Gracias a la información privilegiada de la que dispongo puedo sostener a la vez dos juicios opuestos y no contradictorios. Y sobre un asunto que mucho preocupa a la población: la gripe A.
De acuerdo con los informes oficiales que llegan a mis manos, con los análisis de colaboradores de la Casa y con las interpretaciones de mi esposa, la Princesa, creo que el Gobierno está vendiendo una moto dicho sea en lenguaje coloquial, pero a la vez está acertando en la estrategia a seguir contra la pandemia.
Las recomendaciones al público sobre medidas preventivas, las decisiones sobre adquisición y administración de antivirales y vacunas, las instrucciones a los centros sanitarios, etcétera, todo eso está siguiendo unos criterios comunes a los países de la UE y emanados de la Organización Mundial de la Salud.
Aparte de que España no tenga prácticamente nada que inventar en la lucha contra la pandemia, porque las directrices las marcan instancias supranacionales, el Gobierno dispone desde mayo de 2005 de un Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante una Pandemia de Gripe. Se elaboró durante el último mandato de Aznar, cuando saltó la gripe aviar, recibió aprobación definitiva en 2005 y fue actualizado en 2006.
Pues bien, ambos planes, de 45 y 59 páginas respectivamente, han desaparecido de la información ofrecida en la web oficial del Ministerio de Sanidad y en su lugar se ofrecen documentos que recogen capítulos sueltos con idéntico formato.
¿Dónde reside esa táctica de vender la moto? En que lo que se presenta a los ciudadanos como conclusiones de múltiples reuniones de autoridades y expertos o fruto de sesudos análisis sobre el terreno, está previsto y descrito al detalle en el citado Plan Nacional de 2005 y en su versión de 2006.
Eso ocurre con la definición de los grupos de atención prioritaria, que se establecen según lo que se dice en el apartado d.2 del Plan Nacional y en su Anexo IV.
Las previsiones al detalle figuran también en los llamados Planes de Respuesta Autonómica, que ya tienen decidido que las primeras vacunas se aplicarán al personal sanitario, a policías y otros servicios públicos esenciales.
Ya en el mes de enero de 2005 se adquirieron dos millones de antivirus, pero se hizo en dosis de su principio activo (fosfato de oseltamivir), un 50% más barato que el preparado comercial llamado Tamiflu. ¿Se ha seguido comprando con el mismo ahorro?
Otras actuaciones que ya están establecidas en aquel Plan y no se han acordado ahora son medidas tan curiosas como:
- El Gobierno se reserva 300.000 dosis de antivirales para personal de la Administración central.
- Hay un "protocolo médico de preguntas" a pacientes para clasificarlos, en caso de avalanchas en las consultas.
- Hay otro protocolo para el aislamiento masivo y restricción de movimiento de personas, al amparo de una ley de 1996.