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Artículos - octubre 2009

La coincidencia en la aparición de dos libros -junto a las especulaciones sobre los secretos que el general Sabino haya podido llevarse a la tumba o quizás haya dejado autorizada su publicación-, vuelven a poner en el candelero los asuntos menos conocidos de la Corona. Concretamente, episodios en la biografía de Su Majestad que nunca había visto la luz.

La primera de las publicaciones corresponde a Pilar Urbano, una reedición de La Reina muy de cerca con un amplio epílogo titulado Secretos de mi escritorio, para prolongar las buenas ventas del aparecido hace un año rodeado de polémica. Dedica el epílogo al debate que se suscitó entonces sobre la veracidad de los testimonios puestos en boca de mi Augusta Madre. Mi consideración hacia esa veterana periodista, seria en su trabajo, no obsta para que este nuevo libro me parezca que obedece más a legítimos intereses comerciales que a aclarar graves cuestiones pendientes.

Lo que me sorprende es que una persona como Pilar Urbano, que tan bien conoce los entresijos de la Monarquía española, se sume a esas voces que hablan de la abdicación de Su Majestad en el Heredero. Y fuera del libro lo hace con estas palabras: "Esta monarquía tiene que cambiar de estilo. No pasa nada por abdicar. Hay que revitalizar la institución. Hay cosas que modificar, como que el Príncipe tenga Casa propia".

O que también se apunte al coro de quienes insisten en las malas relaciones de la Princesa con mis Hermanas.

El otro libro al que me refiero sí tiene más enjundia política, por cuanto desvela con testimonios que imagino serán solventes el deterioro de las relaciones de Su Majestad con Adolfo Suárez durante el último año que éste ocupó la Presidencia del Gobierno.

Se titula Suárez y el Rey, ha sido galardonado con el último Premio Espasa de Ensayo y el autor es un periodista, Abel Hernández, persona muy cercana al ex jefe del Gobierno y su familia.

De todo lo que se cuenta en esta obra en torno al papel político desempeñado por la Corona, me resulta algo inquietante lo que confirma sobre cómo el desapego del Rey hacia Suárez (que el 1980 ya sufría los primeros toques de su enfermedad) le llevó a hacer caso a las teorías de Alfonso Armada para formar un gobierno de salvación nacional, presidido por el propio general, que para colmo contaba con cierto asentimiento del PSOE. Y en el que no faltaría una cartera para Luis María Ansón.

La Historia, con todas sus sorpresas, es necesario cococerla, pero en este tipo de asuntos prefiero que se espere un tiempo hasta que la primera sucesión en la Monarquía constitucional se produzca con toda normalidad.

En los obituarios sobre nuestro querido Sabino, como le denominé públicamente en la reciente ceremonia de los Premios Príncipe, se repite su papel destacado en la desactivación del 23-F. Sin duda ese fue su mejor servicio a España y a la Monarquía. Hubo otros, también buenos y algunos menos buenos.

Según he descubierto con el tiempo, lo que hizo el general Fernández Campo ante aquel golpe de estado (como secretario general de la Casa, aún no era Jefe), no fue una reacción espontánea derivada de sus convicciones democráticas, sino fruto de su sintonía política con el presidente Adolfo Suárez, de la antipatía que mostraba a su antecesor el general Armada y de su propio olfato y habilidad.

Sabino, que por sus anteriores destinos conocía de cerca los trapos sucios de la Transición, supo adaptar los ritmos de la Corona a los de la nueva democracia durante sus muchos años como secretario general de la Casa y los tres últimos como Jefe. Pero, a decir de algunos observadores externos, con una limitación: nunca gozó de la autoritas que hubiera deseado ante Su Majestad. Es decir, ejerció como consejero con plenos poderes, sin llegar a ser maestro.

Esa limitación la compensó con una actitud que le ha granjeado grandes elogios y muy alta consideración en los medios de comunicación, antes y después de su fallecimiento. Me refiero a que cultivó la relación directa y confidencial con directores de periódicos y revistas. Como dicen los periodistas, se convirtió en fuente de información privilegiada quien debería mantener en absoluto secreto todo lo relacionado con su trabajo.

No lo hizo así para intentar corregir mediante la influencia de la prensa algunos aspectos de la trayectoria del Rey que él no conseguía enderezar. De ahí la alta estima de la que gozó en los medios, de ahí también que en su salida de Zarzuela influyera, aparte de haber cumplido 75 años, cierta incomodidad de mi Augusto Padre.

Tras su jubilación se prodigó aún más en intervenciones públicas en las que, invocando su deber de prudencia y discreción, hacía declaraciones sibilinas. Sin dejar de decir a quien quisiera escucharle que era conocedor de asuntos muy graves que se llevaría a la tumba, lo cual no deja de ser una manera de ser discreto sembrando la inquietud.

Mi recuerdo personal del general Fernández Campo es positivo, sobre todo de mi época de niñez y adolescencia. Después, sus intervenciones muy mesuradas en lo relacionado con mis noviazgos y matrimonio fueron a la contra de mis inclinaciones. Tuve presente su actitud correcta pero distante y nada entusiasta al anunciarse el enlace con mi Amada Esposa.

Antes de comenzar esta emocionante (y algo agotadora) jornada de la ceremonia de los Premios Príncipe echo un vistazo, como todos los días, al resumen de prensa que siempre tengo preparadop al punto de la mañana. De todas las noticias, me sorprende la de esa iniciativa para cambiar en Cataluña la denominación de las vacaciones de Navidad y de Semana Santa.

La Consejería de Educación de la Generalitat tiene sobre la mesa una propuesta del Consejo Escolar de Cataluña para que esos periodos de ocio pasen a denominarse vacaciones de invierno y vacaciones de primavera. Es decir, eliminar su origen ligado a las conmemoraciones más importantes del cristianismo: el nacimiento de Jesús y su Crucifixión.

Como digo, hoy no tengo tiempo para detenerme en indagaciones y por eso he pedido al personal de la Casa que me amplíen la información sobre la motivación de esta propuesta de cuatro páginas que ha salido del organismo que agrupa a asociaciones de profesores, padres y empresarios de la enseñanza en Cataluña.

Estoy sorprendido e intrigado a la vez, porque los primeros datos aparecidos en prensa hablan de que el Consejo Escolar considera ese cambio un primer paso "hacia una distribución más racional de los períodos lectivos y de descanso". A Mí esto último me parece muy buena idea, pero ¿no sería más lógico buscar esa racionalidad por la vía de acompasar las jornadas lectivas y las vaciones escolares con los horarios y vacaciones laborales?

Pienso que el problema de la falta de racionalidad está en los problemas que se plantean a los padres cuyos hijos menores tienen varias semanas al año de vacaciones mientras ellos han de acudir a sus trabajos.

Eso sí que representa un problema para conciliar la vida laboral con la familiar, que no se resuelve cambiando "Navidad" por "invierno" y "Semana Santa" por "primavera". Al parecer en el fondo de esta propuesta también late un deseo de adaptar la vida y las costumbres académicas a la multiculturalidad que se observa en los colegios catalanes, con alumnos hijos de inmigrantes.

En realidad, cuando se habla de multiculturalidad se alude de una manera eufemística a la pluralidad religiosa; y cuando se habla de ésta, en realidad se trata de catolicismo e islamismo, pues la presencia de otras confesiones es muy minoritaria.

Sería muy conveniente que la Generalitat, caso de hacer ese cambio lo explique con toda claridad a la población y diga si lo hace por laicidad o por multiculturalidad. Por racionalidad de horarios no lo parece y no vaya a ocurrir que so capa de agradar a una cultura de origen musulmán se agravie innecesariamente a una cultura de origen cristiano.

# miércoles, 21 de octubre de 2009 13:04

Teorías de la conspiración sobre la gripe A

Tomo copiado el título de este post del de un artículo aparecido en El Mundo que, por lo que me dicen, es el primero que aborda claramente un asunto sobre el que no termino de disipar mis dudas: ¿se ha exagerado interesadamente la gravedad y alcance de la gripe A? o, por el contrario, ¿responden esas sospechas a mentes calenturientas y obsesionadas con las conspiraciones?

Por desgracia, ni Yo puedo disponer de un dictamen rotundo que disipe aquellas dudas en uno u otro sentido, pero tengo la sensación de que detrás de quienes ponen en entredicho la reacción de los gobiernos y la propia OMS ante el virus AH1N1, no hay solamente manías fruto de lo que el médico autor del citado artículo califica de conspiranoia.

Hay que contar con la realidad de que cada vez son más frecuentes las teorías, de diferente solvencia, que explican los acontecimientos más dramáticos en la sociedad contemporánea en clave de fuerzas ocultas que manejan el mundo o concertación de intereses espurios y globales.

El vídeo completo Campanas por la gripe A, de Teresa Forcades, monja benedictina en el Monasterio San Benet de Monserrat, sobre las patrañas mercantilistas que la industria farmacéutica ha montado en torno a la gripe A, es un mensaje bastante coherente, sobre todo para los profanos. Al menos esta madre Teresa, que es médico especialista en salud pública, habla con conocimiento de causa y bastante mesura.

¿Es la de Teresa Forcades (catalana de pies a cabeza) una voz a silenciar por fuerzas poderosas? Ahí entran mis dudas, porque si atiendo a la descalificación casi burlesca que hace en El Mundo otro ilustre doctor, y también catalán, Antoni Trilla, responsable de Epidemiología en el Hospital Clinic de Barcelona, esa monja no sería más que una charlatana de tantos que se apuntan a denunciar la supuesta conspiración de la gripe A.

Así las cosas, cuando tenga oportunidad haré llegar a la ministra de Sanidad la conveniencia de hacer las aclaraciones oportunas a la opinión pública. Los efectos de esa pandemia en España, con una tasa de mortalidad de 0,15 por cada 1.000 enfermos y un nivel de contagio de 98 casos por cada 100.000 habitantes, presenta unas cifras más próximas a lo que dice la benedictina Teresa Forcades que a las previsiones de los gobiernos y de la OMS.

No comento en este blog asuntos de índole familiar, salvo en los casos que tengan algún perfil institucional o repercusión pública notoria. Pues eso es lo que pasa con la coincidencia en la publicación en los medios de ciertas versiones sobre un pronto desenlace de la situación conyugal de mi Querida Hermana mayor.

Lo que ocurre es que esos comentarios aparecen, como en el caso del diario El País, mezclados con otras consideraciones sobre el papel cada vez más relevante que está adquiriendo la Princesa, en detrimento de mis Hermanas. Y ello se interpreta en clave de mal rollo o tensas relaciones de mi Amada Esposa con sus cuñadas.

Está claro que se avecina una temporadita de excesivo chismorreo sobre la Real Familia. Pero vayamos por partes. Es lógico, natural e institucionalmente positivo que la esposa del Heredero, además de cumplir con su función maternal, vaya teniendo una presencia pública creciente, bien sea acompañándome en parte de Mi intensísima actividad o cumpliendo compromisos específicos de la Princesa. Lo que ahora llaman agenda propia.

Toda Mi Familia sabe perfectamente que eso es ley de vida y positivo para la continuidad de la Monarquía, luego no caben celos de protagonismo. Otra cosa es que cada persona somos una individualidad, con nuestra propia idiosincrasia y no todos congeniamos a la perfección con todos, ni siempre nos complementamos.

Por lo tanto, lo de la notoriedad ascendente de la Princesa es una cosa y su consideración como celebrity metida en pugnas o envidias, otra.

Menos aún corresponde asociar ese asunto a lo que vaya a ser decisión definitiva sobre el matrimonio de los Duques de Lugo. Mucho se comenta sobre las pretensiones o condiciones del aún esposo de mi Hermana para acceder al divorcio, todas ellas relacionadas su estatus nobiliario y sus ingresos económicos.

Es ese asunto delicado en el que no debo hurgar y que han de resolver los asesores legales. Pero sí debo aclarar que siendo la Infanta titular del Ducado de Lugo, un ex marido no podría ostentar ese título en condición de consorte. ¿Qué se empeña en llevar un título? Eso es algo que Su Majestad podría considerar, pero que difícilmente sería de duque o de conde, sino más bien de vizconde, marqués o barón y sin llevar aparejada Grandeza de España.

Hace ahora un mes, más o menos, comenté en este blog las apariciones en la prensa de la tía de la Princesa, con el título Las cosas de tía Henar. Pues parece que la hermana de mi estimado suegro sigue dando que hablar, sobre todo para la prensa rosa.

Creo que ella no busca tanto protagonismo ni aprovecharse de su parentesco, pero al haberse convertido en amiga cercana de la baronesa Thyssen -según fotos publicadas en Hola! como la que acompaña estas líneas- pues pasa lo que pasa. Y lo último que ha ocurrido es que algunos medios han publicado que lo de vender profilácticos en el Museo Thyssen ha sido una idea que tía Henar ha propuesto a Carmen Cervera y ésta ha aceptado gustosa.

Que en la tienda de la pinacoteca más renombrada de España, después del Museo del Prado, se vendan condones con motivo de una próxima exposición llamada Lágrimas de Eros, es algo inusual que a Mí me ha sorprendido. No digo si me parece bien o mal, simplemente que ha sido motivo de sorpresa, también para Sus Majestades, tan inusitada iniciativa en un museo que, desde sus orígenes, cuenta con la protección de la Corona.

El asunto, aunque tenga más de anécdota que de categoría, alcanza otra dimensión cuando se desvela públicamente la gran cercanía de Henar Ortiz a persona tan relevante, poderosa y polémica como la baronesa Carmen Thyssen, hasta el punto de que le aporta ideas para la buena marcha del museo, que son llevadas a término.

Así las cosas, y si es tan considerable el ascendente de tía Henar sobre la vicepresidenta del patronato del museo, hubiera preferido que su primera aportación conocida a la pinacoteca hubiera sido algo más sutil o artístico que el comercio con preservativos... pero ¿quién se lo dice?

La verdad es que en la Casa no hay preocupación especial con la conducta de los miembros de mi familia política, pero también es cierto que no nos caemos del guindo. Las cosas de tía Henar hay que observarlas con cuidado para evitar que vayan a más y se puedan convertir en elemento que distorsione una imagen familiar que siempre hemos procurado que no ofrezca estridencias.

              

De una u otra forma, a través de los informes y análisis que se hacen en la Casa o por el propio seguimiento de los medios informativos (tarea a la que dedica más atención la Princesa), Me llegan noticias de todo lo que se debate en la opinión pública, también de informaciones menos conocidas pero igual o más relevantes.

Una de ellas, que no pertenece al ámbito de reserva en el que Me muevo, se refiere a lo que parece una contradicción en las autoridades sanitarias sobre el uso de la píldora poscoital.

 Hace pocos días se ha liberalizado su venta, de manera que ya se dispensa en farmacias sin necesidad de receta y a toda persona sin límite de edad. Por lo visto hay profesionales de farmacia que se niegan a venderla en esas condiciones, hasta el punto que en Cataluña podrán acogerse a la objeción de conciencia.

Pero el dato que apenas se ha difundido públicamente es que el propio Ministerio de Sanidad que ha dictaminado la libre comercialización de la píldora del día siguiente (dice mi Amada Esposa que lo de "píldora del día después" es una incorrección lingüística), mantiene criterios contrapuestos sobre este fármaco.

Así, la campaña informativa del departamento de Trinidad Jiménez sobre la dispensación de la píldora poscoital, la presenta como un "anticonceptivo de urgencia" consistente en "un medicamento hormonal que impide o retrasa la ovulación" con unos efectos secundarios "poco frecuentes, débiles y desaparecen rápidamente. Pueden aparecer náuseas, dolor de cabeza y desarreglos menstruales".

Esas explicaciones sobre el fármaco de venta libre no se corresponden en su literalidad con las que incluye la todavía vigente campaña ministerial denominada yopongocondon.com, donde recomienda disponer de información adecuada sobre esa píldora porque, afirma, "no es un método anticonceptivo sino una medida excepcional de emergencia, ya que no es inocua (...)".

Además, la campaña oficial sobre salud sexual vigente desde 2006 insiste en uno de sus puntos: "La anticoncepción de emergencia no debe considerarse un método anticonceptivo habitual dado que requiere una mayor dosis hormonal, tiene efectos secundarios (nauseas, vómitos) y una menor eficacia a largo plazo".

A la vista de tan diferentes definiciones y, sobre todo, consideraciones sobre las consecuencias del consumo de este fármaco, entiendo las reacciones entre farmacéuticos.

Lo que no me explico es cómo el Ministerio de Sanidad y las Consejerías correspondientes de las comunidades autónomas no se pronuncian de una manera clara y unívoca sobre esta píldora que van a consumir tantas jóvenes y adolescentes. Es urgente aclarar pública y oficialmente las dudas, que en el propio Ministerio asoman, sobre esta píldora poscoital.

Todos los medios se han hecho eco de la aparición de una web personal de la señora Carla Bruni, que se colapsó al poco de estar colgada en la Red. Pero sólo durante un rato, porque es fácilmente accesible pinchando en su dirección que lleva el dominio carlabrunisarkozy.

¿Afán de notoriedad de la esposa del presidente de la República Francesa? ¿Otra muestra de la habilidad de Nicolas Sarkozy y señora para aprovechar política y socialmente todas las sinergias de su matrimonio? Como ha recogido la prensa, la protagonista de la web se presenta como "una mujer, filantrópica, icono de la moda, artista de vanguardia y amiga de los grandes y los buenos".

En principio veo con cierta reserva que la esposa de un jefe de Estado, sea de una monarquía o república, adquiera esa relevancia y se exponga de esa manera a los ojos del público. Otra cosa es la conveniencia de que las Casa Reales dispongan de sitios oficiales, el Nuestro más completo como señalé en este blog.

El caso de Carla Bruni puede resultar excepcional, porque viene de unas actividades anteriores en las que necesitaba cultivar su imagen. Pero, como se comprueba en el contenido de su web, buena parte de lo que enseña lo es en su condición de mujer del Presidente de la República, con la salvedad de que en Francia no está definido oficialmente, como en EE.UU.,  el puesto de Primera Dama.

Una de las secciones de la web es un recorrido, de la A a la Z, por las personalidades que conoce y lugares que visita. Ahí es donde aparece la única mención a España y su Familia Real, al recordar su visita a Madrid en abril pasado. Mi Amada Esposa me señala que Carla Bruni emplea un estilo que quiere ser de blog personal pero sin escribir en primera persona para mantener una distancia mayestática.

Así por ejemplo, se refiere a si misma y su marido como "la pareja Sarkozy" ("couple Sarkozy") o "la pareja presidencial" ("le couple presidentiel"). Y, cómo no, de aquella estancia en Madrid destaca la atención que dedicaron los medios a la comparación de su elegancia con la de la Princesa Letizia, a la que denomina ex periodista brillante (Bruni escribe  "journalista vedette").

En su referencia al encuentro que tuvo con Sus Majestades y con Nosotros, solo aparece una errata de poca importancia, como definirme a Mí como "príncipe heredero de las Asturias", confundiendo el título de Príncipe de Asturias con la condición de Príncipe Heredero sin más o Príncipe Heredero de España.

Enfin, no queda clara la impresión sincera que el matrimonio Sarkozy obtuvo de aquella visita y de los Reyes de España. La Princesa me hace ver un detalle que no sé si será significativo de algo: la web incluye una galería fotográfica con 76 imágenes de personalidades muy variadas, ninguna de la Familia Real española. Solamente un dibujo de la fachada del Palacio de Oriente.

Comprendo las críticas de personas de todo color político, incluso de reconocidos socialistas, a la campaña promocional de las Fuerzas Armadas apoyada en tres personajes famosos: Concha Velasco, Ferrán Adrià y Vicente del Bosque, que gozan de gran tirón popular por sus actividades públicas, que nada tienen que ver con la profesión militar.

El contenido de aquellas críticas es que ofrecen una imagen light de la milicia, sin armamento ni cualquier otro elemento característico de la misión genuina de los Ejércitos.

No quiero abundar en el descontento por el afán en desfigurar el sentido de las FF.AA., como si su monopolio de la fuerza resultara algo vergonzante, máxime ahora que llegan noticias de nuevos ataques a soldados españoles en Afganistán, con resultado de al menos un muerto y cinco heridos.

No es ese el único aspecto que llama mi atención de la citada campaña promocional con caras conocidas organizada por la ministra Carme Chacón. Es una iniciativa que se ha tomado con ocasión del Día de la Fiesta Nacional, el 12 de octubre, pero se utiliza para dar una imagen colorista y distendida de los Ejércitos con el eslogan Conoce tus Fuerzas. ¿Es adecuado dar ese contenido a esa fiesta?

En el calendario castrense existe cada año un Día de las Fuerzas Armadas, que se celebra en el mes de mayo en una capital diferente, acompañado de diversos actos para divulgar la institución militar que en 2009 se prolongaron durante una semana. Entonces, ¿porqué traspasar ese mismo contenido a la celebración del 12 de octubre?

No entiendo la intención que se esconde detrás de esa decisión de reducir una conmemoración nacional, cívica y patriótica, como el Día de la Fiesta Nacional, a la dimensión estrictamente castrense. Bajo mi punto de vista, se pierde así una gran ocasión de estimular el espíritu ciudadano, la unión entre españoles a través de lo que nos une, de lo que nos identifica como nacionales, que no es solamente la emoción ante unas tropas aguerridas.

Mi duda es si semejante cambiazo al sentido de la Fiesta Nacional es una manera subrepticia de adormecer el sentimiento de nación española o una ocurrencia del ministerio que organiza el acto más lucido de esa fecha, el desfile, en beneficio del protagonismo político de la titular de dicho departamento.

Como miembro de las Fuerzas Armadas Españolas, con carrera en tierra, mar y aire, participo de la impotencia que sienten tantos compañeros de armas ante el conflicto abierto por el secuestro del atunero vasco Alakrana en el Índico.

Entiendo las explicaciones de la ministra de Defensa, cuando asegura que no podemos desplegar allí un dispositivo semejante al de Francia, que cuenta con una base naval, y que nos cuesta 75 millones de euros la participación en la operación europea de vigilancia Atalanta.

Pero entiendo también las reclamaciones de los armadores españoles, cuando piden llevar en sus barcos infantes de marina armados para repeler los abordajes de los piratas somalíes. Esto último no es legalmente posible pero la norma podría reformarse, cosa que ha rechazado el Congreso de los Diputados en una reñida votación en la que el PSOE hizo prevalecer su negativa.

Lo que entiendo menos es que la titular de Defensa aconseje a los barcos españoles que contraten seguridad privada, o sea, unos vigilantes jurados que podrían ir provistos de armas semipesadas. ¿De dónde saldrían esos agentes privados, de las compañías de seguridad y escolta que todos conocemos, sólo adiestrados en el uso de armas ligeras? ¿Cómo adquirirían ametralladoras fijas o lanzagranadas? ¿Quizás habría que contratar a esos exmilitares que trabajan de mercenarios allí donde mejor les paguen?

Sé que la solución ante secuestros como los que se producen en aguas somalíes no es sencilla, ya se utilice mano dura o mano blanda. Pero, junto a la sensación de impotencia que refería antes, también me asalta la duda sobre algún aspecto de la política de este Gobierno en materia de Defensa.

Me parece, así, algo confuso e insuficientemente explicado a la sociedad española, la brusca novedad con la que se afronta este año la conmemoración del 12 de octubre.

Lo que está establecido como Día de la Fiesta Nacional, semejante al que tienen todas las naciones, la ministra Carme Chacón lo quiere convertir en jornada de promoción de las Fuerzas Armadas. Cuando siempre ha habido otra fecha, en el mes de mayo, dedicada específicamente a homenajear a nuestros Ejércitos.

No tengo claro que resulte acertado reducir el concepto de nación a su dimensión militar, aunque ésta se edulcore con la campaña protagonizada por la actriz Concha Velasco, el deportista Vicente del Bosque y el gastrónomo Ferrán Adrià. Me temo que, so capa de enaltecer un aspecto tan patriótico como las Fuerzas Armadas (de las que se disimula su auténtico carácter en uso del monopolio de la fuerza), se desvanezca el verdadero sentido de España como nación, más global y más compartido por los ciudadanos.

# viernes, 02 de octubre de 2009 12:10

Esta mujer dice que la Princesa parece un avestruz

Lo que recogí hace unos días en este blog sobre una especie de conspiración de la TV basura contra la Princesa, a lo mejor se quedó corto. Con cierto retraso, porque Ella me lo ocultaba, me he enterado de cómo también desde ciertos ambientillos del mundo de la moda se lanzan a degüello contra mi Amada Esposa.

Con ocasión de las jornadas de la Pasarela Cibeles, que ahora llaman Cibeles Fashion Week, dio allí una charla sobre asunto tan trascendente como El fondo de armario una tal Carmen Lomana, persona al parecer muy conocida en ese sector porque va haciendo alarde de riqueza como clienta de las más lujosas firmas, sin reparar en gastos. Y además, dando lecciones de buen gusto con ese estilo que algunos llaman de megapija.

Pues bien, la tal Lomana, en su disertación pretendió ridiculizar a la Princesa, conparándola con un avestruz, incluso con un travesti, por el tipo de zapato alto que usa. Estas fueron sus palabras: "...Tampoco me gustan las plataformas, si eres muy alta pareces un travesti y si eres bajita carecen de sentido porque acortan las piernas. Doña Letizia es la reina de la plataforma y, en mi opinión, no le favorecen porque tiene una piernas muy flacas y parece una avestruz".

Su descortesía, por no llamarla grosería, debió ser celebrada por algunas comentaristas de moda y de la prensa rosa que, inmediatamente, se han lanzado a descalificar el estilo de vestir de mi Amada Esposa, llamándola ñoña.

Al parecer, pocos días después la citada Carmen Lomana sintió que tenía que aclarar o matizar sus palabras, pero si lo ha hecho no veo que en ningún sitio se haya recogido la rectificación.

No se habían apagado los chismorreos sobre la fea desconsideración que ha mostrado esa señora, cuando la Princesa recibió en audiencia personal a los más destacados representantes de los diseñadores españoles. Pues también ha habido quien ha sacado punta a dicho encuentro enmarcado en la labor, que Nosotros apoyamos, de promoción de la industria española de la moda.

Algunos han dicho que a los diseñadores que allí acudieron les ha sentado mal que la Princesa haya donado al Museo del Traje unos modelos que ellos le hicieron para una promoción internacional. ¿Cómo se casa ese supuesto enfado con el hecho de que la Asociación de Creadores de Moda de España haya diseñado un pin, que ellos lucen, con la leyenda I'm a Real spanish fashion fan?