
Para quien lo vea desde fuera, pensará que este comienzo de curso o de temporada no resulta nada prometedor para la Familia Real. Efectivamente, todavía no hemos llegado al 15 de septiembre y ha habido un puñado de noticias muy poco agradables. Pero en Nuestro trabajo entra el saber encajar los contratiempos como si no pasara nada.
Particularmente para la Princesa y para Mí no es nada divertido conocer lo que se está publicando sobre la contratación de su hermana para un puesto responsable en el Ayuntamiento de Barcelona. Y veremos cómo termina ese asunto, porque todo podría pasar, y no quiero decir más...
Cuando no han terminado los comentarios de lo que llama la prensa "contrato a dedo", salta en Abc lo de la tía Henar fotografiándose en un sarao gastronómico de Marbella. Éste es un tema menor, lo reconozco, sin las implicaciones que tiene lo de Mi cuñada en el ayuntamiento de la Ciudad Condal, pero qué inoportuna resulta la imagen de la tía de mi Amada Esposa con alusiones irónicas a que ha alcanzado la condición de celebrity.
Siempre he dicho, y lo mantengo, que la familia de la Princesa muestra un comportamiento ejemplar en cuanto a discreción, sin hacer uso interesado del parentesco con la Real Familia. Lo que pasa es que su tía es así, se mueve en esos ambientes, no desaprovechó la ocasión que le brindaron para promocionar su tienda desde las páginas de Hola!, no pudo evitar que cuando se presentó en Italia como diseñadora la llamaran princesa, ni se ha resistido a nuevas y relevantes amistades que le han surgido y le dan otro ritmo a su vida.
A la Princesa le afectan los comentarios negativos sobre miembros de su familia, que por otro lado tanto ha sufrido, pero también preferiría que la hermana de su padre no tuviera ese tipo de apariciones. No lo puede evitar, ni por eso le llama la atención porque esa conducta no es criticable, pero sabe que la opinón pública no se anda con matices.
Sí ha matizado y ha hilado fino, exgaradamente fino, el periodista Zarzalejos en un artículo que señala la soledad de Su Majestad. Viene a decir que ante el desaire de Oliver Stone en Cannes contra el Rey de España delante de Hugo Chávez, ante el inadecuado comentario de éste sobre la barba estilo Fidel Castro y ante las demostraciones antiespañolas en Cataluña con motivo de la Diada, él calla y calla sin escuchar una sola muestra de apoyo y respeto desde el Gobierno.