¿Me tocará reinar en un Estado que tenga regulado por ley
el bautismo civil? Ésta es una de esas preguntas sobre las que no encuentro a nadie con capacidad de responderme. Y tranquiilizarme.
A la vista de la curiosa noticia sobre una ceremonia de "bautismo laico" de un hijo de Cayetana Guillén Cuervo, el comentario más concreto que he obtenido en mis indagaciones ha sido: "nunca se sabe lo que pueda pasar. Ahí están el matrimonio homosexual, la capacidad de abortar desde losm 16 años sin permiso paterno o la libre dispensación de la píldora del día después sin receta y sin límite de edad".
Yo no soy un pazguato, y mucho menos la Princesa, pero siento la necesidad de tener un dibujo lo más completo posible sobre el futuro que me espera, por lo mucho que me juego. Lo de ese llamado bautizo civil o laico lo habría interpretado como una anécdota más de no ser porque se trató de una ceremonia oficiada por un concejal del Ayuntamiento madrileño, Pedro Zerolo, con papeles y firmas de por medio.
Pero no solamente eso. Aunque uno de los invitados estelares a ese acto fuera el famoso Boris Izaguirre, la cosa no resultó tan frívola como parece, a tenor de lo declarado por el mismo Zerolo.
Este último, del que no puedo olvidar que también pertenece al comité federal del PSOE con alto cargo directivo, ha anunciado que propondrá la creación en el Ayunyamiento de Madrid de un Registro oficial para estos bautizados laicamente. Y además anuncia un debate nacional sobre la cuestión porque "hay mucha demanda de este tipo de actos civiles".
Al hijo de la actriz Cayetana Guillén, que con siete años y traje de chaqueta su padre lo llevaba en brazos, Pedro Zerolo le leyó los Derechos del Niño antes de declararle formalmente "ciudadano de Madrid".
Y todo ello tuvo lugar en dependencias municipales de la Villa y Corte. ¿Tengo o no motivos para interesarme sobre adónde puede llegar esto?