Resultó premonitorio mi anterior post sobre los aduladores y criticones que soportamos, y sospecho que me quedé corto. Pese a que el inicio de las vacaciones en Palma ha coincidido con el asesinato de dos guardias civiles a manos de ETA y pese a que la Princesa y Yo hemos procurado estar a la altura de lo que ese suceso exigía, la prensa del cotilleo no se corta un pelo.
Aparecer por primera vez en el Club Náutico, con motivo del inicio de la Copa del Rey, y bombardearnos las cámaras a la Princesa y a Mí, captando el más mínimo detalle, ha sido todo uno. Pero no sólo eso: peor es la catarata de comentarios que después se oyen o se leen en base a las imágenes obtenidas.
Tan superficial es esa clase de información, que ningún reportero ha
señalado que este año no compito en las regatas con el Aifos, propiedad de la Armada, sino con el CAM, siglas de la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Todo el mundo sabe que el nombre Aifos lo puse Yo y corresponde al nombre de mi Augusta Madre leído al revés. Desgraciadamente, también coincide con el nombre de una inmobiliaria marbellí implicada en la Operación Malaya.
No me corresponde a Mí explicar porqué ese velero, que siempre ha patroneado, no se ha echado al mar, si habrá sido por esa desgraciada coincidencia o por recortes presupuestarios en la Armada. Pero me parece que éste es un detalle más periodístico que el tamaño de la suela de los zapatos de la Princesa.
La obsesión por mi Amada Esposa no ceja. Ya lo decía hace unos días El Mundo: "De ella interesa todo: sus cara a cara oficiales con alguna primera dama, lo que cuestan sus trajes en rebajas, dónde se hace la limpieza de cutis, hasta su último par de zapatos".
Precisamente el calzado y los pies de la Princesa se han convertido este verano en la diana del cotilleo nacional, como ha recogido la web satírica lavinagreta, preguntándose si tendrá juanetes.
Lo ha señalado también Carmen Rigalt de forma algo exagerada: "la nuera real se ha bajado últimamente a ras de suelo. Es decir, ha sustituido los andamios por manoletinas (ahora sí: de Manolete) ... La circunstancia no ha pasado inadvertida a los ojos de los devoradores de cromos, que cuentan los zapatos de Letizia como en Filipinas contaban los de Imelda Marcos".
Con este clima de opinión, fisgoneando hasta el último movimiento en nuestras vacaciones, se entenderá nuestro interés por quitarnos de en medio y mostrar lo imprescindible a las Infantas. Porque, como se publicaba hace días, de la Princesa despierta más morbo lo que se desconoce, es decir sus gestos y ocupaciones en la vida cotidiana familiar.
¡Qué envidia de Vladimir Putin, que pasa las vacaciones a sus anchas en la montaña haciendo lo que le da la gana y sin temor a los paparazzi! Eso sí, manda que le hagan un reportaje gráfico luciendo músculo y poderío, pero porque quiere.