de Ley del aborto en vez de usar la denominación oficial (que se las trae) de Ley Orgánica de la salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo. Después define la motivación de esa iniciativa del Gobierno como "fuente envenenada de inmoralidad e injusticia que vicia el texto". Y a partir de ahí desarrolla su argumentario doctrinal.

Lo que más se comenta de ese pronunciamiento es lo que en las filas socialistas consideran intromisión política al pedir que los católicos no apoyen dicha ley. Tanto irrita ese llamamiento al Gobierno que su vicepresidenta y ministra de Economía -ajena a las relaciones con la Iglesia-, Elena Salgado, ha llegado a decir que los obispos, como siempre, no saben estar en su sitio, pidiéndoles que "dejen trabajar al Parlamento".

No ha estado muy feliz la ministra Salgado en esa afirmación y tampoco entiendo porqué polemiza en asunto tan delicado, cuando todo lo relacionado con la Iglesia es competencia de la vicepresidente Fernández de la Vega. Esta última ya tiene experiencia y sabe cuándo tensar y cuándo aflojar la cuerda con los obispos. Incluso con el Vaticano.

Con el documento de la Conferencia Episcopal se podrá estar de acuerdo o en franco desacuerdo, pero su llamamiento a los católicos no puede considerarse en su literalidad una intromisión en el Parlamento. Textualmente, los obispos piden lo siguiente respecto a la futura ley:

"De acuerdo con la doctrina de la Iglesia, ningún católico coherente con su fe podrá aprobarla ni darle su voto". Parece una indicación de sentido común para los fieles, otra cosa es lo que a los diputados que sean católicos les dicte su conciencia moral y cívica.

# miércoles, 17 de junio de 2009 16:37

Reyes y príncipes no hacemos de cazamoscas

Yo mismo, pese al ambiente en el que discurrió mi infancia y la estricta educación y costumbres que me inculcaron, no he sido ajeno a la tentación de dar un manotazo a una mosca. O terminar con su existencia si resultaba particularmente molesta.

Eso lo puedo recordar en este blog personal como anécdota del pasado, pero jamás se me ocurriría perseguir a un insecto así en público, hasta terminar con él. Y mucho menos, hacerlo ante unas cámaras de televisión durante una entrevista, como el presidente de los Estados Unidos.

Después de ver repetidas veces esos segundos de vídeo durante el que Barack Obama, con todo aplomo y naturalidad, espanta una mosca que le distrae, aprovecha que se deposita en su mano izquierda para golpearla con la derecha y, finalmente, aparta el diminuto cadáver con el zapato solicitando al cámara que le tome un primer plano como testimonio de su final, se acrecienta mi admiración por el comportamiento de grandes personajes públicos en los EE.UU.

Ese gesto de quien es considerado el hombre más poderoso del planeta ha dado la vuelta al mundo, es observado y comentado en los cinco continentes con toda simpatía e incluso es probable que al presidente estadounidense le granjee más popularidad e influencia.

Todo eso seguro que ocurre, ¿pero cómo reaccionaría la oponión pública en España si aquí protagonizara una anécdota semejante Su Majestad? ¿O si lo hiciera Yo en una entrevista especial como Heredero?

Los miembros de la Realeza no somos equiparables a otros personajes, aunque sean Jefes de Estado, ni por el origen (ellos son elegidos) ni por el aire de solemnidad y grandeza a Nosotros nos envuelve. Por eso, pese a casos excepcionales de cierta campechanía, como el de mi Augusto Padre, reyes y príncipes hemos de compatibilizar cierta naturalidad con la indispensable distancia.

Por eso, aunque seguro que a Obama le saldrán imitadores cazamoscas de todo rango y condición, no Me veo, ni mucho menos al Rey, a manotazo limpio contra una mosca en público. Y a la Princesa, no digamos.

# lunes, 15 de junio de 2009 13:10

Los diputados sospechan de los negocios deportivos

Archivado en: ,,,
Por los boletines informativos y explicativos que llegan a mis manos sobre asuntos de actualidad, me entero de que nuestro Parlamento quiere poner orden económico y financiero en el mundo del deporte profesional. Lleva varios meses recabando la opinión de personas conocedoras de ese sector y esta semana les toca el turno a los directores de As y Marca y al presidente del Athletic.

En este contexto político y legislativo tiene lugar la oleada de contratos multimillonarios en el fútbol, y por eso uno de los boletines establece la relación entre una cosa y otra.

Me ha sorprendido que la iniciativa del Congreso de los Diputados obedezca a una seria sospecha sobre irregularidades en la organización, gestión y explotación del deporte profesional. Así se refleja en la exposición de motivos firmada por casi todos los grupos parlamentarios para crear la Subcomisión que estudia la situación del deporte profesional.

Aunque resulte un poco largo, me parece de interés reproducir íntegramente la preocupante consideración que hacen los diputados sobre la situación del deporte profesional, pues no salvan ni a las "estructuras federativas". Dicen esto Sus Señorías:

"En estos momentos habría que tener en cuenta, especialmente, la dimensión económica de los clubes, en sus vertientes comerciales, profesionales, laborales, etcétera, para fijar los rasgos definitorios del deporte profesional. Aunque desde esta perspectiva las contradicciones actuales son evidentes y se puede dudar legítimamente de que las estructuras profesionales del deporte estén caracterizadas precisamente por las reglas de la economía, por la racionalidad en su gestión económica y por la responsabilidad empresarial de muchos de sus gestores...

Y continúan así:  si bien es cierto que la actividad deportiva profesional está muy reglamentada y la competencia restringida y ello repercute sin duda sobre su gestión económica y sobre los resultados finales".

A Mí me parece conveniente que el poder Legislativo establezca las reglas del juego para una actividad mercantil de dimensiones gigantescas, sobre todo en el caso del fútbol profesional que sostiene una industria global del espectáculo.

Pero por esas mismas dimensiones, por los intereses no menos gigantescos que hay en juego, deberán los diputados obrar con gran habilidad para no dar pie a una guerra entre Parlamento y clubes populares, masivos y prestigiosos, porque la opinión pública puede tomar partido por estos últimos.

Y sin olvidar que en el mundo económico/financiero que rodea al deporte profesional también juegan un papel las Federaciones que, no hay que olvidar, tienen el calificativo de Reales porque todas gozan del apoyo y protección del Rey.

Ha llegado a mis manos un análisis económico/financiero sobre la política de fichajes de futbolistas por el Real Madrid. El ambicioso Florentino Pérez lo tiene todo esrtudiado, sobre todo la rentabilidad que procurarán al club jugadores como Kaká y Cristiano Ronaldo. Unos beneficios que no están calculados sobre futuros éxitos deportivos sino sobre operaciones comerciales paralelas.

Pero sobre todo, y es lo que más me interesa, lo que pretende el presidente del Madrid es potenciar la imagen del club por todo el mundo. Dicho en términos de negocio: multiplicar la rentabilidad de la marca Real Madrid a nivel mundial.

Me fijo en ese dato porque Yo mismo, y antes Su Majestad, también el resto de la Real Familia somos teóricamente los más ilustres representantes de la marca España. No sólo en términos culturales sino en el aspecto comercial. Un estado moderno no es nada si su nombre no se asocia a una imagen de marca, y prestigiosa.

En estos momentos se da la paradoja de que en muchas partes del mundo, sobre todo de Asia y África, es más conocida la marca Real Madrid que la marca España. Se tiene más noticia del equipo de fútbol madrileño que de la nación española.

¿Cómo se alcanza esa imagen de marca global que abra mercados? Pues con inversión.

Números cantan: los 94 millones pagados por Cristiano Ronaldo equivalen a diez presupuestos anuales de la Casa de S. M. el Rey, y aún sobrarían unos milloncetes. Con esta comparación se explica fácilmente porqué es más fácil promocionar la marca Real Madrid que la marca España.

He dejado constancia otras veces en este blog de cuán satisfactorias resultan mis frecuentes visitas a Iberoamérica, aunque a la vez exijan el esfuerzo adicional a todo viaje de recorrer grandes distancias, respecto a España y entre los mimos países de aquel continente.

En el último de esos periplos, la semana pasada, al que me acompañó la Princesa, se nos han notado los efectos de tanto ajetreo. Pero, cosas de la espontaneidad y cariño que en América muestran hacia la Monarquía española, el pasado sábado un diario de Venezuela publicó el siguiente testimonio:

" (...) me tocó almorzar junto a la princesa Leticia, la esposa del príncipe de Asturias: muy sencilla, muy cordial, muy cariñosa (...) La invité a descansar un poco, porque también es gente muy sufrida... No se imaginan ustedes lo que sufre la familia; por ejemplo, Letizia y Felipe tienen que viajar por todo el mundo representando a España en los actos protocolarios, cambios de mando, etcétera, y tienen dos niñitas de tres años y de un año y medio, que las tiene que dejar con los abuelitos".

¿A quién corresponden esas palabras? Pues no a algún comentarista pelota de la prensa rosa sino al presidente de la República del Ecuador, Rafael Correa, que no es precisamente un bananero sino el representante más solvente del socialismo popular e indigenista que va conquistando poder últimamente.

Ahí está el mérito, no solamente en la sensibilidad del presidente Correa al observar a la Princesa, durante el almuezo con todos los invitados a la toma de posesión presidencial en El Salvador. También hay que valorar que semejantes muestras de respeto y consideración a la Familia Real española salgan de un gobernante prestigioso y de izquierdas.

Y, por si ni fuera suficiente, que el propio Rafel Correa presuma de su gesto ante sus conciudadanos, porque lo aquí reseñado lo contó tal cual en su última alocución semanal a los ecuatorianos.

Aunque mi Amada Esposa no recuerda que la conversación con el presidente de Ecuador discurriera exactamente como él la cuenta, en lo esencial sí se ajusta a la realidad. También la proposición final, tal como la ha narrado a sus conciudadanos:

"Entonces, se los veía cansados, agotados y les dije: Vénganse a Ecuador a descansar. Así que ojalá puedan venir y podamos visitar Morona con los príncipes de Asturias, para que puedan descansar aquí, un poco, los compañeros". 

Ahora que han pasado las elecciones europeas, y el PP ha ganado al PSOE por dos escaños y casi cuartro puntos de ventaja, ¿qué será del primer candidato socialista, Juan Fernando López Aguilar? Ya sé que se incorporará al Parlamento Europeo, ¿pero seguirá teniendo mano en España?

Se dice de él que ha sido uno de los ministros más valiosos de Rodríguez Zapatero, quien por envidia o por error lo sacó del Gabinete. Pero Yo, en lo que me fijo y por lo que me hago esas preguntas. es en las ideas del ya eurodiputado López Aguilar sobre la Monarquía y la República.

Durante la campaña electoral me he mantenido callado por la neutralidad que se me exige como Heredero, pero ahora ya puedo decirlo.

Coincidiendo precisamente con la campaña, el candidato número uno del PSOE publicó un libro que recoge sus ideas y experiencia política. El título, La aventura democrática, no tiene nada de particular pero lo subtitula aludiendo al "alma republicana en la monarquía parlamentaria".

¿Y eso qué querrá decir? Pues no me siento capaz de darme una respuesta, pero me huelo que nada bueno para la Monarquía, a la vista de que considera esta institución una herencia del franquismo.

Para empezar asegura que la Familia Real tiene un difícil encaje por considerarla "expansiva en lo biológico como en lo patrimonial". Una expresión eufemística que encierra una censura a la procreación y a nuestros gastos necesarios para cumplir las altas funciones que nos corresponden

No sólo eso. Describe a mi Augusto Padre com un rey que pasó de ser un Hassan II (es decir, un sátrapa) a una Isabel de Inglaterra (es decir, un florero caro y caprichoso). Yo no digo que López Aguilar quiera terminar con la Corona que un día estaré llamado a representar, pero que me expliquen lo que pretende con propuestas com ésta que lanza en su libro:

 "una relectura democrática de la monarquía parlamentaria, tan inaplazable como necesaria, que a mi juicio debería ser compatible con una defensa razonada de sus virtualidades y funcionalidades positivas en clave republicana".

No me asusta leer cosas así, lo que me preocupa es que nadie sea capaz de interpretar qué significa eso en boca de quien ha sido nada menos que ministro de Justicia. Y plasmado en un libro prologado por el mismísimo presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

¿Me tocará reinar en un Estado que tenga regulado por ley el bautismo civil? Ésta es una de esas preguntas sobre las que no encuentro a nadie con capacidad de responderme. Y tranquiilizarme.

A la vista de la curiosa noticia sobre una ceremonia de "bautismo laico" de un hijo de Cayetana Guillén Cuervo, el comentario más concreto que he obtenido en mis indagaciones ha sido: "nunca se sabe lo que pueda pasar. Ahí están el matrimonio homosexual, la capacidad de abortar desde losm 16 años sin permiso paterno o la libre dispensación  de la píldora del día después sin receta y sin límite de edad".

Yo no soy un pazguato, y mucho menos la Princesa, pero siento la necesidad de tener un dibujo lo más completo posible sobre el futuro que me espera, por lo mucho que me juego. Lo de ese llamado bautizo civil o laico lo habría interpretado como una anécdota más de no ser porque se trató de una ceremonia oficiada por un concejal del Ayuntamiento madrileño, Pedro Zerolo, con papeles y firmas de por medio.

Pero no solamente eso. Aunque uno de los invitados estelares a ese acto fuera el famoso Boris Izaguirre, la cosa no resultó tan frívola como parece, a tenor de lo declarado por el mismo Zerolo.

Este último, del que no puedo olvidar que también pertenece al comité federal del PSOE con alto cargo directivo, ha anunciado que propondrá la creación en el Ayunyamiento de Madrid de un Registro oficial para estos bautizados laicamente. Y además anuncia un debate nacional sobre la cuestión porque "hay mucha demanda de este tipo de actos civiles".

Al hijo de la actriz Cayetana Guillén, que con siete años y traje de chaqueta su padre lo llevaba en brazos, Pedro Zerolo le leyó los Derechos del Niño antes de declararle formalmente "ciudadano de Madrid".

Y todo ello tuvo lugar en dependencias municipales de la Villa y Corte. ¿Tengo o no motivos para interesarme sobre adónde puede llegar esto?

"Les sugiero que estén atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta. La coincidencia en breve de dos liderazgos progresistas a ambos lados del Atlántico: la presidencia de Obama en Estados Unidos y la presidencia de Zapatero en la Unión Europea en tan sólo unos meses".

¿A quién corresponde semejante vaticinio? A la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín. ¿En qué solemne ocasión lo ha hecho y en qué marco? En el transcurso de unos desayunos informativos que organiza la agencia de notiias Europa Press en el madrileño hotel Ritz.

Por si acaso estuviera bajo de forma y descolocado a la vuelta de nuestro periplo por Colombia y El Salvador, he consultado a los asesores de la Casa sus impresiones sobre los efectos de esas palabras de la alta dirigente socialista. Y por lo que me dicen, compruebo que no ando descaminado en mi estupefacción por semejantes manifestacciones.

Menos mal que se han conocido después del encuentro que la Princesa y Yo hemos tenido en San Salvador con la secretaria de Estado de los EE.UU., Hillary Clinton. ¿Qué habría hecho Yo si la diputada Pajín hubiera hablado antes y la señora Clinton me hubiera hecho algún comentario al respecto, siquiera informal? La Providencia ha querido que no me vea en ese apuro.

La intervención en ese desayuno quiero interpretarla como una anécdota más -ni brillante, ni divertida- de las que protagonizan las personas con proyección pública. Digo que prefiero verlo así y no participar de las reflexiones de quienes advierten en una manifestación así una preocupante confusión, por no decir desvarío, en quienes dirigen el partido que sostiene al Gobierno.