
Comprendo las críticas de personas de todo color político, incluso de reconocidos socialistas, a la campaña
promocional de las Fuerzas Armadas apoyada en tres personajes famosos: Concha Velasco, Ferrán Adrià y Vicente del Bosque, que gozan de gran tirón popular por sus actividades públicas, que nada tienen que ver con la profesión militar.
El contenido de aquellas críticas es que ofrecen una imagen light de la milicia, sin armamento ni cualquier otro elemento característico de la misión genuina de los Ejércitos.
No quiero abundar en el descontento por el afán en desfigurar el sentido de las FF.AA., como si su monopolio de la fuerza resultara algo vergonzante, máxime ahora que llegan noticias de nuevos ataques a soldados españoles en Afganistán, con resultado de al menos un muerto y cinco heridos.
No es ese el único aspecto que llama mi atención de la citada campaña promocional con caras conocidas organizada por la ministra Carme Chacón. Es una iniciativa que se ha tomado con ocasión del Día de la Fiesta Nacional, el 12 de octubre, pero se utiliza para dar una imagen colorista y distendida de los Ejércitos con el eslogan Conoce tus Fuerzas. ¿Es adecuado dar ese contenido a esa fiesta?
En el calendario castrense existe cada año un Día de las Fuerzas Armadas, que se celebra en el mes de mayo en una capital diferente, acompañado de diversos actos para divulgar la institución militar que en 2009 se prolongaron durante una semana. Entonces, ¿porqué traspasar ese mismo contenido a la celebración del 12 de octubre?
No entiendo la intención que se esconde detrás de esa decisión de reducir una conmemoración nacional, cívica y patriótica, como el Día de la Fiesta Nacional, a la dimensión estrictamente castrense. Bajo mi punto de vista, se pierde así una gran ocasión de estimular el espíritu ciudadano, la unión entre españoles a través de lo que nos une, de lo que nos identifica como nacionales, que no es solamente la emoción ante unas tropas aguerridas.
Mi duda es si semejante cambiazo al sentido de la Fiesta Nacional es una manera subrepticia de adormecer el sentimiento de nación española o una ocurrencia del ministerio que organiza el acto más lucido de esa fecha, el desfile, en beneficio del protagonismo político de la titular de dicho departamento.