Comentaba en mi post anterior la sorprendente audiencia de Su Majestad a los famosos cocineros Arzac y Adriá acompañados del relaciones públicas Rafael Ansón. Sin otra información disponible, imaginaba que esa visita sólo podía entenderse dentro de una estrategia comercial de la gastronomía española... Corto Me quedé, a la vista de lo acordado por el Consejo de Ministros 48 horas después de aquella audiencia.
Me limito a los dos puntos que más han llamado Mi atención dentro de ese Plan Futur-E lanzado por el Gobierno para que la industria turística ayude a salir de la crisis.
1) Diseñar una estrategia de promoción internacional de la marca España vendiendo turismo de calidad apoyado en la cultura, la comida y el vino, es decir, lo que el Gobierno llama la “Enogastronomía”. Esa estrategia incluye buscar un nuevo eslogan para una nueva imagen exterior en torno al concepto Saborear España.
¿Será cierto que al Presidente del Gobierno le gustaría que dicho eslogan fuera España sabe a diálogo? No creo que eso salga adelante porque, aparte de cursi, resultaría ineficaz como reclamo.
Ahora bien, esto de un eslogan para España me parece fundamental. A mí incluso, como Heredero, me vendría bien en mis visitas a otros países. Por eso, ya que está tomada la decisión de encontrar uno, os propongo a los seguidores de este blog que enviéis al foro los que se os ocurran, porque todas las ideas les pueden venir bien en Moncloa.
2) Que el Ministerio de Cultura destine 400.000 euros a fomentar iniciativas de las entidades de gestión de derechos de la propiedad intelectual para que protejan esos derechos en el sector turístico. He pedido a los colaboradores de la Casa que me amplíen el contenido de ese acuerdo del último Consejo de Ministros.
Sinceramente, no tengo claro por qué clase de derechos de propiedad intelectual pueden recaudar dinero la SGAE u otras entidades en el mundo del turismo. ¿Será por la creatividad de la alta cocina, por las fórmulas de elaboración de vinos, por la forma de mantener monumentos?
Siento urgencia por conocer el alcance de esa medida, no vaya a ser que el sector turístico, al que tanto debemos cuidar, se convierta en otro campo de batalla por los derechos de copia y reproducción, tal como ocurre con las descargas en internet.