
Por vez primera en la historia, Su Majestad ha renunciado ante el Gobierno de la nación a un incremento de sus ingresos. Como confirmó oficialmente la vicepresidenta Fernández de la Vega, la Casa ha pedido hace unos meses que en los Presupuestos del Estado para 2010 su partida no se incremente.
Eso, que viene a ser como solicitar una congelación salarial ante la situación de crisis -algo que están aceptando de buena gana muchísimos miles de españoles-, se corresponde con lo que debe ser el sentido de responsabilidad institucional. Pero, sobre todo, tiene que ver con el sentido de la oportunidad y el olfato de mi Augusto Padre para dar golpes de popularidad.
Si a esa decisión ejemplarizante de apretarse el cinturón se añade que 24 horas después de conocerse el Rey pronunció de manera informal la frase más dura contra ETA que haya salido de su boca, el efecto es doble.
Ahí radica el olfato al que me refiero y del que Yo dudo estar dotado. Menos mal que tengo a mi lado a la Princesa, que es de gran ayuda en estos asuntos.
Con Ella precisamente he comentado que a partir de la petición de congelar la dotación económica para la Casa de Su Majestad se abren unas interrogantes para las que no tengo respuesta. La primera es que existe la posibilidad de que la partida de los Presupuestos que nos corresponde, que este año ha suido de 8,86 millones de euros no sólo no aumente sino que disminuya.
La vicepresidenta del Gobierno no fue muy clara al respecto. Sólo confirmó que esa partida, como todos los Presupuestos, se someterá al criterio de austeridad siempre que el año termine con un incremento del IPC aunque sea mínimo. ¿Pero qué pasará si 2009 termina con inflación negativa, es decir con un IPC por debajo de 0?
En buena lógica eso llevaría a recortar todas las asignaciones, también los 8,86 millones destinados a la Casa de S.M. y eso ya es otra cosa...
En las próximas semanas espero tener respuesta a esa duda, ya que los Presupuestos generales del Estado suelen estar terminados, aunque no aprobados, en la segunda quincena de septiembre. Me esperan, pues, unas vacaciones con cierta incertidumbre aparte de con la preocupación inevitable por los atentados etarras.
No hay más que comprobar lo que se publica en el diario Gara, afín a ese grupo criminal, para comprobar, aparte de las muertes de guardias civiles, cómo se regodean en el daño que ETA ocasiona espantando a turistas extranjeros con planes de viajar a Mallorca.