
Me consta que Su Majestad pidió un informe muy conciso y muy clarito -como a él le gustan- sobre el nuevo sistema de financiación de las comunidades autónomas. También me consta que no ha conseguido lo de la claridad: el papel que
ha llegado a sus manos sólo lo ha sabido interpretar parcialmente.
Yo me encuentro sumido en una confusión semejante a la de mi Augusto Padre, y eso que los números no me aburren tanto como a Él y que cuento con la ayuda de mi Amada Esposa. Por comentarios que escucho a colaboradores sabios de la Casa, cuando la descripción de las cantidades que se ingresan y las cantidades que se reparten es tan compleja, cabe sospechar que tenga gato encerrado.
Por más que intento enterarme de la verdad de este modelo de financiación, no consigo aclararme con lo que parece una fórmula tan compleja que a lo mejor ni existe o que sólo sirve para hacer acertijos.
Lógicamente debo conceder toda la credibilidad al Gobierno de la Nación cuando su Presidente o su Vicepresidenta económica aseguran que con este sistema de reparto se cumple con la justicia y la igualdad entre españoles. Pero a la vez me fijo en la coincidencia de la opinión pública que desconfía de que sea así.
Más grave sería que, como algunos expertos aseguran, al modelo del Gobierno no le salieran las cuentas, es decir, que la suma de lo que promete para cada C.A. superara la cantidad totaol de 11.000 millones.
Pero por encima de todo ello, como Heredero lo que me inquieta de este asunto es que se convierta en otro motivo de división entre los españoles. ¿Será posible superar los enfrentamientos territoriales antes de que llegue la hora de mi reinado?
Me doy perfecta cuenta, aunque de ello no deba opinar, de la motivación política del reparto pactado por Rodríguez Zapatero fundamentalmente con los independentistas catalanes y con la Generalitat. Está claro que, ante la imposibilidad de ganar elecciones en Madrid, el PSOE necesita tener muy contentas a Andalucía y Cataluña, grandes caladeros de votos.
Ahora bien, las valoraciones hechas desde Cataluña sobre el reparto de dinero, antes de que otras CC.AA. supieran lo que les corresponde, la manera en que la Generalitat ha sacado pecho ante sus ciudadanos y frente al resto de España y, sobre todo, el protagonismo que ha tenido, y está explotando, ERC en este tema, me temo que levanten suspicacia y ampollas en el resto de España.
Los independentistas catalanes están tan crecidos que se permiten desafiar al Estado recordando que el paso siguiente será la independencia. Todo esto puede ser palabrarería o fanfarronería, lo malo es que vaya acompañado de unos cálculos en los que el resto de españoles se sientan perdedores.