"Muchos españoles me desconocen, piensan que no le doy un palo al agua. ¿Sabrán lo que es mi ajetreada vida?". Esas fueron las primeras líneas escritas en este diario de un Heredero, publicadas el 1 de enero de 2006 bajo el título Mis apariencias engañan. El siguiente post que dos días más tarde vio la luz en este blog se titulaba España, mañana, no será republicana.
Han sido casi cuatro años en los que Yo, Felipe ha reflejado lo que pasa por su cabeza y por su corazoncito, con su limitada libertad de expresión por ser quien es y con cierta espontaneidad adquirida en el matrimonio.
COMO AUTOR REAL, este blog me interesó desde el principio. Durante casi cuatro años a veces me ha divertido, otras me ha violentado el ejercicio de interpretar el papel del Príncipe heredero, con sus temores y curiosidades, sus dudas y sus convicciones, su Amada Esposa y sus Augustos Padres, sus protocolos y sus equilibrios...
En la medida que el Reino de España se encrespa políticamente y se tensa territorialmente, el Heredero ve más complejo su futuro y a la vez ha de ser más cauto en sus opiniones. Y como lo que podía mostrar de sus pensamientos, ilusiones e inquietudes lo ha hecho durante 43 meses ininterrumpidos, decido no prolongar el blog interpretando a quien nada puede hacer y poco debe decir.
Dejo la puerta abierta a retomar este diario virtual si el personaje adquiriera otra dinámica. O si se cumplieran las previsiones sucesorias, porque las cavilaciones de un rey flanqueado por la reina consorte seían otra cosa. ¿O no? Mientras tanto, asomaré por otro rincón de Terra.
Y ahora, COMO AUTOR VIRTUAL de este blog, como Príncipe interpretado, sólo me cabe despedirme pidiendo disculpas si a veces no he sido muy claro o si a alguien le han cansado las reiteradas referencias a mi Amada Esposa. Y quedo en manos de mi intérprete para lo que él disponga sobre el bloguero Yo, Felipe.