
¡Cuánto me duele mi querida España! Estos escasos días de vacaciones absolutamente privadas me los
prometía de auténtica relajación y felicidad, pero las noticias que me llegan de la actualidad nacional empañan ese propósito.
Contaba con que podían surgir nuevos problemas por culpa de la crisis económica, pero lo que no podía imaginarme es que, en pleno agosto, se desataran dos vendavales políticos que amenazan la estabilidad del Ejecutivo, al menos su credibilidad.
Dos vendavales de origen bien distinto: la pifia cometida con los 420 euros para parados sin subsidio, que ha provocado incluso la ira del personaje Belén Esteban; y la durísima respuesta del consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián, a la
implantación de la TDT de pago.
¿Es que asistimos a una especie de alianza Belén Esteban/Juan Luis Cebrián? Que la famosa televisiva, cuya limitada capacidad de análisis es tan cierta como su poder de convocatoria popular, y el máximo responsable del más importante grupo de comunicación coincidan en el tiempo en sus arremetidas políticas, es una casualidad pero también una conjunción preocupante para el Gobierno.
Me cuentan que Telecinco ha elevado a la categoría de acontecimiento político el alegato de Belén Esteban contra Zapatero a cuenta del fiasco de los 420 euros, obligando a salir al paso al presidente del Gobierno. No sé a dónde vamos a llegar...
Por otro lado, la virulenta reacción de Cebrián al decreto ley sobre la TDT de pago aprobado por el Consejo de Ministros como "una medida contra la crisis", abre serias incógnitas sobre la trayectoria que seguirá el Gobierno si es que El País, la SER, Cuatro, etc. se le ponen en contra.
Nunca Rodríguez Zapatero había recibido desde el periódico y desde la emisora más influyentes descalificativos tan graves como los que Juan Luis Cebrián le ha dedicado por escrito y de palabra, tachándole de adoptar una medida destinada a favorecer "a sus amigos" propietarios de La Sexta.
He aquí algunas de las cosas que ha dicho sobre la decisión gubernamental:
- "Utilización arbirtraria e inmoral de procedimientos legislativos".
- "Decisión precipitada e irresponsable del Gobierno".
- "Nueva chapuza propiciada por el ministro de Industria".
- "Merece incorporarse al museo del arbitrismo de nuestros Gobiernos".
- "La ideología no es ninguna frontera para la incompetencia. Tampoco para la corrupción".
- Sospecha que el decreto ley "favorece los intereses de una empresa cuyos propietarios están ligados por lazos de amistad al poder".
- "Ningún demócrata que se precie de serlo puede pasar por alto semejante desatino".