
A la Princesa y a Mí nos resultan incómodas esas personas que se nos acercan
haciendo la pelota descaradamente, en actitud servil y a veces buscando algo a cambio. Pero nos desagradan sobremanera las actitudes y comentarios
aduladores que obedecen a la hipocresía interesada, hipocresía al fin y al cabo.
En estas vísperas del comienzo formal de las vacaciones de verano están proliferando los síntomas de ese tratamiento hipócrita por parte de la prensa del corazón y programas televisivos del mismo cariz.
Como la agenda de compromisos y el sentido común en los tiempos que corren han hecho que Sus Majestades se trasladen a Palma más tarde que otros años, ya ha habido enteradillos y enteradillas que han empezado a decir que la Familia Real acorta este año sus vacaciones para dar ejemplo de austeridad en tiempos de crisis.
¿Pero cómo vamos a dar ese tipo de ejemplo la Familia Real, cuando por diversas razones estamos obligados a desenvolvernos con abundancia de medios? He ahí una muestra del caramelo envenenado de los comentaristas hipócritas.
Como Heredero he de procurar actuar y mostrarme de acuerdo con mi posición y con la lógica. Por eso, que nadie espere de nosotros ejemplos de cómo se pasan unas vacaciones con el agua al cuello, económicamente hablando. Otra cosa es que evitemos ostentaciones, como el uso frecuente del yate Fortuna que se traga 25.000 euros cada vez que sale a la mar.
Ahora bien, los mismos que presentan a la Familia Real como ejemplo de austeridad vacacional y que, cuando les interesa, critican los gastos de la Corona, están dispuestos a pagar una millonada por imágenes obtenidas sin nuestro consentimiento.
En varios periódicos y televisiones han contado que la foto más buscada por los paparazzi españoles este verano será (otra vez) la de mi Amada Esposa en bikini. Ya puestos, ¿por qué no en top less? Dicen que por esas fotografías se pagarían hasta 300.000 euros. ¿Y eso es coherente en la sociedad española sumida en una crisis con 4 millones de parados?
El contrasentido y la hipocresía de los profesionales del cotilleo no tienen límites. Una miembro de ese colectivo ha justificado el otro día en El Mundo la búsqueda/robo de fotos de la Princesa en bikini de este modo: "(...) cuando alguien ocupa un lugar tan alto de rango como el de ser, con el paso del tiempo, la reina consorte, su vida privada la tiene entre los muros de su casa que, no olvidemos, hemos pagado a escote el resto de españoles con nuestros impuestos (...) Las fotos van incluidas en el sueldo».
¿Pero qué vulgaridad es esa de las fotos incluidas en el sueldo? Después se quejan de que mantengamos distancia con la prensa y que seamos radicalmente celosos de nuestra privacidad.