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Artículos - agosto 2009

Los que se habían apresurado a especular sobre el motivo de la barba con la que se ha dejado ver Su Majestad en Palma, han flipado sin saber qué decir cuando el pasado viernes Me presenté con igual aspecto en la cena oficial de despedida de las vacaciones.

Barba el Rey y barba el Heredero. Por lo visto ha sido demasiada novedad para los llamados especialistas en Familia Real. Superada esa primera impresión, han sido de los más variadas las interpretaciones que ofrece la prensa sobre esta coincidencia. Algunas, francamente originales, atrevidas y con sentido político, como la que dice que Su Majestad perdió una apuesta.

¿Se trata de un mensaje subliminal conjunto de la Corona? ¿Estaremos cumpliendo una promesa?

Lo cierto es que la Princesa y Yo nos ausentamos de Palma en la segunda mitad de agosto, tras mi regreso de Ecuador. No he coincidido, por tanto, con mi Augusto Padre, en las fechas que Él ha dejado de afeitarse. ¿Por qué lo ha hecho? No voy a ser Yo quien lo diga, pero sí puedo aclarar que no hay ninguna clave oculta, ni enfermedad o afección en la piel.

Ante la insistencia de algunos periodistas, alguien desde la Casa se ha visto obligado a ofrecer una explicación y ha dicho que el Rey ha aprovechado la temporada de vacaciones sin compromisos de actos públicos para no afeitarse, por simple comodidad. Es una versión inconsistente, porque mi Augusto Padre ha aparecido con barba en la última semana de agosto, justo cuando ha tenido más compromisos oficiales.

Por lo que a Mí respecta, no He de dar explicaciones ni tampoco hay secreto que guardar. Bastante expuesto estoy al juicio público como para no tener privacidad en lo de afeitarme o dejar de hacerlo. Ya sé que hay muchas opiniones negativas sobre el efecto de la barba en mi imagen, pero a nadie molesto ni ninguna de mis obligaciones institucionales incumplo con este aspecto.

No es la primera vez que lo hago, las anteriores fueron en 1998 y en 2004, ya de casado. En esta ocasión, como en las otras veces, este aspecto Mío será más temporal que la subida de impuestos anunciada por el presidente Zapatero. En cuanto al del Rey... espero que también.

A los miembros de la realeza nos viene bien preservar un cierto halo de misterio, siquiera sea en cuestiones nimias como ésta de las barbas, y no hay que darle más vueltas.

He aprendido de mi padre, el Rey, la atención que la Corona ha de prestar a Cataluña mediante una presencia frecuente de miembros de la Real Familia en el antiguo Principado. Así lo vengo haciendo, sobre todo aprovechando mi condición de Príncipe de Girona.

No he encontrado grandes problemas en mis visitas a tierras catalana, solo o acompañado de la Princesa. Salvo incidentes anecdóticos de jóvenes de ERC y de CiU, somos tratados con gran deferencia, eso sí, con más alusiones al Príncipe de Girona que al Príncipe de Asturias en cuanto que Heredero de la Corona de España.

Pero a la vista de la tensión política desatada ante la inminente sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, tendré que preparar con mucho más detalle las visitas a Cataluña.

Como Heredero me preocupa que la cuestión catalana, que hace años estaba tranquila, se encone cada vez más. Ignoro cuál será el pronunciamiento del TC sobre ese Estatuto que tuvo tan polémica gestación, pero mi inquietud tiene dos motivos.

El primero, que alguien ha querido que se conociera esa parte de las deliberaciones de los magistrados, por la que nos hemos enterado que  hay mayoría opuesta a la definición de Cataluña como nación y a la obligatoriedad de la enseñanza del catalán.

Eso era un riesgo previsible, fruto del contenido de un Estatut más que discutible. El problema no es cambiar varios artículos de una ley, sino dar marcha atrás en las normas que la Generalitat de socialistas e independentistas ha dictado en los tres últimos años para catalanizar  aquella comunidad.

Ante la eventualidad de que el TC anule esa política, ¿qué puede pasar? Pues ahí está mi segundo motivo de preocupación. El consejero de Educación de la Generalitat y destacado miembro del PSC, Ernest Maragall, anuncia un panorama inquietante. Lo de menos es que pida revisar la relación de Cataluña con España y proponga que en Madrid se instale un gobierno de coalición del PSOE y el PSC.

Leyendo el artículo que Maragall ha publicado en El País, aprecio una posición confusa e inmadura de ignorar al Estado español. Una apelación a la soberanía superior del pueblo catalán, semejante a la del fenecido Plan Ibarretxe. Y un desprecio al Tribunal Constitucional y a sus miembros, impropio de un cargo público.

Estos son algunos ejemplos de esas posiciones:

"...la futura sentencia del TC será, probablemente, la expresión última de un reflejo de resistencia española".

"Ahora toca decidir qué queremos que sea Cataluña, cómo pensamos conseguirlo, con qué herramientas, con qué amigos, con qué estrategia europea".   

"¿Es que a estas alturas de la película no es ya evidente que el Tribunal Constitucional es el auténtico "rey desnudo" de nuestro sistema democrático?"

"¿Qué puede añadir la "interpretación" que hagan, por larga y enrevesada que sea, este grupo de ciudadanos tan sabios?"

"¿Debemos seguir pendientes de cada movimiento de cejas que detectamos en Madrid ...?".    

Si un gobernante catalán como Maragall, de un partido, el PSC, integrado en el PSOE, dice esas cosas, ¿qué reacción podemos esperar de los gobernantes que pertenecen a ERC?

¡Cuánto me duele mi querida España! Estos escasos días de vacaciones absolutamente privadas me los prometía de auténtica relajación y felicidad, pero las noticias que me llegan de la actualidad nacional empañan ese propósito.

Contaba con que podían surgir nuevos problemas por culpa de la crisis económica, pero lo que no podía imaginarme es que, en pleno agosto, se desataran dos vendavales políticos que amenazan la estabilidad del Ejecutivo, al menos su credibilidad.

Dos vendavales de origen bien distinto: la pifia cometida con los 420 euros para parados sin subsidio, que ha provocado incluso la ira del personaje Belén Esteban; y la durísima respuesta del consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián, a la implantación de la TDT de pago.

¿Es que asistimos a una especie de alianza Belén Esteban/Juan Luis Cebrián? Que la famosa televisiva, cuya limitada capacidad de análisis es tan cierta como su poder de convocatoria popular, y el máximo responsable del más importante grupo de comunicación coincidan en el tiempo en sus arremetidas políticas, es una casualidad pero también una conjunción preocupante para el Gobierno.

Me cuentan que Telecinco ha elevado a la categoría de acontecimiento político el alegato de Belén Esteban contra Zapatero a cuenta del fiasco de los 420 euros, obligando a salir al paso al presidente del Gobierno. No sé a dónde vamos a llegar...

Por otro lado, la virulenta reacción de Cebrián al decreto ley sobre la TDT de pago aprobado por el Consejo de Ministros como "una medida contra la crisis", abre serias incógnitas sobre la trayectoria que seguirá el Gobierno si es que El País, la SER, Cuatro, etc. se le ponen en contra.

Nunca Rodríguez Zapatero había recibido desde el periódico y desde la emisora más influyentes descalificativos tan graves como los que Juan Luis Cebrián le ha dedicado por escrito y de palabra, tachándole de adoptar una medida destinada a favorecer "a sus amigos" propietarios de La Sexta.

 He aquí algunas de las cosas que ha dicho sobre la decisión gubernamental:

- "Utilización arbirtraria e inmoral de procedimientos legislativos".

- "Decisión precipitada e irresponsable del Gobierno".

- "Nueva chapuza propiciada por el ministro de Industria".

- "Merece incorporarse al museo del arbitrismo de nuestros Gobiernos".

- "La ideología no es ninguna frontera para la incompetencia. Tampoco para la corrupción".

- Sospecha que el decreto ley "favorece los intereses de una empresa cuyos propietarios están ligados por lazos de amistad al poder".

- "Ningún demócrata que se precie de serlo puede pasar por alto semejante desatino".

# miércoles, 19 de agosto de 2009 18:36

Lo de la SGAE y el teatro clásico popular

Nos hemos tomado estos días unas vacaciones de verdad, lejos de compromisos, posados y vigilancia de fotógrafos y estamos muy lejos de la localidad cordobesa de Fuente Obejuna, donde tienen lugar las representaciones de Fuenteovejuna, de Lope. De estar cerca dudo que hubiera acudido con la Princesa a ese espectáculo, primero por las altas temperaturas que allí se registran pero, sobre todo, por la controversia montada entre ese municipio y la SGAE, a cuenta de los derechos que esta institución les quiere cobrar.

La obligación (o el afán, en eso no me meto) de la Sociedad General de Autores por cobrar derechos de autor y tasa sobre taquilla de cualquier espectáculo que se celebre en cualquier rincón de España, puede desembocar algún día en problemas institucionales.

Tengo la impresión de que la sociedad dirigida por Eduardo Bautista termina llevándose el gato al agua, o sea, cobrando, en todos los conflictos que protagoniza con quienes se resisten a pagarle. ¿Qué habrá pasado en el asunto de las representaciones de El alcalde de Zalamea, en el pueblo donde situó Calderón la obra?

En el caso de la localidad cordobesa donde Lope de Vega hizo transcurrir su Fuenteovejuna,  la SGAE reclama al ayuntamiento 35.000 euros por derechos de autor y porcentaje sobre taquilla de diversos espectáculos durante los últimos diez años, no sólo de las representaciones de Lope. Pero vista la resistencia de la alcaldesa -que se llama Isabel Cabezas- a admitir esa deuda y la disposición de los vecinos que tienen fácil decir que se niegan a pagar todos a una, el asunto puede traer cola.

Y lo pienso así por un detalle que me ha hecho ver mi Amada Esposa, y es que este espectáculo teatral, con actores y figurantes del pueblo que lo hacen gratis, está patrocinado por el Gobierno de la nación, aparte de por la Junta de Andalucía y otras entidades públicas y privadas.

Resulta, además, que el patrocinio del Gobierno es doble: a través del Ministerio de Cultura de la señora Ángeles González Sinde, muy identificada con la SGAE, y de la Agencia Española de Cooperación Internacional (que no entiendo bien qué pinta en Fuente Obejuna), dependiente de Asuntos Exteriores.

A tenor de las habilidades e influencias de la SGAE en su labor recaudatoria, ¿cómo resolverá el conflicto de que se niege a pagar un ayuntamiento que ha recibido subvenciones del Gobierno? ¿Conseguirá la Sociedad de Autores que ministerios y Junta andaluza no transfieran el dinero al municipio si éste no está al corriente de pago con esa entidad?

# sábado, 15 de agosto de 2009 17:34

Si Cuba volviera a ser española...

Una noticia que saltó a los medios la semana pasada y que fue tratada como una curiosidad o anécdota, me la tomo más en serio en función de mi condición de Heredero, por lo que significa. Me refiero a la creación, de momento una comunidad en la Red, del Movimiento para la Reincorporación de Cuba a España como Comunidad Autónoma.

Como  es fácil deducir, se trata de la iniciativa o la ocurrencia de un grupo de exiliados cubanos que ante la complejidad del horizonte político de la Isla, proponen que la actual República de Cuba se integre en el Estado español como su decimoctavo territorio autonómico.

A Mí este asunto no me parece una pamplina por tres razones.

La primera, porque como Príncipe Heredero tengo una relación muy cercana con Iberoamérica y Me siento muy implicado en las relaciones del Reino de España con las naciones de habla hispana.

Menos mal que en nuestro país no ha habido ninguna reacción oficial a esa propuesta de que nuestra última colonia de ultramar vuelva a la Madre Patria, ni siquiera para rechazarla. Cualquier comentario desde el Ministerio de Asuntos Exteriores sería muy mal recibido al otro lado del Atlántico. Todo lo cual no quita para reconocer que Cuba tiene un presente difícil y un futuro demasiado incierto para afrontar el cambio necesario tras la desaparición de Fidel Castro.

La segunda razón por la que presto atención a lo del Movimiento para la Reincorporación de Cuba a España es que en Mi caso personal llueve sobre mojado. Hace más de un año, en enero de 2008, me ocupé en este blog de una propuesta sorprendente -más bien alucinante- que lanzó desde las páginas de Abc el hispanista británico Hugh Thomas.

Venía a pedir, ni más ni menos, que aprovechando el enorme prestigio de Su Majestad en aquellas latitudes, mi Augusto Padre delegara en Mi persona la función de tutelar directamente una transición pacífica a la democracia en Cuba, a semejanza de la que hubo en España.

"Una contribución positiva de Don Felipe a un resurgimiento de la democracia cubana con las características de la española ayudaría a que su nombre brillara para siempre en España y en todas partes". Así concluía el historiador Thomas su proposición.

Y la tercera y última motivación de mi interés por esto que algunos han despachado como una ocurrencia de anticastristas, es que se ha planteado en internet y se está extendiendo y adquiriendo relieve mundial gracias a dos herramientas de soprendente capacidad: una comunidad en Facebook a través del blog Cuba Española  y un vídeo colgado en Youtube.

Igual todo queda en agua de borrajas, pero igual no...

Mucho me he cuidado en el viaje a Ecuador para asistir a la toma de posesión del segundo mandato del Presidente Correa, de dejarme llevar por la efusividad e intenso contacto físico en los saludos como acostumbran por allá.

Las alertas que se están lanzando sobre contagio de la gripe A las tenemos muy en cuenta en la Familia Real, pero habrá quien no lo entienda e interprete como altivez la mera prudencia sanitaria.

Cierto que las autoridades que se me acercan de cualquier país iberoamericano son respetuosas con el protocolo debido a una persona de estirpe regia. Máxime si, como en mi caso, represento al Rey de España. Pero, claro, son muy dados al abrazo apretado, más satisfactorio si es con el Heredero de la Corona española que, por su parte, o sea, por la Mía, he de mostrarme cercano a ellos.

Por suerte, a Iberoamérica no ha llegado esa costumbre tan extendida por aquí del beso como única forma de saludo entre mujeres y hombres, cualquiera que sea su rango.

Me hago todas estas consideraciones porque en el viaje a Edcuador me enteré de ese eslogan o mandamiento lanzado por el Colegio de Médicos de Madrid para prevenir del contagio de esta gripe: "No beses, no des la mano, di hola".

Me pareció una iniciativa útil para los chascarrillos populares, pero nada más. Sin embargo, ahora me cuentan que esa advertencia médica contra besos y apretones de manos es algo previamente hablado por la presidenta de los médicos madrileños, Julia Fariña, con la titular de Sanidad. Y no sólo eso, sino que el Ministerio de Sanidad hace suyo ese mandamiento.

Se me abren muchas dudas. En cuanto el Gobierno de la nación, a través del departamento de Sanidad, ordene o recomiende abandonar la secular costumbre de besos, abrazos y estrechamiento de manos, ¿qué haremos?

Por lo visto la doctora Fariña dice que en España somos demasiado sobones y deberíamos aprender a saludarnos como los japoneses.

El asunto no es anecdótico, puede repercutir en algo tan notorio como el Protocolo del Estado, empezando por suprimir la afición del Rey a plantar besos en la mejilla a toda mujer que le saluda.

Ya ha habido quien, con cierta sorna, plantea la revolución de costumbres que se avecina y las que serían escenas prohibidas por la campaña de prevención de la gripe A.

El panorama que se dibuja parece imposible por ridículo: ¿dejarán de abrazarse los futbolistas al celebrar un gol?, ¿los amigos que se reúnen para tomar unas copas habrán de saludarse con un discreto "hola"?, ¿habrá que sustituir el respetuoso estrechamiento de manos por una ligera inclinación de cabeza?

A mi Amada Esposa la critican mucho, pero los profesionales del cotilleo se han quedado mudos ante los primeros resultados que está arrojando la votación sobre las mujeres más elegantes del mundo, organizada por la prestigiosa revista Vanity Fair.

Al quinto día de comenzar las votaciones, la Princesa de Asturias encabeza el ranking, muy por delante de Carla Bruni, de Michelle Obama y de Penélope Cruz.

Se trata de un sistema de elección on line que cada año pone en marcha la citada revista estadounidense. El día 4 de este mes colgaron en su web 40 páginas con fotos (como las aquí reproducidas) y minibiografías de otros tantos personajes seleccionados en diferentes categorías, con enlace a votación en cada una.

Lo siento por sus más acérrimos enemigos, pero cinco días después la Princesa acumula 3.249 votos, Michelle Obama 2.298, Carla Bruni 2.251Penélope Cruz 2.081 y siguen todos los demás.

Por cierto, que Vanity también permite dar votos negativos y, de estos, es la señora de Sarkozy la que más ha cosechado (1.162) frente a sólo 701 de mi Amada Esposa o 606 de la señora de Obama.

Esta clase de escaparates y lucimientos públicos no es lo que más perseguimos (a diferencia de otros) ni los necesitamos para nuestra función pública, pero cuando vienen de un sitio tan solvente como esa publicación... a nadie le amarga un dulce.

Ya puestos, y como nos encontramos en época de vacaciones de verano con más tiempo libre del habitual, os sugiero que, si estáis de acuerdo con la elegancia de la Princesa, que lo es de todos los españoles, enviéis vuestro voto gratuito y anónimo a la web de Vanity Fair.

Resultó premonitorio mi anterior post sobre los aduladores y criticones que soportamos, y sospecho que me quedé corto. Pese a que el inicio de las vacaciones en Palma ha coincidido con el asesinato de dos guardias civiles a manos de ETA y pese a que la Princesa y Yo hemos procurado estar a la altura de lo que ese suceso exigía, la prensa del cotilleo no se corta un pelo.

Aparecer por primera vez en el Club Náutico, con motivo del inicio de la Copa del Rey, y bombardearnos las cámaras a la Princesa y a Mí, captando el más mínimo detalle, ha sido todo uno. Pero no sólo eso: peor es la catarata de comentarios que después se oyen o se leen en base a las imágenes obtenidas.

Tan superficial es esa clase de información, que ningún reportero ha señalado que este año no compito en las regatas con el Aifos, propiedad de la Armada, sino con el CAM, siglas de la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Todo el mundo sabe que el nombre Aifos lo puse Yo y corresponde al nombre de mi Augusta Madre leído al revés. Desgraciadamente, también coincide con el nombre de una inmobiliaria marbellí implicada en la Operación Malaya.

No me corresponde a Mí explicar porqué ese velero, que siempre ha patroneado, no se ha echado al mar, si habrá sido por esa desgraciada coincidencia o por recortes presupuestarios en la Armada. Pero me parece que éste es un detalle más periodístico que el tamaño de la  suela de los zapatos de la Princesa.

La obsesión por mi Amada Esposa no ceja. Ya lo decía hace unos días El Mundo: "De ella interesa todo: sus cara a cara oficiales con alguna primera dama, lo que cuestan sus trajes en rebajas, dónde se hace la limpieza de cutis, hasta su último par de zapatos".

Precisamente el calzado y los pies de la Princesa se han convertido este verano en la diana del cotilleo nacional, como ha recogido la web satírica lavinagreta, preguntándose si tendrá juanetes.

Lo ha señalado también Carmen Rigalt de forma algo exagerada: "la nuera real se ha bajado últimamente a ras de suelo. Es decir, ha sustituido los andamios por manoletinas (ahora sí: de Manolete) ... La circunstancia no ha pasado inadvertida a los ojos de los devoradores de cromos, que cuentan los zapatos de Letizia como en Filipinas contaban los de Imelda Marcos".

Con este clima de opinión, fisgoneando hasta el último movimiento en nuestras vacaciones, se entenderá nuestro interés por quitarnos de en medio y mostrar lo imprescindible a las Infantas. Porque, como se publicaba hace días, de la Princesa despierta más morbo lo que se desconoce, es decir sus gestos y ocupaciones en la vida cotidiana familiar.

¡Qué envidia de Vladimir Putin, que pasa las vacaciones a sus anchas en la montaña haciendo lo que le da la gana y sin temor a los paparazzi! Eso sí, manda que le hagan un reportaje gráfico luciendo músculo y poderío, pero porque quiere.

Cuanto más destacada es a los ojos del pueblo la posición que ocupas, más incomprensiones encuentras. Ya han empezado ciertos comentaristas a buscar tres pies al gato en la petición de mi Augusto Padre de que se congele la asignación presupuestaria a la Casa de Su Majestad.

Ese tipo de reacciones eran de esperar, pero me ha soprendido que uno de esos periodistas, director del decano de los periódicos digitales en España, aproveche este tema para descalificarme como Heredero y, por supuesto, a la Princesa.

El periodista se llama Eulogio López, un entusiasta del Opus Dei al frente de un diario de contenido fundamentalmente económico y con cierto eco en medios financieros. No es la primera vez que me critica. Incluso intenta ridiculizarme como marioneta de mi Amada Esposa y de la progresía socialista. Pero esta vez ha ido más allá.

Tengo la impresión que se ha excedido en la forma de arremeter, no contra Mí, sino contra la institución monárquica mediante el método que vulgarmente se definiría como dar patadas a la Corona en el culo del Heredero.

En los últimos días me ha dirigido dos torpedos, a cual peor intencionado. Empezaré por el segundo: "el rey estaría barajando la posibilidad de abdicar en su hijo Felipe". Y a continuación presenta unos argumentos alucinantes, contradictorios, que apoyarían semejante decisión.

Digamos que los motivos que expone en su diario Hispanidad se resumen en mi creciente protagonismo en actos públicos y en que la Princesa es mala malísima y ha trenzado una alianza con el presidente Zapatero. A continuación uno de sus párrafos, como muestra de que no exagero:

"(...) se acentúa la amistad del matrimonio Borbón-Ortiz con el Rodríguez-Espinosa. Otro dato: los miembros de la Familia Real han roto sus relaciones con el heredero por mor de su esposa, doña Letizia Ortiz, quien se ha convertido en dueña y señora de La Zarzuela. Sus relaciones con SM la Reina doña Sofía no pueden ser más distantes (...)".

Desconozco qué le habrá ocurrido a ese analista para mantener semejante disparate, que lo culmina volviendo a sus ya reiteradas acusaciones hacia Mi persona con una redacción "que deja mucho que desear", como dice mi Amada Esposa que de eso sabe un rato, López lleva tiempo descalificándome por progresista y amigo del Grupo Prisa y del matrimonio Zapatero/Espinosa.

En su penúltima perla, de la semana pasada, decía que "tenemos un rey casi progresista y un príncipe totalmente progre. Y los progres son los que detentan el poder hoy en día en España pero no la admiración del pueblo." Para asegurar a continuación nada más y nada menos que la Princesa y Yo hemos exigido la erradicación de cualquier significado religioso en los actos donde participemos.

Por vez primera en la historia, Su Majestad ha renunciado ante el Gobierno de la nación a un incremento de sus ingresos. Como confirmó oficialmente la vicepresidenta Fernández de la Vega, la Casa ha pedido hace unos meses que en los Presupuestos del Estado para 2010 su partida no se incremente.

Eso, que viene a ser como solicitar una congelación salarial ante la situación de crisis -algo que están aceptando de buena gana muchísimos miles de españoles-, se corresponde con lo que debe ser el sentido de responsabilidad institucional. Pero, sobre todo, tiene que ver con el sentido de la oportunidad y el olfato de mi Augusto Padre para dar golpes de popularidad.

Si a esa decisión ejemplarizante de apretarse el cinturón se añade que 24 horas después de conocerse el Rey pronunció de manera informal la frase más dura contra ETA que haya salido de su boca, el efecto es doble.

Ahí radica el olfato al que me refiero y del que Yo dudo estar dotado. Menos mal que tengo a mi lado a la Princesa, que es de gran ayuda en estos asuntos.

Con Ella precisamente he comentado que a partir de la petición de congelar la dotación económica para la Casa de Su Majestad se abren unas interrogantes para las que no tengo respuesta. La primera es que existe la posibilidad de que la partida de los Presupuestos que nos corresponde, que este año ha suido de 8,86 millones de euros no sólo no aumente sino que disminuya.

La vicepresidenta del Gobierno no fue muy clara al respecto. Sólo confirmó que esa partida, como todos los Presupuestos, se someterá al criterio de austeridad siempre que el año termine con un incremento del IPC aunque sea mínimo. ¿Pero qué pasará si 2009 termina con inflación negativa, es decir con un IPC por debajo de 0?

En buena lógica eso llevaría a recortar todas las asignaciones, también los 8,86 millones destinados a la Casa de S.M. y eso ya es otra cosa...

En las próximas semanas espero tener respuesta a esa duda, ya que los Presupuestos generales del Estado suelen estar terminados, aunque no aprobados, en la segunda quincena de septiembre. Me esperan, pues, unas vacaciones con cierta incertidumbre aparte de con la preocupación inevitable por los atentados etarras.

No hay más que comprobar lo que se publica en el diario Gara, afín a ese grupo criminal, para comprobar, aparte de las muertes de guardias civiles, cómo se regodean en el daño que ETA ocasiona espantando a turistas extranjeros con planes de viajar a Mallorca.