
En razón del programa de viajes que tengo previstos hasta final de año, dentro y fuera de España, los servicios de la Casa recaban información muy precisa sobre la evolución de la gripe A que me pasan puntualmente... y mi impresión personal es que no es para tanto como se decía.
No soy médico ni científico para pronunciarme con autoridad sobre el virus H1N1, menos aún debo hacerlo por mi condición, pero los mismos datos oficiales que llegan a mis manos, junto a diagnósticos de expertos no gubernamentales, me llevan a pensar si se habrá exagerado la alarma transmitida a la población en los últimos meses.
¿Será posible que nos encontremos ante una cepa nueva de la gripe ni más ni menos mortal que las que aparecen cada año? Hay veces en las que las exageraciones del poder político pueden desembocar en situaciones hilarantes, como esa parodia sobre una decisión para hacer la Comunidad de Madrid trilingüe.
Si nos limitamos a España, la información facilitada por el Ministerio de Sanidad es tranquilizadora pero, a la vez, contradice las previsiones que se habían lanzado. Resulta que la última medición, correspondiente a la semana del 6 al 12 de septiembre, señala que en esos días aparecieron 17.234 nuevos infectados, una cifra que ha ido bajando semanalmente desde los 22.948 casos registrados a mediados de agosto.
Tampoco la primera semana del curso escolar ha resultado tan peliaguda como se venía advirtiendo, aunque el otoño arranca hoy y habrá que esperar.
En cuanto a la mortalidad, con 32 fallecidos que padecían otras enfermedades severas, oficalmente la tasa es de 0,18 muertos por cada 1.000 afectados.
Ya sé que hay algunas voces críticas que apuntan a un gran montaje universal, con fines crematísticos, en torno a una pandemia que dejará de ser noticia en cuanto se haya consumado el negocio de la venta de vacunas, antivirales y otros remedios contra la gripe.
Me cuesta creer que toda la comunidad científica fuera cómplice o ignorante de una patraña así, pero tengo la impresión de pueden quedar ridículas ciertas campañas desarrolladas por los poderes públicos, como la que desaconseja el saludo con beso o apretón de manos. O incluso la del Ministerio de Sanidad que recomienda a las familias colocar en los baños de las casas cubos de tapa de pedal y usar exclusivamente toallas de papel desechables.