
Por suerte para Su Majestad, y para Mí también, la conmemoración de la
llegada del hombre a la Luna centra toda la
atención de los medios en lo que a efemérides se refiere. Porque esta misma semana se cumplen
otros dos 40 aniversarios: el de la proclamación de
mi Augusto Padre como sucesor de Franco a título de Rey, y el estallido del caso Matesa, el mayor
escándalo económico del franquismo.
Eso último a nadie le escocerá que se recuerde, ya que el protagonista de aquel escándalo -que provocó el cese y procesamiento de dos ministros- falleció hace años. Pero lo que ocurrió el 22 de julio de 1969, dos días después del alunizaje de la nave Apolo XI, sin dejar de ser un acontecimiento histórico para España no es algo que en nuestra Familia y en la institución monárquica traiga recuerdos muy felices.
Es mejor que la opinión pública española se distraiga con los recuerdos -que no tenemos los menores de 50 años- de aquella hazaña espacial, incluso se divierta con algunas de las versiones en vídeo de la llegada a la Luna. Aunque, como entre bromas y veras se señala, tiene más sentido explorar Marte.
Agradezco que se preste menos atención al 40 aniversario de la designación del sucesor del general Franco en la persona de mi Augusto Padre, que a partir de entonces tuvo el título de Príncipe de España. En una sesión solemne de las Cortes Españolas, el Generalísimo de los tres Ejércitos vestido con uniforme veraniego de la Armada (entonces se llamaba Marina), lo dijo muy claro:
"Consciente de mis responsabilidades ante Dios y la Historia y habiendo pesado con toda objetividad las cualidades reunidas en la persona del príncipe Juan Carlos de Borbón, he decidido proponerlo a la nación como mi sucesor". Dicho y hecho. De los 519 procuradores en Cortes 491 votaron a favor, 19 en contra y 9 se abstuvieron.
A su izquierda, con uniforme de Tierra, el hoy Rey de España asintió, aceptó y proclamó su fidelidad a Franco y a los Principios Nacionales del Movimiento. Y al día siguiente, como se ve en la foto adjunta, rubricó su compromiso.
"¿Qué otra cosa podía hacer?", le he escuchado que comentaba en alguna ocasión al referirse a aquella decisión del llamado Caudillo.
Son episodios que te tocan cuando perteneces a la línea sucesoria y no veo Yo que haya que reprocharle aquello a Su Majestad, ni por sumisión a la dictadura, ni por traición a lo que prometió. Cuando estás llamado a ocupar un lugar en la Historia te ves en situaciones muy extrañas.
Sin ir más lejos, el Real Decreto por el que Franco designaba sucesor al Príncipe Juan Carlos de Borbón también me podría afectar a Mí como Heredero puesto que en su último párrafo dice así:
"(...) se instaurará la Corona en la persona del Príncipe Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, que la transmitirá según el orden regular de sucesión establecido en el artículo once de la Ley Fundamental de veintiséis de julio de mil novecientos cuarenta y siete, modificada par la Ley Orgánica del Estado de diez de enero de mil novecientos sesenta y siete".
Entonces, ¿qué pasa? ¿También Yo voy a ser considerado sucesor de Franco en segunda línea? No creo que haya que interpretar así los sucesos históricos.