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Artículos - julio 2009

A la Princesa y a Mí nos resultan incómodas esas personas que se nos acercan haciendo la pelota descaradamente, en actitud servil y a veces buscando algo a cambio. Pero nos desagradan sobremanera las actitudes y comentarios aduladores que obedecen a la hipocresía interesada, hipocresía al fin y al cabo.

En estas vísperas del comienzo formal de las vacaciones de verano están proliferando los síntomas de ese tratamiento hipócrita por parte de la prensa del corazón y programas televisivos del mismo cariz.

Como la agenda de compromisos y el sentido común en los tiempos que corren han hecho que Sus Majestades se trasladen a Palma más tarde que otros años, ya ha habido enteradillos y enteradillas que han empezado a decir que la Familia Real acorta este año sus vacaciones para dar ejemplo de austeridad en tiempos de crisis.

¿Pero cómo vamos a dar ese tipo de ejemplo la Familia Real, cuando por diversas razones estamos obligados a desenvolvernos con abundancia de medios? He ahí una muestra del caramelo envenenado de los comentaristas hipócritas.

Como Heredero he de procurar actuar y mostrarme de acuerdo con mi posición y con la lógica. Por eso, que nadie espere de nosotros ejemplos de cómo se pasan unas vacaciones con el agua al cuello, económicamente hablando. Otra cosa es que evitemos ostentaciones, como el uso frecuente del yate Fortuna que se traga 25.000 euros cada vez que sale a la mar.

Ahora bien, los mismos que presentan a la Familia Real como ejemplo de austeridad vacacional y que, cuando les interesa, critican los gastos de la Corona, están dispuestos a pagar una millonada por imágenes obtenidas sin nuestro consentimiento.

En varios periódicos y televisiones han contado que la foto más buscada por los paparazzi españoles este verano será (otra vez) la de mi Amada Esposa en bikini. Ya puestos, ¿por qué no en top less? Dicen que por esas fotografías se pagarían hasta 300.000 euros. ¿Y eso es coherente en la sociedad española sumida en una crisis con 4 millones de parados?

El contrasentido y la hipocresía de los profesionales del cotilleo no tienen límites. Una miembro de ese colectivo ha justificado el otro día en El Mundo la búsqueda/robo de fotos de la Princesa en bikini de este modo: "(...) cuando alguien ocupa un lugar tan alto de rango como el de ser, con el paso del tiempo, la reina consorte, su vida privada la tiene entre los muros de su casa que, no olvidemos, hemos pagado a escote el resto de españoles con nuestros impuestos (...) Las fotos van incluidas en el sueldo».

¿Pero qué vulgaridad es esa de las fotos incluidas en el sueldo? Después se quejan de que mantengamos distancia con la prensa y que seamos radicalmente celosos de nuestra privacidad.

Comentaba en mi post anterior la sorprendente audiencia de Su Majestad a los famosos cocineros Arzac y Adriá acompañados del relaciones públicas Rafael Ansón. Sin otra información disponible, imaginaba que esa visita sólo podía entenderse dentro de una estrategia comercial de la gastronomía española...  Corto Me quedé, a la vista de lo acordado por el Consejo de Ministros 48 horas después de aquella audiencia.

 

Me limito a los dos puntos que más han llamado Mi atención dentro de ese Plan Futur-E lanzado por el Gobierno para que la industria turística ayude a salir de la crisis.

 

1)       Diseñar una estrategia de promoción internacional de la marca España vendiendo turismo de calidad apoyado en la cultura, la comida y el vino, es decir, lo que el Gobierno llama la “Enogastronomía”. Esa estrategia incluye buscar un nuevo eslogan para una nueva imagen exterior en torno al concepto Saborear España.

      ¿Será cierto que al Presidente del Gobierno le gustaría que dicho eslogan fuera España sabe a diálogo? No creo que eso salga adelante porque, aparte de cursi, resultaría ineficaz como reclamo.

       Ahora bien, esto de un eslogan para España me parece fundamental. A mí incluso, como Heredero, me vendría bien en mis visitas a otros países. Por eso, ya que está tomada la decisión de encontrar uno, os propongo a los seguidores de este blog que enviéis al foro los que se os ocurran, porque todas las ideas les pueden venir bien en Moncloa.

 

2)       Que el Ministerio de Cultura destine 400.000 euros a fomentar iniciativas de las entidades de gestión de derechos de la propiedad intelectual para que protejan esos derechos en el sector turístico. He pedido a los colaboradores de la Casa que me amplíen el contenido de ese acuerdo del último Consejo de Ministros.

Sinceramente, no tengo claro por qué clase de derechos de propiedad intelectual pueden recaudar dinero la SGAE u otras entidades en el mundo del turismo. ¿Será por la creatividad de la alta cocina, por las fórmulas de elaboración de vinos, por la forma de mantener monumentos?

 

Siento urgencia por conocer el alcance de esa medida, no vaya a ser que el sector turístico, al que tanto debemos cuidar, se convierta en otro campo de batalla por los derechos de copia y reproducción, tal como ocurre con las descargas en internet.

Prácticamente todas las audiencias oficiales que concedemos en La Zarzuela, empezando por las de Su Majestad, tienen una justificación o explicación objetiva. Así debe ser por razones institucionales y de protocolo, pero no puedo negar que alguna vez se cuela una audiencia que no se sabe bien a qué viene. O se sabe, pero no interesa decirlo, aunque tanto la Casa como Nosotros estemos al tanto.

Algo así ha ocurrido con el recibimiento, el miércoles pasado, por mi Augusto Padre a una curiosa delegación de la Real Academia Española de Gastronomía. Ésta es una institución gobernada hábilmente por Rafael Ansón, hermano del periodista Luis Mª, profesional de las relaciones públicas y el asesoramiento de imagen, muy reconocido por la facilidad con la que se mueve en lo que algunos llaman tráfico de influencias.

Este Ansón, con gran tenacidad y la ayuda de sus influyentes amigos y clientes, consiguió hace meses que el Rey concediera a su Academia de Gastronomía el título de Real, como las de la Historia, la Lengua o las Ciencias.

Pues el otro día Rafael Ansón fue recibido por el Rey junto al secretario de Estado de Turismo con motivo de... No se especifica ni en la referencia oficial que facilita la Casa, donde alude a cuestiones generales. Lo curioso es que el flamante presidente de esa Academia se hizo acompañar nada menos que de Ferrán Adriá y de Juan Mari Arzac, los dos cocineros españoles más reconocidos internacionalmente. Pero resulta que ni Adriá ni Arzac pertenecen a la Real Academia de Gastronomía.

Entonces, ¿qué pintaban allí? Mi impresión es que se trató de una maniobra o golpe de efecto para buscar la complicidad o el amparo de Su Majestad a la elite de la gastronomía española, de cara a lo que se va a mover en torno al Plan Turismo 2020 que apostará por una imagen de nuestro país apoyada en la alta cocina y en los vinos.

Y eso explica la presencia en la audiencia del secretario de Estado de Turismo, de quien depende aquella estrategia y su correspondiente plan.

La jornada de ayer ha sido doblemente histórica para la Corona por dos motivos muy distintos. Todos los medios han calificado así la primera visita a Gibraltar de un ministro español que, no se olvide, es ministro del Reino de España. Y casi a la misma hora que el señor Moratinos cruzaba la verja, un juez de la Audiencia Nacional sentenciaba que una pitada a Su Majestad y a la bandera nacional es algo amparado por la libertad de expresión.

¿Es o no es tan histórica la segunda noticia como la primera? La decisión del magistrado Pedraz se veía venir porque no ha hecho más que confirmar la posición del fiscal que pedía la inadmisión de la querella contra los promotores de los silbidos y abucheos contra el himno nacional, la bandera y mis Augustos Padres en la final de la Copa del Rey.

Desde Mi posición no debo apostillar decisiones judiciales, pero me pregunto cuántas pitadas nos esperan a partir de ahora cada vez que Sus Majestades o la Princesa y Yo asistamos a un acto al que acudan nacionalistas exaltados.

Pero más me interesa ahora lo de Gibraltar.

¿Se han preguntado los españoles qué piensa el Rey de España de la visita de un ministro a Gibraltar, colonia del Reino Unido que representa Su Graciosa Majestad Isabel II?

Dejo la pregunta en el aire, pero sí puedo recordar las impresiones que saqué de las enseñanzas históricas y jurídicas que recibí sobre la soberanía del Peñón. De todo lo que me explicaron en mi época de formación lo que más me ilustró fue un análisis político que venía a decir lo siguiente:

Los 6 km2 de Gibraltar no valen un pimiento, salvo desde el punto de vista estratégico y eso lo tienen resuelto los británicos con una base naval con mucha importancia militar, poca dotación y grandes medios tecnológicos. Allí apenas hay sitio para complejos turísticos, caben menos campos de golf que en cualquier pueblo de Murcia. Entonces, ¿para qué nos serviría un Gibraltar español?, ¿qué beneficio le sacaríamos, aparte del orgullo de terminar con tres siglos de usurpación?

Sin embargo -continuaba el análisis político- la población gibraltareña, que no tiene agricultura ni industria y poco turismo, vive bastante bien. Tanto, que allí acuden diariamente a trabajar españoles de Algecuiras y el Campo de Gibraltar. Que la colonia sea un paraíso fiscal, una lavandería de dinero negro es una realidad vergonzosa, pero es la realidad que les permite a los llanitos un nivel de vida superior al de sus vecinos del otro lado de la verja.

¿Cómo va a pretender España que los gibraltareños pierdan sus "fuentes de riqueza" para que se igualen por abajo con los vecinos?

A partir de estas consideraciones, se entiende que el ministro Moratinos haya dicho que de negociar la soberanía, nada de nada. Que hay que arreglar los problemas de vecindad y lo demás ya se verá.

Por suerte para Su Majestad, y para Mí también, la conmemoración de la llegada del hombre a la Luna centra toda la atención de los medios en lo que a efemérides se refiere. Porque esta misma semana se cumplen otros dos 40 aniversarios: el de la proclamación de mi Augusto Padre como sucesor de Franco a título de Rey, y el estallido del caso Matesa, el mayor escándalo económico del franquismo.

Eso último a nadie le escocerá que se recuerde, ya que el protagonista de aquel escándalo -que provocó el cese y procesamiento de dos ministros- falleció hace años. Pero lo que ocurrió el 22 de julio de 1969, dos días después del alunizaje de la nave Apolo XI, sin dejar de ser un acontecimiento histórico para España no es algo que en nuestra Familia y en la institución monárquica traiga recuerdos muy felices.

Es mejor que la opinión pública española se distraiga con los recuerdos -que no tenemos los menores de 50 años- de aquella hazaña espacial, incluso se divierta con algunas de las versiones en vídeo de la llegada a la Luna. Aunque, como entre bromas y veras se señala, tiene más sentido explorar Marte.

Agradezco que se preste menos atención al 40 aniversario de la designación del sucesor del general Franco en la persona de mi Augusto Padre, que a partir de entonces tuvo el título de Príncipe de España. En una sesión solemne de las Cortes Españolas, el Generalísimo de los tres Ejércitos vestido con uniforme veraniego de la Armada (entonces se llamaba Marina), lo dijo muy claro:

"Consciente de mis responsabilidades ante Dios y la Historia y habiendo pesado con toda objetividad las cualidades reunidas en la persona del príncipe Juan Carlos de Borbón, he decidido proponerlo a la nación como mi sucesor". Dicho y hecho. De los 519 procuradores en Cortes 491 votaron a favor, 19 en contra y 9 se abstuvieron.

A su izquierda, con uniforme de Tierra, el hoy Rey de España asintió, aceptó y proclamó su fidelidad a Franco y a los Principios Nacionales del Movimiento. Y al día siguiente, como se ve en la foto adjunta, rubricó su compromiso.

"¿Qué otra cosa podía hacer?", le he escuchado que comentaba en alguna ocasión al referirse a aquella decisión del llamado Caudillo.

Son episodios que te tocan cuando perteneces a la línea sucesoria y no veo Yo que haya que reprocharle aquello a Su Majestad, ni por sumisión a la dictadura, ni por traición a lo que prometió. Cuando estás llamado a ocupar un lugar en la Historia te ves en situaciones muy extrañas.

Sin ir más lejos, el Real Decreto por el que Franco designaba sucesor al Príncipe Juan Carlos de Borbón también me podría afectar a Mí como Heredero puesto que en su último párrafo dice así:

"(...) se instaurará la Corona en la persona del Príncipe Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, que la transmitirá según el orden regular de sucesión establecido en el artículo once de la Ley Fundamental de veintiséis de julio de mil novecientos cuarenta y siete, modificada par la Ley Orgánica del Estado de diez de enero de mil novecientos sesenta y siete".

Entonces, ¿qué pasa? ¿También Yo voy a ser considerado sucesor de Franco en segunda línea? No creo que haya que interpretar así los sucesos históricos.

He pedido a los servicios de la Casa que recaben del Gobierno y, si es posible, de publicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) información precisa sobre alcance, previsiones y remedios contra la pandemia de gripe A.

Lo he hecho guiado por la preocupación, no sólo la de las cifras que han elevado a cuatro los fallecidos en España por esa enfermedad, también por la inquietud que me produce una apreciación que me ha hecho la Princesa en su perspicaz seguimiento de la actualidad.

Me refiero a que la seriedad, la agilidad y la transparencia hasta la fecha demostradas por el Ministerio de Sanidad ante lo que ya es oficialmente una pandemia, parecen diluirse y dar paso a cierta confusión.

En efecto, los ministros de Sanidad de la UE reunidos el pasado día 6 en Jönköping (Suecia) fueron informados por la directora general de la OMS de que no habría vacunas para la gripe A disponibles antes del próximo diciembre, advirtiéndoles contra posibles adquisiciones unilaterales de países prósperos que desabastecieran a los débiles.

¿Por qué se tarda tanto tiempo en disponer de una vacuna? Según me explican, porque hay que fabricarla a partir de mutaciones del virus H1N1, que ya han tenido lugar. Después los laboratorios han tenido que seleccionar los virus idóneos para elaborar la vacuna, trabajo éste que finalizó hace unos días. Y en estas fechas se han iniciado las primeras pruebas con los virus elegidos.

Aquí surge mi extrañeza, porque al término de aquella reunión ministerial en Suecia la española Trinidad Jiménez dio cuenta del plazo comunicado por la OMS y se identificó con la forma de actuar de la OMS. Pero cuatro días más tarde, al finalizar el Consejo de Ministros en Moncloa el viernes 10 de julio, la misma ministra Jiménez anunció que había logrado un acuerdo con dos empresas fabricantes de vacunas para que España reciba 37 millones de dosis en el mes de octubre.

¿Qué ha pasado? ¿Se equivocó la directora general de la OMS al avisar que no habrá vacunas antes de diciembre? ¿Se ha equivocado la ministra española al afirmar que tendremos vacunas en octubre?

Sospecho que a partir de este momento, y dadas las negras previsiones que hablan de 63.000 fallecidos en el Reino Unido durante el otoño y 8.000 en España, los dos países europeos más afectados por la gripe A, desaparezca la transparencia y surjan las contradicciones y las confusiones.

Otro mal síntoma es que los países de la UE ni siquiera se han puesto de acuerdo en definir cuáles son los grupos de riesgo ante la pandemia, ni cuántas dosis de vacunas habrá de recibir cada estado.

Me consta que Su Majestad pidió un informe muy conciso y muy clarito -como a él le gustan- sobre el nuevo sistema de financiación de las comunidades autónomas. También me consta que no ha conseguido lo de la claridad: el papel que ha llegado a sus manos sólo lo ha sabido interpretar parcialmente.

Yo me encuentro sumido en una confusión semejante a la de mi Augusto Padre, y eso que los números no me aburren tanto como a Él y que cuento con la ayuda de mi Amada Esposa. Por comentarios que escucho a colaboradores sabios de la Casa, cuando la descripción de las cantidades que se ingresan y las cantidades que se reparten es tan compleja, cabe sospechar que tenga gato encerrado.

Por más que intento enterarme de la verdad de este modelo de financiación, no consigo aclararme con lo que parece una fórmula tan compleja que a lo mejor ni existe o que sólo sirve para hacer acertijos.

Lógicamente debo conceder toda la credibilidad al Gobierno de la Nación cuando su Presidente o su Vicepresidenta económica aseguran que con este sistema de reparto se cumple con la justicia y la igualdad entre españoles. Pero a la vez me fijo en la coincidencia de la opinión pública que desconfía de que sea así.

Más grave sería que, como algunos expertos aseguran, al modelo del Gobierno no le salieran las cuentas, es decir, que la suma de lo que promete para cada C.A. superara la cantidad totaol de 11.000 millones.

Pero por encima de todo ello, como Heredero lo que me inquieta de este asunto es que se convierta en otro motivo de división entre los españoles. ¿Será posible superar los enfrentamientos territoriales antes de que llegue la hora de mi reinado?

Me doy perfecta cuenta, aunque de ello no deba opinar, de la motivación política del reparto pactado por Rodríguez Zapatero fundamentalmente con los independentistas catalanes y con la Generalitat. Está claro que, ante la imposibilidad de ganar elecciones en Madrid, el PSOE necesita tener muy contentas a Andalucía y Cataluña, grandes caladeros de votos.

Ahora bien, las valoraciones hechas desde Cataluña sobre el reparto de dinero, antes de que otras CC.AA. supieran lo que les corresponde, la manera en que la Generalitat ha sacado pecho ante sus ciudadanos y frente al resto de España y, sobre todo, el protagonismo que ha tenido, y está explotando, ERC en este tema, me temo que levanten suspicacia y ampollas en el resto de España.

Los independentistas catalanes están tan crecidos que se permiten desafiar al Estado recordando que el paso siguiente será la independencia. Todo esto puede ser palabrarería o fanfarronería, lo malo es que vaya acompañado de unos cálculos en los que el resto de españoles se sientan perdedores.

No iba Yo muy descaminado cuando el primer día de este mes dediqué el blog a la cercanía del aniversario de aquella portada de El jueves y al incremento de críticas y parodias sobre la Monarquía. Éstas unas veces se encuentran dentro de lo tolerable y otras exceden los límites del respeto y el buen gusto.

Digo que no andaba equivocado porque ésta es la tercera vez en pocos días que vuelvo sobre el mismo tema. En esta ocasión, por un reportaje aparecido en Público (dicen que el diario preferido del Presidente del Gobierno) donde, bajo el extraño título de Cazador blanco, sangre azul, se cuentan antiguas aventuras cinegéticas de Su Majestad en África con ánimo de dañar.

Basten como ejemplos esas alusiones a mi Augusto Padre como "el heredero de Franco" o, simplemente, "el Borbón" para deducir la intención de un artículo que, además, pretende  encontrar contradicciones en el conocido desvelo de la Reina por los animales.

He de reconocer que los datos que maneja el autor del reportaje parecen ciertos en su mayoría y facilitados por Salvador Posser de Andrade, hijo de un viejo amigo de nuestra Familia. Se refieren a los safaris a los que acudió mi Augusto Padre allá por los años 60 del pasado siglo a Mozambique y Angola, cuando esos territorios eran colonias portuguesas.

Ciertamente, a mí no me divierte lo que se cuenta de los resultados de aquellas cacerías en forma de trofeos de la más preciada fauna africana. Por eso mi afición cinegética es tan limitada, máxime desde que comprobé que la Princesa no la comparte ni mucho ni poco.

Será, por tanto, muy difícil, que algún día me puedan sacar los colores por hechos de esta naturaleza. Otra cosa es el Rey, que a Mí me parece que en algunas ocasiones ha estado en situaciones límite o danto rienda suelta a unas aficiones que, sin ser ilegítimas, resultan fácilmente criticables e injustificables ante la opinión pública.

Como el diario Público consiga que todos los que han coincidido con Su Majestad en safaris o monterías les dé por contar sus recuerdos y acompañarlos de imágenes, esto puede ser interminable. Aunque, como he escrito en otra ocasión, a mi Augusto Padre esto no le afecta como a Mí y, a su edad, se fuma un puro con estas historietas que salen a la luz.

Este viernes concluimos la Princesa y Yo lo que es una obligación, ya tradicional, en nuestra agenda de los primeros días de julio: la asistencia a entrega de despachos a nuevas promociones de las academias militares. Se trata de un compromiso que cumplo con agrado, pese al calor que se pasa en algunas ceremonias y lo entiendo como parte de la estrecha relación que he de mantener con las Fuerzas Armadas.

Como cadete que fui en mi juventud, me consta la importancia de esa fecha en todo profesional de la milicia. Así se lo enseñé en su momento a mi Amada Esposa, de natural distante a todo lo que tenga que ver con los ejércitos. Lo ha sabido entender y ahí está la marcialidad, dentro de su feminidad, con la que asiste a los actos que estos días nos han llevado a la Escuela de Suboficiales de la Armada, a la Academia General del Aire y a la Academia General de Suboficiales.

En años anteriores en esas ceremonias, ya las presidiera a Su Majestad o Yo como Heredero, nos acompañaba el titular del Ministerio de Defensa, de acuerdo con la preceptiva presencia de un alto representante del Gobierno de la Nación en actividades oficiales del Rey u otro miembro de la Familia Real.

Pero, que Yo recuerde, fue el ex ministro José Antonio Alonso el último que me ha acompañado a las entregas de despacho. No sé por qué motivos especiales la actual responsable de Defensa, Carme Chacón, no ha podido o no ha querido asistir. No quiero pensar que obre así para no coincidir, perdiendo protagonismo, en un acto donde el protocolo le da más relevancia a otra mujer normalmente muy lucida: a mi esposa, la Princesa.

La ministra Chacón, lo digo sin ánimo peyorativo, es muy celosa de su imagen para que ésta ayude a sus legítimas ambiciones. Pero la verdad es que no compite con mi Amada Esposa y, sinceramente, agradecería que estuviera con Nosotros en alguna de estas citas tan emocionantes para los miembros de las Fuerzas Armadas.

Esta semana, por ejemplo, no ha acudido a ninguna de las tres entregas de despachos celebradas, pero visitó y se fotografió en el cazaminas Duero que localiza restos submarinos.

¡Quién lo iba a decir! La conjunción de intereses de Rodríguez Zapatero y Pedro J. Ramírez, con las complicidades añadidas de Mariano Rajoy y Luis Mª Ansón, han conseguido lo que no había ocurrido en siglos: dividir a la nobleza española y que parte de ella solicite la intervención de Su Majestad para poner orden y concierto.

Y todo por una cuestión de igualdad de género aplicada de una manera muy especial,como todo lo relacionado con el director de El Mundo, capaz de defenestrar al director del CNI o a RamónCalderón del Real Madrid y de llevar a Florentino Pérez a la Moncloa, como algunos avisan malévolamente.

Apenas ha trascendido a los medios de comunicación lo que empezó siendo un malestar y ha terminado en protesta de los nobles que, sintiéndose desamparados por la Diputación de la Grandeza de España, se han dirigido por escrito a mi Augusto Padre.

Esa protesta es consecuencia de la Ley sobre igualdad del hombre y la mujer en el orden de sucesión de los títulos nobiliarios aprobada a finales de 2006 y con carácter retroactivo. El efecto más sonoro será el día que Ágatha Ruiz de la Prada y Sentmenat, diseñadora y pareja de Pedro J. Ramírez, sea marquesa de Castelldosrius y Grande de España al amparo de la citada norma. De ahí que sea conocida como ley Ágatha, la misma que acudió a mi boda vestida con los colores de la bandera republicana.

La primera ley que iguala mujer y varón en derechos sucesorios obedeció a la iniciativa de los periodistas Pedro J. Ramírez y Luis Mª Ansón, deseoso el primero de ser pareja de una Grande de España y el segundo de que su esposa legal, Beatriz Balmaseda Arias-Dávila-Manzanos, consiguiera ser condesa de Puñonrostro, y él conde consorte.

Esa norma añadió a su origen tan singular el hecho de que se aprobara con inusual retroactividad, a la medida de los litigios que mantenían ilustres damas, como la diseñadora Ágatha con su tío Santiago de Setmenat, Beatriz de Balmaseda con su hermano Manuel y otras, entre ellas Mercedes Milá o Ana Gamazo, esposa del empresario Juan Abelló.

A esas circunstancias tan especiales Yo añado otra: incurre en desconsideración hacia la Monarquía y, particularmente, hacia Mí como Heredero y mis Hijas, las infantitas. No se ha asegurado legalmente la igualdad en la sucesión a la Corona, pero sí en un grupito de familias.

De este asunto, una especie de gol que metieron a la Corona Pedro J. Ramírez y Luis Mª Ansón con ayuda del Gobierno, me ocupé en este blog cuando se suscitó. La rebelión (siempre discreta) que ahora conocemos y otros problemas ya fueron advertidos a tiempo en el Congreso. Pero nada.

Ahora los nobles afectados, que en su día no recurrieron esa ley, piden a mi Augusto Padre una ayuda que no les pueda dar. El resultado es que Su Majestad se ha tragado, incluso en su día tuvo que firmar, una ley a la medida que interfiere en el régimen de las mercedes nobiliarias, distinciones honoríficas fruto de las seculares Cartas de Concesión del Rey.

Y el resultado, también, es una cascada de disputas y litigios entre los 2.300 miembros de la nobleza a causa de una ley con una finalidad justa -la igualdad de varón y hembra- a la que llega por un camino torcido: su disposición transitoria única que determina la retroactividad tiene casi el doble de texto que los dos únicos artículos que componen la norma.

En la campaña promocional de su libro contra la Monarquía, el senador Iñaki Anasagasti está subiendo (o mejor, bajando) el tono de sus descalificaciones no tanto a la institución sino a la persona de Su Majestad.

Y no sé si es el afán de notoriedad o la necesidad de vender ejemplares lo que le ha llevado a rebasar el límite de la coherencia en quien ocupa un cargo electo, el de senador. Así, titula su obra Una monarquía protegida por la censura pero reconoce que no existe censura como tal, sino silencios.

Hace unos días comenté en este blog la difícil justificación de las diatribas de Anasagasti contra mi Augusto Padre, siendo un cargo electo del Senado del Reino de España que está muy bien retribuido. Como también lo fue durante veinte años como diputado al Congreso por su Partido Nacionalista Vasco. Una época en la que, además, trató directamente al Rey.

Que un político republicano desautorice la institución monárquica y proclame las cualidades de la republicana, es algo con lo que cuento y no me procupa. Pero me desazona que un veterano senador nacionalista vasco, para vender libros o para hacerse notar, equipare al Rey de España con Silvio Berlusconi, como ha hecho el otro día en unas declaraciones a Público.

Suelta eso después de una serie de insinuaciones malévolas sobre Su Majestad, su nivel cultural, los negocios, las amantes... todas esas sombras de sospecha que se pueden arrojar al amparo de la libertad de expresión y de la inmunidad parlamentaria.

No tengo clara la intención última del senador Anasagasti, pero como también he recogido en otro post anterior, conforme se acerca el segundo aniversario de la aparición de la desgraciada viñeta de El jueves tengo la sensación de que se multiplican chanzas y agresiones a la Monarquía de muy mal gusto.

Por suerte, no todo el mundo es como este político nacionalista que, por cierto, ya extiende sus descalificaciones a mi esposa, la Princesa, de quien lo más suave que dice  es "se lo ha creido demasiado" o que "mantiene una distancia superflua".

Resultan impropias de un cargo público esas críticas personales, tan distintas del talento que se advierte en los comentarios satíricos de la vida nacional que se encuentran en la Red, como esa web lavinagreta.es que publica una supuesta oferta de empleo de contable en el Palacio Real.

Una cosa es que se hagan parodias sobre aspectos anecdóticos de la Familia Real o sobre el funcionamiento administrativo de la Corona, que en mi caso he de saber encajar, y otra soportar expresiones difamantes.

En el viaje de regreso de Panamá, donde asistí a la toma de posesión del Presidente Martinelli, repaso algunas notas que me llegan sobre asuntos internos españoles. En primer término la esperada dimisión del director del Centro Nacional de Inteligencia y la también esperada, aunque extraña, decisión sobre la continuidad de la central de Garoña.

Aparte de ambas cuestiones, que seguro estarán muy presentes en el debate político, me fijo en un dato relacionado con el desfile del Orgullo Gay convocado para el sábado en Madrid.

Es un acto que lleva varios años celebrándose y con respuesta masiva. Por lo que dicen sus organizadores, también este año contará con la presencia destacada de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, más los secretarios de UGT y CC.OO.

Eso es prueba de la consideración oficial hacia las personas homosexuales que -con independencia de que sean, o no, 2.700.000 como algunos calculan-, representan una fuerza económica importante. Son ya una colectividad tan notoria y poderosa que se ha hecho merecedora de críticas e ironías (no de insultos o bromas de mal gusto), igual que otros sectores con relevancia social.

Pero me ha sorprendido que los responsables del acto en Madrid anuncien que esa manifestación estará presidida por el lema Escuela sin armarios.

¿Qué significa ese eslogan? No lo explicitan muy claramente, al menos en la documentación que me ha llegado, pero no cabe duda de que se trata de extender a los escolares el esquema de valores que identifica al colectivo LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales). De ahí que anuncien que a la marcha del sábado asistirán sindicatos de enseñantes implicados en la denominada Diversidad Afectivo-Sexual en la Educación.

Lo de la convivencia que tenga en cuenta el respeto a la diferencia me parece bueno y necesario, pero una pedagogía de la diversidad afectivo-sexual es algo oportuno en los niños y adolescentes según cómo se plantee, pues necesita un acuerdo entre autoridades educativas y familias. Aún así habrá que hacerlo de una forma rigurosa y siempre en el supuesto de que el currículo de Educación para la Ciudadanía no atienda bien ese capítulo.

Ahora bien, provocará polémica y rechazo en algunos sectores que esa línea pedagógica esté impulsada por quienes organizan una marcha del Orgullo Gay que da rienda suelta a desinhibiciones y pasiones, pero en la que también observo procacidades y provocaciones fuera de lugar por herir sentimientos y convicciones que son tan legítimas como las de quienes se exhiben en lo alto de las carrozas del desfile.

Si presto especial atención a este asunto es porque no se trata de una ocurrencia festiva. En la comunidad homosexual -a la que se han adosado otros grupos no heterosexuales- hay de todo como en las demás, pero Me interesa no perderlos de vista. No en vano ya han constituido en España dos asociaciones empresariales, la AEGAL y otra más reciente llamada Cámara LGBT, y en diversos sectores profesionales tienen una presencia destacada por brillante y creativa.